viernes, 20 de marzo de 2015

Serie recomendada: Happy Valley


Ambientada en un pueblo de Yorkshire, Inglaterra, Happy Valley tiene como protagonista a Catherine, una mujer polícía que lucha cotidianamente con el dolor de haber perdido a su hija adolescente. Nueve años atrás la joven se suicidó luego de tener un bebé producto de una violación. Lo único que Catherine quiere es condenar al responsable, un sujeto realmente siniestro despojado de cualquier noción de culpa. Pero las cosas son más complicadas. Por ahí también anda rondando un contador tan torpe como resentido que fantasea con armar un secuestro para extorsionar a su jefe. Entonces las líneas narrativas empiezan a cruzarse, con un esquema que elige privilegiar la consistencia dramática antes que el misterio: este rasgo es precisamente lo que marca la diferencia en Happy Valley

En esta historia los espectadores conocemos desde el principio a todos los personajes principales, sus motivaciones y perspectivas, y esto no implica que el guión resigne suspenso ni profundidad. Hay otras series recientes que, empeñadas en preservar la intriga nuclear a toda costa, se someten a una estructura mecánica de sospechoso-descarte-nuevo sospechoso para finalmente revelar que siempre tuvimos al psicópata frente a nuestras narices y no lo vimos (un poco al viejo estilo de "el asesino es el mayordomo"). Muchas veces se apela a giros de último minuto que resultan artificiales y frustrantes, escritos con un simplismo que roza lo obsceno, como ocurre por ejemplo en Top of the Lake, en The Killing (sobre todo en su tercera temporada) y en Gracepoint (remake norteamericana de la británica Broadchurch, que no he visto). Centradas en casos que involucran a niños o adolescentes en peligro, estas series pueden presentar ganchos y personajes interesantes, pero cuando terminan no dejan mucho más que un sabor a manipulación gratuita y morbo. Lo mismo transmite The Missing, aunque aquí al menos se percibe un intento de seguir con mayor atención lo que le sucede internamente a un joven pedófilo que reconoce su enfermedad y aspira a controlarla. 

Happy Valley es distinta porque no pretende impactar con sorpresas salidas bruscamente de la galera. El malo es el malo, pero no es el único motor de la violencia en este drama sobre los arrebatos de codicia y perversión de burgueses pequeños pequeños. Hay tensión, hay matices y hay subtramas que agregan densidad al contexto sin obstruir el conflicto central. No voy a extenderme en detalles porque el objetivo es recomendarla. No es perfecta pero es una de las miniseries policiales más sólidas que hoy puede ofrecer la televisión, con un personaje protagónico enaltecido por el conmovedor trabajo de la actriz Sarah Lancashire, todo un descubrimiento.

 
Happy Valley 
Miniserie de seis capítulos producida por BBC One
Estreno: abril de 2014 
Dirección: Euros Lyn, Sally Wainwright, Tim Fywell
Guión: Sally Wainwright

(Parece que ya programaron una segunda temporada... ojalá no arruinen lo logrado en la primera).

miércoles, 18 de marzo de 2015

Se viene El 5 de Talleres

En pocos días se estrena la película El 5 de Talleres, y el Museo del Cine ofrece la posibilidad de verla en una función de pre-estreno. Estupendamente protagonizada por Esteban Lamothe y Julieta Zylberberg, el film narra la crisis que atraviesa "Patón" Bonassiolle, jugador de fútbol y capitán de un equipo de la Primera "C" metropolitana, cuando percibe que se acerca el final de su carrera deportiva. La proyección se realizará este viernes 20 de marzo a las 20 en el auditorio del Colegio de Abogados (Av. Corrientes 1441), con entrada gratuita. 

En el último Festival Internacional de Cine de Mar de Plata conversé con Adrián Biniez, director de la película. Pueden leer la nota aquí.

jueves, 12 de marzo de 2015

Ahora sí: la sala Lugones reabre sus puertas

Extrañábamos este espacio. Más allá de todos los festivales y ciclos de cine que mes a mes se organizan en Buenos Aires, la querida sala Leopoldo Lugones representa un imán de diversidad y calidad al que no podemos resistirnos. 

