miércoles, 25 de noviembre de 2020
jueves, 19 de noviembre de 2020
VILAS: Serás lo que debas ser o no serás nada
El hilo que organiza el relato es la investigación que hizo el periodista Eduardo Puppo para probar que Vilas debió haber sido reconocido en el primer puesto del ranking ATP en los años ‘70. Todo esto está muy bien explicado pero no creo que la cuestión “estadística” sea lo más estimulante de la película. Tampoco suman demasiado -más allá de la presencia vistosa- ciertos testimonios de tenistas consagrados que suenan a compromiso improvisado. El director del documental, Matías Gueilburt, dice que hicieron todo lo posible por incluir una entrevista con Jimmy Connors pero no se logró (no estaba interesado, claramente). Yo jamás noté esa ausencia mirando la película, porque lo mejor está en otro lado y no en aquello que se pretende forzar. No sigan leyendo si aún no la vieron, y no es que debamos evitar spoilers porque acá no hay giros de la trama a preservar. Más bien se trata de un documental lleno de pequeños tesoros a descubrir, sobre todo para quienes no lo vimos jugar a Vilas e ignorábamos muchos detalles de la evolución de su carrera.
Descubrir, por ejemplo, la hermosa relación que lo unió al tenista sueco Björn Borg, narrada con anécdotas e impecables fotografías. Quizás las fotos recopiladas sean el punto más alto del documental: hay muchas que son bellísimas y fluyen con la cadencia justa gracias a la elegancia del montaje.
Otro momento de gran intensidad es aquel en el que Vilas cuenta lo mucho que sufría su padre al ver a su hijo atado a una vida de extremo sacrificio y competencia. Una vida que un padre no consigue comprender, aun cuando el hijo alza frente a sus ojos uno de sus tantos trofeos.
Vilas conservó muchos cuadernos que escribió a modo de diarios íntimos y registros sobre tácticas deportivas. Alguna frase suya que leemos al pasar, al principio del relato, no parece dejar dudas sobre el narcisismo del tenista. Pero cuando la película avanza vamos perdiendo cualquier impulso a rotular una subjetividad tan compleja y extraordinaria con diagnósticos elementales. Lejos de sentirlo arrogante, comprobar que este hombre se hablaba a sí mismo en sus diarios me hizo pensar en Pizarnik, que se ahogaba y se rescataba en sus propias poesías, nombrándose. Tal vez Guillermo, al igual que Alejandra, no hacía otra cosa que combatir una soledad tamaño galaxia.
miércoles, 18 de noviembre de 2020
Aleteos
al matamoscas de la vida".
martes, 17 de noviembre de 2020
lunes, 9 de noviembre de 2020
Mostrar que el mundo cambia
* En una entrevista publicada por la revista Ñ (18/10/10).
miércoles, 4 de noviembre de 2020
Rompecabezas, de Natalia Smirnoff
“En el arte, no se trata exactamente
de saber lo que las cosas son sino, más bien, de sostenerse ante el
hecho prodigioso de que sean…” Mucho se habló de la primera secuencia de esta película, quizás porque tiene una elocuencia concisa que bien podría hacerla funcionar como un cortometraje autónomo. Vemos a una mujer que está cocinando, apresada por una cámara tan cercana que termina fusionándose con su rostro, sus manos, el delantal, los bollos recién amasados, el pollo esmerilado. Cuesta un poco calibrar los ojos frente a esos primerísimos primeros planos, porque la imagen se va de foco, o porque es la mujer la que se va de la imagen, muy concentrada ella en su labor, acostumbrada a que nadie se digne a observarla en esos momentos. Hasta que llega el cine para recordarnos que, tal vez, aún no hemos aprendido a mirar. (“Tengo un catalejo, con él la luna se ve, Marte se ve, hasta Plutón se ve, pero el meñique del pie no se me ve”, cantan los cubanos del grupo Buena Fe).
Porque nadie presta atención al mundanal hábito, aun cuando el hábito engendra continuas obras de arte efímero, que van del horno a la bandeja para extinguirse al instante en la boca de algún lobo. Y no, no es el esnobismo de la nouvelle cuisine y sus insípidas pocas nueces, porque la mujer sabe que los suyos todavía adoran lo clásico, o sea, los platos generosos y sabrosos. Y lo que en los segundos iniciales parece ser una cena de todos los días para la familia, enseguida se revela como un gran festejo con amigos y parientes, en donde ella renueva sin cesar el reparto de pizzas y empanadas, y su hijo le grita que se acabó el salame, y su suegra le dice que esta vez la carne mechada sí le salió rica.
