miércoles, 19 de octubre de 2011

Fisura


"Cuando ya no se cree en el amor, aún se puede amar, igual que se puede combatir sin convicciones. Sin embargo, en uno y en otro caso algo se ha roto. Un edificio en el que la fisura equivale al estilo."

E. M. Cioran
(Cuadernos, 1957-1972)

En la imagen: Jeanne Moreau en La notte, de Michelangelo Antonioni.

jueves, 13 de octubre de 2011

Comienza el DocBuenosAires

  

Hoy arranca el DocBuenosAires, la excelente muestra de cine documental que ya lleva once ediciones y que siempre permite conocer grandes películas a las que sería muy difícil acceder si no fuera por este este ciclo que cada primavera exalta la cartelera porteña. Desde hoy y hasta el sábado 22 de octubre se proyectarán diversos films en la sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín (Av. Corrientes 1530) y en la Alianza Francesa (Av. Córdoba 946, aquí las entradas son gratuitas).

Dentro de la programación quisiera destacar algunos nombres. En principio, la retrospectiva “Alexander Sokurov, páginas ocultas”, que presenta un foco con quince films del cineasta, muchos de ellos inéditos en Argentina. La selección reúne varias de sus “elegías”, una forma poética con la que Sokurov viene trabajando desde sus primeros comienzos. En otro de los focos se podrán ver cuatro títulos de François Caillat, documentalista francés que lleva veinte años de carrera pero tiene una obra poco conocida (Caillat es una de las visitas de esta edición del Doc). El país galo también estará presente con una sección que exhibirá diversas películas bajo el nombre "Punto de fuga", con films a tener en cuenta como Entrada de personal y Polvo de América.

La sección "Proyecciones especiales" incluye algunos de los nombres más atractivos de la muestra, como Genpin, lo nuevo de la prestigiosa cineasta japonesa Naomi Kawase; una curiosa Correspondencia Jonas Mekas-J. L. Guerín (foto), que se anuncia como un intercambio fílmico-epistolar; Ejercicios de desaparición, del belga Claudio Pazienza; Ni Alá ni amo, en donde la realizadora Nadia El Fani narra las recientes revueltas en Túnez; y el esperado film que abre oficialmente la sección: A Ud. no le gusta la verdad: 4 días en Guantánamo. Este documental de Patricio Henríquez y Luc Côté, construido a partir de un material desclasificado hace poco, expone los métodos de coerción y tormento practicados en la prisión estadounidense, ajena a cualquier jurisdicción internacional. Los mismos realizadores presentarán la película y además hoy a las 22.30 participarán de una mesa sobre cine y derechos humanos (sala Lugones).

Por supuesto, hay muchísimo más. Para ver los detalles de la programación y las actividades paralelas les recomiendo visitar la web del DocBuenos Aires. La oferta es amplia y el tiempo es escaso, así que será cuestión de armarse un lugarcito en la rutina. Es muy raro que un buen documental defraude las expectativas, y este ciclo siempre tiene una notable selección. Nos vemos ahí.

Links:
Alianza Francesa

martes, 11 de octubre de 2011

Alucinaciones cósmicas


Por Federico Fellini *
“Cuando los otros días tuve la sensación de morirme, los objetos ya no eran antropomórficos. El teléfono, que siempre parece una inmensa araña gorda y rara, o un guante de boxeo, era sólo un teléfono.  Pero no, ni siquiera es así, no era nada; es difícil decirlo: no sabía qué era porque incluso los conceptos de volumen, color y perspectiva son un modo de entenderse con la realidad, una serie de símbolos para definirla, un mapa, un abecedario oficial utilizable por todos, y era precisamente esta relación intelectual con las cosas lo que de golpe me faltaba.


Como aquella vez en que para complacer a unos médicos amigos que estaban estudiando los efectos del LSD acepté hacer de cobayo y me tomé medio vaso de agua donde habían echado una parte infinitesimal de un miligramo de ácido lisérgico. Aquella vez tampoco la realidad de los objetos, de los colores y de la luz tenía algún sentido conocido. Las cosas eran ellas mismas, sumidas en una gran paz luminosa y aterrorizadora.


En momentos como esos las cosas no te pesan; no empapas todo con tu persona como si fueras una ameba. Las cosas se vuelven inocentes  porque te quitas del medio de ti mismo; una experiencia virginal, como la que pudo haber tenido el primer hombre, los valles, los campos, el mar. 


