martes, 20 de junio de 2017

Domicilio desconocido, de Kim Ki-duk*


Texto publicado en marzo de 2009.

Cada tanto, muy esporádicamente, ocurre un pequeño milagro. Hacemos un paneo sin fe por las bateas del videoclub y de repente avistamos ese preciado título del que escuchamos hablar mil veces pero que resultaba inhallable. Pues sí, es cierto: se editó en DVD Domicilio desconocido, uno de los trabajos más notables de Kim Ki-duk, el director surcoreano que comenzó a resonar en el público local a partir de 2004 con el estreno de Primavera, verano, otoño, invierno… y otra vez primavera. Muchos lo asociarán también con Hierro-3 o El arco, que son excelentes pero no dejan de ser productos preciosistas que el realizador concibió cuando ya era una figura solicitada por los festivales internacionales. El ímpetu genuino de su mejor cine -bucólico, brutal, imprevisible- hay que rastrearlo en la primera década de su carrera, en obras como La isla (2000), Bad guy (2002) y la que nos ocupa, que fue rodada en 2001 y es hasta hoy su película más contundente desde el plano político.

Ambientado en los años ’70, el film cruza los caminos de tres jóvenes que sobreviven en medio de la miseria y la alienación en un pueblo rural de Corea del Sur. Cercados por una base militar norteamericana en plena Guerra Fría, los protagonistas deben luchar contra sus instintos básicos en una comunidad desquiciada que perdió todo sentido de la identidad cultural. Ya en la secuencia de apertura, en la que un chico fabrica una pistola de madera con los restos de una caja de municiones del ejército, la película establece su categórica tesis: no hay noción de humanidad capaz de arraigarse en una sociedad organizada para la violencia.


Domicilio desconocido es un drama seco, desolador, de una crueldad por momentos insoportable. Si bien el relato se ubica en un espacio y un tiempo concretos, los personajes parecen deambular por un paisaje posthistórico, como si el apocalipsis ya hubiera tenido lugar, borrando del mapa hasta la más ínfima posibilidad de alegría. Fugarse hacia la demencia se convierte entonces en una opción natural, casi inevitable. Sin el humor negro al que suele apelar para templar sus ficciones, en este film el realizador decidió explorar por primera vez las raíces profundas de la locura social. Los hechos transcurren en una atmósfera enrarecida, con una puesta en escena que parte del realismo sucio para coquetear continuamente con los límites de la abstracción poética.

El cine de Kim siempre es incómodo. Para dar un breve panorama, digamos que en esta historia hay un muchacho que golpea sin piedad a su madre, varios perros carneados y asados para el almuerzo, y diversos elementos punzantes que atraviesan los ojos de los personajes. Aunque así planteado el cuadro es poco tentador, resulta tan arrolladora la potencia plástica con la que el director construye su estilo, tan original y consistente es su mirada, que uno termina seducido por las criaturas pasionales y temibles que habitan ese mundo infernal. Un manojo de dulzura y horror atrapado en un callejón sin salida: eso es el hombre para Kim Ki-duk.


 Domicilio desconocido
(Suchwiin bulmyeong - Corea del Sur, 2001)
Dirección: Kim Ki-duk
Estreno en DVD, editado por Transeuropa



*Artículo publicado previamente en el diario Crítica (13-03-09).

martes, 13 de junio de 2017

La cicatriz de Paulina, de Manuel Legarda

Paulina es una mujer que a la vez es todas las mujeres. Su cicatriz es la firma que deja el Imperio con su poco disimulada voluntad de extinguir a un pueblo que representa un escollo para el próximo saqueo. El ultraje tuvo el aval del gobierno, si bien se implementó a través de un eufemismo conocido como “Planificación Familiar”. En 1996 Alberto Fujimori declaró en el Congreso que era necesario empezar a controlar la natalidad en Perú, razón por la cual lanzó una campaña para educar a la población -campesina, sobre todo- en cuestiones de anticoncepción y salud reproductiva. Pero no había tiempo para educar en serio ni para la concientización a largo plazo. Había que esterilizar a las mujeres lo más pronto posible con el método más práctico: la ligadura de trompas. Los médicos tenían que cumplir los objetivos que pedía el Estado. Más de 250 mil mujeres fueron operadas sin ser suficientemente informadas sobre lo que significaba esa intervención y cuáles serían las consecuencias. En muchos casos ellas y sus maridos fueron directamente perseguidos e incluso sobornados con “futuros beneficios” (alimentos, ropa, juguetes para los chicos) que por supuesto eran pura mentira. Los hombres también tuvieron su “Festival de la Vasectomía”. Sí, leyeron bien.