Alguien por ahí la llama Carmen o María del Carmen, mientras ella sigue con los malabares, de la cocina al comedor y viceversa. La vemos sacar una pizza del horno mientras con la otra mano escribe un Feliz Cumple de dulce de leche sobre una torta. Jamás pierde el cronómetro en sus tareas, pero es la cámara la que muestra cómo ella se pierde entre los otros, confundida con los otros, como si los contornos de su ser no pudieran separarse de la mesada, la harina o la escoba que barre los trozos de un plato roto. Ella y los otros son un todo, una unidad a partir de un rol social. Hasta que un día, jugando, descubre lo que siempre supo: que un todo se forma a partir de pequeñísimas piezas.
martes, 3 de noviembre de 2020
Trabajo orgánico
Leyendo la biografía de Clint Eastwood escrita por Patrick McGilligan, descubrí que fue Bruce Beresford el realizador contratado en primer lugar para dirigir Los puentes de Madison (The Bridges of Madison County). Eastwood ya estaba elegido como actor protagonista, pero no logró congeniar con el director de Conduciendo a Miss Daisy. Beresford al poco tiempo se alejó del proyecto, a pesar de que ya había avanzado en la selección de locaciones. Eastwood tomó la posta. Por suerte.
lunes, 2 de noviembre de 2020
Perfecta síntesis
David Fisher (Michael C. Hall) en Six Feet Under
viernes, 23 de octubre de 2020
American Gangster, de Ridley Scott
Texto publicado en 2008
Las películas de Ridley Scott son más grandes que su firma. Los duelistas, Alien, Blade Runner y Thelma y Louise son verdaderos emblemas de ciertos géneros y ciertas épocas, cuyos sus títulos llegan a la memoria antes que el nombre del autor. ¿Alguien recuerda cuáles fueron los últimos films de Scott? Una ayudita: Los tramposos, Cruzada, Un buen año... productos insulsos, lánguidos. Ridley Scott no tiene un estilo distinguido, aunque a veces pueda ser solvente. Scott no es garantía de buen cine, pero ante un guión inteligente puede ser garantía de buen Hollywood. American Gangster es el caso.
La historia de Lucas es fascinante y
eso solo ya justifica la visión de American Gangster. El guionista
Steven Zaillian (La lista de Schindler, Pandillas de Nueva York) tomó como
base un célebre artículo publicado en 2000 por el periodista Mark
Jakobson, en donde cuenta cómo este muchacho pobre, oriundo de
Carolina del Norte, se mudó a Harlem y se convirtió en un
narcotraficante multimillonario. Hay un aire épico en su figura,
aunque el film no pretende pintarlo como un héroe. Lucas era egoísta
y muy violento. Por supuesto, manejaba los códigos de la mafia.
Podía interrumpir un amable almuerzo con hermanos y primos para
salir a la calle y disparar en la frente de alguien que lo había
traicionado, para luego regresar a la mesa y continuar la charla,
sereno y elegante (como solo Washington puede hacerlo). Pero lo que
más le importaba era cuidar su marca, su producto: “Blue Magic”.
Era un tipo de heroína que Lucas compraba en Extremo Oriente,
gracias a una complejísima red tendida entre los productores de esos
países y los traficantes que llegaban en busca de drogas puras, todo
esto en el marco de la guerra de Vietman, en donde los militares
norteamericanos hacían los contactos para estas transacciones. Un
cuadro siniestro que la película narra con vigor, mientras en
simultáneo explica lo que sucedía en la vereda de enfrente con las
“fuerzas del orden”.
“Jueces, abogados, polis,
políticos... si deja de entrar droga en el país, unas cien mil
personas se quedarán en la calle”.lunes, 19 de octubre de 2020
El Peter Pan que no fue
"Un productor norteamericano me propuso realizar una fábula, Peter Pan. ¿Me ve haciendo Peter Pan? Me convocó a su despacho. A un lado estaba Mia Farrow, intérprete de la película, y al otro el compositor y el guionista (la música y el guión ya estaban listos), y ante mí, el productor con el talón: un millón trescientos mil dólares. En cierto momento pregunté: 'Visto que está todo listo, ¿yo qué tengo que hacer?' Esos señores nunca han entendido las razones de mi rechazo. ¡Cuántos de mis colegas habrían aceptado! He de decir que las renuncias de orden material nunca me han costado mucho. Las renuncias que cuentan tienen que ver con nuestra concepción de la vida, y son de orden moral. Es cuando te mientes a tí mismo, cuando haces componendas con tu propia conciencia, cuando pagas de veras."
sábado, 17 de octubre de 2020
Y entonces...
Y entonces,
allí donde ni siquiera la idea de la luz
podría abrir la partitura tapiada del tiempo,
ese menos que menos,
ese menos que sin embargo suena,
nos reanima en el límite.
Necesitamos a veces
descender a la nada,
al casi nada de la nada,
allí donde la nada
es una música infinitesimal,
lo único que se oye
cuando todo lo demás enmudece,
cuando el oído queda
completamente solo.
