miércoles, 13 de abril de 2011

Bafici 2011 - En el futuro


En el futuro (Argentina, 2010)
Dirección: Mauro Andrizzi
Sección: Competencia oficial argentina

En el futuro es la clase de película que se aprecia mucho más cuando pasan los días y uno comprueba que el experimento empieza a germinar en la percepción. El film abre con una larga secuencia en la que varias parejas se besan con fruición. Luego siguen imágenes de una casa vacía y se escucha una voz over de alguien que asegura ser un fantasma. A partir de ahí se suceden testimonios a cámara de personajes diversos que cuentan historias sin ligazón aparente entre ellas (tampoco son las personas que se besaban en el prólogo), aunque en general los temas se refieren el amor, el sexo y la ausencia. Predomina el blanco y negro, salvo en una secuencia que muestra una serie de “fotos de alcoba” pertenecientes a un coleccionista.

Necesito diferenciar aquí el durante y el después de la proyección, sobre todo teniendo en cuenta que encaré esta película con la excelente impresión que me había producido Iraqi Short Films (presentada en el Bafici 2009), un film de montaje en el que Mauro Andrizzi imponía una notable coherencia al caótico material hallado en Internet. Por el contrario, En el futuro se desliza hacia una zona de arbitrariedad en donde el desfile de microficciones aisladas difumina la construcción de una idea o, incluso, de una emoción. Más allá del exquisito trabajo con las texturas, la composición y la fotografía, esta vez el director le destina un lugar central a la narración oral. Durante la proyección -y mientras recordaba el film Ten tiny love stories, del subestimado Rodrigo García- me sentí impelida a inferir cuál era la llave narrativa que enlazaba el desparejo conjunto, simplemente porque no quería apresurarme a juzgar la estructura como “caprichosa”. En ese primer contacto viví la película como si fuera un cuaderno de apuntes dispersos, en donde el juego de luces y sombras muchas veces salvaba la poca sustancia de algunos testimonios. Y ahora creo que aquí reside lo más atractivo de la propuesta, porque con el correr de los días muchas de esas escenas vaporosas volvieron a mí con insistencia, y esa llave que buscaba se tornó mucho más nítida.

En varias de las historias narradas suele haber un tercero ausente pero fundamental, alguien que despertó celos, o fantasías, o preocupación, o sólo curiosidad. Sobre todo curiosidad. En esa pulsión no hay límite, no hay final real, cualquier otro fragmento podría seguir al último fotograma de la película, en un montaje inacabable lanzado hacia el futuro. Porque así funciona la mirada, con la urgencia por atrapar la imagen que no está, con la quemazón del voyeur que hoy se potencia aún más con esa Babel visual que es Internet. Claro que eso que tanto anhelamos jamás estará disponible en YouTube. 

Hace pocos días en este blog citábamos una iluminación de Benjamin: “Aquellas imágenes reveladas en el cuarto oscuro de la experiencia vivida son las más importantes que llegaremos a ver.” De eso se trata esta película.  

domingo, 10 de abril de 2011

Bafici 2011 - Un mundo misterioso


Un mundo misterioso (Argentina, 2010)
Dirección: Rodrigo Moreno
Sección: Competencia oficial argentina

Cuando ya ha transcurrido más de media hora de relato, cuando empieza a exasperar el irrelevante limbo en el que se hunde Boris (el protagonista, interpretado por Esteban Bigliardi), cuando confirmamos que el título Un mundo misterioso le queda demasiado grande a esta película, el guión introduce el guiño para los avezados, lanzado contra ese espectador común e impaciente que no entiende nada sobre los tiempos en el cine. El diálogo cómplice se escucha en una escena que transcurre en una biblioteca, en donde un personaje le recomienda una novela al protagonista, pero le advierte que en la historia no ocurren demasiadas cosas: “Pero está bueno que no pase nada. ¿Por qué siempre tiene que pasar algo?”. Traducción: la película está hablando de sí misma. No esperen acción porque este es el cine del paréntesis, del Tiempo Estancado, de la nube metafísica/somnolienta de un Hombre en Crisis (o sea: joven al que no se lo ve necesitado de trabajar, porque le alcanza con deambular).

Otro quiebre se produce en la escena de los libros, cuando irrumpe un amigo de Boris que descoloca por su hieratismo, buscando el resorte absurdo. Recién en ese momento comprendemos que deberíamos haber leído toda la película desde el prisma de la comicidad amarga, porque evidentemente ésta debió ser la intención de aquella primera conversación en la cama, escrita e interpretada para provocar algo cercano al humor. Pero en la sala nadie se rio, ni en el inicio del film ni en muchas situaciones que reclamaban la risa, no sólo porque el juego dramático carece de toda frescura, sino también porque el personaje central es tan desangelado que cuesta mucho sentir algún tipo de cariño por él. El registro actoral nos lleva entonces por el camino de Sábado de Juan Villegas, hasta que aparece Rosario Bléfari (actriz de Silvia Prieto, de Martín Rejtman) para que la película pueda certificar definitivamente sus filiaciones, si bien nunca queda claro cuál es el diálogo estético que Moreno pretende establecer con los colegas de su generación. Porque algo parece querer decir con todas estas referencias mencionadas, pero el problema es que el foco no se abre mucho más allá del ombligo. Un mundo misterioso es finalmente un film rezagado, de factura prolija y reflexiones que se van poniendo viejas.