Un mundo inmaculado palpitante de luz y de colores vivos en todas las cosas; ya no estás separado de ellas, eres como esa nube vertiginosamente alta en medio del cielo, y también el azul del cielo eres tú,  y el rojo de los geranios en el alféizar de la ventana, y las hojas, y la trémula trama del tejido de una cortina. Y esa banqueta que está delante de ti, ¿qué es? Ya no sabes darle nombre a esas líneas, a esa sustancia, a ese dibujo que vibra ondulante en el aire, pero no te importa, eres feliz así.”
* Fragmento de su libro Hacer una película (Ed. Perfil).


Las imágenes pertenecen a la película El árbol de la vida (The tree of life), de Terrence Malick, un film-experiencia que merece sentirse en una sala de cine.

sábado, 8 de octubre de 2011

Hay alargue


“Me planteo qué sentido tiene seguir desarrollando tecnología para vivir más años en una sociedad que siente un enorme rechazo por los viejos. Los jóvenes que trabajan en los laboratorios y que convocan al periodismo científico para exponer sus innovaciones no quieren morir... ¡pero tampoco quieren llegar a viejos! ¿Cómo se resuelve esa contradicción? Hay una perversión en alargar la vida y, al mismo tiempo, despreciar a los viejos. Pensemos: ¿adónde puede ir a divertirse una persona mayor? ¿Adónde puede ir sin que le digan "viejo verde" o le critiquen cómo se viste?”

Esther Díaz
En una entrevista publicada en la revista ADN Cultura, del diario La Nación (7/10/11). Ir al texto completo.

La imagen pertenece al film About Schmidt, dirigido por Alexander Payne.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Las primeras miradas


Nadie sabe en qué noche de octubre solitario,
de fatigados duendes que ya no ocurren,
puede inmolarse la perdida infancia
junto a recuerdos que se están haciendo.

Qué sorpresa sufrirse una vez desolado,
escuchar cómo tiembla el coraje en las sienes,
en el pecho, en los muslos impacientes
sentir cómo los labios se desprenden
de verbos maravillosos y descuidados,
de cifras defendidas en el aire muerto,
y cómo otras palabras, nuevas, endurecidas
y desde ya cansadas se conjuran
para impedirnos el único fantasma de veras.

Cómo encontrar un sitio con los primeros ojos,
un sitio donde asir la larga soledad
con los primeros ojos, sin gastar
las primeras miradas,
y si quedan maltrechas de significados,
de cáscara de ideales, de purezas inmundas,
cómo encontrar un río con los primeros pasos,
un río -para lavarlos- que las lleve.

Mario Benedetti

En la imagen: el inaprensible Matteo (Alessio Boni), en el film La mejor juventud (La meglio gioventù), de Marco Tullio Giordana.

viernes, 30 de septiembre de 2011

López-Gallego 2: El rey de la montaña


En plena ruta desierta hacia un destino difuso, fuera del área de cobertura, arrojados sin claves de lectura sobre ominosas laderas, refugiados en la última grieta entre el latido y la nada, decimos que lo que ocurre no tiene sentido, que no puede ser, que no debemos dejarnos quebrar por un demiurgo despiadado que sólo aspira a explotar nuestra fragilidad, saboreando nuestro desamparo. Decimos que se trata de un cuento irreal, una historia sin viabilidad terrenal, un simple rodeo de guión, una trampa. Queremos creer que ese mundo no es el nuestro. Hasta que lo es.

Un hombre conduce su auto en medio de un paisaje montañoso. Se detiene en una estación de servicio y, mientras hace una llamada telefónica, observa cómo una muchacha roba unas golosinas del kiosco. Segundos después ambos personajes se encuentran en el baño. Ella le suplica que no la delate. Tienen sexo. Se separan. El hombre retoma la ruta pero elige la curva equivocada. Un disparo. Una ráfaga agudísima, límpida, contundente, el primer impacto dentro de un tejido acústico impresionante que nos hace sentir todas las amenazas en un nivel muy tangible, muy físico. Una aventura hecha cuerpo. ¿Una provocación? Una trompada.

Antes de dirigir Apollo 18 en Hollywood, Gonzalo López-Gallego rodó tres largometrajes en España, y el tercero de ellos es este film protagonizado por Leonardo Sbaraglia sobre una idea de Javier Gullón. Aunque en principio parezcan proyectos muy diferentes, Apollo 18 y El rey de la montaña comparten ciertos trazos estéticos que invitan a pensar en las inquietudes cinematográficas del realizador. Minimalistas desde lo argumental, limitadas a pocos elementos para el cultivo de la tensión, ambas películas intentan desmenuzar el punto de vista óptico de forma tal que el espectador cobre verdadera dimensión del sitial que ocupa en la estructura formal del film.