Poco o nulo cuidado se ponía en las cirugías, porque lo importante era liquidar el trámite con rapidez y en cantidad, aunque en algún caso olvidaran una gasa dentro del útero, o aunque a las pacientes les aplicaran un tipo de anestesia sólo indicada para uso veterinario. Muchas mujeres murieron. Otras enfermaron, contrajeron alergias, hemorragias, llegaron al cáncer. Mientras tanto, en algún lugar de Lima, vemos cómo ciertos señores de traje caro y señoras con vestidos dorados beben champagne en la inauguración de una imponente clínica del Jockey Club. Una chica canta algo de los Beatles animando la fiesta. Ella es rubia, muy muy rubia y de ojos claros. Que quede claro que se trata de otra etnia.

El documental describe cómo se ejecutó este programa de esterilización que contó con el apoyo político y económico de las Naciones Unidas y de la Agencia Internacional para el Desarrollo de EE.UU. Manuel Legarda evita la locución en off y permite que sean los protagonistas quienes expliquen el problema, otorgando mayor espacio a las víctimas y a aquellos que investigaron el caso. Por momentos da la impresión de que en el relato faltan ciertas precisiones, sobre todo a nivel científico, ya que la “campana” de los profesionales responsables aparece demasiado borrosa; pero al mismo tiempo, el realizador sabe que la clave aquí es el cuerpo de las madres lastimadas. Ellas sufren. Necesitan remedios que no pueden comprar y, aun con enormes dolores, tienen que ir a trabajar para traer el pan a casa. Por eso entregan tanto los primerísimos primeros planos de los rostros femeninos: no hay verdad más grande que esos ojos desesperados.

Quisiera señalar un hallazgo que llega al final, cuando ya corren los créditos y sólo se escucha una voz perdida por ahí. Es una de las madres entrevistadas en el film, una mujer que vive en la absoluta marginación, a quien han despojado de todo, incluso violando su cuerpo, el cuerpo por el que ahora llora y reclama. Ella confiesa que ante la carencia de dinero pensó en la posibilidad de "vender un riñón", pero su médico le dijo que no, que sería una injusticia después de todo lo que le había pasado. Siniestra paradoja. Dado que estamos frente a un cuerpo colonizado, mejor será cotizarlo por piezas. Es probable que ella ya se considere íntimamente muerta.

Este texto fue publicado hace unos años en el marco de la edición 2011 del Festival Internacional de Cine Político (FICIP), en donde se exhibió La cicatriz de Paulina. Hoy el documental puede verse en YouTube.

domingo, 4 de junio de 2017

Ficción y creación


Por Don DeLillo*

"La ficción es diferente porque puede explorar cómo los hechos históricos afectan la vida interior de las personas. La ficción crea un lenguaje para la vida interior y un novelista puede rastrear cómo los personajes se sienten ante un acontecimiento importante, sus sentimientos de pérdida y de dolor, sus frustraciones e incluso sus sueños. Son temas que a los periodistas o a los historiadores les costaría mucho explorar. Entonces, de una curiosa manera, la ficción no es más verdadera ni honesta que el periodismo o la historia, pero entra en lo desconocido de un modo que está cerrado para otros géneros."

*Fragmento de una entrevista publicada en la revista "ADN Cultura", del diario La Nación (23/02/2008). Ir al texto completo.

La imagen pertenece al film Cosmopolis, de David Cronenberg, basado en la novela homónima de DeLillo.

viernes, 2 de junio de 2017

El extraño

Por Alfred Hithcock*

"Si la vida me hubiera dado la oportunidad de elegir, habría sido como Cary Grant, alguien a quien todo sentaba bien, y me habría permitido algunas fantasías en el vestir, un impermeable a lo 39 escalones cubriéndome la espalda, un cárdigan de cachemir beige echado despreocupadamente sobre los hombros o, mejor aún, anudado alrededor de la cintura, si la tuviese.

Algunos escritores afirman que Cary Grant es mi alter ego en la fantasía. Tonterías. Cuando me miro al espejo, no veo a Cary Grant. Me miro al espejo lo mínimo indispensable, porque la persona que me devuelve la mirada siempre me ha parecido un extraño cuya apariencia no se ajusta en absoluto a mi forma de sentir. Un completo extraño, pero que, de uno u otro modo, insiste en presentarse ante mí cuando me coloco frente al espejo."