Roberto Juarroz
(Fragmento del Poema 37)
La imagen pertenece a la excelente Dallas Buyers Club, película de Jean-Marc Vallée, que hoy puede verse en Netflix.
lunes, 5 de octubre de 2020
¿Y si el asombro llegara a su fin?
Por Umberto Eco *
“¿Iremos hacia un gusto generalizado, a punto tal que ya no podremos distinguir el pop chino del pop norteamericano? ¿O bien veremos perfilarse formas de localización, de tal modo que las diferentes culturas producirán interpretaciones distintas del mismo estilo o programa artístico?
En todo caso, nuestro gusto quedará marcado por el hecho de que ya no parece posible experimentar asombro (o incomprensión) ante lo desconocido. En el mundo de mañana, lo desconocido, si todavía queda algo, estará solamente más allá de las estrellas. ¿Esa falta de asombro (o de rechazo) contribuirá a una mayor comprensión entre las culturas o a una pérdida de identidad? Ante este desafío, es inútil huir: es preferible intensificar los intercambios, las hibridaciones, los mestizajes. En el fondo, en botánica, los injertos favorecen los cultivos. ¿Por qué no en el mundo del arte?”
* Fragmento de un artículo publicado en la Revista Ñ (12-12-09).
La imagen pertenece a la película Bakushū (El comienzo del verano), del inmenso Yasujiro Ozu.
miércoles, 30 de septiembre de 2020
domingo, 27 de septiembre de 2020
Fuerza máxima
Por Alfred Hitchcock*
“No filmo nunca un trozo de vida porque esto la gente puede encontrarlo muy bien en su casa o en la calle o incluso delante de la puerta del cine. No tiene necesidad de pagar para ver un trozo de vida. Por otra parte, rechazo también los productos de pura fantasía, porque es importante que el público pueda reconocerse en los personajes. Rodar películas, para mí, quiere decir en primer lugar y ante todo contar una historia. Esta historia puede ser inverosímil, pero no debe ser jamás banal. Es preferible que sea dramática y humana. El drama es una vida de la que se han eliminado los momentos aburridos. Luego, entra en juego la técnica y aquí soy enemigo del virtuosismo. Hay que sumar la técnica a la acción. No se trata de colocar la cámara en un ángulo que provoque el entusiasmo del operador. La única cuestión que me planteo es la de saber si el emplazamiento de la cámara en tal o cual sitio dará su fuerza máxima a la escena. La belleza de las imágenes, la belleza de los movimientos, el ritmo, los efectos, todo debe someterse y sacrificarse a la acción."
*Fragmento del libro “El cine según Hitchcock”, de François Truffaut.
La imagen pertenece al film North by Northwest.
sábado, 26 de septiembre de 2020
Cuarto oscuro
"Hay imágenes que nunca hemos visto hasta que las recordamos. Aquellas imágenes reveladas en el cuarto oscuro de la experiencia vivida son las más importantes que llegaremos a ver. Uno podría decir que los acontecimientos más profundos han sido equipados con una pequeña imagen, una fotografía de nosotros mismos."
Walter Benjamin
miércoles, 23 de septiembre de 2020
Eso que no se contiene
martes, 22 de septiembre de 2020
Un grito para un pueblo que aún no existe
¿Qué es tener una buena idea en cine? O, ¿qué es tener una idea cinematográfica? Resistencia. Acto de resistencia. Desde Moisés, hasta el último Kafka, hasta Bach. Recuerden que la música de Bach, es su acto de resistencia. ¿Contra qué? No es el acto de resistencia abstracto, es acto de resistencia y de lucha activa contra la repartición de lo sagrado y lo profano. Y este acto de resistencia en la música culmina con un grito. Como también hay un grito en Woyzeck, hay un grito en Bach: "Afuera, afuera, no quiero verlos". Eso es el acto de resistencia. A partir de esto me parece que el acto de resistencia tiene dos caras: es humano y es también acto de arte.
Solo el acto de resistencia resiste a la muerte, sea bajo la forma de obra de arte, sea bajo la forma de una lucha de los hombres.
Y... ¿qué relación hay entre la lucha de los hombres y la obra de arte?
La relación más estrecha y para mí la más misteriosa.
Exactamente eso que quería decir Paul Klee cuando decía: "ustedes saben, falta el pueblo". El pueblo falta y al mismo tiempo no falta. El pueblo falta, esto quiere decir que (no es claro y no lo será nunca) esta afinidad fundamental entre la obra de arte y un pueblo que todavía no existe, no es ni será clara jamás. No hay obra de arte que no haga un llamado a un pueblo que no existe todavía.
* Fragmento de la conferencia titulada "¿Qué es el acto de creación?" (Cátedra de la fundación FEMIS / 1987)





