Un ojo que oscila entre el pozo y el águila. Una progresiva asunción de poder. Es el trono incómodo que no siempre desearíamos detentar una vez que la trama avanza y nos vuelve cómplices del victimario, y sin embargo es el pacto al que nos entregamos -con placer- cada vez que comienza una ficción. Pero mientras las tácticas de Apollo 18 finalmente se tornan previsibles, El rey de la montaña nos hace rodar con mayor ambigüedad dentro del dispositivo, por eso es una película mucho más eléctrica, fluctuante y arriesgada, una obra que -además- tiene algo para decir sobre el presente, explorando cómo nos vinculamos hoy con la violencia y cómo hemos legitimado con naturalidad un mercado que factura enormidades comerciando sofisticados puntos de mira que, en el fondo, no se contentan con ser solo virtuales.



El rey de la montaña (España, 2007)
Dirección: Gonzalo López-Gallego
Guión: Gonzalo López-Gallego
Intérpetres: Leonardo Sbaraglia, María Valverde, Pablo Menasanch.
Film inédito en Argentina

martes, 27 de septiembre de 2011

López-Gallego 1: Apollo 18


El breve trailer de Apollo 18 despertaba curiosidad y anticipaba que el film abrazaría la propuesta del “falso documental”, aunque para ser precisos hay que decir que se trata de un caso de found footage. Es decir, una película confeccionada con materiales fílmicos hallados en algún sitio y que por lo general implican alguna suerte de revelación. Como dice Sergio Wolf, el found footage es el inesperado encuentro “de lo que estaba destinado a perderse”. El último viaje a la luna oficial fue realizado en 1972 por el Apollo 17. Luego hubo otro viaje que la NASA intentó soterrar y que esta película reconstruye a través de imágenes capturadas por diversas cámaras que registraron la actividad de los tres astronautas responsables de la misión. Uno de ellos permanece en órbita dentro de la nave Freedom mientras los otros dos se dedican a rastrillar el satélite y convivir en el minúsculo módulo lunar.

En la superficie de la luna hay huellas. Pisadas. Parecen recientes y no pertenecen a los visitantes norteamericanos. Hay alguien más ahí. Y decir huella es decir rastro constatable, indicio, prueba de algo que ocurrió, algo que efectivamente estuvo ahí con todo el peso de su materialidad. Una presencia. Cuanto más dañada luce la cinta más deberíamos creer en lo que muestra, porque se supone que su función esencial es dar testimonio, construir algún grado de veracidad. Es el mismo objetivo del documental clásico, sólo que en el found footage -sobre todo en la línea de Apollo 18- la estrategia de certificación busca ser aún más radical, más vehemente, ya que aquí todo procedimiento de connotación pretende aparecer velado. Debe quedar claro que, hipotéticamente, quien compila las imágenes se limita a editar y nunca a interceder en lo real. Lo único que importa es rescatar la cinta por su misma existencia, por su capacidad de denunciar el lado B de ciertos mitos contemporáneos, por la resurrección heroica de seres devenidos polvo espacial. Sin embargo, la simple exposición del Mal no es suficiente: el relato no convence. A nivel de proyecto la idea es genial, pero en su resolución estructural la película se vuelve desvaída y hasta un poco ridícula, principalmente porque le cuesta aminorar el escepticismo de base que hoy detenta el espectador mínimamente informado. ¿Por qué hacer el esfuerzo de confiar en un producto que desde la misma promoción se intuye como “falso”? ¿Cómo reconquistar la vibración de lo espontáneo para el receptor post Blair Witch? Apollo 18 asusta con un par de golpes de efecto pero no logra sostener la solvencia en la revelación del enigma.

Por supuesto, hay otro ángulo desde el cual podemos abordar el film, aquel que reclama pensarlo como dispositivo, más allá de los rótulos impuestos por la crítica y el marketing. Frente al metraje encontrado sabemos perfectamente que existe un enunciador que lo organiza para articular un determinado relato: aquí se sigue la linealidad del episodio original con el fin de develar un hecho crucial para la historia de la humanidad. Lo interesante es que no siempre somos conscientes, durante la proyección, de que como espectadores somos testigos de los acontecimientos en sintonía con los observadores de la NASA. El film nos hace creer que cada tanto los astronautas pierden conexión con la Tierra, pero al final resulta evidente que todo se trató de una maniobra ampliamente calculada. Es inquietante comprobar, entonces, que nosotros siempre estuvimos en el punto de control del panóptico. Siempre fuimos Houston, acompañando al poder desde la ubicuidad cínica y distante del ojo homicida.

