Por Fabián Bielinsky
lunes, 31 de julio de 2023
Alianzas y punto de vista narrativo
Por Fabián Bielinsky
lunes, 19 de junio de 2023
De planchas y jaulas - Woman in a dressing gown, de J. Lee Thompson
Hay algo implacable en esta película. Una especie de honestidad brutal que talla cada diálogo, cada encuadre, cada accesorio de la puesta en escena. Hasta el título mismo, "Una mujer en bata", se precipita como una sentencia psiquiátrica: esta mujer está deprimida. Amy ya ni tiene ganas de vestirse porque, seguramente, sólo quiere que llegue la noche para volver a la cama. Nada de lo que ocurre durante el día tiene sentido para ella. Salvo, quizás, ese juego sobre moda que cada mañana sale en el diario. En pleno vértigo del desayuno, Amy se sienta a completar el formulario del concurso, se distrae y se le queman las tostadas o los huevos. Todos los días. Es una fija. Y es un síntoma.
Hijo y marido le reprochan el desorden permanente en el que viven. Nadie percibe la tristeza de Amy porque ella se dibuja una sonrisa y no hace más que correr de acá para allá tratando de concretar los deberes hogareños. Coser un botón, planchar la camisa gris, preparar la cena. Pero nunca llega, de allí que su ansiedad nos resulte tan abrasiva. ¿No llega porque no puede? ¿O en el fondo no lo desea? El departamento es un caos, sí, pero es un caos que se traduce en goce visual para el espectador, gracias a la vehemencia del realizador J. Lee Thompson.
Lo que permite el desorden es, precisamente, visibilizar el trabajo doméstico. El director organiza cada plano para que los objetos se impongan y vibren en tensión con los personajes, triturando esa engañosa “mística de la feminidad” con la que el patriarcado pretendió promover la supuesta dicha del ama de casa. Estrenada en 1957, esta película se revela como una extraordinaria ilustración del libro que Betty Friedan publicaría seis años después. Reducir a la mujer al círculo hogareño y limitarla a cumplir las tareas de madre, esposa y criada, sólo puede llevar a la frustración y la deshumanización. Como escribió Friedan, las mujeres estaban predestinadas a conformarse con una «dulce y guarecida falta de ser - the gentle nothingness».
Hace rato que Amy dejó de creer en esa mística, y de hecho parece combatirla inconscientemente, con su bata, con sus despistes, con su “abandono”. Pero al mismo tiempo intenta sostener el barniz, quizás por instinto de supervivencia, o simplemente porque no sabría hacer otra cosa. Sube el volumen de la radio para llenar el ambiente con melodías alegres, como para emular las certezas afectivas de una sitcom tipo “I love Lucy”, y trata de ponerle onda a las faenas cotidianas. Ante el pedido de divorcio de Jimbo, Amy vuelve a apostar a la performance como último recurso: un vestido lindo, peluquería y un whisky de regalo. Que todo quede estropeado por la lluvia y la mala suerte puede sentirse demasiado cruel en una primera impresión, si hasta incluso en plena calle los escobillones parecen perseguirla como una irónica condena. Es muy dolorosa toda la secuencia, es cierto, pero nosotros siempre supimos que el plan romántico no podía salir bien. No hay un esmalte mágico que oculte lo que está esencialmente quebrado. Tampoco hay llave maestra para salir de la prisión.
Porque el esposo también está atrapado, ya desde la primera vez que lo vemos llegar al edificio donde vive Georgie. La imagen de un personaje encerrado dentro del encuadre, ya sea por líneas, objetos u otros marcos interiores, debe ser la metáfora visual más extendida y reiterada en toda la historia del cine. Y Thompson confirma en su film que nunca vamos a cansarnos de admirar estas composiciones cuando están bien concebidas y justificadas.
Jimbo intuye que su compañera de trabajo está enganchada con él por capricho, o por la mera curiosidad que implica salir con un hombre casado y jugar a ser la competencia de otra mujer. No cree que el affair pueda tener un futuro sólido, y además el remordimiento no le permitiría vivirlo en plenitud. Los amantes no sólo aparecen enjaulados (ahí al menos pueden respirar entre los barrotes), sino que el realizador también los aísla adentro de cajas oscuras, asfixiantes, y más de una vez sentimos que sus cuerpos están a punto de ser prensados. La presión en estos ceñidos espacios es directamente proporcional a la culpa del varón ante la perspectiva de dejar a su familia. Por sobre todas las cosas, Jimbo tiene miedo. Y como afirma Borges en su cuento «La señora mayor», “las metáforas comunes son las mejores, porque son las únicas verdaderas”.*CINEMATÓFILOS es un newsletter de suscripción gratuita. Cada semana, a través del e-mail, a ustedes les llega una película, el link para verla o descargarla, y un texto con información y análisis. Para recibir la publicación sólo tienen que dejar su nombre y dirección de correo electrónico ingresando acá: https://cinematofilos.substack.com/subscribe
martes, 13 de junio de 2023
Los nuevos lazos (sobre una escena de "Il bandito", de Alberto Lattuada)
Gilles Deleuze plantea, en su libro “La imagen-tiempo”, que en la década del ‘40 empieza a afirmarse una nueva forma de concebir las imágenes fílmicas. La guerra y sus consecuencias han quebrantado la confianza en el accionar humano, y los sujetos se sienten abrumados. Antes de seguir, antes de cegarse, para ser capaz de volver a creer, es fundamental que el hombre primero reconstruya sus lazos con el mundo. Entonces, el ritmo narrativo se detiene para mostrar a un personaje que se dedica a observar. Notamos que el tiempo pesa sobre la imagen, porque “el alma del cine necesita cada vez más pensamiento”.
