sábado, 21 de abril de 2018

Todo lo que está delante nuestro


"Tiempo atrás, cuando mis películas no eran tan conocidas, solía encontrarme con gente que me decía ‘Tu película me puso nervioso porque no pasa absolutamente nada, pero me quedé hasta el final y estoy muy contento, porque creo que es diferente a todo lo que vi antes. Es como si no fuera cine en el sentido que suelo entenderlo’. Generalmente, mi respuesta a esas inquietudes era que lo mejor era salir de la sala y comenzar a mirar de manera diferente todo lo que está delante nuestro. Esa es una gran responsabilidad que me pone muy feliz. No quiero predicarle a la gente o decirle qué debe pensar; pero sí que piensen."

James Benning  
En una entrevista publicada en el diario Página/12. Ir al texto completo.

La imagen pertenece al más reciente film de Benning presentado en el Bafici, L. Cohen (o De cómo estar precisamente donde hay que estar para poder eternizar la magia). 

jueves, 19 de abril de 2018

20º BAFICI - Soy lo que quise ser. Historia de un joven de 90


Soy lo que quise ser. Historia de un joven de 90  
(Argentina, 2018)
Dirección: Betina Casanova y Mariana Scarone
Sección: Películas sobre películas


Dora Baret se muestra nerviosa y arrobada al hablar de José Martínez Suárez. La actriz confiesa que, cuando era joven, él siempre lograba cohibirla. Minutos después ambos comparten un café mientras recuerdan el rodaje de Dar la cara y se dicen algunas cosas al oído. Algún secreto. Los personajes tienen una cita claramente fabricada para el film (y hasta quizás escrita y ensayada) pero todo fluye con una naturalidad notable. Las manos se rozan y la enunciación elige allí, por unos instantes, la cámara lenta. La decisión de estilo justa en el momento exacto, para dejar que la escena respire y cobre vuelo propio. Parece simple pero no lo es, mucho menos en una era del documental -la actual- en donde el director suele sucumbir a la tentación del propio exhibicionismo. Aquí llegamos a escuchar las voces de las realizadoras y también vemos sus cuerpos en el plano, pero sus presencias se asoman desde la discreción, desde la humildad de quien quiere aprender a hacer. Porque ante un maestro de este calibre ellas no pueden ser otra cosa que alumnas, y así es como Betina Casanova y Mariana Scarone encararon el desarrollo de este documental biográfico. Con la enorme ventaja, claro, de tener en su centro a un orador generoso y memorioso como pocos. Y pícaro como ninguno.

Martínez Suárez podría sentarse a contar una anécdota tras otra frente una cámara estática y uno como espectador quedaría, probablemente, muy satisfecho. Pero la película gratifica todavía más porque no se limita a ser una colección de testimonios ni un previsible relevamiento cronológico de la obra del artista. Entramos en el documental y a la vez nos colamos en su backstage, un pacto que ya desde el inicio inspira una genuina complicidad con el personaje: Martínez Suárez guiña el ojo y sabemos que la vamos a pasar genial. Junto a esos juegos en el detrás de escena, el film se apoya en otra columna narrativa, que muestra al director como coordinador de una orquesta en búsqueda de la fusión perfecta entre Nino Rota y el tango. Y luego está todo lo demás: su infancia en Villa Cañás, la cinefilia, sus comienzos en la industria, sus películas, sus amigos, su familia, su tarea como docente. El film contiene todo lo que esperamos conocer sobre su protagonista, en un relato compaginado con sutileza y lucidez. Es curioso que esta película no se haya presentado en el Festival de Cine de Mar del Plata, tan ligado al realizador de El crack. La vimos en el Bafici. Y fue una sorpresa.   


