jueves, 31 de marzo de 2016

Instrucciones

Por Luis Gruss*

Conservar la cabeza cuando todos la pierden. Confiar en uno cuando los demás dudan o callan. Esperar y soportar el acto de la espera. Saber que la mentira gana casi todas las carreras pero no participar de ella y combatirla hasta el fin. Ser odiado o despreciado pero no dar motivo para ello. Poder soñar sin dejarse ahogar por los sueños. Enfrentar el triunfo y el desastre dando el mismo trato a ambos impostores. Ser capaz de entender que la verdad enunciada sea distorsionada por infames para luego convertirla en una trampa ideal para incautos. Advertir que las cosas a las que unos cuantos consagraron la vida se rompieron y aun así tener paciencia y reconstruirlas con herramientas viejas y gastadas. Estar dispuestos a arriesgar una fortuna a cara o seca y perder y volver a empezar otra vez, y otra vez, y nunca decir ni una palabra sobre las pérdidas.

*Texto publicado en el blog Suspendelviaje.

lunes, 21 de marzo de 2016

Fracaso y sentido


Por Rafael Spregelburd* 

“A mí me divierte esa zona de cierto fracaso que queda en evidencia. La construcción de sentido casi siempre tiene que ver con el quiebre de una expectativa. Si uno promete un largo monólogo de un tipo que va a hablar de lingüística, es lógico que el otro piense que va a ser muy aburrido. Pero si ese espectáculo está minado con la posibilidad de que aparezca un poco de ópera china tradicional, un poco karaoke y un poco de aventuras a lo James Bond, la cosa cambia. Cuando el espectador no puede predecir el próximo movimiento, se produce un desgarro entre los dos polos opuestos de una dialéctica que no se puede resolver.”

*Fragmento de una entrevista publicada en el sitio de LosInrockuptibles. (Ir al texto completo).

La imagen pertenece a la obra "Apátrida".

sábado, 19 de marzo de 2016

Forjar otra estructura


“En el mundo de las escuelas está muy denostada la estructura clásica dramática y eso también ha generado muchos conflictos. Hay muchas películas que piensan que sin eso ya tienen algo. No es suficiente con renunciar a una estructura narrativa: es necesario tener otra estructura, proponer algo. Y hay gente que cree que poniéndose en las antípodas, renunciando a esta estructura clásica del desarrollo ya están en la zona de rebeldía de algo. Y no es así. Es más trabajo.”

Lucrecia Martel
Fragmento de una entrevista publicada en la revista digital LaFuga.

En la imagen: La mujer sin cabeza, una película infinita.

viernes, 18 de marzo de 2016

Colores


"Let's just enjoy the dusk".

Martha (Dorothy Jordans), 
en The Searchers, de John Ford

jueves, 17 de marzo de 2016

Apertura


En la persecución de un continente hundido: buscar cobijos aunque haya trincheras entre los cuerpos.

No hay islas que salvaguarden: en cada fuga hay reaparecidos que nos encuentran.

Unir ese desconsuelo: raspar los vértices de las esquinas/ fecundar otro horizonte/ reparar lo que se desangra en la orilla del mundo.

En esta estancia hurtada al exilio/ vivir vuelve a ser posible. El pequeño resplandor que atraviesa una grieta abre un porvenir sin conquista

–inventa lo inédito.

Arturo Borra
("Apertura")

La imagen pertenece a El Tesoro (Comoara), extraordinario film de Corneliu Porumboiu pronto a estrenarse. Una de las grandes películas del año.

lunes, 14 de marzo de 2016

Vivir en estado de película


 Por José Luis Garci*

- ¿Qué es vivir en estado de película?

- Eso viene de que te has pasado demasiadas horas viviendo otra “realidad”, o lo que es igual: tener una vida de repuesto. Los cinéfilos de ahora, cinéfilos del dvd, no sé cómo son, pero te puedo asegurar que para los de antes hubo películas que fueron como las mujeres de tu vida, o como un partido de fútbol o un combate de boxeo inolvidables, o como el libro o la canción que marcaron parte de tu personalidad... Es difícil de explicar, y de entender, pero el cine fue algo que iba mucho más allá de vender el diccionario de Latín o de Griego para fisgonear en la tetas de Terry Moore o en los muslos de Julia Adams...

*Fragmento de una “autoentrevista” publicada en el libro Garci, entrevistas. VV.AA. (Notorious Ediciones, 2010).

