miércoles, 22 de abril de 2015
Bafici 2015 - Walsh entre todos
Walsh entre todos (Argentina - 2015)
Dirección: Carmen Guarini
Sección: Panorama / Derechos Humanos
Lejos de ciertas tendencias -desde la contemplación sosegada a la pulsión exhibicionista del yo del autor- que han marcado a muchos documentalistas en los últimos años, el cine de Carmen Guarini todavía apuesta por ese clasicismo riguroso que elige privilegiar la claridad de los contenidos por sobre la estilización del registro, una mirada convencida de que la cámara no debe ser otra cosa que un canal, un intermediario discreto pero a la vez indispensable para que el cuerpo y la voz del otro puedan realmente aparecer y afincarse. En su nuevo trabajo, la realizadora presenta la crónica de un proyecto de arte colectivo iniciado en 2010 por la agrupación Arte-Memoria, liderada por el pintor Jorge González Perrín. El grupo se dedica a retratar a las víctimas del terrorismo de Estado: interviene las fotografías de los desaparecidos y las expande colmándolas de color, iluminaciones y líneas expresivas. Muy pronto uno empieza a intuir que tal vez no exista otro film relacionado con el genocidio de la dictadura que se anime a ser tan entusiasta y abiertamente colorido como lo es Walsh entre todos.
“La violencia desatada sobre estos seres está demasiado representada”, dice uno de los textos escritos por Perrín que cada tanto se leen en la película. El pintor teme que el peso de esta violencia, con toda la oscuridad paralizante que viene asociada a las imágenes del horror, pueda resultar funcional a un sistema al que le conviene que esa estampa congelada y plomiza perdure como una amenaza permanente. Por eso su objetivo es cuestionar esas formas de representación para combatir el olvido desde otro lugar. “Ponerle color es actualizar la memoria”, afirma el artista plástico durante un encuentro con Estela de Carlotto.
La película expone básicamente dos técnicas o ejercicios de creación colectiva. Uno de ellos se apoya en la técnica de la cuadrícula, que le permite a diversas personas -aun si no están entrenadas con el pincel- colaborar en la construcción de un mural. Esto ocurrió en 2012 en una convocatoria realizada en la Avenida 9 de Julio, en la que cada participante pintó con los tonos asignados una pieza tipo azulejo que luego pasaría a integrar un burbujeante mosaico con el rostro de Rodolfo Walsh.
La otra experiencia fue denominada “30.000 homenajes” y exhibida durante la manifestación del 24 de marzo de 2013. Decenas de pancartas fueron compuestas exclusivamente con pequeños cuadrados pegados uno al lado del otro, diseñados y enviados por personas de todo el país. La idea fue que cada pieza rindiera homenaje a una víctima a partir de recursos y motivos visuales absolutamente libres. Para Perrín era importante que la catástrofe pudiera dimensionarse de manera numérica, por eso aspiraron a reunir treinta mil cuadraditos (aunque terminaron recibiendo más). Insistir en el número, en la cifra, implica seguir luchando contra todos los discursos aún vigentes que pretenden relativizarla. Y por aquí pasa uno de los aspectos más interesantes del documental: más allá del valor estético intrínseco que puedan contener las pancartas, hay un efecto realmente abrumador que surge al constatar la enorme cantidad de piezas enlazadas, con toda la contundencia de cada una de ellas en su autonomía y materialidad. La cifra es la que define el tamaño de esta obra colectiva: mientras los bombos y la murga imponen su enérgico ritmo, las pancartas desfilan y uno se siente tan feliz como anonadado frente a todos esos cuadraditos vigorosos que vibran y se multiplican al infinito para que a la memoria nunca se le escape la verdadera magnitud de la masacre.