*Citado por Charlotte Chandler en "Sólo es una película. Alfred Hitchcock, una biografía personal". (Ed. Ma Non Troppo).

jueves, 1 de junio de 2017

Ciclo de Preestrenos en el Colegio de Abogados, con entrada gratuita

El Museo del Cine continúa con su ciclo de Preestrenos en el Colegio Público de Abogados (Av. Corrientes 1441). Con entrada libre y gratuita, esta actividad -que se desarrolla durante todo el año- le permite al cinéfilo porteño acceder a material inédito en las pantallas argentinas, exhibido en una sala con excelente calidad de imagen y sonido.

Todas las funciones se realizan los viernes a las 20 hs. Estas son las películas programadas para las próximas semanas:

Viernes 2 de junio:
Los Ganadores (Argentina, 2016, 78')
Dirección: Néstor Frenkel

Viernes 9:
Bagdad Café (Alemania, 1987, 108')
Dirección: Percy Adlon
Función Especial, celebrando los 30 años de su estreno (Gentileza del Goethe - Institut).

Viernes 16:
La muerte de Marga Maier (Argentina-Brasil, 2016, 95')
Dirección: Camila Toker

Viernes 23:
La Scelta (Italia, 2015, 86')
Dirección: Michele Plácido

Viernes 30:
Un suelo lejano (Argentina, Paraguay, 2016, 93')
Dirección: Gabriel Muro

Viernes 7 de Julio:
Lantec Chaná (Argentina, 2017, 61')
Dirección: Marina Zeising

Viernes 14:
El portón de los sueños  (Paraguay, 1998, 87')
Dirección: Hugo Gamarra Etcheverry
Función Especial - Centenario de Augusto Roa Bastos (1917-2005)

La cita es en salón auditorio del Colegio Público de Abogados (Corrientes 1441, 1º piso). La entrada es gratuita.

lunes, 29 de mayo de 2017

Llega una nueva edición del Festival de Cine de Derechos Humanos.

Este miércoles 31 de mayo comenzará una nueva edición del El Festival Internacional de Cine de Derechos Humanos de Buenos Aires (FICDH), que se desarrollará hasta el 7 de junio en diferentes salas y centros culturales de la ciudad. Movilizado por el lema “Nuestro cuerpo, nuestro territorio”, este año el festival hará foco en la problemática de género, con una programación que exhibirá cerca de cien obras de diversos formatos y géneros, combinando cortometrajes, largometrajes, documentales, ficciones, animaciones y reportajes, tanto nacionales como internacionales. 

Como todos los años, además de las películas el espectador encontrará una nutrida oferta de talleres, muestras fotográficas, charlas y actividades paralelas, entre las que sobresale la visita de Jorge Sanjinés, quizás el más importante realizador boliviano de la historia, quien acompañará el estreno de su película "Juana Azurduy, guerrillera de la Patria Grande" y ofrecerá un taller especial de cuatro clases. 

En 2017 el FICDH alcanza sus 20 años de trayectoria, y a modo de festejo está prevista una retrospectiva que contempla una selección de títulos destacados y laureados en los 20 años del festival y cuyos temas siguen siendo pertinentes en la actualidad.

Las sedes de exhibición previstas para esta edición son:

Cine Gaumont (Av. Rivadavia 1635)
Alianza Francesa (Av. Córdoba 946)
Cine Cosmos (Av. Corrientes 2046)
 Espacio Memoria (Av. del Libertador 8151).
Centro Cultural Paco Urondo (25 de Mayo 201)
Centro Cultural Haroldo Conti (Av. del Libertador 8151)


Recomendamos visitar el muy completo sitio web del festival para conocer todos los detalles sobre las películas de la muestra, programación, horarios y actividades paralelas.

viernes, 26 de mayo de 2017

Nuevas texturas


Por Jorge Carrión*

“Los mundos creados por las teleseries comienzan in media res, en el momento de crisis (de cambio) en que se inician todos los grandes relatos. No hay introducción. No hay previously on. No hay dramatis personae. El episodio piloto retrata a los personajes profesional y familiarmente, con su máscara (lo que quieren representar) desencajada, súbitamente violentados. Se ofrece tal como es a las pupilas del espectador, mediante cámaras que vacilan sobre el hombro del camarógrafo, en planos que vibran, a través de texturas que parecen sucias, en planos fijos que emulan los de las cámaras de seguridad. (…) Todo se retrata con la misma ilusión de verdad que encontramos en un documental y en el cine que ha incorporado su estética. Porque las teleseries persiguen la creación de un mundo. Sellan desde su inicio un pacto con el telespectador para que éste asuma que lo que está viendo es tan real y tan ficticio como la vida misma. Un mundo paralelo al que relacionarse desde la adicción.”

