sábado, 7 de marzo de 2020
¿Cómo no amarlo?
De una entrevista a Leonardo Favio, publicada en la Revista Ñ (07/04/08).
- ¿Filmar no le devuelve ese rol de dueño del circo, de titiritero, de demiurgo, un Dios que decide quién vive o muere, si sale el sol o llueve?
- Es una ilusión, todos somos parte del circo. Lo mío es un oficio menos importante que el de un médico: si necesitas hacerte un transplante de corazón, ese será el milagro. Los únicos que le hacen la música a Dios son los que han quedado: Mozart, Miguel Ángel. Ya no se puede competir con ellos. Yo no le quiero ganar a nadie, porque aquí nadie gana o nadie pierde. Sólo podemos agradecer haber conocido un beso, hay gente que muere sin saberlo.
viernes, 6 de marzo de 2020
miércoles, 4 de marzo de 2020
Llega ESPANORAMAS 2020, con el más reciente cine español
Este jueves comienza una nueva edición de "ESPanoramas",
la muestra que cada verano le permite al público porteño conocer
las más recientes producciones del cine español, un ciclo
organizado por el Centro Cultural de España en Buenos Aires (CCEBA)
y la Embajada de España en Argentina, con apoyo del INCAA. Las
funciones se realizarán desde el jueves 5 al miércoles 11 de
marzo en una nueva sede: CINÉPOLIS Recoleta (Vicente López 2050). Este año ESPanoramas presenta una selección de trece películas de distintos géneros que resumen lo mejor de la producción cinematográfica española del año 2019. En estas obras, según explica el programador Fran Gayo, “una nueva generación de cineastas españoles afirma su personalidad, proyectando miradas locales sobre retos universales (las migraciones, las identidades, la sostenibilidad del planeta), revisando lúcidamente episodios de nuestra historia (del exilio de Goya en Burdeos a la Guerra Civil), o manejando con sana naturalidad las más diversas influencias del oficio.”
Entre los artistas invitados para esta edición se encuentran la actriz Greta Fernández, protagonista de la película La hija de un ladrón (cuya realizadora, Belén Funes, ganó el premio Goya a la Mejor Dirección Novel), el co-director y guionista del film 7 razones para huir, Esteve Soler, y el director y guionista del film Vosotros sois mi película, Carlo Padial.
Dentro de la programación también podemos destacar la película de animación Buñuel en el laberinto de las tortugas, de Salvador Simó Busom; el documental Varados, de Helena Taberna; y el celebrado film Lo que Arde, de Oliver Laxe, que se llevó el premio principal en el último Festival de Mar del Plata.
Las funciones se realizan en la sala Cinépolis Recoleta (Vicente López 2050). Para mayor información sobre las películas programadas, sugiero consultar el sitio oficial del CCEBA. Allí encontrarán la grilla de programación.
lunes, 2 de marzo de 2020
Buscando justicia, de Destin Daniel Cretton
Buscando justicia (Just Mercy) narra la historia real de Walter McMillian (Jamie Foxx), un afroamericano al que culparon en 1987 de asesinar a una adolescente en el estado norteamericano de Alabama. Lo incriminaron sin pruebas fehacientes: el prejuicio racista dictaminó la sentencia.
Confieso que Just Mercy me dejó sin armadura ya en una de sus primeras secuencias. Para presentar al protagonista, Bryan Stevenson (Michael B. Jordan), el relato muestra su primer encuentro en la cárcel con un joven condenado a la pena capital. A Stevenson le falta poco para recibirse de abogado y aún no puede ofrecerle alicientes al detenido. Pero le lleva una noticia.
Un año más de vida. Sólo eso. Ya está resignado a la derrota, a la injusticia, a la silla eléctrica. Pero tiene un año más para ver a su familia. Luego de este encuentro no volveremos a cruzarnos con ese hombre, pero su emoción punzante se nos queda alojada en el pecho para toda la película. Esta secuencia -que inaugura nuestro lazo con el personaje del abogado- es un modelo de modestia expresiva y humanidad.
Just Mercy me hizo pensar en Conviction, un film de hace una década que quizás hoy nadie recuerde pero cuyas virtudes clásicas son las mismas que detenta este película dirigida por Destin Daniel Cretton. Incluso aquí las actuaciones de Jordan y Foxx sorprenden por su sobriedad. Y creo que esta discreción hay que agradecerla, especialmente en una época en donde se impone el modo-Netflix de abordar este tipo de conflictos. La brutalidad del racismo y el horror de la pena de muerte hoy se tornan fáciles tentaciones para la televisión, con resultados que a veces son dignos aunque muchas veces también degeneran en productos estirados a pura manipulación y golpe de efecto.