viernes, 17 de abril de 2015
Bafici 2015 - Le meraviglie
Le meraviglie (Italia/Alemania/Suiza - 2014)
Dirección: Alice Rohrwacher
Sección: Panorama
Federico Fellini solía mostrarse fastidioso cuando lo interrogaban acerca de sus creencias religiosas. Decía que el catolicismo era una parte constitutiva de su ser en el mundo, algo que preexistía al nacimiento de todos los italianos, más allá de las críticas que él pudiera formular desde su obra. “No puedo huir de esa bolsa amniótica que es el catolicismo. ¿Cómo se hace para decir que uno no es católico, cómo puede uno liberarse de una visión de las cosas que dura desde hace dos mil años?”, respondió una vez Fellini cuando le preguntaron si creía en Dios. La cuestión de Dios escapaba a su control. Lo excedía, así como a nosotros nos excede el cine. La lisa y llana devoción por las películas. Crecimos con el cine, aprendimos de él y continuamente reclamamos su cobijo. Los más fieles sabemos que no podríamos soportar lo cotidiano si no tuviéramos siempre a mano la chance de salir corriendo para sumarnos a la ronda eterna del final de Ocho y medio. Y aunque veneramos a muchos cineastas-dioses, si en este preciso instante tuviera que quedarme con uno solo, pues no sería muy difícil elegir.
Por algunas de estas zonas un tanto aleatorias me llevó Le meraviglie. ¿Cómo narrar de forma novedosa las historias que la pantalla ya contó muchas veces? Alice Rohrwacher es italiana, es hija del cine y decidió hacer películas bajo nubes posmodernas. ¿Cuántos relatos de iniciación podemos resistir? ¿Cómo volver sobre la propia infancia sin pensar en los niños visionarios de Fellini? ¿Y cómo poner de personaje a un padre apicultor sin que todo se tiña de El espíritu de la colmena, quizás el film coming of age por excelencia? No hay salida, parecería sugerir Rohrwacher , pues todos nos mecemos en el mismo líquido cinéfilo, el mismo cuenco de imágenes, influjos y repiqueteos. Mejor asumirlo desde el vamos, entonces: hagamos que la protagonista se llame Gelsomina y listo, pasemos a otra cosa, a ver si en el camino se produce el milagro de lo auténtico. Le meraviglie lo intenta. Y lo consigue.
Heredera de aquel neorrealismo "surrealizante" que tan bien supo bordar el creador de La strada, Le meraviglie es una película refulgente y vitalista por donde se la mire, con una actriz adolescente formidable (Maria Alexandra Lungu) capaz de guardar mil sorpresas detrás de cada nuevo parpadeo. Gelsomina tiene un papá hippie (o algo similar) que se llevó a su familia a una casa cerca del mar para moldear un hábitat supuestamente menos contaminado por las convenciones modernas. Pero esto no implica que en la comunidad la libertad esté garantizada. La familia se dedica a la producción de miel, y es Gelsomina quien se encarga tanto de la recolección de los panales como del trabajo en la fábrica, acatando las normas rígidamente impuestas por el padre. Sin embargo, ella no se queja. Actúa. Lo suyo es puro exceso de vida, puras ganas testarudas, desbordadas, derramadas. Y así como a la pequeña Ana, en el film de Víctor Erice, se le abría el universo entero cuando descubría el cine, en Le meraviglie Gelsomina entrena su magia motivada por un concurso televisivo, un reality rústico y bastante kitsch en el que ella logra exponer lo que sabe hacer. Su obra. Y eso es lo único que importa. No se trata de rechazar lo masivo por simple pánico o capricho, como pretende el padre (¿hippie?), sino de preguntarnos cómo filtramos y traducimos todos esos estímulos diversos y contradictorios que el mundo nos regala.