sábado, 2 de abril de 2011

Un niño y un soldado


El año pasado Telefé presentó el ciclo "Lo que el tiempo nos dejó", una serie de ficciones inspiradas en personajes y situaciones importantes de la historia argentina. Uno de los mejores capítulos del ciclo fue el dedicado a la guerra de Malvinas: Los niños que escriben en el cielo, dirigido por Adrián Caetano y protagonizado por Fabián Vena, Julieta Ortega y Carlos Belloso. Hoy el canal volverá a emitir ese capítulo a las 0.30, cuando termine "Zapping". No se lo pierdan.  

martes, 29 de marzo de 2011

Intención apagada


Llego y toco una mano
y la mano que toco
tiene dudas.
Vengo y veo unos ojos
y los ojos que veo
tienen llanto.
Pregunto por nadie
y me responde la ceniza
con su enlutado lenguaje.
Y cuando quiero volver
corriendo locamente
hacia los ojos azules
que me llaman,
el alma se me enreda
en las torres de la muerte,
donde sombras amigas
abren sus manos
hacia el tiempo.
Digo luego una palabra
amable
y nadie escucha mi voz
acostumbrada al tulipán
y acostumbrada al viento.

Debo gritar, no hay duda.
Seguir gritando, reciamente
hasta que vengan a buscarme
para negarme la cascada
luminosa de la vida.

Otto René Castillo

La autora de la fotografía es Eve Arnold.

viernes, 25 de marzo de 2011

Primer Festival de Cine Político - Del 25 al 29 de marzo

Más no se puede pedir. Mientras esperamos ansiosos el BAFICI de este año, durante los próximos cinco días tendremos la posibilidad de foguearnos con una nueva muestra que debuta hoy y que se perfila muy interesante: el primer Festival Internacional de Cine Político (FICIP), que se desarrollará en Buenos Aires desde el 25 al 29 de marzo. Las proyecciones se realizarán en el cine Gaumont, el Centro Cultural de la Cooperación y el auditorio del Hotel Bauen. Y algo importante: las entradas para todas las funciones son gratuitas.

El FICIP contará con una sección competitiva y diversas secciones paralelas, además de debates y encuentros con profesionales del medio. La competencia se hará entre filmes largometrajes, medios y cortos, procedentes de todo el mundo, pero con una convocatoria especial para los países latinoamericanos. Participarán películas de ficción y documentales.

“Entendemos como cine político -manifiestan los organizadores- todas aquellas obras que nos muestran la lucha del ser humano por vivir con dignidad, que hagan a la supervivencia de la especie, que denuncien las condiciones de sometimiento y falta de libertad, y que reflejen la lucha por los derechos, por la identidad. En definitiva que nos hablen de las luchas llevadas adelante ya sea por un individuo o un grupo, o que denuncien un orden político considerado injusto."

El Padrino del festival es Leonardo Favio, de quien podrá verse una retrospectiva que incluye Crónica de un niño solo, Juan Moreira, Gatica y Aniceto. También habrá homenajes al realizador franco-griego Costa-Gavras y al cubano Santiago Álvarez, así como una sección dedicada a clásicos del cine político argentino. Por otro lado, bajo el título Panorama político latinoamericano, se exhibirán películas recientes producidas en la región, además de muestras especiales que ponen a tres países en foco: Cuba (con trabajos de la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños), Venezuela (que es el País Invitado en esta edición debut del festival) y México (celebrando el centenario de la Revolución Mexicana). Durante el festival también se organizarán proyecciones de documentales con debate posterior y mesas en donde historiadores e investigadores analizarán las tendencias estéticas del género. En fin, es sorprendentemente rica la propuesta. Ojalá tenga la convocatoria de público que merece.

Para consultar todos los detalles de películas y actividades les sugiero que ingresen al muy completo sitio oficial del FICIP: www.ficip.com.ar. El festival consta de un Consejo Directivo conformado por documentalistas profesionales de cine y productores periodísticos. El diseño y la programación general está a cargo Clara Isasmendi.