Finalmente, luego de más de un año de espera y muchos reclamos a las autoridades del Gobierno de la Ciudad, la sala del décimo piso del Teatro San Martín reabre sus puertas y con ella vuelven las retrospectivas, estrenos nacionales y ciclos para el descubrimiento, la revisión y el entusiasmo permanente. El próximo miércoles la sala comienza la temporada 2015 con una infraestructura renovada, que incluye un proyector DCP (Digital Cinema Package) de última generación. (Ver actualización de este dato en el comentario del post).

La primera muestra estará dedicada a Seijun Suzuki, realizador japonés que ha convertido en director de culto, reivindicado por Quentin Tarantino y por la crítica “por la manera en que subvirtió desde adentro al rígido sistema de estudios del cine japonés, cuestionando los estereotipos y utilizando los géneros como campos de experimentación visual”, según explican los programadores en la gacetilla de prensa. Al ciclo lo componen quince películas, muchas de ellas inéditas en Argentina, que se proyectarán en copias nuevas en 35 milímetros. 

Seijun Suzuki, el regreso de un rebelde.
Desde el miércoles 18 de marzo hasta el domingo 5 de abril con tres funciones diarias: 17:00, 19:30 y 22:00. La entrada tiene un valor de 25 pesos (15 pesos para estudiantes y jubilados con acreditación). El Teatro General San Martín está ubicado en Av. Corrientes 1530. Para más detalles sobre el ciclo, consultar la web del complejo.

lunes, 9 de marzo de 2015

Último recurso


Por Guillermo Saccomanno* 

La fe es el último recurso del perdido. Todos sabemos que estamos perdidos. Citando a Lenin: somos muertos de vacaciones. Cuando hablo de la fe sé que suena raro, pero no es autoayuda, no tiene que ver con eso, no voy a transmitir una experiencia de lo que me pasó como para señalar un camino de sanación. Creo que consiste en la relación de uno con el Todo. Vinimos a este mundo vaya a saber por qué, o sin quererlo, pero si no lo vas a mejorar, no vengas a destruirlo más.

*Fragmento de una entrevista publicada en el suplemento Radar/Libros, de Página/12. Ir al artículo completo.

La imagen pertenece al film Under The Skin, dirigido por Jonathan Glayzer. 

domingo, 8 de marzo de 2015

Destino


"Estoy cansado, pero quiero estar despierto 
cuando llegue a Nueva York"

Spiro (Carmelo Di Mazzarelli), 
en el film Lamerica, de Gianni Amelio

miércoles, 4 de marzo de 2015

Para recordar a René Lavand: este viernes

Dentro del ciclo que habitualmente organiza el Museo del Cine en el Colegio de Abogados (Av. Corrientes 1441), este viernes 6 de marzo a las 20 se proyectará El Gran Simulador, el documental de Néstor Frenkel sobre el maestro René Lavand, fallecido hace pocos días. Es una película muy disfrutable que genera una increíble cercanía con el personaje. La entrada es gratuita.

martes, 3 de marzo de 2015

Preservar la inocencia


Por Luis Ortega*

Lo importante para la película que yo quiero hacer es mantenerme al margen de mi voluntad y sin saber cómo es que se hace. No me interesa estudiar el proceso creativo porque pierdo mi inocencia y es lo único que tengo para poder seguir siendo yo. La mayoría de las veces fallé por querer hacer una película de tal manera. Cualquier manera conocida es insensata. Hay un amor que no entra en el cuerpo ni en el tiempo de vida que tenemos. Pienso que de esa incapacidad para canalizar el amor sale una película.

*Fragmento de un texto publicado en la revista Las Naves 
(Nº1 - Manifiestos del cine contemporáneo)

La imagen pertenece a esa película única -única de verdad- que es Caja negra, ópera prima de Luis Ortega. 

lunes, 2 de marzo de 2015

El sentido claro de las cosas


Tras la caída de las hojas, volvemos
a un sentido claro de las cosas. Es como si
hubiéramos llegado a un fin de la imaginación,
inanimado en un savoir inerte.

Se hace difícil hasta elegir adjetivo
para este simple frío, esta tristeza sin motivo.
Se ha convertido la gran estructura en una casa menor.
Ningún turbante pasa por los suelos disminuidos.

Nunca al invernadero le había hecho tanta falta pintura.
La chimenea tiene cincuenta años y se inclina hacia un lado.
Ha fracasado un esfuerzo fantástico, una repetición
en una repetitividad de hombres y moscas.