Apollo 18 es una producción de los hermanos Weinstein dirigida por el cineasta español Gonzalo López-Gallego. Probablemente esperaba mucho más del film porque tenía muy presente el atractivo trabajo anterior del realizador, El rey de la montaña, que comentaré en un próximo post.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Entre nosotros y la naturaleza


Por Henri Bergson *

¿Cuál es el objeto del arte? Si la realidad viniese a herir directamente nuestros sentidos y nuestra conciencia, si pudiéramos entrar en una relación inmediata con las cosas y con nosotros mismos, creo que el arte no tendría razón de ser, o mejor, todos seríamos artistas, pues que en tal caso nuestra alma vibraría de continuo en armonía con el universo. Nuestra vista, con la ayuda de la memoria, recortaría en el espacio y fijaría en el tiempo cuadros inimitables. Nuestra mirada aprehendería al pasar, esculpidos en el mármol viviente del cuerpo humano, fragmentos de estatuas tan bellos como los de la estatuaria antigua. Oiríamos cantar en el fondo de nuestras almas como una música alegre a veces, pero la mayor parte triste, aunque siempre original, la melodía ininterrumpida de nuestra vida interior. Todo esto está en torno de nosotros y en nosotros, y sin embargo nada de eso es percibido distintamente por nosotros. Entre nosotros y la naturaleza, ¿qué digo?, entre nosotros y nuestra propia conciencia se interpone un velo: velo espeso para la mayor parte de los hombres, y leve, casi transparente para el artista y el poeta. ¿Qué hada tejió este velo? ¿Fue por malicia o por amistad? Era preciso vivir, y la vida exige aprehender las cosas desde el punto de vista que guardan nuestras necesidades. Vivir es actuar. Vivir es acoger tan sólo la percepción útil de los objetos para responder con reacciones apropiadas: las demás impresiones deben oscurecerse o llegar a nosotros sólo confusamente. Miro y creo ver, escucho y creo oír, me examino y creo leer en el fondo de mi corazón, pero cuanto veo y oigo es simplemente lo que mis sentidos extraen del mundo exterior para iluminar mi conducta; lo que conozco de mí mismo es lo que aflora a la superficie, lo que tiene que ver con la acción. Los sentidos y la conciencia me brinda, por tanto, sólo una simplificación práctica de la realidad.

* Henri Bergson en La risa, ensayo sobre la significación de lo cómico (citado por Ángel Vassallo en Bergson, una introducción. Ed. Quadrata, Buenos Aires).

La imagen pertenece al interesantísimo film Hachazos, de Andrés Di Tella, dedicado a explorar la enigmática obra del cineasta experimental Claudio Caldini.

domingo, 18 de septiembre de 2011

El mar


¿Qué es lo real, la furia o la ternura?...
No hay presencia ni ausencia en esta hora,
somos fantasmas. Cambia, desfigura
nuestra leyenda, el mar. O nos ignora,
como antes de la dicha. No murmura
el mar, no gime el mar, no clama ahora.
Vuelto resentimiento es una oscura
forma de desamor. Y mi demora
al borde de esa nada, de la playa
en donde moribunda la ola ensaya
un torpe simulacro de poesía,
se parece a esta página. Vacía,
sin vida. El mar, el mar ya no presagia.
Irse, extinguirse, ésa es su última magia.

Ricardo Herrera

La pintura pertenece a Edouard Manet.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Ojos o palabras


Carmen: Últimamente me he estado preguntando... por qué tengo tanta necesidad de oír palabras. Ya nadie habla.

Silvano: Los ojos están de moda. Las palabras verdaderas se encierran adentro.

Más allá de las nubes (Al di là delle nuvole), de Michelangelo Antonioni y Wim Wenders.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Este minuto


De reír, de volar tantas veces me olvido
Del sol cayendo en el mar
De gritar de llorar tantas veces me olvido
Sigo pensando en que… ¿vendrá?

Andrés & Javier Calamaro
(Fragmento de la canción “Este minuto”)

La pintura pertenece a Edward Hopper.

viernes, 9 de septiembre de 2011

"Hace tiempo...