Los personajes se descubren desolados y muchas veces sólo se limitan a ver y escuchar, porque ya no saben qué hacer. Lo que define al neorrealismo, según el pensador francés, es un ascenso de las “situaciones ópticas y sonoras puras”, en donde el personaje “más que reaccionar, registra. Más que comprometerse en una acción, se abandona a una visión, perseguido por ella o persiguiéndola él”.
Esta idea deleuziana, que ya se ha vuelto central a la hora de estudiar la gramática del cine moderno, aparece notablemente encarnada en esta escena de IL BANDITO, la película de Alberto Lattuada que trajo la última entrega de “Cinematófilos”. Y se estrenó en 1946, en plena expansión del neorrealismo, el mismo año de Paisà de Rossellini, y dos años antes de emblemas como La tierra tiembla, de Visconti, y Ladrones de bicicletas, de De Sica. Sin embargo, como bien explica Andrés en el newsletter, con el correr de los años el nombre de Lattuada quedó opacado detrás de la trascendencia de tantos otros cineastas rutilantes (Deleuze no lo menciona en su libro).
Después de la guerra, Ernesto (Amedeo Nazzari) vuelve a su barrio, al edificio donde vivía su familia, para encontrarlo totalmente destruido. Quizás el hecho no lo sorprenda: son sólo otras ruinas que se suman al paisaje de una Italia devastada. Pero la clave es que la enunciación no lo naturaliza: conjugando la mirada subjetiva y la objetiva, la cámara captura detenidamente el espacio con una panorámica para regresar al rostro resignado del personaje, en una poderosa fusión de percepción, afecto y documento.
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jueves, 20 de abril de 2023
Los esenciales (sobre una película de Clarence Brown)
miércoles, 5 de abril de 2023
Rescate - Una carta de amor de Leopoldo Torre Nilsson a su padre
En pocos días, el 9 de abril, se cumplirá un nuevo aniversario del fallecimiento del notable cineasta argentino Leopoldo Torres Ríos. Su hijo, también llamado Leopoldo y también realizador, le dedicó este texto que descubrí en un libro de poemas algo olvidado, hallado hace muy poco en una librería de usados.
PROSA NECESARIA
Texto publicado en el libro Contar pérdidas (Nemont Ediciones, Buenos Aires, 1977)
miércoles, 29 de marzo de 2023
Algunos versos de Leopoldo Torre Nilsson
Hermoso hallazgo en una librería de Av. Corrientes: un libro de poemas de Leopoldo Torre Nilsson titulado "Contar pérdidas". Comparto algunos versos.
Primera vista (1955)
Retengamos al tiempo en este afán de cosas
en este ver paredes y cielos y arboledas
en este raro encuentro con todo lo que somos
en esta gran huida, en este gran boquete...
......
Propósito (1977)
Renuncio al horizonte que me compra las rosas del exilio,
la gloria retumbante del que grita de lejos
aunque mi queja sea un susurro de impredecible vuelo
y mi ademán fraterno no tenga más idioma que el miedo de perderlo.
......
Definición de la soledad (1950)
Yo designo la soledad de esta manera:
un brote hermético de silencio
y el exacto nombre de cuatro o cinco objetos
es además el subterfugio de la angustia
para no estar callada,
y un aprendizaje vital de nuestra muerte
cuando estar solos sea tan necesario
como el sueño.
......
viernes, 24 de marzo de 2023
24 de Marzo - Una obra imprescindible para volver a ver o descubrir
Esteban Buch en el film Juan, como si nada hubiera sucedido, de Carlos Echeverría (1987).
jueves, 16 de febrero de 2023
Interrupción
CAMILA SOSA VILLADA
(“La novia de Sandro”)
En la imagen: “Another Year”, de Mike Leigh
viernes, 10 de febrero de 2023
Adiós a Carlos Saura
martes, 7 de febrero de 2023
Con cautela
En la imagen: Phoenix, de Christian Petzold
jueves, 2 de febrero de 2023
Comienza la temporada N° 70 del Cine Club Núcleo
martes, 31 de enero de 2023
Vuelve el newsletter CINEMATÓFILOS
Los invito a suscribirse de forma gratuita a este newsletter de cine que sale los sábados y que edita el crítico e investigador Andrés Fevrier. Este sábado 4 de febrero comienza la tercera temporada.