*Fragmento del estupendo libro “Teleshakespeare. Las series en serio”. (Editorial Interzona, Buenos Aires, 2014) 

Las imágenes pertenecen a Bloodline, serie de Netflix creada por Glenn Kessler, Todd A. Kessler y Daniel Zelman. La serie es excelente en muchos aspectos, aunque creo que lo que más me fascina es la lúcida extrañeza -a veces cercana a la abstracción- que infunden muchos de sus encuadres. 

Hoy se lanzó la tercera temporada de Bloodline. Veremos a dónde nos lleva esta vez la historia de la familia Rayburn.

martes, 23 de mayo de 2017

Llega un nueva edición de EPA Cine - Festival de Cine de El Palomar

Con la proyección -con entrada gratuita- del film The Dreamed Ones, de Ruth Beckerman, arrancará este miércoles EPA CINE, el Festival Internacional de Cine Independiente de El Palomar, una muestra que empieza a consolidar su espacio con esta segunda edición.  

EPA Cine nació el año pasado con el fin de descentralizar la difusión cinematográfica y crear un espacio de exhibición audiovisual en la zona oeste del Gran Buenos Aires, por eso representa una gran oportunidad para alentar el desarrollo cultural en este lugar de la provincia. La muestra se extenderá hasta este domingo 28 de mayo. La sede central es el Cine Teatro Helios, ubicado en Ciudad Jardín (Bv. General San Martín 3076), una sala que fue recuperada hace unos años y renovada para fomentar un punto cultural de referencia en el barrio (tiene una capacidad para 349 personas). El festival cuenta además con una segunda sala, dentro del mismo complejo del Helios, en la que se ofrecerán charlas, seminarios y otras actividades gratuitas y abiertas a la comunidad en general.

El festival está integrado por una sección competitiva, un panorama internacional de largometrajes, una muestra de cortometrajes argentinos, una selección de trabajos experimentales, un foco de cine infantil y una retrospectiva dedicada al cineasta rumano Corneliu Porumboiu. También habrá tres funciones especiales: la exhibición de El habilitado, de Jorge Cedrón; una función de trasnoche donde se verá el celebrado film coreano The Wailing; y una proyección especial con música en vivo de la emblemático documental Nanook, el esquimal (1922), de Robert Flaherty. 

Detallo aquí abajo los títulos programados en la Competencia Internacional de Largometrajes, que incluye una película extraordinaria: La permanence. 

- La permanence, de Alice Diop (Francia)
- Ama-San, de Cláudia Varejão (Portugal, Suiza) 
- La última Navidad de Julius, de Edmundo Bejarano (Bolivia) 
- By the time it gets dark, de Anocha Suwichakornpong (Tailandia, Francia, Países Bajos, Qatar) 
- Borrá todo lo que dije del amor porque no sabía bien quién era, de Guillermina Pico (Argentina) 
- King of the Belgians, de Peter Brosens y Jessica Woodworth (Bélgica, Países Bajos, Bulgaria) 
- All the cities of the north, de Dane Komljen (Serbia, Bosnia & Herzegovina, 
Montenegro) 

Las entradas para las funciones tendrán precios accesibles, incluyendo proyecciones con entrada gratuita. Para más detalles sobre el festival, la programación y las actividades pararelas, pueden consultar la página de Facebook del festival y el sitio oficial, en donde encontrarán el catálogo.

lunes, 22 de mayo de 2017

Milímetros


No tenerte; sentirte
a unos milímetros, a unos
pasos de la realización total. 

Alberto García-Teresa

 La imagen pertenece a The Beguiled
gran película de Don Siegel.

viernes, 12 de mayo de 2017

Estreno imperdible: Los Relocalizados


Traten de ver este excelente documental dirigido por Darío Arcella. Los protagonistas son los vecinos del barrio Ramón Carrillo, de Villa Soldati, donde hace 25 años se instalaron 600 familias que vivían en el Albergue Warnes. Hoy la situación del barrio es desesperante. Esta película retrata las historias y urgencias de sus habitantes con sensibilidad, precisión narrativa y un notable ensamblaje de testimonios y material de archivo.

Los Relocalizados estará en cartelera en el cine Gaumont (Av. Rivadavia 1635) entre el jueves 11 y el 24 de mayo. Esta semana puede verse en dos funciones: a las 12.10 y a las 19.50 (el martes 16 se suspende la función de las 19.50).

La entrada general tiene un costo de 30 pesos (10 pesos para estudiantes, jubilados y docentes).

martes, 9 de mayo de 2017

sábado, 6 de mayo de 2017

Manchas en la pared


Antes que caiga la noche total
Estudiaremos las manchas en la pared:
Unas parecen plantas
Otras simulan animales mitológicos.

