Por Lucrecia Martel *"¿Con qué mecanismo tan perfecto y sofisticado hemos logrado no sentir, no tener ningún remordimiento a la hora de irnos a dormir o de estar comiendo, sobre todos los que no están en esta situación, sobre toda la gente que sufre, la gente que no come? ¿Cómo puede ser que esté tan acabado el sistema, como para que nos permita no hacernos responsables del dolor de los demás, o de la desaparición de los demás, como para que nos dé lo mismo?
(…)
Todo esto lleva años: en la escuela primaria, en la escuela secundaria, toda la educación de nuestra familia, la universidad… Son todas las preocupaciones diarias por las cuales no podemos preocuparnos, no hay tiempo para preocuparse de los demás… Y hablo de Latinoamérica, no de Tokio, donde puede haber un hombre muerto durante seis horas en el tren y nadie se da cuenta que está muerto, o lo que pasó en aquel hospital, donde aquella mujer cayó muerta en una guardia, y durante 24 horas nadie recogió el cuerpo. Los mecanismos de no ver, del olvido, los mecanismos para desentenderse son tan sofisticados, son además tan elegantes..."
* Fragmento de una entrevista publicada en la revista Lumiére.







Por Dany-Robert Dufour