Sin embargo, la ausencia de la imaginación tenía
también que ser imaginada. La gran laguna,
la claridad de su sentido, sin reflejos, hojas,
barro, agua como cristal sucio, expresando silencio

de algún tipo, silencio de una rata que se ha asomado a ver,
la gran laguna y el desperdicio de sus lirios,
todo esto tenía que ser imaginado como un saber inevitable,
requerido, como requiere una necesidad.


Wallace Stevens

En la imagen: Sueño de invierno (Kis Uykusu), film de Nuri Bilge Ceylan

sábado, 28 de febrero de 2015

martes, 24 de febrero de 2015

Había una vez... un puente


"Los puentes deberían ser lugares que te obliguen a detenerte 
para experimentar el acto de cruzar."

Wim Wenders

En la imagen: Selma, film de Ava DuVernay

miércoles, 18 de febrero de 2015

Espanoramas: cine español de ayer y hoy

Entre el jueves 19 de febrero y el viernes 13 de marzo los espectadores porteños tendrán una nueva y nutrida muestra de películas para sumar a su agenda: se trata de ESPANORAMAS, un ciclo de proyecciones y actividades que combina diversas producciones del cine español reciente junto a una serie de retrospectivas y focos especiales. La mayoría de las funciones se concentrará en el Espacio INCAA - Cine Gaumont (Av. Rivadavia 1673), con el habitual valor de la entrada a 8 pesos. 

La actriz Maribel Verdú será una de las invitadas a la muestra, ya que se le dedicará una sección con algunas de sus mejores películas: Belle Époque, La buena estrella, Amantes y la reciente Blancanieves, entre otras. Por su parte, el actor y director Paco León vendrá al país para presentar sus largometrajes Carmina o revienta y Carmina y amén. Y también habrá espacio para el rescate de dos obras emblemáticas del cine español de los '80: Tasio, de Montxo Armendariz, y Amanece que no es poco, de José Luis Cuerda.

Por otro lado, del 9 al 13 de marzo en la Universidad del Cine (Pasaje Giuffra 330), con entrada gratuita, tendrá lugar el foco "Un impulso colectivo", un ciclo del D’A (Festival de Cinema D'Autor de Barcelona) con obras de nuevos directores y guionistas que en los últimos años han signado la renovación del cine ibérico, como Xurxo Chirro, Víctor Moreno y el colectivo HIJOS. En este foco también participará el gran crítico e historiador Carlos Losilla, quien brindará una conferencia sobre estas nuevas tendencias estéticas.

Dentro de la sección Estrenos se destacan títulos como Stockholm, de Rodrigo Sorogoyen, Magical girl, de Carlos Vermut, Caníbal, de Manuel Martín Cuenca, Vivir es fácil con los ojos cerrados, de David Trueba, La herida, de Fernando Franco, No todo es vigilia, de Hermes Paralluelo y Basilio Martín Patino: la décima carta, de Virginia García del Pino. 

Desde aquí les recomiendo una rareza total: el film Gente en sitios, de Juan Cavestany, que se verá el martes 24 de febrero a las 21.30 en el cine Gaumont. Durante el Bafici del año pasado le hice una entrevista al director, que puede leerse aquí.  

Para informarse en profundidad sobre Espanoramas, la grilla de programación y las actividades paralelas, pueden visitar la página web del Centro Cultural de la Embajada de España en Buenos Aires.

domingo, 15 de febrero de 2015

La lógica del superviviente


The Walking Dead y el sujeto posmoderno

Por Jorge Martínez Lucena*  

- En la serie The Walking Dead se introduce una novedad con respecto a la mayor parte del subgénero zombi. Y esta novedad tiene que ver con la nueva condición de los supervivientes: la de estar unánimemente infectados. Nadie va a poder evitar su condición de zombi. Sea que se muera por mordedura, sea que se muera por muerte accidental, por enfermedad o de viejo, todo hombre acabará siendo un zombi como ésos de los que intenta escapar día y noche.

