lunes, 19 de marzo de 2018

Sala Lugones: Retrospectiva del cineasta serbio Želimir Žilnik


La sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín anuncia el ciclo "No reconciliados: el cine de Želimir Žilnik", que se llevará a cabo desde el próximo miércoles 21 de marzo al domingo 8 de abril. Podrán verse 21 films inéditos (entre cortos y largometrajes) en Buenos Aires de este cineasta serbio a quien muchos descubrimos gracias a una retrospectiva de su obra exhibida en el último Festival de Cine de Mar del Plata, en cuya cobertura escribí esta reseña:

Es probable que la denominada “Ola Negra” del cine yugoslavo sea la menos difundida dentro de las celebradas nuevas cinematografías de Europa del este surgidas en los años '60 y '70. Y eso tal vez se deba, como sugiere el crítico Rubén Redondo, a “lo excesivo de una atmósfera corrosiva, surrealista, depravada” que presentan ciertas películas de esta generación de jóvenes realizadores balcánicos que se sumaron al fervor combativo atizado por Mayo de '68. La descripción del crítico calza perfecto con Early Works, sorprendente ópera prima de Želimir Žilnik , director serbio aquí prácticamente desconocido al que el Festival de Cine de Mar del Plata le dedicó una amplia retrospectiva. Tras recibir el León de Oro en la Berlinale de 1969, Early Works llamó la atención internacional sobre esta nueva camada de cineastas que Žilnik integraba junto a Dušan Makavejev, Živojin Pavlović y Aleksandar Petrovic, entre otros. Lo curioso del término Ola Negra es que, como explica Jurica Pavičić, “fue acuñado inicialmente por los censores de cine yugoslavos pero acabó erigiéndose en auténtico movimiento de oposición cultural al régimen de Tito. El movimiento recibió el nombre de 'ola negra' tanto por su opacidad narrativa como por su pesimismo con respecto a la política oficial.” 

Early Works es oscurísima, sí, pero ante todo es muy audaz, especialmente en su pintura feroz de la militancia, representada aquí por un grupo de jóvenes tan enérgicos como desorientados. Guiados por la premisa “Paremos de hablar y empecemos la acción”, cuatro estudiantes -una mujer y tres varones- un día abandonan sus casas y salen en un recorrido que incluye entrenamiento guerrillero, sexo, fogones, visitas a fábricas, teatro, errancias varias y hasta una charla sobre anticoncepción para campesinas. El personaje de la chica se llama Jugoslava, y si bien la lectura metafórica permite justificar ciertos hechos incomprensibles que ocurren en la historia, creo que un logro importante de Žilnik fue evitar que el relato sucumbiera ante el servilismo de la alegoría. 

Nuestro acercamiento al pueblo fue abstractamente humanista”, dice alguien por allí, una de las tantas frases que atraviesan la banda sonora de la película. Más allá de la premisa inicial que reclamaba más práctica y menos discurso, los personajes nunca dejan de hablar y remover el ideario del marxismo clásico (el título del film remite, justamente, a las obras tempranas de Marx y Engels). Sin embargo, los protagonistas desconciertan porque no discuten. No conectan realmente. Lo que escuchamos es una sucesión de consignas políticas que se lanzan de forma aleatoria y mecánica, y nunca terminamos de saber si son convicciones o ironías, o ambas cosas a la vez. La puesta en escena somete al espectador a un permanente -y fascinante- esfuerzo de discernimiento ante cada nueva acción: ¿se nos está invitando a hundirnos en la desolación de la derrota, o quizás a liberarnos por el camino de una sátira solapada? Una impresión apresurada podría señalar que se trata de una película cínica, si no fuera porque en su extensa obra el director demostraría un inalterable compromiso con la causa socialista. Los jóvenes de esta historia están claramente enajenados, atrapados en el insalvable bache que separa la teoría de la realidad. Sin embargo, Žilnik los hace hablar porque sabe que las palabras resultan imprescindibles en la lucha política, aunque eso implique decirlas y repetirlas hasta romperlas, hasta entender que ya es hora de trabajar a destajo para encontrar otras palabras, más lúcidas y efectivas. 


Dentro del ciclo que se desarrollará en la Lugones, Early Works (Primeros Trabajos) se proyectará el jueves 22 de marzo y el domingo 8 de abril. También recomiendo la película Pirika en el cine (2013), centrada en un personaje absolutamente entrañable. Žilnik conoció a Pirika Capko a fines de los '60, cuando ella era una adolescente. La incluyó en su cortometraje Pequeños pioneros y luego le dio un breve papel en su ópera prima. Después de 45 años, el realizador volvió a encontrarse con ella y decidió retratarla en este documental que muestra a Pirika en su presente como madre, como abuela y como ciudadana. Esta película se exhibirá el viernes 6 de abril.

El detalle de la programación, con los días y horarios de las funciones, puede consultarse en el sitio del teatro.

Las localidades podrán adquirirse personalmente, el día de la función, en las boleterías ubicadas en el Teatro San Martín (Av. Corrientes 1530). El precio de las localidades es de 40 pesos (20 para estudiantes y jubilados).

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