Estamos hechos de cine, sí, y de televisión también. Estamos colmados de imágenes fabricadas. Pero no hay nada que pueda reemplazar al valor de la experiencia directa en un momento trascendental (y acá hablo de la vida, no de la ficción): eso es lo que esta película viene a celebrar. Lo maravilloso del trabajo de Rohrwacher se manifiesta especialmente en una de las últimas secuencias, cuando la protagonista se lanza al mar, sola, para buscar al muchachito alemán que huyó de la comunidad. Cuando llega a la cueva en donde él se escondía, ambos se ponen a saltar, o a bailar quizás. Nosotros apenas los vemos, porque el encuadre nos deja marcadamente afuera de ese encuentro fundacional y sólo alcanzamos a atisbar pedacitos de sus cuerpos, fugaces resplandores, sombras en la pared. Es una imagen que no está. Porque es una imagen única, irrepetible, inalienable. Le pertenece a Gelsomina y a nadie más, de la misma forma en que sólo Ana Torrent podía saber qué veía cuando cerraba los ojos en el final de El espíritu de la colmena. “Lo que debería realmente interesarnos -alertaba Fellini- es cómo hacen algunas personas para conseguir salvar su individualidad”. Con sutileza y absoluta humildad, Le meraviglie nos recuerda una vez más que la única salvación posible radica en aprender a imaginar.
Las dos citas de Fellini pertenecen respectivamente a los libros Yo, Fellini y Hacer una película (Ed. Perfil Libros).
jueves, 16 de abril de 2015
miércoles, 8 de abril de 2015
Nueva edición de Les Avant Premières
Mañana comienza la séptima edición de Les Avant-Premiéres, el ciclo que cada año exhibe lo mejor de las últimas producciones realizadas en Francia, con una selección de pre-estrenos y películas inéditas dirigidas por algunos de los más importantes cineastas contemporáneos. Esta edición incluye nada menos que los nombres de Roman Polanski, Michel Gondry, François Ozon, Bertrand Bonello, Marion Vernoux, Benoit Jacquot, los hermanos Dardenne, Mia Hansen Love y André Techiné, entre otros. La muestra se desarrollará en el complejo Cinemark Palermo (Bulnes y Beruti), del 9 al 15 de abril. La entrada general tiene un valor de 58 pesos. Programación:
Eden, de Mia Hansen Love
Deux jours, une nuit, de Jean-Pierre y Luc Dardenne
L'ecume des jours, de Michel Gondry
La vénus a la fourrure, de Roman Polanski
La chambre bleue, de Mathieu Amalric
Trois coeurs, de Benoit Jacquot
Barbecue, de Eric Lavaine
Un chateau en Italie, de Valeria Bruni Tedeschi
Les beaux jours, de Marion Vernoux
Tu veux ou tu veux pas, de Tonie Marshall
Saint Laurent, de Bertrand Bonello
Une nouvelle amie, de François Ozon
Les yeux jaunes des crocodiles, de Cécile Telerman
Les combattants, de Thomas Cailley
L'homme qu'on aimait trop, de André Téchiné
Party Girl, de Marie Amachoukeli, Claire Burger y Samuel Theisque
Para consultar la grilla de programación y más detalles sobre las películas, pueden visitar la página oficial de Les Avant-Premières: www.cine-frances.com
martes, 7 de abril de 2015
lunes, 6 de abril de 2015
Simpleza
Claggart: ¿Es ignorancia o ironía lo que te hace hablar con tanta simpleza?
Billy Budd: Debe ser ignorancia, señor, porque a la otra palabra no la comprendo.
La escena es de Billy Budd (1962), excelente film dirigido por Peter Ustinov a partir de la obra de Herman Melville. En su primer rol protagónico en cine, Terence Stamp confirma que, más que un actor, es una bendición.