Soy lo que quise ser. Historia de un joven de 90 vuelve a proyectarse el sábado 21 de abril, a las 23.10, en el Village Recoleta, y el domingo 22 de abril, a las 18.55, en El Cultural San Martín.

viernes, 13 de abril de 2018

20º BAFICI - Becoming Cary Grant


Becoming Cary Grant (Francia, 2017)
Dirección: Mark Kidel
Sección: Películas sobre películas

Cary Grant se casó cuatro o cinco veces. ¿O fueron seis? Cuesta llevar la cuenta mientras vemos la película. Grant siempre tuvo serios problemas para vincularse con las mujeres y por eso postergó su deseo de formar una familia, pero recién pudo comprender el origen del trauma cuando se sometió a un tratamiento con LSD que le permitió acceder a los rincones sellados de su inconsciente. En los años ’50, la aplicación de esta droga en la terapia psicoanalítica era un ejercicio legal. Para el actor fueron casi cien sesiones de psicodélicas revelaciones, una experiencia bisagra que él describió en una autobiografía no publicada y que funciona como disparador narrativo de este documental firmado por Mark Kidel. El relato se construye a partir una escisión. Una subjetividad en fuga. Un muchachito herido que no lograba reconocerse en ese galán de carisma descomunal que habitaba en la pantalla. Un hombre partido, que creció en un hogar triste y muy pobre en la ciudad inglesa de Bristol, y llegó a ser una de las estrellas más refulgentes y unánimemente adoradas del Hollywood clásico.


Jonathan Pryce presta su templada voz para que el espectador pueda sentir las memorias de Grant con la cercanía del relato en primera persona. Al mismo tiempo, el film incluye una serie de grabaciones caseras que el actor registró con su cámara portátil a lo largo de su vida, material de archivo inédito que da cuenta de una mirada activa y curiosa. Tenemos también los testimonios -típicos del género- de figuras que lo conocieron, aunque no son muchos en este caso, dado que en general sus contemporáneos ya fallecieron. Su última esposa y su única hija aportan sus semblanzas, y se intuye que fueron ellas quienes le cedieron los escritos autobiográficos y las filmaciones hogareñas a la producción del film. Y me pregunto -especulación mía, aclaro- si este pacto con la familia podría ser el motivo por el cual la película prefiere no decir nada sobre las relaciones íntimas que el actor mantuvo con otros hombres (muchos testigos han confirmado que este hecho no era simplemente un rumor). Esta omisión fue lo que varias críticas le reprocharon a Becoming Cary Grant, ya que la película parece no querer (o no poder) hacerse cargo de la cuestión homosexual, actitud que resulta extraña en una obra que desde el comienzo se propone como una indagación sincera en la psicología del personaje. De todas maneras, y más allá de esta omisión, lo que fracasa en el film es justamente la zona biográfica que el director más se empeña en ilustrar: todo lo referido a la terapia lisérgica se expone de forma rudimentaria, con innecesarias “escenas de reconstrucción” fuera de foco que pretenden simular a un Grant inquieto en el diván del analista, junto a una reiteración de ideas que se atoran en un freudismo elemental.

Sin embargo, y pese a todo, el aura sabe imponer con orgullo su perdurabilidad. Por eso todo digno documental de montaje -y más aún si es un documental cinéfilo- puede compensar sus carencias cuando decide mostrar fragmentos de las películas a cargo del personaje homenajeado. Mark Kidel cumple con la promesa e incorpora delicias imperecederas de Hawks, de Cukor, de Stevens, de Hitchcock, además de sumar imágenes preciosas del actor en sus inicios como acróbata o de sus días como padre. Y entonces sí, el goce. Esa elegancia arrolladora. Ese cuerpo elástico que a veces jugaba a ser torpe. Esa boca pícara. Esos ojos que fascinan cuando miran de reojo. Esa especie de magia. Y esa resolución irrebatible a la hora de besar… No. No busquen comparaciones ni herederos en el cine actual. De esos besos ya no quedan más.