La imagen pertenece al film You're the one (una historia de entonces), dirigido por José Luis Garci.

miércoles, 9 de marzo de 2016

Dos o tres cosas sobre "Bates Motel"

Caso curioso el de Bates Motel. Cuanto más se acerca Norman (Freddie Highmore) al mito creado por Hitchcock, menos atractivo se vuelve el relato. Hoy, recién iniciada la cuarta temporada, Norman se convirtió en caricatura, un adolescente mecánicamente enajenado en el pico de un Edipo colosal, adepto al cross-dressing y a la sonrisa aviesa, vaciado de todos los matices y sorpresas que el personaje supo ofrecer durante las dos primeras temporadas de la serie, cuando uno todavía se preguntaba si sería posible para él alguna chance mínima de salvación, algún camino alternativo a la inevitable psicosis criminal. Pues no. Norman ya está abiertamente loco y ahora el asunto es ver cómo hace la madre (Vera Farmiga, arrolladora como siempre) para meterlo en un psiquiátrico que luzca más o menos, digamos, "decente".

El guión de Bates Motel nunca pretendió conquistarnos desde la sutileza. Todos o casi todos los habitantes de esta ficción están enfermos de una u otra manera. O son canallas desatados o son salvajes irredimibles o están profundamente heridos. Y todo se precipita continuamente. No hay respiro ni hay tiempo para el extrañamiento. No hay ley alguna que sea respetada en este mundo huérfano de racionalidad, por eso las normas ni siquiera corren para la propia congruencia de la trama, de allí que Bates Motel no pueda ser otra cosa que un gran delirio, un desbocado cuento de suspenso con personajes que saltan de brote en brote sin tantear jamás la posibilidad de un límite. La visión de la serie puede resultar muy divertida por momentos, si uno acepta la volubilidad de los conflictos narrados. Pero luego de tres temporadas debemos reconocer que si todo quedara sólo librado a la arbitrariedad de la demencia generalizada sería muy difícil sostener el interés por el destino de los personajes. Lo que permite que Bates Motel aún tenga un pulso estimulante es ese corazón llamado Dylan (Max Thieriot), el hermano mayor de Norman. Sin él no habría anclaje para el drama, no habría diferencia ni sentido.

Hijo de una relación anterior de mamá Bates, Dylan es el medio hermano del protagonista. Apareció al comienzo de la historia y no fue fácil asimilar su rol, porque al principio se nos imponía como un personaje poco confiable, un artificio de guión colocado para rellenar los episodios con subtramas vinculadas al narcotráfico y otros delitos afines. Sin embargo, con el tiempo Dylan demostró ser el único que le prestaba verdadera atención al sufrimiento de Norman. Dylan es puro desamparo. Porta el cuerpo de un hombre robusto pero sus ojos chiquitos y tristes parecen detenidos en la niñez. Para él, la violencia no es un goce, es tan sólo el último recurso. Todo lo que desea es sentir el abrigo de una familia, un hogar genuino, aunque a la vez no puede convivir con su madre y su hermano porque sabe que debe escaparle a la locura. Pero la soledad es más fuerte, siempre lo es, y la paradoja es que la soledad también conduce a la locura. ¿Cómo hacer? En la nueva temporada, Dylan tiene la esperanza de iniciar una vida quizás más sana con la hermosa Emma (Olivia Cooke). Ellos son las únicas almas nobles dentro de un paisaje infernal. Cuesta pensar que lo logren cuando se adivina que a la larga ganará el mal, pero lo cierto es que en la serie hoy nos importan ellos y nadie más.

martes, 8 de marzo de 2016

Después de toda una vida...

 
Y ya no importa el pálpito
de un interrogante,
ya no importa absolutamente nada.
Porque es ahora, frente a mí, desde mí,
cuando entiendo
que importan tan poco
los principios
como los finales.

Lucía Boscá  
(Fragmento del poema "Es sobre todo ahora") 

La imagen pertenece a 45 Years, excelente film dirigido por Andrew Haigh, con un impecable trabajo de Charlotte Rampling.  

viernes, 4 de marzo de 2016

"Rescates": Clásicos argentinos restaurados, por INCAA TV

¡Por fin! Lo estábamos esperando: INCAA TV va a emitir una serie de grandes películas argentina restauradas que en los últimos años se han proyectado en festivales de cine y en otros espacios cinéfilos gracias al Programa INCAA TV de Recuperación del Patrimonio Audiovisual. El nuevo ciclo, titulado “Rescates”, será conducido por el investigador y coleccionista Fernando Martín Peña, quien llega a la pantalla del canal para fomentar la divulgación y apreciación de estos excelentes clásicos hoy restaurados en copias con muy buena calidad de imagen y sonido.