- La idea de hombre que estos supervivientes infectados proyectan es la de alguien que pertenece a dos lógicas contrapuestas. Por un lado, tiene todas las aspiraciones clásicamente humanas hacia la felicidad. Sin embargo, por otro, no tiene una explicación o hipótesis razonable para argumentar cómo conseguirla. En ese último aspecto, su vida parece verse arrastrada hacia la infra-vida, hacia la mera supervivencia. Por tanto, el superviviente es alguien que espera lo imposible, porque desea algo que no es capaz de conseguir, de identificar, de explicar, de lograr.

- Creemos que ésta es una de las razones por las que tiene tanto éxito esta serie en la sociedad posmoderna, donde los individuos se encuentran sensiblemente lanzados hacia sus aspiraciones humanas, pero donde los metarrelatos, que tenían la pretensión de dar un método o respuesta a los anhelos humanos, han sido desacreditados. El posmoderno, en este sentido, es como el superviviente, porque no es sólo buscador de sentido en la narración de su vida, como lo ha sido siempre el hombre, sino que es buscador y productor de marcos referenciales en los que hacer ese sentido. 

*Fragmentos del ensayo "Infectados: el imaginario de lo humano en The Walking Dead" (Revista Comunicación y Hombre, noviembre de 2013).

martes, 10 de febrero de 2015

Tracción a sangre


"Cansancio. Una tracción como para abajo me mantenía aferrado, y la sensación de hacer algo que superaba mis cualidades y mis fuerzas, algo para lo cual no estaba hecho, se hizo tan fuerte, que me alegré de estar sentado. Me quedé largo tiempo sentado así, porque de esa forma sentía que el peso se hacía menor. Luego una mujer joven y elegante quiso hablar conmigo de arte y yo le ladré, qué arte, y algo desconcertada por mi hostilidad ella dijo: el arte en sí."

Werner Herzog
(En su libro Conquista de lo Inútil)

En la imagen: Aguirre, la ira de Dios.

lunes, 9 de febrero de 2015

Horizontes



Después de varios años volví a ver Poltergeist 
(Tobe Hooper, 1982)

No recordaba que tuviera paisajes tan increíbles.

lunes, 2 de febrero de 2015

Lengua materna, de Liliana Paolinelli


Publicado en noviembre de 2012

Todavía no terminamos de acomodarnos en la butaca cuando comienza el temblor. Alguien nos deposita justo en el pico de un diálogo decisivo entre madre e hija. Las escuchamos pero no las vemos, pues la pantalla aún está en negro. "¿Qué pasa con Nora?", pregunta mamá Estela (Claudia Lapacó), y su hija Ruth (Virginia Innocenti) responde que Nora es su pareja desde hace catorce años. Así lo dice, sin más, con perfil bajo. Sin un cultivo previo del "gran momento", sin transiciones narrativas ni hipérboles interpretativas. Nuevamente, pisamos un suelo singular. Como ya lo había hecho en Por sus propios ojos, el timón de Liliana Paolinelli nos desconcierta con convicción. Y eso hay que agradecerlo.

Sucede que habíamos creído por puro automatismo en la estampa que el afiche pretendía vendernos: una comedia de enredos quizás grotesca con una madre conservadora en proceso de descubrir que tiene una hija lesbiana. Uno imaginaba que Lapacó recopilaría indicios y enfrentaría escenas incómodas hasta llegar finalmente al grito de ¡Oh! que el póster pondera con su costumbrismo a todo color. Uno suponía que iban a contarnos el camino hacia esa revelación. Y resulta que la confesión clave no es el clímax sino apenas el inicio de otro arco, una curva que en vez de revelar prefiere confirmar un principio conocido y comprobado por todos: nada es seguro en este mundo.

La "noticia" impone sus síntomas. Primero Estela se desmaya, luego le cuenta el caso al cura del barrio y más tarde le pide a una vecina que la acompañe a un boliche gay. Ella quiere investigar, y ciertos acordes de ritmo marcial que surcan la banda sonora parecerían escoltar una actitud policial que la hija no tardará en reprocharle. Y es entonces cuando asoma, otra vez, esa extrañeza con la que Paolinelli sella el devenir de sus criaturas. Si bien Estela luce descolocada, en la relación con su hija y su pareja no exhibe ningún rastro de pánico o vergüenza, mucho menos de malicia. Todo lo que hace es absolutamente comprensible dentro del marco que propone la película. Con exquisita precisión, Lapacó y la directora nos conducen hacia una lectura irrebatible: esta madre está haciendo lo que puede como puede. Y por sobre todas las cosas, no quiere ver a su hija sufrir.