Becoming Cary Grant vuelve a proyectarse el sábado 21 de abril, a las 17, y el domingo 22 de abril, a las 12.30, ambas funciones en el Village Recoleta.

martes, 10 de abril de 2018

La lengua de los otros


 Por Lucrecia Martel

“Quizás la naturaleza del colonizado es convencerse de que hay otro lugar más real que el suyo. Todo lo que lo rodea es insignificante, o imitación de otra cosa, lo real está en otra parte. Cuando ese pensamiento y esos sentimientos se instalan en una persona, ha triunfado la colonización. La propia lengua se desprecia, las propias costumbres son deficitarias. Cuando uno mira lo que tiene a la vuelta y nada le gusta, nada valora, ha triunfado la colonización. Entiendo que hablar la lengua del que manda es una manera de sobrevivir, pero qué pena."


*Fragmento de una entrevista publicada en el sitio de la revista “Semana”. Ir al texto completo.

martes, 3 de abril de 2018

Desvío


La captura pertenece al film Of Time and the City
dirigido por Terence Davies.

sábado, 31 de marzo de 2018

Curso: UN LUGAR EN EL MUNDO - Cuatro cineastas europeos

TALLER DE ANÁLISIS CINEMATOGRÁFICO
UN LUGAR EN EL MUNDO
A cargo de Carolina Giudici

Cuatro encuentros, en el barrio de Almagro.
Comienza en mayo.

En la maravillosa "Un lugar en el mundo", de Adolfo Aristarain, Federico Luppi le dice a su hijo que uno sabe que ha encontrado su lugar cuando siente que ya no puede irse de allí. Pero Luppi suena cansado antes que convencido, y uno intuye que él no puede dejar ese lugar porque allí es donde libró su última batalla y ya agotó todas tus fuerzas. Claro que para poder defender un espacio (y un deseo), primero hay que tener la posibilidad de elegir.

¿Cuántas personas en el planeta pueden, realmente, elegir dónde vivir, cómo crecer, cómo soñar, con qué compañía, según qué reglas del juego? ¿Y qué representa exactamente ese lugar tan anhelado? ¿Un espacio físico? ¿Una dimensión interior? ¿Un camino? ¿Un horizonte despejado? ¿Un trabajo? ¿Un proyecto en común? ¿Una certeza en la mirada del otro? En el fondo, todos buscamos ese lugar. Así que les propongo acompañar a los protagonistas de estas películas en ese recorrido existencial. Vamos a abordar la obra de cuatro destacados directores europeos contemporáneos: Terence Davies, Lynne Ramsay, Agnés Varda y Aki Kaurismäki. En cada encuentro vamos a realizar una introducción al universo temático y estilístico de cada autor, además de analizar en profundidad las películas que componen el programa.


Clase 1: TERENCE DAVIES. Análisis de Una serena pasión (Inglaterra, 2016)
Clase 2: LYNNE RAMSAY. Análisis de Ratcatcher (Escocia, 1997)
Clase 3: AGNÉS VARDA. Análisis de Sin techo ni ley (Francia, 1985)
Clase 4: AKI KAURISMÄKI. Análisis de la "Trilogía del Proletariado" (Finlandia, 1986/1990): Sombras en el paraíso, Ariel y La chica de la fábrica de fósforos. 

Para consultas sobre días, horarios, arancel y otros detalles sobre el curso, por favor escribir a datosparacaro@yahoo.com.ar, o llamar al 4865-3317

jueves, 29 de marzo de 2018

Es único


"A veces hago el afiche antes de hacer la película. 
Y el afiche me da ganas de hacerla".

Raúl Perrone 
En un diálogo con Roger Koza que puede verse aquí

Su última película, Expiación, se estrenará muy pronto en el Bafici.

martes, 27 de marzo de 2018

Les Avant-Premières, el clásico ciclo de cine francés, anuncia su décima edición

El jueves 5 de abril, en Cinemark Palermo, comenzará una nueva edición de Les Avant-Premières, el ciclo que año a año entrega una selección de las mejores películas producidas en Francia en en los últimos dos años. En 2018 Les Avant-Premières celebra su décima edición, que contará con la presencia especial del realizador Laurent Cantet, autor de películas notables como Recursos humanos y Entre los muros, quien llegará al país para presentar su obra más reciente: L’atelier

Dentro de la programación se destacan las últimas producciones de reconocidos cineastas como Roman Polanski, Arnaud Desplechin, Serge Bozon y Robert Guédiguian. También se exhibirá el cuestionado film que el director Michel Hazanavicius (El artista) le dedicó al gran Jean-Luc Godard, y dos películas protagonizadas por el actor argentino Nahuel Pérez Biscayart: Si pudieras ver su corazón y Nos vemos allá arriba.