domingo, 5 de abril de 2015
Manoel
O cinema não é fácil
Porque a vida é complicada
Manoel de Oliveira
(1908 - 2015)
En la imagen: Belle Toujours
Porque a vida é complicada
Manoel de Oliveira
(1908 - 2015)
En la imagen: Belle Toujours
miércoles, 1 de abril de 2015
Claire Denis en la sala Lugones
Desde el lunes 6 al domingo 12 de abril, la sala Leopoldo Lugones dedicará un ciclo a realizadora francesa Claire Denis, una de las más notables cineastas de la actualidad. La muestra está integrada por siete películas: junto a algunos de sus largometrajes más celebrados (Bella tarea, Trouble Every Day, 35 Rhums), podrán verse algunos de sus primeros trabajos para la pantalla grande, desconocidos en Argentina. Las funciones se realizarán en el décimo piso del Complejo General San Martín (Av. Corrientes 1530). La entrada tiene un valor de 25 pesos (15 para estudiantes y jubilados). Programación:
Lunes 6
A quién le importa la muerte (S’en fout la mort; Francia/Alemania, 1990)
A las 17, 19.30 y 22 horas
Martes 7
No tengo sueño (J’ai pas sommeil; Francia/Alemania/Suiza, 1994)
A las 17, 19.30 y 22 horas
Miércoles 8
Bella Tarea (Beau travail; Francia, 1999)
A las 17, 19.30 y 22 horas
Jueves 9
Trouble Every Day (Francia/Alemania/Japón, 2001)
A las 17, 19.30 y 22 horas
Viernes 10
El intruso (L’intrus; Francia, 2004)
A las 18 y 21 horas
Sábado 11
35 Rhums (Francia/Alemania, 2008)
A las 17, 19.30 y 22 horas
Domingo 12
White Material (Francia/Camerún, 2009)
A las 17, 19:30 y 22 horas
Es importante tener en cuenta que la sala Lugones, que reabrió hace poco sus puertas luego de estar cerrada por refacciones durante más de un año, todavía no está funcionando de forma regular. Debido a que el Teatro San Martín se encuentra en obras, en los últimos días diversos factores llevaron a cancelar funciones del ciclo que actualmente se está desarrollando (dedicado a Seijun Suzuki). Esperemos que todo se normalice pronto, ya que luego de la muestra de Denis la sala tiene programadas varias funciones del Bafici. Mientras tanto, por las dudas, antes de armar un plan conviene consultar las últimas novedades en vía Twitter en: https://twitter.com/sala_lugones
Para más detalles sobre las películas, consultar la web del teatro.
domingo, 29 de marzo de 2015
El octavo pasajero
“Dios, a pesar de sus asesinos, no ha muerto ni morirá jamás. Al menos, Dios entendido como absoluto que explica todo lo demás. Entonces, como los hombres no pueden vivir sin absolutos, como es absolutamente difícil vivir en la incerteza, es muy difícil vivir sin certezas, Dios es ese alienígena que no podemos echar de la nave, que aparece por mil y un distintos lugares. ¿Por qué? Porque la sed de los hombres es encontrar algo que dé un sentido a sus pobres días sobre la tierra.”
José Pablo Feinmann
(Fragmento del libro ¿Qué es la filosofía? Ed. Prometeo)
La imagen pertenece a la película Leviathan, dirigida por Andrei Zvyagintsev, que se estrena en unos días (vale la pena verla en sala).
viernes, 20 de marzo de 2015
Serie recomendada: Happy Valley
Ambientada
en un pueblo de Yorkshire, Inglaterra, Happy Valley tiene como
protagonista a Catherine, una mujer polícía que lucha
cotidianamente con el dolor de haber perdido a su hija adolescente.
Nueve años atrás la joven se suicidó luego de tener un bebé
producto de una violación. Lo único que Catherine quiere es
condenar al responsable, un sujeto realmente siniestro despojado
de cualquier noción de culpa. Pero las cosas son más complicadas.
Por ahí también anda rondando un contador tan torpe como resentido que fantasea con armar un secuestro para extorsionar a su jefe. Entonces
las líneas narrativas empiezan a cruzarse, con un esquema que elige
privilegiar la consistencia dramática antes que el misterio: este rasgo es
precisamente lo que marca la diferencia en Happy Valley.