ATENCIÓN:  se había anunciado que este ciclo se emitiría todos los domingos de marzo, pero acaban de informar un cambio en la programación. "Rescates" podrá verse desde hoy y durante todos los días de esta semana, a las 20.


Domingo 6 y lunes 7:
Ambición, de Adelqui Millar (1939)

En el barrio parisino de Montparnasse, unos artistas argentinos viven su vida bohemia y esperan alcanzar la gloria. En la carrera desenfrenada por el éxito, la ambición devora a uno de ellos y lo lleva a abandonar un gran amor. 

Martes 8: 
Sección desaparecidos, de Pierre Chenal (1958)
Mientras intenta librarse de su pasado, un ex convicto se enamora de una corista y finge su propia muerte por temor a su perversa esposa. Pero ese pasado que intenta dejar atrás se resiste y se torna algo terrible para él. Estreno exclusivo de INCAA TV.

Miércoles 9:
Safo, historia de una pasión, de Carlos Hugo Christensen (1943)

Raúl abandona su pueblo para ganarse un lugar en la selecta sociedad porteña. Cuando está a punto de lograrlo, en su camino se cruza una mujer que toma las riendas de su vida. Entre el bien y el mal, intentará librarse de las garras de la perdición que amenazan todos sus sueños de provincia. 

Jueves 10:
La dama duende, de Luis Saslavsky (1945)

El film narra una historia ambientada en el siglo XVII en la que una mujer se convierte en duende para cautivar a un capitán español. Así sortea la vigilancia que ejercen sobre ella sus hermanos varones. Una deliciosa comedia basada en la obra homónima de Pedro Calderón de la Barca. 

Más información en el sitio de INCAA TV.

sábado, 27 de febrero de 2016

Prioridades


"Los chicos curiosos somos desordenados en la prioridad de los descubrimientos. Es posible que conozcamos los nombres y la ubicación de todos los dientes, pero al mismo tiempo creamos en el ratón invisible que nos pone un billete bajo la almohada. A los nueve años yo ya conocía algunas definiciones estrafalarias pero, qué paradoja, aún no sabía que los Reyes Magos eran Roberto y Chichita. Sospechaba que había gato encerrado, un trasfondo secreto, pero no lograba entender qué era. Era imposible que tres personas subidas a tres camellos pudieran entregar miles de regalos al mismo tiempo en Mercedes, San Isidro y Mar del Plata (mis únicas ciudades conocidas), pero también eran imposibles muchas otras cuestiones."

Hernán Casciari
("El pibe que arruinaba las fotos" - Fragmento)

En la imagen: King of the Hill, film dirigido por Steven Soderbergh.

viernes, 26 de febrero de 2016

Comienzan los preestrenos en el Colegio de Abogados

Hoy empieza una nueva temporada para el ciclo de Preestrenos organizado por el Museo del Cine en el Colegio Público de Abogados (Av. Corrientes 1441). Con entrada libre y gratuita, esta actividad -que se desarrolla durante todo el año- le permite al cinéfilo porteño acercarse a películas nacionales o extranjeras que tienen estreno programado para las próximas semanas. La sala tiene una excelente calidad de imagen y sonido, y en las funciones suele estar presente el director o el productor de la película del día para dialogar con el público luego de la proyección. Las funciones se realizan los viernes a las 20 hs.

Estas son las películas que vienen:

Viernes 26 de febrero: 
El movimiento (Argentina, Corea del Sur / 2015)
Dirección: Benjamín Naishtat

Es la primera mitad del siglo XIX. Una tierra inmensa y desolada ha caído en una total anarquía. Diversos grupos de hombres armados recorren la infinita Pampa exigiendo recursos y sumisión de los pocos campesinos que allí viven. Con Pablo Cedrón y Alberto Suárez.

Viernes 4 de marzo: 

Magallanes (Perú, Argentina, Colombia / 2015)
Dirección: Salvador del Solar
La anodina vida de Magallanes da un vuelco el día que se cruza inesperadamente Celina, una mujer que conoció en los violentos años en que fue soldado del Ejército peruano y luchaba contra Sendero Luminoso. Con Damián Alcázar, Magaly Solier y Federico Lupi.