Just Mercy va al hueso de la denuncia. De la lucha. Directa y transparente.
domingo, 1 de marzo de 2020
Horror e indiferencia
Mariana Enriquez
Fragmento de una excelente conferencia sobre narrativa de terror y política. Aquí pueden ver la exposición completa.
La imagen pertenece a la película brasileña O som ao redor, de Kleber Mendonça Filho.
sábado, 29 de febrero de 2020
Pedacitos
“Lo que pasa es que el tiempo que se nos da en este mundo, una vez que lo tomamos, ya no regresa. Entonces, las películas sirven para unir esos pedazos de tiempo unos con otros.”
Naomi Kawase
En una entrevista publicada en el diario Página/12 (28/10/11). Ir al texto completo.
Naomi Kawase
En una entrevista publicada en el diario Página/12 (28/10/11). Ir al texto completo.
La imagen pertenece a la película Shara.
miércoles, 26 de febrero de 2020
Lo imaginario
Por Nora Merlin*
"En esta época en la que se modificó la incidencia de las prohibiciones, algunos ordenadores culturales sostenidos en la ley del padre perdieron el poder y la centralidad que tenían. Por efecto de esa caída se debilitó la función de la palabra, de la que depende la relación con la verdad, así como el valor de la racionalidad. Para citar algún ejemplo, hoy se naturaliza que un presidente mienta sistemáticamente o que un candidato arme su campaña basándose sólo en el marketing político y los asesores de imagen, prescindiendo casi por completo de un relato coherente, consistente y responsable; se puede faltar a la verdad sin que traiga ninguna consecuencia. Con la depreciación de la palabra, el desarrollo de las nuevas tecnologías y la cibernética, se elevó al cenit lo imaginario como el registro privilegiado en donde se buscan referencias y saberes para orientarse. El poder promueve identificaciones universalizantes: los mismos objetos tecnológicos de satisfacción para todos constituyen un aparente “estado de bienestar”. Estar en la foto significa ser y pertenecer al mundo, la imagen funciona como un GPS que dirige, ordena y opera sobre los cuerpos."
*Fragmento de un artículo publicado en el diario Página/12 (09/03/17). Ir al texto completo.
En la imagen: Claire Underwood (Robin Wright) en House of Cards.
martes, 25 de febrero de 2020
lunes, 24 de febrero de 2020
Puertas
"No creo que el arte haya llegado a ningún callejón sin salida. El hombre siempre irá abriendo nuevas puertas; lo importante es saber a dónde conducen esas puertas. Y luego tener fuerza para emprender el camino que se ve desde ellas".
Joan Miró
(Declaraciones en la revista "La estafeta literaria", año 1958)
En la imagen: Buenos días, de Yasujiro Ozu
viernes, 21 de febrero de 2020
Serie recomendada: The Keepers
Sucedió en 1969, en la ciudad de Baltimore, en Maryland, Estados Unidos. En noviembre de ese año una joven monja fue declarada desaparecida y dos meses después fue hallada muerta, con el cuerpo congelado y mutilado, cerca de un vertedero en el sur de la ciudad. Hasta hacía poco ella había trabajado como docente en el instituto Arzobispo Keough, un colegio católico para señoritas. Ella sabía que en ese lugar pasaban cosas siniestras. Una alumna se había animado a contarlo. Y algo había que hacer al respecto.
Tienen que ver The Keepers, excelente miniserie documental original de Netflix, dirigida por Ryan White. No quiero revelar más detalles sobre el caso, aunque la sinopsis ya nos prepara para una historia desoladora. Lo es. Pero al mismo tiempo es la historia de una lucha que perdura y que tiene como motor a un grupo de mujeres aguerridas, unidas por el dolor y la búsqueda de justicia.
La compaginación narrativa es especialmente acertada en su ritmo: logra una delicada intimidad con los personajes y genera un inesperado suspenso al final de cada episodio, sin necesidad de apelar al sensacionalismo. Todas las entrevistas resultan interesantes, incluso aquellas que nos llevan hacia hipótesis algo apresuradas. Y hay tres protagonistas que concentran el corazón anímico del relato. Dos de ellas son señoras que hace años abrieron una página en Facebook para mantener vigente el caso. Ellas fueron alumnas de la hermana Cesnik y hoy están abocadas a averiguar qué pasó. La tercera protagonista de esta historia es una de las víctimas del capellán del instituto. También es una testigo clave.