La muestra se desarrollará en el complejo Cinemark Palermo (Bulnes y Beruti), del 5 al 11 de abril. La entrada general tendrá un valor de 115 pesos. Ya pueden conseguirse las entradas anticipadas a través del sitio de Cinemark. 

Películas programadas: 

Basada en hechos reales, de Roman Polanski 
El atelier, de Laurent Cantet 
Jalouse, de David Foenkinos y Stéphane Foenkinos 
La aparición, de Xavier Giannoli
La casa junto al mar, de Robert Guédiguian 
La melodía, de Rachid Ami 
Los fantasmas de Ismaël, de Arnaud Desplechin 
Madame Hyde, de Serge Bozon 
Madame, de Amanda Sthers 
Momo, de Vincent Lobelle y Sébastien Thiery 
Monsieur & Madame Adelman, de Nicolas Bedos 
Nos vemos allá arriba, de Albert Dupontel 
Si pudieras ver su corazón, de Joan Chemla 
Swagger, de Olivier Babinet 
Yo Godard, de Michel Hazanavicius 

Para consultar la grilla de horarios y más detalles sobre las películas, pueden visitar la página oficial de Les Avant-Premières: www.cine-frances.com

lunes, 26 de marzo de 2018

Verano


Permanecer boca arriba
de cara al ventilador
para que no caigan las lágrimas:
así transcurre el verano.
Te dije que tenía miedo
de grabarme la tristeza en la mirada. 

Paula Giglio

En la imagen: Llámame por tu nombre (Call me by your name), de Luca Guadagnino, muy arriba entre los estrenos más bellos del año (y de la década).

domingo, 25 de marzo de 2018

La imperfección de lo popular


"Lo popular es siempre contradictorio. Para mí, lo popular es contradictorio y desprolijo. Es como si yo hubiera tenido que aprender cine para filmar. No hubiera filmado nunca. No se puede esperar la perfección de algo popular. Lo popular siempre es imperfecto. No me identifico con la perfección. La perfección técnica-artística en series yankis me aburre."

Adrián Caetano
En una entrevista publicada hoy en el diario Página/12. (Ir al texto completo).


La imagen pertenece al film Un oso rojo.

sábado, 24 de marzo de 2018

Nora

                                                    Foto de Nacho Yuchark

viernes, 23 de marzo de 2018

La reina del miedo, de Valeria Bertuccelli y Fabiana Tiscornia



Vayan a ver esta película, en la que Valeria Bertuccelli no sólo actúa sino que debuta como directora, acompañada en esa tarea por Fabiana Tiscornia. Aquí abajo comparto algunas impresiones (ojo porque revelo detalles de la trama).

“No sé si se fue o si me dejó”, dice en un momento Robertina (Bertuccelli) en referencia a su marido. Esas palabras se cuelan en su verborragia nerviosa y pasan casi inadvertidas, casi divertidas, aunque en ellas se esconda un verdadero huracán existencial. Me importa poco el diagnóstico clínico del personaje o que sus miedos se deban a traumas no resueltos que arrastra desde siempre: ser abandonado sin aviso (sin la dignidad de una despedida, al menos) debería alterar la psiquis de cualquier persona con un mínimo grado de sensibilidad. Todo en nuestro entorno queda borroneado, agrisado, corrido de eje, al borde del colapso, aunque la rutina siga y debamos atender con solvencia todos los compromisos previamente pactados (para eso elegimos ser profesionales independientes, ¿no?). Y encima ese amigo del alma a quien quisiéramos abrazar hoy está muy lejos… muy pronto ya no estará más. Los temas esenciales en esta historia son la soledad y la muerte, justamente esos frentes que nadie puede dominar. Sin embargo, según muchas de las reseñas publicadas sobre La reina del miedo, parece que resulta muy fácil distanciarse de la protagonista, catalogarla como un caso excéntrico y reducir sus conflictos al cuento de una mujer fóbica/insegura/histérica, con un plus de estrés por el inminente estreno de una obra de teatro. Desconfío de toda persona que se jacte de controlar con éxito su inestabilidad emocional. Esa persona miente, o no está realmente viva.