Viernes 11 de marzo: No hay función

Viernes 18 de marzo: 
La niña de tacones amarillos (Argentina / 2015)
Dirección: Luján Loico
Durante un año, un pequeño pueblo se enfrenta a la construcción de un gran hotel. La joven Isabel vive en carne propia este choque cultural. Comienza a trabajar junto a su madre en el predio y de a poco vislumbra que es objeto de atracción entre los hombres. Con Mercedes Burgos y Manuel Vignau.


Viernes 25 de marzo: No hay función

Viernes 1º de abril: 
Momentos robados (Argentina / 1997) - Función Especial
Dirección: Oscar Barney Finn
En un cine de pueblo patagónico de 1947, Letty se sumerge en la ficción y se apasiona con los personajes de celuloide. Casada con Tomás, el médico de la zona, Letty descubre una forma de escapar: fantasea, en el interior de su casa, con mundos en los que ella es una mujer fatal. Con Assumpta Serna, Jorge Rivera López y Betiana Blum.

miércoles, 24 de febrero de 2016

My name is Suzanne


Crecí escuchando sus canciones. Es mi música favorita y hoy siento que su poesía resultó fundamental en ciertos momentos de mi vida. Todavía no puedo creerlo: Suzanne Vega viene a tocar en la Argentina. 

Aquí comparto un texto que escribí hace unos años para el blog "Neurótico y Romántico" en referencia a Nine Objects of Desire, quinto álbum de esta artista extraordinaria:

Hay algo muy maternal en Suzanne Vega. Tal vez sea su voz, ese timbre discreto e inconfundible, lo que siempre me llevó a pensarla como una mujer que canta bajito para arrullarnos junto al fuego, para arroparnos y prepararnos para la locura del mundo, sin negarla jamás. Incluso en los ’80, cuando por su juventud era difícil verla como una madre, sin dudas ella era esa hermana mayor que todos queríamos tener, la hermana que por la noche toma su guitarra e improvisa una poesía para hacernos sentir mejor.

Lo suyo es el folk susurrado, intimista, riguroso, acuñado en los barrios menos glamorosos de Manhattan. Vega no es de las que se dedican a desmenuzar frustraciones amorosas. Sus letras más memorables son las que narran historias, que pueden ir desde una leyenda medieval como "The Queen and the Soldier" de su álbum debut (1985), hasta los grises relatos de lo cotidiano, como el emblemático “Luka”, que convirtió a su segundo disco, Solitude Standing (1987), el más exitoso de su carrera (y que también incluía el tema a capella "Tom’s Dinner"). En su tercer álbum, Days Of Open Hand (1990), un trabajo complejo aunque subestimado en su momento, la autora sumó coloraciones pop sin abandonar la trama acústica y minimalista que define su estilo. El desconcierto llegó dos años después, cuando editó el álbum titulado 99.9º junto al productor Mitchell Froom (futuro marido de Vega). Aún hoy cuesta reconocer que un tema electrónico y distante como "Blood Makes Noise" le pertenezca. 99.9º es un disco un tanto anárquico, salpicado por sonidos de sintetizadores y cuerdas destempladas que conviven con las composiciones serenas y melancólicas de la Vega tradicional. Es evidente que la californiana necesitaba experimentar, desperezarse, ampliar su paleta de acordes, ejercicios que siempre son saludables para el arte, como quedaría demostrado en su siguiente CD, Nine Objects of Desire, editado en 1996.

Quizás lo más raro de 99.9º siga siendo escuchar cómo en la mezcla de sonido la voz de Vega fue distorsionada para imprimirle ecos metálicos. Ese mismo recurso aparece en el primer track del nuevo disco, "Birthday", ante lo cual uno anticipa que la artista seguirá en la misma línea estilística. Pero Nine Objects of Desire resultó ser mucho más sofisticado y compacto que el anterior, incluyendo la canción más sensual de toda la discografía de Vega. Hablamos de "Caramel", hermosa balada de guiños latinos y suave erotismo, que sería parte de dos soundtracks de películas: The truth about cats and dogs (1996) y Closer (2005). Nunca habíamos escuchado esta clase de melodías en Suzanne, como tampoco el pop perlado de “Headshots”, la ambición jazzística de “Tombstone” o el certero cello de “My Favorite Plum”. Por supuesto, también están los arreglos del sello Froom, que se hacen sentir en “Casual Match”, “Thin Man” y “Lolita”, recordando los climas disonantes de 99.9º. En lo personal, me quedo con la ternura de “World Before Columbus” y el misterio de “Honeymoon Suite”, porque allí Vega recupera la cercanía de los ’80, esas canciones sutiles en las que vuelve a ser esa hermana amiga que nos abriga con su guitarra, mientras reconoce que la vida es muy extraña, sí, pero que bien vale la pena.