En esta historia los espectadores conocemos desde el principio a todos los personajes principales, sus motivaciones y perspectivas, y esto no implica que el guión resigne suspenso ni profundidad. Hay otras series recientes que, empeñadas en preservar la intriga nuclear a toda costa, se someten a una estructura mecánica de sospechoso-descarte-nuevo sospechoso para finalmente revelar que siempre tuvimos al psicópata frente a nuestras narices y no lo vimos (un poco al viejo estilo de "el asesino es el mayordomo"). Muchas veces se apela a giros de último minuto que resultan artificiales y frustrantes, escritos con un simplismo que roza lo obsceno, como ocurre por ejemplo en Top of the Lake, en The Killing (sobre todo en su tercera temporada) y en Gracepoint (remake norteamericana de la británica Broadchurch, que no he visto). Centradas en casos que involucran a niños o adolescentes en peligro, estas series pueden presentar ganchos y personajes interesantes, pero cuando terminan no dejan mucho más que un sabor a manipulación gratuita y morbo. Lo mismo transmite The Missing, aunque aquí al menos se percibe un intento de seguir con mayor atención lo que le sucede internamente a un joven pedófilo que reconoce su enfermedad y aspira a controlarla.
Happy Valley es distinta porque no pretende impactar con sorpresas salidas bruscamente de la galera. El malo es el malo, pero no es el único motor de la violencia en este drama sobre los arrebatos de codicia y perversión de burgueses pequeños pequeños. Hay tensión, hay matices y hay subtramas que agregan densidad al contexto sin obstruir el conflicto central. No voy a extenderme en detalles porque el objetivo es recomendarla. No es perfecta pero es una de las miniseries policiales más sólidas que hoy puede ofrecer la televisión, con un personaje protagónico enaltecido por el conmovedor trabajo de la actriz Sarah Lancashire, todo un descubrimiento.
En esta historia los espectadores conocemos desde el principio a todos los personajes principales, sus motivaciones y perspectivas, y esto no implica que el guión resigne suspenso ni profundidad. Hay otras series recientes que, empeñadas en preservar la intriga nuclear a toda costa, se someten a una estructura mecánica de sospechoso-descarte-nuevo sospechoso para finalmente revelar que siempre tuvimos al psicópata frente a nuestras narices y no lo vimos (un poco al viejo estilo de "el asesino es el mayordomo"). Muchas veces se apela a giros de último minuto que resultan artificiales y frustrantes, escritos con un simplismo que roza lo obsceno, como ocurre por ejemplo en Top of the Lake, en The Killing (sobre todo en su tercera temporada) y en Gracepoint (remake norteamericana de la británica Broadchurch, que no he visto). Centradas en casos que involucran a niños o adolescentes en peligro, estas series pueden presentar ganchos y personajes interesantes, pero cuando terminan no dejan mucho más que un sabor a manipulación gratuita y morbo. Lo mismo transmite The Missing, aunque aquí al menos se percibe un intento de seguir con mayor atención lo que le sucede internamente a un joven pedófilo que reconoce su enfermedad y aspira a controlarla.
Happy Valley es distinta porque no pretende impactar con sorpresas salidas bruscamente de la galera. El malo es el malo, pero no es el único motor de la violencia en este drama sobre los arrebatos de codicia y perversión de burgueses pequeños pequeños. Hay tensión, hay matices y hay subtramas que agregan densidad al contexto sin obstruir el conflicto central. No voy a extenderme en detalles porque el objetivo es recomendarla. No es perfecta pero es una de las miniseries policiales más sólidas que hoy puede ofrecer la televisión, con un personaje protagónico enaltecido por el conmovedor trabajo de la actriz Sarah Lancashire, todo un descubrimiento.
miércoles, 18 de marzo de 2015
Se viene El 5 de Talleres
En pocos días se estrena la película
El 5 de Talleres, y el Museo del Cine ofrece la posibilidad de verla
en una función de pre-estreno. Estupendamente protagonizada por Esteban Lamothe y Julieta Zylberberg, el film narra la crisis que atraviesa "Patón"
Bonassiolle, jugador de fútbol y capitán de un equipo de la Primera
"C" metropolitana, cuando percibe que se acerca el final de su carrera deportiva. La proyección se realizará este viernes 20 de
marzo a las 20 en el auditorio del Colegio de Abogados (Av.