Habría que preguntarse hasta qué punto Estela no era realmente consciente del hecho que ahora su hija viene a explicitar. Pero llega un momento en la historia en donde el tema de la orientación sexual ya no es lo importante. Lo verdaderamente difícil es acompañar a un hijo en el amor, reto que la protagonista no había experimentado hasta entonces. Por allí pasa Lengua materna, por esa estación que no por visitada o incluso previsible resulta menos dolorosa. En definitiva, la película nos prepara para un golpe. Tan clásico como real y fulminante. 

Esta película será exhibida durante este mes (febrero 2015) en INCAA TV en los siguientes días y horarios:

Miércoles 4, 00:00
Martes 10, 00:00
Viernes 20, 00:00
Jueves 26, 00:00

viernes, 30 de enero de 2015

Escondidos en Brujas, de Martin McDonagh

 
Publicado en octubre de 2008

Brujas es un sueño. Una bellísima ciudad medieval belga con castillos, canales, cisnes, tersas callejuelas, delicias arquitectónicas y algún que otro enano. Es el lugar en donde elegiríamos pasar nuestros últimos días, para morir con la fantasía de haber habitado un mundo de príncipes, aunque nunca nos hayamos cruzado con ellos.

Lamentablemente, el nuestro es un mundo de sapos miserables. No hay cuentos de hadas que sirvan de refugio frente a la culpa o la frustración. Ken (Brendan Gleeson) y Ray (Colin Farrell) lo saben bien.

Ellos están en Bélgica por órdenes de su jefe (Ralph Fiennes), porque resulta que algo salió mal en Londres, lugar en donde trabajan como asesinos a sueldo, y es mejor que por unos días se protejan lejos del centro de operaciones. Ken es un señor sobrio, culto y ya cansado de estos trajines, mientras que Ray es un joven desaforado, inseguro y tremendamente bruto. Este panorama parece anticipar una sencilla buddy movie rociada con moderada acción y perlado humor inglés. Por suerte, Escondidos en Brujas (In Bruges) abre el juego y regala mucho más.

En principio, el film representa un esfuerzo por trascender la ironía como principal atajo para el género (policial, gángsters, thriller), quizás porque la ironía ya no prende como antes: Tarantino, Guy Ritchie, los Coen, incluso Kitano, la estrujaron hasta agotar sus virtudes dramáticas. La violencia sigue siendo violencia aunque la estilización posmoderna pretenda reducirla a un apunte jocoso. La violencia sigue siendo trágica. Eso es lo que nos recuerda el film de Martin McDonagh, dramaturgo irlandés (autor de "The Pillowman") que hace aquí su debut como cineasta.

Los dos protagonistas no solo están en una especie de impasse laboral, sino que atraviesan sendas crisis existenciales. Si pudiera, Ken largaría todo ya mismo y se dedicaría a pasear tranquilo por los museos de Europa. Si pudiera, Ray borraría de su mente esas imágenes que lo persiguen y que muestran a un niño que él mató por error. Absorbido por la culpa, Ray se debate entre el reviente y el suicidio, mientras Ken hace un último intento por salvarlo y alejarlo del oficio. Quizás no todo esté perdido todavía.

Lástima que Harry -el jefe- llega muy pronto a Brujas. Él sí que es decidido y despiadado. Seguramente, cuando era chico nadie le contó historias de magos y duendes antes de ir a dormir.

Hay de todo un poco en la película y todo es entretenido: éxtasis ante un cuadro de El Bosco, humores híbridos, hermosos escenarios, personajes curiosos, golpes, algo de romance, incorrección política y pequeñas reflexiones sobre el ser, su acción y sus consecuencias. A la cálida presencia de Brendan Gleeson se suma un Colin Farrell particularmente inspirado para encarnar al ciclotímico Ray. Él es quien desliza los comentarios mordaces en el film, pero lo hace por simple ignorancia, no por malicia ni para relativizar el dolor.

Y aunque Ray sea un grandulón inmaduro, al menos sabe lo que es el remordimiento. Como a todos, a él le deben haber narrado muchas veces el sabio consejo: el bosque es peligroso y hay caminos que conviene no tomar. Pero, al igual que Caperucita, él no hizo caso. Nunca lo hacemos la primera vez.