CINEMATÓFILOS les trae cada semana una película, el link para verla o descargarla, y un texto con información y análisis. Son notables películas de distintas épocas y latitudes que han quedado un poco escondidas u olvidadas y merecen ser vistas.
Para recibirlo solo tienen que dejar su nombre y dirección de e-mail ingresando acá: https://cinematofilos.substack.com/subscribe
IMPORTANTE: Si se anotan pero no ven el newsletter en su casilla, es porque seguramente les llega a la carpeta de Promociones o Spam.
Agradeceré mucho la difusión que puedan hacer de esta propuesta, un trabajo hecho a pulmón porque seguimos apostando a pensar el mundo a través del cine.
Pueden ver un anticipo en YouTube con el cine que se viene en la nueva temporada 2023:
domingo, 1 de enero de 2023
2023
miércoles, 28 de diciembre de 2022
Hace 127 años...
“Los señores Lumière -padre e hijos- de Lyon ayer por la noche habían invitado a la prensa a la inauguración de un espectáculo verdaderamente extraño y nuevo, cuya primera exhibición había sido reservada al público parisiense. Imagínese una pantalla ubicada en una sala por cierto no demasiado grande. Esta pantalla es visible para el público. Sobre la misma aparece una proyección fotográfica. Hasta aquí, nada nuevo. Pero, de repente, la imagen de tamaño natural, o reducida, según las dimensiones de la escena, se anima y se hace viviente. Hay una puerta de obreros, algunos en bicicleta, con perros que corren, y coches; todo se anima e inquieta. Esto representa la vida misma, el movimiento tomado en vivo. Aparece después una escena íntima. Una familia reunida alrededor de la mesa. El niñito deja escapar de los labios el biberón que el padre le ofrece, mientras la madre sonríe. Al fondo, los árboles se agitan. Se ve cómo un golpe de viento levanta el babero del pequeño. Y finalmente, ¡el vasto Mediterráneo!
“El mar está primeramente inmóvil. Un joven de pie sobre un muelle se apronta a lanzarse sobre las olas. Todos admiran este gracioso paisaje. En un momento dado las olas avanzan espumantes y el bañista se surmerge, seguido por otros nadadores. El agua burbujea después de la zambullida para romperse sobre sus cabezas. En cierto momento son arrastrados y se deslizan sobre las rocas. La fotografía, entonces, ha cesado de fijar la inmovilidad. Perpetúa, ahora, la imagen del movimiento. Cuando estos aparatos sean de público dominio, cuando todos puedan fotografiar a los seres queridos no ya en forma inmóvil, sino en el movimiento de la acción, en sus gestos familiares y con las palabras a flor de labios, la muerte cesará de ser absoluta.”
*Citado en el libro Historia del Cine Mudo, de Roberto Paolella. Editorial Universidad de Buenos Aires (1967)
martes, 20 de diciembre de 2022
Algunas de las mejores películas de 2022
Dentro de las películas que pude ver este año, incluyendo estrenos en salas, festivales y plataformas de streaming, quisiera destacar estos quince títulos.
Top Ten Cine Internacional
1 - Aloners, de Hong Sung-eun (Corea del Sur)
2 - Aftersun, de Charlotte Wells (Reino Unido)
3 - Crímenes del futuro, de David Cronenberg (Canadá/Reino Unido)
4 - Otro mundo, de Stéphane Brizé (Francia)
5 - Las bestias, de Rodrigo Sorogoyen (España)
6 - La tragedia de Macbeth, de Joel Coen (EE.UU.)
7 - Marx puede esperar, de Marco Bellocchio (Italia)
8 - ¿Qué vemos cuando miramos el cielo?, de Alexandre Koberidze (Georgia/Alemania)
9 - Vacío, de Paul Benegas (Ecuador/Uruguay)
10 - El prodigio, de Sebastián Lelio (Irlanda/Reino Unido)
Top 5 Cine Argentino
1 - Reloj, soledad, de César Gónzález
2 - Azor, de Andreas Fontana (Argentina/Suiza/Francia)
3 - Argentina, 1985, de Santiago Mitre
4 - Cuando la miro, de Julio Chávez
5 - Piedra Noche, de Iván Fund
miércoles, 14 de diciembre de 2022
La duda del artista
Imágenes de la muestra dedicada a Leonardo Favio en el Centro Cultural Kirchner. Puede visitarse de 14 a 20 hs, hasta marzo de 2023. Más información, acá.
sábado, 10 de diciembre de 2022
Volver al espanto
Por Román Gubern*"Hoy, con la imagen digital, todo es posible. Cualquier fantasía que a uno se le ocurra puede realizarse sin que queden huellas de los trucos. Pero eso significa también que ya nada se desea como antes. Cuando uno ve los bestiarios medievales, hechos por artesanos, por esforzados y sabios dibujantes, se encuentra con imágenes aterradoras, mucho más aterradoras que las del cine digital. En la actualidad, podemos crear digitalmente la bestia más espantosa con toda facilidad; pero por eso mismo ya nada impresiona mucho. El espanto se ha perdido."











