Un grácil pero persistente temblor atraviesa todo el relato. Bertuccelli sabe perfectamente cómo matizar la congoja con humor y simpatía, pero aun así en cada escena la incertidumbre termina ganándole a cualquier otra sensación. La aparición de Lisandro (Diego Velázquez) resulta clave, ya que él trae la ternura que Robertina necesitaba. Pero también trae el abismo, involuntariamente. La mejor escena del film -por su precisión y su calado- transcurre durante una noche en el departamento de Lisandro, en Copenhague. El viento golpea las ventanas y Robertina no consigue dormir. De repente percibe una sombra detrás suyo. De repente aterrizamos en una película de terror. Ahí está su amigo devenido fantasma, sentado en la escalera, encorvado, abstraído. Lo que leemos en el rostro de Lisandro no es miedo: es pavor. Un pavor inconmensurable. En ese instante ella parece intuir una profundidad desconocida. Tal vez sea una intuición-bisagra.


En la ficción, Bertuccelli debe montar el unipersonal “El tiempo es oro”, título que confirma la vocación existencialista que impulsa la película. En varias escenas el reloj se hace sentir en su urgencia opresiva y uno teme que Robertina no logre llegar nunca, ni a los ensayos, ni al aeropuerto, ni a la noche del gran debut, ni a ningún puerto sereno. Y además a cierta edad -y esto es un hecho, aunque la ciencia y el discurso de autoayuda pretendan negarlo- también comienzan a acortarse los tiempos para alcanzar esas otras cosas, esas metas que supuestamente son las que le imprimen un sentido a nuestro tránsito por la Tierra: tener un hijo, escribir un libro, plantar un árbol. 

Robertina vuelve de Europa y descubre, para su sorpresa, que le han plantado decenas de ficus en el parque de su casa, cuando su prioridad era quitar de allí un cerezo seco para trasladarlo al escenario de su obra. La trama vinculada al teatro, más allá del bucle autorreferencial, funciona principalmente como dispositivo abierto a la circulación de símbolos y preguntas. ¿Por qué llevar al teatro ese árbol incómodo de ramas peladas y tristes? ¿Por qué la insistencia en arrancarlo de raíz? ¿No es mejor plantar un árbol joven, para cuidarlo y verlo crecer? ¿Por qué colocarlo justo allí, en su espacio de creación? ¿Para salvarlo del tornado que aún no terminó de devastar su hogar? ¿Aspira a resucitarlo, quizás? Ya no tenemos 20 años. No podemos plantar un tallo y sentarnos a esperar. Por eso me gusta la idea del crítico Shikhar Verma, quien postuló que esta película, en el fondo, se trata del miedo a empezar de nuevo. Ni siquiera es una cuestión de coraje. Hay que asumirlo nomás. Lo único que realmente importa es aprender a decidir, minuto a minuto, qué hacer con el tiempo que nos queda.

miércoles, 21 de marzo de 2018

Phil


All of my life, I've been searching 
For the words to say how I feel. 
I'd spend my time thinking too much 
And leave too little to say what I mean 
I've tried to understand the best I can 
All of my life.