Hipogrifos,
dragones,
salamandras.

Pero las más misteriosas de todas
Son las que parecen explosiones atómicas.

En el cinematógrafo de la pared
El alma ve lo que el cuerpo no ve:
Hombres arrodillados
Madres con criaturas en los brazos
Monumentos ecuestres
Sacerdotes que levantan la hostia:

Órganos genitales que se juntan.

Pero las más extraordinarias de todas
Son
sin lugar a dudas
Las que se parecen a explosiones atómicas.


Nicanor Parra


La imagen pertenece al film Dawson City: Frozen Time, notable documental de Bill Morrison visto en el último BAFICI.

miércoles, 3 de mayo de 2017

Ciclo de Cine Andino en el Gaumont, con entrada gratuita

Del 4 al 10 de mayo se exhibirán con entrada gratuita en el Cine Gaumont un conjunto de películas representativas del cine independiente de los países que participan del Festival Internacional de Cine de las Alturas que se lleva a cabo en la provincia de Jujuy. Los títulos programados son Sol Piedra Agua (Bolivia); Rosa Chumbe (Perú); Lo que no se perdona (Argentina); El abrazo de la serpiente (Colombia); Desde allá (Venezuela); Alba (Ecuador, México y Grecia) y El cordero (Chile).

El objetivo de esta muestra es promover la exhibición de producciones audiovisuales de los países andinos y enriquecer el intercambio y la difusión del cine producido en esta parte del continente. La primera exhibición de este ciclo se realizó el mes pasado en Colombia, en donde el público asistió con entusiasmo a las funciones. Ahora llega a Argentina y en los próximos meses seguirá recorriendo los países de la región. 

Todas las películas se proyectarán a las 19 horas en la sala Gaumont (Av. Rivadavia 1635). La entrada es gratuita. 

Programación: 

Jueves 4 de mayo 
Alba, de Ana Cristina Barragán (Ecuador/México/Grecia, 2016) 

Viernes 5 de mayo 
Lo que no se perdona, de Cristian Barrozo (Argentina, 2015) 

Sábado 6 de mayo 
El abrazo de la serpiente, de Ciro Guerra (Colombia, 2015) 

Domingo 7 de mayo 
Rosa Chumbe, de Jonatan Relayze (Perú, 2015) 

Lunes 8 de mayo 
El cordero, de Juan Francisco Olea (Chile, 2014) 

Martes 9 de mayo 
Sol Piedra Agua, de Diego Revollo (Bolivia, 2016) 

Miércoles 10 de mayo 
Desde allá, de Lorenzo Vigas (Venezuela, 2016) 

Para más información, consultar el sitio del Festival Internacional de Cine en las Alturas.

lunes, 1 de mayo de 2017

Bafici 2017 - Fuego contra fuego


Fuego contra fuego (Heat / Estados Unidos, 1995)
Dirección: Michael Mann
Sección: Rescates 

Un gesto. Ese gesto. La mano de Eady (Amy Brenneman) tironeando con bronca la solapa del saco de Neil (Robert De Niro). Desearía odiarlo pero no puede. No puede abandonarlo, aunque sea un delincuente. Es un asesino, pero ella lo quiere. O quizás su pavor ante el hecho de volver a estar sola sea mucho más abrumador de lo que podemos imaginar. Ambas situaciones son trágicas para ella, por eso esta es la escena que más me conmovió cuando vi Heat por primera vez, hace poco más de 21 años, en una sala enorme de la calle Lavalle (sala que hoy ya no existe). El gesto de enojo y ternura de esa mujer retornó una y otra vez a mi mente adolescente durante muchos días, y entonces empecé a intuir que esta película era algo único, distinto a todo, mucho más que un policial técnicamente impecable.


Volver a verla en una pantalla grande no hace más que confirmar el vigor narrativo que esos gestos decisivos aportan en la definición de los personajes y sus vínculos. Como el vaso de agua que Neil coloca sobre la mesa de luz de Eady luego de su primera noche juntos. O el genuino -y ya emblemático- acto de amor de Charlene (Ashley Judd) en el balcón, cuando le indica a su marido (Val Kilmer) que debe irse de allí para evitar ser detenido. Las secuencias de acción del film son insuperables y han sido muy influyentes, de acuerdo, aunque no creo que determinen la esencia de esta obra. Hoy queda claro que la perdurabilidad de Heat se asienta principalmente en su tejido melodramático. En su romanticismo. De allí su apuesta por la piedad en el final. 