En este video Suzanne interpreta dos de sus temas más bellos: "The Queen and the Soldier" (obra maestra absoluta) y "World before Columbus". 

lunes, 22 de febrero de 2016

22 de febrero

"Queremos delitos imprescriptibles, penas implacables y que les incauten todos los bienes mal habidos, cárcel común desde la condena en primera instancia para todos los responsables".

Familiares de las víctimas, a cuatro años de la masacre de Once

viernes, 19 de febrero de 2016

Umberto Eco (1932 - 2016)


"Y todo lo que ahora existe será obsoleto dentro de nada, hasta el mail, porque todo se hará con el celular. Quizá las nuevas generaciones se acostumbrarán a eso, pero hay una velocidad del proceso de tal calibre, que quizá la psicología humana no conseguirá adaptarse. Estamos a tal velocidad, que no hay ninguna bibliografía científica americana que cite libros de más de cinco años. El que está escrito antes ya no cuenta y ésta es una pérdida también de relación con el pasado".

Umberto Eco

jueves, 18 de febrero de 2016

Perfidia, una miniserie de Juan Laplace


La miniserie Perfidia fue uno de los productos más interesantes emitidos por la Televisión Pública en los últimos años. Hoy esta miniserie se encuentra disponible en "Odeón", plataforma argentina de contenidos audiovisuales, de acceso gratuito.

Escrita y dirigida por Juan Pablo Laplace y rodada en HD, Perfidia consta de ocho capítulos de 25 minutos cada uno, por lo cual recomiendo hallar el tiempo adecuado para evitar dispersiones y ver todos los episodios de corrido, como si fuera una película. No lean nada sobre la trama ni sigan adelante con este post. Vayan a buscarla. 


Lo que impacta de inmediato es la extraordinaria tersura de la imagen, condición que a lo largo de todo el relato será exprimida al máximo por la inteligente puesta en escena. Pero dejemos este punto para después. Antes debo admitir que al ver el primer capítulo, cuando apenas comenzaba la presentación de los personajes, me asaltó el prejuicio. En la escena en la que Manuel (Juan Gil Navarro) espera ser interrogado en la oficina del policía, hay un plano que remite directamente a Los sospechosos de siempre (The usual suspects), de Bryan Singer. De acuerdo, ok: no todos los espectadores tienen por qué conocer la referencia, pero quien la identifica no puede obviar el dato porque resulta demasiado importante a la hora de anticipar la conducta del protagonista (y al autor esto no se le escapa, por supuesto). Minutos más tarde, durante el encuentro en el bar con los amigos, Manuel efectivamente confirma que es dueño de una locuacidad envolvente (y aquí no hablo más sobre el film de Singer, porque tampoco quiero revelar la intriga de esa obra capital al lector que no la haya visto). Resumiendo, el episodio piloto me pareció un poco pretencioso, como si el realizador se estuviera jactando de haber reunido en una modesta ficción televisiva un muestrario de alusiones y técnicas del cine bien aprendidas sin contemplar la cuota de previsibilidad o de pose que esto podría sumar a la historia. Sin embargo, había otras fuerzas irresistibles que reclamaban seguir con Perfidia: su sofisticada concepción visual y una estructura narrativa de inusual complejidad. Había, finalmente, un realizador con personalidad que con elegancia trituraría las impresiones apresuradas.


Ya los títulos de crédito, con la palabra "perfidia" enfundada en dólares, anuncian que todo es una cuestión de dinero y que probablemente más de uno será estafado y algún otro sufrirá por amor (las lágrimas de Gloria Carrá). Con mayor o menor grado de precisión los hechos pueden intuirse, por eso el relato no tiene como prioridad preservar el enigma y prefiere depositar la tensión en un delicado juego de anacronismos que a cada paso reubican los roles y las acciones, alterando constantemente el cuadro de identificaciones entre los personajes y el espectador. Frente a la intrincada disposición narrativa ocurren dos cosas: por momentos el drama se torna demasiado frío y analítico, mientras que no todos los personajes llegan a “respirar” lo suficiente como para ganar la carnadura buscada; por otro lado, aunque cierta confusión pueda resultar eficaz e incluso placentera en algún pasaje, hay situaciones que no terminan de engancharse con fluidez en el conjunto (sobre todo el personaje de Jerónimo, cuya inquietante subtrama ameritaba más desarrollo).