All of my life, I've been saying sorry 
For the things I know I should have done 
All the things I could have said come back to me 
Sometimes I wish that it had just begun 
Seems I'm always that little too late 
All of my life

Set 'em up, I'll take a drink with you 
Pull up a chair, I think I'll stay 
Set 'em up, 'cause I'm going nowhere 
There's too much I need to remember, too much I need to say

All of my life, I've been looking  
But it's hard to find the way 
Reaching past the goal in front of me 
While what's important just slips away 
It doesn't come back but I'll be looking 
All of my life

All of my life, there have been regrets 
That I didn't do all I could 
Making records upstairs, while he watched TV 
I didn't spend the time I should 
It's a memory I will live with 

lunes, 19 de marzo de 2018

Sala Lugones: Retrospectiva del cineasta serbio Želimir Žilnik


La sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín anuncia el ciclo "No reconciliados: el cine de Želimir Žilnik", que se llevará a cabo desde el próximo miércoles 21 de marzo al domingo 8 de abril. Podrán verse 21 films inéditos (entre cortos y largometrajes) en Buenos Aires de este cineasta serbio a quien muchos descubrimos gracias a una retrospectiva de su obra exhibida en el último Festival de Cine de Mar del Plata, en cuya cobertura escribí esta reseña:

Es probable que la denominada “Ola Negra” del cine yugoslavo sea la menos difundida dentro de las celebradas nuevas cinematografías de Europa del este surgidas en los años '60 y '70. Y eso tal vez se deba, como sugiere el crítico Rubén Redondo, a “lo excesivo de una atmósfera corrosiva, surrealista, depravada” que presentan ciertas películas de esta generación de jóvenes realizadores balcánicos que se sumaron al fervor combativo atizado por Mayo de '68. La descripción del crítico calza perfecto con Early Works, sorprendente ópera prima de Želimir Žilnik , director serbio aquí prácticamente desconocido al que el Festival de Cine de Mar del Plata le dedicó una amplia retrospectiva. Tras recibir el León de Oro en la Berlinale de 1969, Early Works llamó la atención internacional sobre esta nueva camada de cineastas que Žilnik integraba junto a Dušan Makavejev, Živojin Pavlović y Aleksandar Petrovic, entre otros. Lo curioso del término Ola Negra es que, como explica Jurica Pavičić, “fue acuñado inicialmente por los censores de cine yugoslavos pero acabó erigiéndose en auténtico movimiento de oposición cultural al régimen de Tito. El movimiento recibió el nombre de 'ola negra' tanto por su opacidad narrativa como por su pesimismo con respecto a la política oficial.” 

Early Works es oscurísima, sí, pero ante todo es muy audaz, especialmente en su pintura feroz de la militancia, representada aquí por un grupo de jóvenes tan enérgicos como desorientados. Guiados por la premisa “Paremos de hablar y empecemos la acción”, cuatro estudiantes -una mujer y tres varones- un día abandonan sus casas y salen en un recorrido que incluye entrenamiento guerrillero, sexo, fogones, visitas a fábricas, teatro, errancias varias y hasta una charla sobre anticoncepción para campesinas. El personaje de la chica se llama Jugoslava, y si bien la lectura metafórica permite justificar ciertos hechos incomprensibles que ocurren en la historia, creo que un logro importante de Žilnik fue evitar que el relato sucumbiera ante el servilismo de la alegoría. 

Nuestro acercamiento al pueblo fue abstractamente humanista”, dice alguien por allí, una de las tantas frases que atraviesan la banda sonora de la película. Más allá de la premisa inicial que reclamaba más práctica y menos discurso, los personajes nunca dejan de hablar y remover el ideario del marxismo clásico (el título del film remite, justamente, a las obras tempranas de Marx y Engels). Sin embargo, los protagonistas desconciertan porque no discuten. No conectan realmente. Lo que escuchamos es una sucesión de consignas políticas que se lanzan de forma aleatoria y mecánica, y nunca terminamos de saber si son convicciones o ironías, o ambas cosas a la vez. La puesta en escena somete al espectador a un permanente -y fascinante- esfuerzo de discernimiento ante cada nueva acción: ¿se nos está invitando a hundirnos en la desolación de la derrota, o quizás a liberarnos por el camino de una sátira solapada? Una impresión apresurada podría señalar que se trata de una película cínica, si no fuera porque en su extensa obra el director demostraría un inalterable compromiso con la causa socialista. Los jóvenes de esta historia están claramente enajenados, atrapados en el insalvable bache que separa la teoría de la realidad. Sin embargo, Žilnik los hace hablar porque sabe que las palabras resultan imprescindibles en la lucha política, aunque eso implique decirlas y repetirlas hasta romperlas, hasta entender que ya es hora de trabajar a destajo para encontrar otras palabras, más lúcidas y efectivas. 