...que Mathias no puede escuchar música, dice que le produce dolor, que siente filos acerados en su cuerpo, son cosas que dice. Pero lo que me asusta, señor, quisiera encontrar las palabras adecuadas, lo que más me asusta es a veces su mirada, me parece que ya no le pertenece."

François Emmanuel ("La cuestión humana")

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Tener que mirarnos


“Antes del desarrollo que adquirieron los autobuses, los trenes, los tranvías, en el siglo XIX, la gente no tenía la ocasión de poder, o de deber, mirarse recíprocamente durante minutos u horas, de manera continua y  sin hablarse. Los medios modernos de transporte ofrecen únicamente al sentido de la vista, con mucho, la mayor parte de todas las relaciones sensoriales entre hombres, y esto en una proporción que crece cada vez más, lo que debe cambiar, de cabo a rabo, la base de los sentimientos sociológicos generales. El hecho de que un hombre que se presenta exclusivamente a la vista revista un carácter enigmático más marcado que el hombre cuya presencia se revela por medio del oído, tiene, con seguridad, su parte en este estado de inquieta incertidumbre, en este sentimiento de desorientación con respecto al conjunto de las vidas, este sentimiento de aislamiento, este sentimiento de que, en todos lados, nos enfrentamos a puertas cerradas.”

Georg Simmel
(En Sociologie et épistemologie, citado por André Le Breton en su libro “Antropología del cuerpo y modernidad").

La imagen pertenece a Extraños en un tren (Strangers on a train), de Alfred Hitchcock.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Documentales de Thomas Heise en la Lugones


Este martes 6 de septiembre comienza un ciclo dedicado a la obra del documentalista alemán Thomas Heise. Esta completa retrospectiva, integrada por catorce películas, se titula “Thomas Heise, o la arqueología del presente” y se realizará en la sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín (Av. Corrientes 1530).

Proveniente de la ex República Democrática Alemana, este director se caracteriza por reflexionar acerca de la Historia y los efectos que el paso del tiempo genera sobre los individuos y las pequeñas comunidades. El ciclo se inicia con sus primeros films -censurados antes de la caída del Muro- e incluye toda su obra hasta Sistema solar (foto), una producción de 2011, rodada en el norte argentino sobre la comunidad del pueblo Kolla Tinkunaku.

Escribe Gabriela Massuh: “Por haberse fraguado en una realidad tan inestable como ambigua, la compasiva y oblicua mirada de Heise resulta de una extraña familiaridad. Sin haberlo pretendido, él se transformó, a través de sus documentales, en un testigo privilegiado de rupturas y continuidades. Su experiencia personal con la censura le enseñó a manejar el lenguaje de la sugerencia y a cargar de sentido los silencios. Nada de estrepitoso en sus films, incluso los skinheads neonazis de su primera versión de los conflictos xenófobos en Halle parecen jóvenes perdidos dentro de su propia miseria. Después de su estreno en 1992, aquel film (Atascados - Pongámonos en movimiento) logró acercarse a una realidad como nadie lo había hecho antes: su película es un documento ineludible sobre adolescentes demoníacos que dicen tener manos de plomo y confiesan su necesidad de que alguien les explique qué hacer; adolescentes que expresan el tedio a través de la agresión y, cuando se les pregunta qué los impulsa, se quedan mudos de horror ante la cámara”. (Catálogo del docBsAs/06)

Claramente estamos ante una obra interesante que valdrá la pena investigar. El ciclo se extenderá hasta el miércoles 14 de septiembre, con funciones programadas a las 14.30, 17 y 19.30 hs. Pueden consultar la programación completa en la web del Teatro General San Martín.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Married Life, de Ira Sachs


Mientras escuchamos a Doris Day interpretar una canción juguetona durante la secuencia de créditos, en la pantalla desfilan animaciones ilustrando el sueño burgués americano tan típico de mediados del siglo XX, dibujos de cuño naïf con contornos idealizados que la película se dedicará a borronear. Cuatro son los personajes esenciales sobre los que se erige la ficción: un matrimonio (Chris Cooper y Patricia Clarkson), la joven amante (Rachel McAdams) y el tradicional amigo de confianza (Pierce Brosnan). “Película de personajes”, “comedia de situaciones” y “pieza de cámara” son algunos de los rótulos que abundaron en las reseñas sobre Married life, etiquetas que aciertan en la descripción aunque suelen esconder un guiño peyorativo, como si al implantarlas el crítico estuviera diciendo que, básicamente, estamos ante una propuesta llana y limitada (e incluso “televisiva”, un calificativo utilizado con excesiva gratuidad). Por otra parte, al ser casi por reglamento comparada con Lejos del paraíso (Far from heaven) de Todd Haynes, Married life salió inevitablemente desfavorecida. Pero, ¿para qué hacer esa comparación inmerecida? ¿Por qué dar por hecho que el director Ira Sachs quería replicar el cometido de Haynes? Dejemos esa manía de pedirle a las películas aquello que no pretenden ser.