Corrientes 1441), con entrada gratuita. En el último Festival Internacional de Cine de Mar de Plata conversé con Adrián Biniez, director de la película. Pueden leer la nota aquí.
jueves, 12 de marzo de 2015
Ahora sí: la sala Lugones reabre sus puertas
Extrañábamos este espacio. Más allá
de todos los festivales y ciclos de cine que mes a mes se organizan
en Buenos Aires, la querida sala Leopoldo Lugones representa un imán de
diversidad y calidad al que no podemos resistirnos.
Finalmente, luego de más de un año de espera y muchos reclamos a las autoridades del Gobierno de la Ciudad, la sala del décimo piso del Teatro San Martín reabre sus puertas y con ella vuelven las retrospectivas, estrenos nacionales y ciclos para el descubrimiento, la revisión y el entusiasmo permanente. El próximo miércoles la sala comienza la temporada 2015 con una infraestructura renovada, que incluye un proyector DCP (Digital Cinema Package) de última generación. (Ver actualización de este dato en el comentario del post).
La primera muestra estará dedicada a Seijun Suzuki, realizador japonés que ha convertido en director de culto, reivindicado por Quentin Tarantino y por la crítica “por la manera en que subvirtió desde adentro al rígido sistema de estudios del cine japonés, cuestionando los estereotipos y utilizando los géneros como campos de experimentación visual”, según explican los programadores en la gacetilla de prensa. Al ciclo lo componen quince películas, muchas de ellas inéditas en Argentina, que se proyectarán en copias nuevas en 35 milímetros.
Seijun Suzuki, el regreso de un rebelde.
Desde el miércoles 18 de marzo hasta el domingo 5 de abril con tres funciones diarias: 17:00, 19:30 y 22:00. La entrada tiene un valor de 25 pesos (15 pesos para estudiantes y jubilados con acreditación). El Teatro General San Martín está ubicado en Av. Corrientes 1530. Para más detalles sobre el ciclo, consultar la web del complejo.
Finalmente, luego de más de un año de espera y muchos reclamos a las autoridades del Gobierno de la Ciudad, la sala del décimo piso del Teatro San Martín reabre sus puertas y con ella vuelven las retrospectivas, estrenos nacionales y ciclos para el descubrimiento, la revisión y el entusiasmo permanente. El próximo miércoles la sala comienza la temporada 2015 con una infraestructura renovada, que incluye un proyector DCP (Digital Cinema Package) de última generación. (Ver actualización de este dato en el comentario del post).
La primera muestra estará dedicada a Seijun Suzuki, realizador japonés que ha convertido en director de culto, reivindicado por Quentin Tarantino y por la crítica “por la manera en que subvirtió desde adentro al rígido sistema de estudios del cine japonés, cuestionando los estereotipos y utilizando los géneros como campos de experimentación visual”, según explican los programadores en la gacetilla de prensa. Al ciclo lo componen quince películas, muchas de ellas inéditas en Argentina, que se proyectarán en copias nuevas en 35 milímetros.
Seijun Suzuki, el regreso de un rebelde.
Desde el miércoles 18 de marzo hasta el domingo 5 de abril con tres funciones diarias: 17:00, 19:30 y 22:00. La entrada tiene un valor de 25 pesos (15 pesos para estudiantes y jubilados con acreditación). El Teatro General San Martín está ubicado en Av. Corrientes 1530. Para más detalles sobre el ciclo, consultar la web del complejo.
lunes, 9 de marzo de 2015
Último recurso
Por Guillermo Saccomanno*
La fe es el último recurso del perdido. Todos sabemos que estamos perdidos. Citando a Lenin: somos muertos de vacaciones. Cuando hablo de la fe sé que suena raro, pero no es autoayuda, no tiene que ver con eso, no voy a transmitir una experiencia de lo que me pasó como para señalar un camino de sanación. Creo que consiste en la relación de uno con el Todo. Vinimos a este mundo vaya a saber por qué, o sin quererlo, pero si no lo vas a mejorar, no vengas a destruirlo más.