Antes de llegar al diálogo en el cual Eady acepta seguir junto a Neil, hay una escena en la que ella intenta huir luego de descubrir que él fue uno de los responsables del fatal asalto al banco. Eady sale de su casa y sube por la colina hasta que él la alcanza y trata de contenerla. Siempre me llamó la atención lo que ocurre en ese momento con el color del cielo. Porque todo indica que estamos en plena noche, pero en un cambio de plano -y de ángulo- advertimos que el sol todavía no terminó de ocultarse. Como si de repente ingresáramos en un film de Terence Davies, los amantes quedan enmarcados por las hierbas que flamean con un delicado horizonte rosado de fondo. Recién ahora, enésima revisión de la película, logro apreciar cabalmente el lirismo de esa composición. Mientras abraza desesperadamente a Eady, frente a ese atardecer que se le escapa, Neil por fin comprende la verdadera dimensión de aquella frase pronunciada por Chris para explicar lo que siente por su esposa:


miércoles, 26 de abril de 2017

Jonathan Demme (1944 - 2017)


Murió Jonathan Demme. Hace unos años escribí unas líneas sobre una de mis películas favoritas de la vida, dirigida por él: Philadelphia.

domingo, 23 de abril de 2017

Bafici 2017 - Palombella rossa


Palombella rossa (Italia, 1989)
Dirección: Nanni Moretti
Sección: Foco Nanni Moretti

Algunos apuntes sueltos e interrogantes varios motivados por ese maravilloso maremoto existencial titulado Palombella rossa

- Una película que habla de la crisis del sentido no debería pretender canalizar ningún sentido nítido, por eso Moretti no lo hace. Moretti es coherencia ideológica pura, aunque uno sienta que la película es un caos. Palombella rossa es la película más compleja y críptica de toda su obra, llena de puntos aparentemente indescifrables. “Il mio film più difficile”, así la definió el propio Nanni en una presentación que hizo el año pasado en Turín.

- ¿Por qué el accidente? ¿Y por qué otro al final? Porque el accidente es un dispositivo narrativo que está forzando el acontecimiento. Moretti se resiste a la inercia de la Historia. El acontecimiento imprime lo discontinuo en el curso de los hechos. Mientras muchos personajes siguen en un destartalado tren sin detenerse a reflexionar, la amnesia obliga a Michelle a reconstruirse: a preguntarse de dónde viene y hacia dónde va. Moretti hace chocar a su alter ego para que reaccione. Pero ni siquiera la ficción misma parece alcanzar, por eso llega otro accidente casi al final: porque cuando la película se acaba los que tenemos que reaccionar somos nosotros.

- Michelle tiene algo de niño incluso antes del accidente. Está jugando con los niños del auto de enfrente y por eso choca. Todos los Micheles de Moretti son un poco niños. Pero estamos en 1989 y aquí Moretti finalmente le dice a Michele que él no puede seguir evadiendo la responsabilidad: en el segundo accidente Michele pone en riesgo la vida de su hija. No puede seguir atorado en su confusión. Sólo la licencia poética de esta ficción puede hacer que ambos personajes no tengan ni un rasguño luego de desbarrancar con el auto. La vida es otra cosa. Tal vez la vida se parezca más a esa pileta en donde nos cansamos de flotar para evitar hundirnos.


- Es extrema pero a la vez fascinante la posibilidad de la amnesia (un recurso tan explotado y trivializado por las telenovelas, ¿no?). El film sugiere que resulta imposible hacer tabula rasa: algo del pasado queda siempre con nosotros, aunque quede marcado en nuestra biología, aunque no lo podamos comprender. Michele no ha olvidado todo por completo. Le quedan retazos, reflejos, ecos de dudas, difusos rastros de fe… quizás. ¿Acaso sólo somos conciencia? ¿Y qué hacemos con el cuerpo? Sin un cuerpo capaz de resiliencia… ¿cómo jugamos el partido hasta el final? 

- Nadie merece la crueldad. Ni siquiera nuestro peor enemigo. Me conmueve la forma en que a Michele lo persigue el recuerdo de ese acto de crueldad en la adolescencia, cuando se burlaban de un compañero por considerarlo fascista. Es un recuerdo que lo invade, que no puede combatir, que no puede “editar”. En alguna entrevista Moretti ha dicho que se trata de una escena que a él, como director, le gustaría “cortar” de su autobiografía: y sin embargo ahí está, con toda su honestidad brutal.