Si bien la investigación se despliega en una estructura arbolada que abre el conflicto hacia diferentes ramificaciones, The Keepers avanza sobre todo en dos aspectos: por un lado, la trama policial sobre la muerte de la monja junto a la revelación de los delitos cometidos por la Iglesia; por otro lado, la aproximación a las secuelas psicológicas que tallaron las vidas de las personas afectadas. ¿Por qué denunciar un abuso veinte años después? Hay causas que prescriben y son casi imposibles de probar. A veces solo existe la palabra de la víctima, y allí es cuando los poderes institucionales aparecen en bloque para silenciarla.
No importa. De eso trata, precisamente: atravesar el horror para llegar a la orilla de las palabras. Decirlas, asumirlas, compartirlas, multiplicarlas. Porque hoy la Historia es otra. Ya no nos callan.
Por último, cuando vemos el material de archivo incluido en la miniserie, confirmamos una vez más el enorme valor que guardan los registros hogareños en Super8 o VHS, tanto en su vigor indicial como estético (la presencia invasiva del tracking, por ejemplo, se impone como la encantadora marca de una época). Uno se pregunta cómo se conservarán a futuro tantos videos o fotos que hoy capturamos frágilmente con el celular. Los realizadores de The Keepers demuestran que también son muy conscientes del vínculo fundamental que existe entre tecnología y memoria.
martes, 18 de febrero de 2020
IDA LUPINO, actriz y cineasta: imperdible ciclo en la sala Leopoldo Lugones
Este ciclo invita a fantasear y desear que otras muestras futuras apuesten por una senda similar: el rescate de muchas realizadoras que deben cobrar la visibilidad que la lógica patriarcal de la industria del cine les negó durante tantas décadas. A Ida Lupino se la conoce principalmente como actriz (dirigida por Lang, Ray, Peckinpah, Aldrich y otros grandes), pero también fue una de las poquísimas cineastas mujeres que trabajaron en el contexto del Hollywood clásico. Y eso implicaba ser valiente. En esta retrospectiva, que comienza este jueves 20 de febrero en la Sala Leopoldo Lugones, podrán verse catorce largometrajes dirigidos y/o protagonizados por ella.
“Las consistentes preocupaciones temáticas de Ida Lupino -escriben Therese Grisham y Julie Grossman- ligadas a la opresión de los roles de género; su aguda crítica de las instituciones sociales estadounidenses en el contexto de la sociedad de posguerra y el consumismo estadounidense; su coraje, ingenio y poder de negociación profesional y artístico constituyen una importante historia de autoría feminista que no ha sido completamente articulada por los académicos y críticos”. (Cita del libro Ida lupino, director: Her art and resilience in times of transition, incluida en la gacetilla de prensa del ciclo).
Las películas programadas son:
El lobo del mar (The Sea Wolf, 1941), de Michael Curtiz.
Altas sierras (High Sierra, 1941), de Raoul Walsh.
No deseado (Not Wanted, 1949), de Ida Lupino y Elmer Clifton.
La muerte en acecho (The Hitch-Hiker, 1953), de Ida Lupino.
La taberna del camino (Road House,1948), de Jean Negulesco.
Odio en el alma (On Dangerous Ground, 1951), de Nicholas Ray.
La tragedia del temor (Never Fear, 1950), de Ida Lupino.
El bígamo (The Bigamist, 1953), de Ida Lupino.
La llave 36 (Private Hell 36, 1954), de Don Siegel.
Intimidad de una estrella (The Big Knife, 1955), de Robert Aldrich.
Mientras duerme Nueva York (While the City Sleeps, 1956), de Fritz Lang.
Las diablillas del convento (The Trouble with Angels., 1966), de Ida Lupino.
Hijo del torbellino (Junior Bonner, 1972), de Sam Peckinpah.
La lluvia del diablo (The Devil’s Rain, 1975), de Robert Fuest.
Las funciones se realizan en la sala Lugones del Teatro San Martín (Av. Corrientes 1530). La entrada tiene un valor de 100 pesos (50 pesos estudiantes y jubilados con acreditación). Para conocer el detalle sobre días, horarios y sinopsis de las películas, consultar el sitio web del Teatro.
viernes, 14 de febrero de 2020
En la ruta
“Amamos aquello que no tenemos, confirma Platón. El interés visceral del arte reside justo en esa cuestión: nunca se posee, siempre se escapa a otros territorios para que el hombre se abra hacia él, insatisfecho y esperanzado, y que siga buscándolo para siempre. La verdadera obra de arte nunca podrá ser un medio de satisfacción: con mayor o menor fuerza insta al receptor a avanzar en la ruta del deseo.”