*Fragmento de una entrevista publicada en el suplemento Radar/Libros, de Página/12. Ir al artículo completo.
La imagen pertenece al film Under The Skin, dirigido por Jonathan Glayzer.
domingo, 8 de marzo de 2015
Destino
"Estoy cansado, pero quiero estar despierto
cuando llegue a Nueva York"
Spiro (Carmelo Di Mazzarelli),
en el film Lamerica, de Gianni Amelio
miércoles, 4 de marzo de 2015
Para recordar a René Lavand: este viernes
Dentro del ciclo que habitualmente organiza el Museo del Cine en el Colegio de Abogados (Av. Corrientes 1441), este viernes 6 de marzo a las 20 se proyectará El Gran Simulador, el documental de Néstor Frenkel sobre el maestro René Lavand, fallecido hace pocos días. Es una película muy disfrutable que genera una increíble cercanía con el personaje. La entrada es gratuita.
martes, 3 de marzo de 2015
Preservar la inocencia
Por Luis Ortega*
Lo importante para la película que yo quiero hacer es mantenerme al margen de mi voluntad y sin saber cómo es que se hace. No me interesa estudiar el proceso creativo porque pierdo mi inocencia y es lo único que tengo para poder seguir siendo yo. La mayoría de las veces fallé por querer hacer una película de tal manera. Cualquier manera conocida es insensata. Hay un amor que no entra en el cuerpo ni en el tiempo de vida que tenemos. Pienso que de esa incapacidad para canalizar el amor sale una película.
Lo importante para la película que yo quiero hacer es mantenerme al margen de mi voluntad y sin saber cómo es que se hace. No me interesa estudiar el proceso creativo porque pierdo mi inocencia y es lo único que tengo para poder seguir siendo yo. La mayoría de las veces fallé por querer hacer una película de tal manera. Cualquier manera conocida es insensata. Hay un amor que no entra en el cuerpo ni en el tiempo de vida que tenemos. Pienso que de esa incapacidad para canalizar el amor sale una película.
*Fragmento de un texto publicado
en la revista Las Naves
(Nº1 - Manifiestos del cine contemporáneo)
(Nº1 - Manifiestos del cine contemporáneo)
La imagen pertenece a esa película única -única de verdad- que es Caja negra, ópera prima de Luis Ortega.
lunes, 2 de marzo de 2015
El sentido claro de las cosas
Tras la caída de las hojas, volvemos
a un sentido claro de las cosas. Es como si
hubiéramos llegado a un fin de la imaginación,
inanimado en un savoir inerte.
Se hace difícil hasta elegir adjetivo
para este simple frío, esta tristeza sin motivo.
Se ha convertido la gran estructura en una casa menor.
Ningún turbante pasa por los suelos disminuidos.
Nunca al invernadero le había hecho tanta falta pintura.
La chimenea tiene cincuenta años y se inclina hacia un lado.
Ha fracasado un esfuerzo fantástico, una repetición
en una repetitividad de hombres y moscas.
Sin embargo, la ausencia de la imaginación tenía
también que ser imaginada. La gran laguna,
la claridad de su sentido, sin reflejos, hojas,
barro, agua como cristal sucio, expresando silencio
de algún tipo, silencio de una rata que se ha asomado a ver,
la gran laguna y el desperdicio de sus lirios,
todo esto tenía que ser imaginado como un saber inevitable,
requerido, como requiere una necesidad.
Wallace Stevens
En la imagen: Sueño de invierno (Kis Uykusu), film de Nuri Bilge Ceylan
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