Married life es un film más que digno, de narración concentrada, tersa ambientación y pulso de relojería. Hay una frase que los personajes pronuncian más de una vez, una idea en torno de lo que significa la felicidad propia en relación a la dicha de los otros. No voy a reproducir aquí la frase exacta -tienen que ver el film- pero me llamó la atención que el guión insistiera tanto en ella, ya que se corría el riesgo de explicitar demasiado la premisa subyacente a la estructura total (y la premisa es algo que conviene más bien sugerir progresivamente). La cuestión es que esa idea (o aforismo) se revelará en la historia como una retórica espuria para la manipulación a varias puntas. Y al mismo tiempo se trata de un problema filosófico de atávica relevancia que apunta directamente al núcleo de la humanidad, al edificio moral que supimos construir. Sachs aborda la ambigüedad del dilema sin arrancarlo de sus azares terrenales, combinando negrura y absurdo, sosteniendo el relato con pasos firmes pero discretos, acordes con el aura de sumisión al cual el protagonista parece destinado. Puede ser que percibamos cierta asepsia chabroliana en el trayecto, como si estuviéramos detrás de un cristal observando un estudio de conductas opacas que no nos rozan. Mentira. Autoengaño. Cada diálogo del film nos toca de una manera u otra. Quien duerme a nuestro lado nunca dejará de ser un enigma.


Married Life (Estados Unidos, 2007)
Dirección: Ira Sachs
Guión: Ira Sachs y Oren Moverman a partir de la novela "Five roundabouts tu heaven", de John Bingham.
Intérpretes: Chris Cooper, Pierce Brosnan, Patricia Clarkson, Rachel McAdams, David Wenham, Annabel Kershaw.

sábado, 3 de septiembre de 2011

La obra del genial Demián Aiello, en la Alianza


Mañana se celebra el Día de la Historieta Argentina y para la ocasión la Alianza Francesa se da un verdadero lujo al exponer la obra de Demián Aiello, un talentoso dibujante argentino dueño de un estilo que sabe ser agudo e irónico sin olvidar -cuando el tema lo pide- la ternura. La exposición incluye historietas, dibujos, fotografías y trabajos inéditos. La muestra se inauguró ayer y podrá verse durante todo septiembre, con entrada libre y gratuita. La cita es en la Alianza Francesa de Palermo (Billinghurst 1926), de lunes a viernes de 9 a 19 hs, y los sábados de 9 a 13 hs. En serio, ¡no la dejen pasar!

jueves, 1 de septiembre de 2011

Cuatro años del blog

Ayer, temprano, antes de la desoladora noticia, repliqué una idea de Juan Villoro: “Tenemos un doble desafío: combatir el horror y crear un espacio que no sea horror. No se puede combatir el mal sin prefigurar al mismo tiempo una esperanza.” Ayer, temprano, confiaba en la fuerza de la última palabra. Hoy, no lo sé. En este preciso momento, justo hoy, estoy triste. Lo siento. A veces las cosas se dan así. Al revés, como el mundo mismo.

En septiembre Morir en Venecia cumple cuatro años. Les agradezco mucho a todos por estar ahí. La seguiremos remando.

Sonatas y destrucciones

Después de mucho, después de vagas leguas,
confuso de dominios, incierto de territorios,
acompañado de pobres esperanzas,
y compañías infieles, y desconfiados sueños,
amo lo tenaz que aún sobrevive en mis ojos,
oigo en mi corazón mis pasos de jinete,
muerdo el fuego dormido y la sal arruinada,
y de noche, de atmósfera obscura y luto prófugo,
aquel que vela a la orilla de los campamentos,
el viajero armado de estériles resistencias,
detenido entre sombras que crecen y alas que tiemblan,
me siento ser, y mi brazo de piedra me defiende.

Pablo Neruda (fragmento)