Marta Zátonyi
(En el libro Arte y creación. Los caminos de la estética. Ed. Capital Intelectual).
miércoles, 12 de febrero de 2020
sábado, 8 de febrero de 2020
Lo imprevisible
Por Alain Bergala*
Una verdadera cultura artística sólo puede construirse sobre el encuentro con la alteridad fundamental de la obra de arte. Sólo el choque y el enigma que representa la obra de arte con respecto a las imágenes y los sonidos banalizados, predigeridos, del consumo cotidiano son realmente formadores. Lo demás no es sino desprecio por el arte y por el niño. El arte sólo puede ser aquello que resiste, aquello imprevisible, aquello que en un primer momento confunde. El arte debe seguir siendo, también en pedagogía, un encuentro que trastorna todos nuestros hábitos culturales. Quienquiera que pretenda conducir suavemente de los productos de consumo al arte se halla de entrada en el desconocimiento y la traición del arte. Si se quiere envolver la cultura para hacerla más apetecible o más digesta es porque se está profundamente convencido de que es una píldora amarga y hay que disimular su sabor. El verdadero arte no puede ser confortable ni pasivo.
Una verdadera cultura artística sólo puede construirse sobre el encuentro con la alteridad fundamental de la obra de arte. Sólo el choque y el enigma que representa la obra de arte con respecto a las imágenes y los sonidos banalizados, predigeridos, del consumo cotidiano son realmente formadores. Lo demás no es sino desprecio por el arte y por el niño. El arte sólo puede ser aquello que resiste, aquello imprevisible, aquello que en un primer momento confunde. El arte debe seguir siendo, también en pedagogía, un encuentro que trastorna todos nuestros hábitos culturales. Quienquiera que pretenda conducir suavemente de los productos de consumo al arte se halla de entrada en el desconocimiento y la traición del arte. Si se quiere envolver la cultura para hacerla más apetecible o más digesta es porque se está profundamente convencido de que es una píldora amarga y hay que disimular su sabor. El verdadero arte no puede ser confortable ni pasivo.
*Fragmento del libro La hipótesis del cine. (Ed. Laertes, Barcelona.)
La imagen es del film La noche del cazador (The night of the hunter), de Charles Laughton.
miércoles, 5 de febrero de 2020
Adiós a Kirk Douglas
Espartaco: Soy libre.... ¿y qué sé?
Ni siquiera sé leer.
Varinia: Sabes cosas que no se pueden
enseñar.
Espartaco: No sé nada. Nada. Y quiero
saber. Eso quiero. Quiero saber.
Spartacus (Stanley Kubrick, 1960)
lunes, 3 de febrero de 2020
sábado, 1 de febrero de 2020
Imagen y sonido
Por Alfred Hitchcock
(Declaraciones realizadas en 1936, cuando el arte del cine todavía se hallaba en un período de adaptación ante la posibilidad de incluir el sonido en las películas).
El lema bajo el que me guío en la actualidad es que estamos haciendo cinematografía. Son demasiados los hombres que olvidan eso. La película tiene que ser interesante para la vista, y sobre todas las cosas, se trata de la imagen. Tanto es así que intento contar mis historias de forma tal que, si por casualidad se averiara el aparato de sonido en el cine, los espectadores no se inquietarían o impacientarían porque la acción pictórica igual nos mantendría cautivados. El sonido está bien en su lugar, pero es la educación que proporcionó el cine mudo lo que cuenta hoy en día. Los marinos tienen una teoría de que, hoy, los mejores navegantes son aquellos hombres que aprendieron el oficio en barcos anticuados.
(...)
No es que desprecie el papel del sonido debido a mi preferencia por la imagen, pero, cuando me dicen que el cine sonoro puede hacer uso de una variedad más grande de temas, mi argumento es que también disminuye su atractivo. Aquello que resulta atrayente para el ojo es universal; lo que resulta atrayente para el oído es local.
*Fragmentos de una nota incluida en el libro Hitchcock por Hitchcock. Escritos y entrevistas I (Ed. El cuenco de plata, Buenos Aires, 2016)
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