Dentro del ciclo que se desarrollará en la Lugones, Early Works (Primeros Trabajos) se proyectará el jueves 22 de marzo y el domingo 8 de abril. También recomiendo la película Pirika en el cine (2013), centrada en un personaje absolutamente entrañable. Žilnik conoció a Pirika Capko a fines de los '60, cuando ella era una adolescente. La incluyó en su cortometraje Pequeños pioneros y luego le dio un breve papel en su ópera prima. Después de 45 años, el realizador volvió a encontrarse con ella y decidió retratarla en este documental que muestra a Pirika en su presente como madre, como abuela y como ciudadana. Esta película se exhibirá el viernes 6 de abril.

El detalle de la programación, con los días y horarios de las funciones, puede consultarse en el sitio del teatro.

Las localidades podrán adquirirse personalmente, el día de la función, en las boleterías ubicadas en el Teatro San Martín (Av. Corrientes 1530). El precio de las localidades es de 40 pesos (20 para estudiantes y jubilados).

sábado, 17 de marzo de 2018

Comenzó el Festival TARKOVSKI


El "Festival Tarkovski" es un ciclo de exposiciones, conferencias, películas y actividades en homenaje al gran cineasta ruso del siglo XX, que se llevará a cabo del 13 de marzo al 24 de abril en distintos espacios culturales de la ciudad de Buenos Aires. Todos las actividades sobre el Festival pueden consultarse en aquí.

POLAROIDS DE ANDRÉI TARKOVSKI

Desde el martes 13 de marzo, en La Casa Nacional del Bicentenario (Riombamba 985), puede visitarse la exposición "Luz instantánea", que reúne ochenta polaroids tomadas por el cineasta ruso Andrei Tarkovski durante dos momentos decisivos de su carrera artística y su camino existencial: el último período de su vida en Rusia y el primer viaje por Italia, durante su exilio. 


CICLO DE CINE
Lugar: Cine Amigos del Bellas Artes (Av. Figueroa Alcorta 2280).
La entrada es gratuita.

Las funciones serán presentadas por directores de cine: Diego Lerman, Andrés Di Tella, Edgardo Cozarinsky, Anahí Berneri y Celina Murga.

Programación:

EL ESPEJO (1975, 107’)
Marzo: Viernes 16 y 23 a las 19 / Sábado 31 a las 17 
Abril: Sábados 7 y 14 a las 17


NOSTALGHIA (1983, 125’)
Marzo: Sábado 17 a las 19

Doble función:
TEMPO DE VIAGGIO (1983, 63')
LA APLANADORA Y EL VIOLÍN (1961, 46’)

Marzo: Sábado 17 a las 21

ANDREA RUBLIOV  (1966, 205’)
Marzo: Domingo 18 a las 19 
Abril: Domingo 1 y 15 a las 18

LA INFANCIA DE IVÁN (1962, 95')
Marzo: Viernes 23 a las 21 / Sábado 31 a las 19 
Abril: Sábado 7 y 14, a las 19

SOLARIS (1972, 165’)
Marzo: Sábado 24 a las 19 
Abril: Domingo 8 a las 18

STALKER (1979, 164’)
Marzo: Domingo 25 a las 19
Abril: Viernes 13 a las 18

EL SACRIFICIO (1986, 149’)
Marzo: Viernes 30 a las 19 
Abril: Ciernes 6 a las 19

Para información, consultar el sitio del Ministerio de Cultura de la Nación.