- Los “guías espirituales”: otra idea estrafalaria y preciosa, mucho más compleja de lo que parece a simple vista. Recordemos: el joven religioso, el entrenador de Michele, el árbitro del partido y el entrenador del equipo contrario presentan a sus “guías” (maestros, mentores o algo por el estilo). Me pregunto si esos personajes tienen alguna existencia real en la diégesis, ya que tampoco me es posible determinar si la tienen todos los personajes que acosan a Michele (el sindicalista, los militantes de la izquierda “dura”, el compañero de escuela víctima del bullying, el joven católico, etc): ellos podrían ser proyecciones de la neurosis de Michele. Y sin embargo el relato incluye a esos otros extraños personajes-guía que parecerían no depender de la mente de Michele, porque nacen de los personajes secundarios. Pero están ahí, para complicar todavía más la lectura de la película. Es que no podemos solos, supongo… necesitamos al otro, siempre. Aunque solo sea como un espectro, como un recuerdo: esa “voz” con la que dialogamos imaginariamente.


- Para llevar al extremo este delirio Moretti le coloca un guía al joven católico: este personaje tiene el parlamento más opaco de toda la película. Es el “teólogo” que encarna el cineasta chileno Raoul Ruiz. Y Ruiz habla del silencio. Dice que es casi imposible alcanzar y combinar las cuatro formas del silencio: literal, alegórico, moral, divino. A esta altura de la película -seamos sinceros- uno está demasiado perdido en la vorágine como para ponerse a pensar en esas “cuatro formas”. Pero investigarlas es el desafío que Moretti nos impone. Lo acato como puedo. Investigo y confirmo que esos “cuatro niveles” de lectura pueden ser la manera de abordar las Sagradas Escrituras, la Divina Comedia o cualquier obra de arte que aspire a ese recorrido interpretativo: Literal - Alegórico (metafórico) - Moral - Divino (místico o “anagógico”). ¿Podemos leer Palombella desde esa propuesta? ¿No es un techo demasiado pretencioso? ¿Es lo que Moretti nos pide? Podría ser… pero entonces, ¿cómo entender la insistente alusión al silencio

- “Un silencio es un gol”… se dice y repite en el film. El teólogo explica la idea, Michele intenta comprenderla. Pero es difícil. Muy difícil. Hay un punto en donde todos los signos se acumulan, se vuelven esquivos e impenetrables para la razón. La película valora muchísimo las palabras, y sin embargo en algún momento las palabras se anonadan frente a la necesidad de la acción: no se puede vivir especulando. En algún momento hay que lanzar el penal. Hay que actuar. Y lo cierto es que aquí no hay gol. Por lo tanto, no hay silencio. El silencio no es una opción para el artista que quiere seguir luchando y diciendo y hablando. El silencio no es posible en una película que clama por un nuevo lenguaje, por nuevos gestos, por nuevas formas de conexión. Hoy no hay silencio. Más adelante, quizás, pueda haberlo. Tal vez llegue finalmente la estación de la armonía y el recogimiento. El silencio es necesario, no lo dudo. Pero hoy no se puede dejar de decir. Hoy no. Todavía no.

 - Necesitamos un nuevo lenguaje que nos permita identificarnos. ¿Qué tiene para decirnos la cultura popular? ¿Por qué Doctor Zhivago? Porque es el cine más clásico y romántico imaginable, porque puede parecer ñoño, simple y hasta extemporáneo, y sin embargo logra conectarnos a todos, automáticamente. ¿Por qué el éxtasis de "I’m on fire", de Bruce Springsteen? Porque es una canción en inglés pero hay algo inexplicable en esa música, en esa melodía contagiosa que los personajes no racionalizan del todo y que sin embargo sienten en todo el cuerpo. La música nos trasciende. ¿Por qué la canción de Franco Battiato? Porque ahí hay algo intransferible, una comunión, un anhelo profundo que el dogma socialista no logra traducir. ¿Por qué el deporte? Porque ahí también hay una pasión poderosa que late en el ser humano y que es absolutamente simbólica. Pura construcción. Necesitamos con urgencia un nuevo lenguaje que nos pueda conectar de verdad.

 - Finalmente, el final. El sol anaranjado de cartón. Un sol artificial que nos recuerda a Fellini, el autor de la memoria nutritiva y la reescritura permanente. Como Moretti. Y Michele vuelve a chocar pero él y su hija sobreviven. Muchas personas lo vienen a buscar, incluyendo su mamá y él mismo, versión niño. El final de Palombella rossa es pura fantasía, puro deseo, puro surrealismo. Pasado y presente juntos, todos reunidos con un nuevo lenguaje, con un nuevo gesto que los define, mirando hacia ese “horizonte de plenitud” que los metarrelatos supieron regalar. Pero ojo: todos los personajes están haciendo equilibrio. En una pendiente. Todos parados sobre un solo pie. Como en el agua: todos flotamos, con mucho esfuerzo, en una competencia que no se termina nunca. Y el sol es un decorado, un invento del cine. Una imagen, un proyecto: el sol es el sentido que creamos.