Dicho esto, lo que debemos celebrar es que la propuesta no se conforme con ser “puro guión”: el laberinto de trampas se sostiene gracias a la riqueza de un estilo. Un estilo perspicaz, convencido, digno de la mejor cepa cinematográfica, ya que Laplace piensa la retórica de la imagen en todo su potencial expresivo y no meramente expositivo. No voy a describir todos los hallazgos de composición y puesta en escena que ustedes seguramente sabrán apreciar en la serie; sólo resta decir que existe algo intimidante, en principio, en esa franqueza arrolladora que inyecta la alta definición. Recién cuando el ojo comienza a habituarse es que empezamos a ver y beber más. Más detalles, más colores, más matices. Y aquí es donde Perfidia aprovecha toda esa intensidad y nos hace vivir la imagen como signo: la imagen vibra, insinúa, susurra, delata efímeros reflejos que a su vez delatan otras opacidades, dobleces, realidades alternativas dentro de la misma realidad, recordatorios de que aquello que vemos es sólo una cara más de una verdad siempre elusiva. Es gratificante encontrar un bordado tan sutilmente apasionado en una producción para la pantalla chica. Para entusiasmarse.

Perfidia (¿Cuál es tu límite?)
Dirección y guión: Juan Laplace
Producción: Juan Laplace y Luis Sartor
Dirección de fotografía: Max Ruggieri
Cámara: Laura Mosquera
Edición: Lautaro Colace
Elenco: Juan Gil Navarro, Antonio Birabent, Gloria Carrá, Romina Richi, Carlos Portaluppi, Lucas Akoskin, Leonardo Saggese.

miércoles, 17 de febrero de 2016

Caer


Caer / caer / caer
buscando la palabra
la palabra / puerto
la palabra / fundación
fundida / fundante
furibunda
que resuene / en los ecos
en los huecos en los flecos
en que quedamos convertidos
víctimas de su furia.

Gerardo Diego 

En la imagen: No quarto da Vanda, film de Pedro Costa

martes, 16 de febrero de 2016

Taxi, un encuentro, de Gabriela David


Mientras el humo de su cigarrillo coloniza la imagen, el muchacho cuenta. Alguien a quien no vemos parece estar interrogándolo, y él responde como hábil narrador, sin mezquinar detalles ni esquivar cambios de tono. Del costumbrismo de arrabal a la melancolía after hours, pero con una suavidad difícil de hallar en el cine argentino.

Esteban (a quien llaman “el Gato”) dice ser ladrón de autos, con preferencia por los taxis, porque -según explica- antes de llevar el taxi al desarmadero, podía manejarlo por unas horas como si fuera su chofer y así hacerse unos mangos. Al menos ésta era su rutina hasta la noche del giro. “Por sobre todo, lo que yo quería era hablar. Qué sé yo… de cualquier cosa. Intercambiar opiniones”, aclara el Gato, mientras el relato muestra que sus pasajeros no estaban igual de interesados en la charla. Porque cuando tomamos un taxi de noche, más aún después de un largo día de trabajo, lo único que queremos es llegar. No importa que nos sintamos más solos que el taxista: queremos llegar, poner la tele y no pensar más. (Filosofía al paso: es en ese preciso trayecto en taxi en donde nos preguntamos, más que nunca, por qué tenemos esta vida y no otra. El cuerpo sigue en el auto pero la cabeza ya no está. Espacio propicio para dejar cosas olvidadas y luego aducir que no las podemos encontrar).

En la película se la ve linda a Buenos Aires, pero con una belleza tan desierta y vaporosa que intoxica, y entonces uno se quiere escapar, aunque tan sólo sea a través de ese afiche publicitario que nos vende otros cielos. Una chica se sube al taxi sin saber a dónde ir. Luego de muchas vueltas, aparecerán las luces de la autopista, algo así como una frontera, un “de ahora en más”. La clave geográfica será una ventana, abierta de par en par hacia esos puentes que no estaban tan lejos como creíamos. Quizás alguna vez por fin entendamos que son los desconocidos de siempre, aquellos "Justos" de Borges, quienes en verdad nos están salvando.



Taxi, un encuentro (Argentina, 2001)
Dirección y guión: Gabriela David.
Intérpretes: Diego Peretti, Josefina Vitón, Miguel Guerberoff. 

Esta película se encuentra disponible en YouTube.