 - Último plano: un niño ríe. Michele-niño ríe por primera vez en todo el film. Pienso y siento muchas cosas mezcladas. La interpretación de ese plano es muy íntima... y además cambia minuto a minuto. Me gusta creer que todo gran final del cine apela a una apuesta. Me guardo ese final. Lo reescribo. Es mi apuesta personal. 

Nanni y sus fans argentinos


Las dos presentaciones centrales del cineasta italiano en el 19º Bafici ya están disponibles en YouTube: 

- Aquí pueden ver la charla que se desarrolló en la sala del Village Recoleta (jueves 20 de abril). 

- Aquí pueden acceder al audio de la presentación del libro "Ecce Nanni: El testigo crítico" en el Centro Cultural Recoleta (viernes 21 de abril).

sábado, 22 de abril de 2017

Bafici 2017 - Madmoiselle Chambon


Madmoiselle Chambon (Francia, 2009)
Dirección: Stéphane Brizé
Sección: Trayectorias - Foco Stéphane Brizé


Pensé que tú eras un ancla en la corriente del mundo;
pero no; no existe ancla en ninguna parte.

William Bronk

Jean es albañil. Anne-Marie, su esposa, trabaja en una imprenta. Jérémy es el hijo de ambos. Los conocemos mientras hacen un picnic y el pequeño resuelve la tarea del colegio: análisis sintáctico. Mamá y papá intentan ayudarlo, aunque a los tres les cuesta reconocer el “objeto directo” en las oraciones. Consultan el manual, la norma, y entonces comprenden que primero deben distinguir el verbo transitivo y luego hacerse la pregunta: ¿Qué? Por ejemplo: "Verónique toca el violín". ¿Qué toca Verónique? El violín: éste es el objeto directo. Aunque resulte un poco extraño, así comienza la película de Stéphane Brizé: con una lección de gramática.

En el film, Verónique es quien le enseña estas cosas a Jérémy. Es su maestra, la Mademoiselle Chambon del título. La señorita. Una vez por mes, ella invita al padre de algún alumno para que hable sobre su trabajo. “Estoy en la construcción. No creo que sea muy interesante”, responde un tímido Jean cuando la maestra le propone participar en una clase. Ella dice que sí, que seguramente tiene mucho para contar.

Casas, paredes, cimientos. “Necesitamos una base sólida para que la casa se mantenga firme. Si no construimos una base sólida...”, relata Jean a los chicos mientras Verónique lo observa cálidamente. En esta escena el espectador no puede esquivar la alegoría, porque es demasiado explícita: aquí la casa es la familia. Pero a esta altura de nada sirve conocer las figuras retóricas, ni la sintaxis, ni las conjugaciones. La maestra ya está enamorada. Jean también. Adiós a los ladrillos y a las reglas del idioma.

El manual de lengua indica que el verbo desear es transitivo. Es decir, necesita un complemento hacia el cual dirigir la acción. Pero el ser humano puede pasarse la vida, los siglos, toda la Historia, sin identificar qué es lo que realmente desea. Esta es la frustración ontológica que jamás podremos aprender en la escuela porque no existe señorita capaz de transmitirla. Nos enseñan las buenas formas del lenguaje verbal sin advertirnos que resultan absolutamente impotentes cuando se trata de amar.

Por eso Mademoiselle Chambon es una película sobre las otras gramáticas, las evanescentes, las que nacen y mueren cada día, las que están implícitas en el silencio, en las miradas, en las ventanas que se rompen, se abren y se cierran. En la manera de acomodar las masitas en un plato. En la paz cifrada en unos pies dormidos. En la pose fingida de los amantes que dicen sentir la música cuando lo único que pueden escuchar son sus propios latidos, que ya no dan más. También están los frágiles códigos de la cobardía que las mujeres leen a la perfección (no, Jean, no tenías que montar la escena del cumpleaños para “hablarle” a tu esposa), y aún más extendidos están los códigos de la resignación y los de la fantasía romántica. ¿Pero qué resignamos exactamente? ¿Qué anhelamos? ¿Podemos definirlo acaso? De nuevo la paradoja, el deseo que no puede hacerse de su objeto. Porque cuando lo consigue, ya dejó de ser deseo.