El FICIP comienza hoy y se extiende hasta el lunes 28 de marzo, con numerosas proyecciones y actividades en sus tres sedes: el cine Gaumont-Espacio INCAA KM 0 (Av. Rivadavia 1635), el Centro Cultural de la Cooperación (Av. Corrientes  1543) y el Hotel Bauen (Av. Callao 360). La entrada es libre y gratuita. 
 

jueves, 24 de marzo de 2011

24 de marzo

Hombre que mira el cielo

Mientras pasa la estrella fugaz
acopio este deseo instantáneo
montones de deseos hondos y prioritarios
por ejemplo que el dolor no me apague la rabia
que la alegría no desarme mi amor
que los asesinos del pueblo se traguen
sus molares caninos e incisivos
y se muerdan juiciosamente el hígado
que los barrotes de las celdas
se vuelvan de azúcar o se curven de piedad
y mis hermanos puedan hacer de nuevo
el amor y la revolución
que cuando enfrentemos el implacable espejo
no maldigamos ni nos maldigamos
que los justos avancen
aunque estén imperfectos y heridos
que avancen porfiados como castores
solidarios como abejas
aguerridos como jaguares
y empuñen todos sus noes
para instalar la gran afirmación
que la muerte pierda su asquerosa puntualidad
que cuando el corazón se salga del pecho
pueda encontrar el camino de regreso
que la muerte pierda su asquerosa
y brutal puntualidad
pero si llega puntual no nos agarre
muertos de vergüenza
que el aire vuelva a ser respirable y de todos
y que vos muchachita sigas alegre y dolorida
poniendo en tus ojos el alma
y tu mano en mi mano

y nada más
porque el cielo ya está de nuevo torvo
y sin estrellas
con helicóptero y sin dios.

Mario Benedetti

martes, 22 de marzo de 2011

The empire of my mind


Well, there is trouble in my mind
There is dark
There is dark and there is light
Lay your hands over my eyes
As I look deep
Trough valleys deep and wide
Across the borderline
For the empire in my mind

You are the reason I don't sleep
You are the light
That's breaking through the leaves
And you know how hard I tried
To believe
I have something good inside
Over barricades I climb
For the empire in my mind

I have known love somewhere in time
I've been lifted up
I look honor in the eyes
I have no reason, I have no rhyme
I cannot deny
There's a darkness that's inside
I'm guilty by design
And now I realise
That temptations made me blind
To the empire in my mind

There is no order
And there is chaos
And there is crime
There is no one home tonight
in the empire of my mind

There is no distance that I don't see
I do have a will
No limit to my reach
I wish I would
I wish I might
To see a line tonight
Seperating wrong from right
Some are only born to try
And maybe that's the reason why
I'm afraid someday I'll find
There is no empire in my mind

Jacob Dylan

(Link a YouTube)

viernes, 18 de marzo de 2011

El único beso


“Llegó el momento. Hoy vamos a morir. Yo nunca besé a nadie, ¿y vos?”.

Esto le dice Eric a Alex en una escena de Elephant, de Gus Van Sant. Son los dos adolescentes que en unas horas provocarán una masacre en su propia escuela. También ellos morirán, pero aún no hemos llegado ahí. Ahora estamos en el baño de la casa de Alex. A él lo vemos ingresar en la ducha; Eric se le suma un segundo después. Allí, detrás de la mampara transparente, los chicos se dan un beso.

Sé que cualquiera que haya visto Elephant recuerda esta escena. Es sólo otro momento extraordinario dentro una obra capital para el cine de este siglo. Ese instante íntimo, preciso y devastador me remite a una sola idea posible: la nostalgia por lo que ya no es. Es el significado que elegí conservar, claro, ya que bien sabemos que “un texto es un universo abierto en el que el intérprete puede descubrir infinitas conexiones” (Eco). Por suerte el arte permite este circuito de múltiples sentires. De lo contrario, no estaría acá conversando con ustedes. Y por otro lado Van Sant no es precisamente un creador de conceptos unívocos. Pero confieso que a veces me asombra la necesidad que tenemos de rizar el rizo.   

En una de las tantas bifurcaciones que suele regalar Internet, llegué a un foro de discusión sobre el realizador del film. En uno de sus tópicos los participantes analizan minuciosamente la breve escena del beso en Elephant, preocupados sobre todo por la cuestión homosexual. ¿Por qué Van Sant los hace gays? ¿En verdad sufrían por su sexualidad y esto fue otra motivación para el crimen? ¿Habrían salido del closet o no? ¿Acaso hay pistas durante el film de que los chicos se gustaban? ¿Van Sant insinúa que ser gay es igual a ser marginal, y por ende también asesino? Etcétera, etcétera. El debate es interesante, pero estimo que el nudo más urgente no reside en el hecho de que un chico bese a otro del mismo sexo. Algunos comentaristas del foro aciertan al recordar que la intención del director simplemente fue mostrar a los protagonistas improvisando un contacto sexual ante la certeza de su inminente desaparición. En definitiva, toda la película se dedica a explorar el estado de la libido adolescente. Y si bien todas estas interpretaciones ayudan a ampliar el impacto de esta escena, lo que me pregunto es por qué cuesta tanto atisbar lo esencial: la hondura de esa soledad. 

Porque lo que retumba en la conciencia no es tanto la difusa imagen sino las palabras terminales de Eric: “Hoy vamos a morir. Nunca besé a nadie”. ¿Acaso hace falta más contundencia? ¿Hay que dar tantos rodeos paranoicos para asumir esa verdad? Estos chicos eligen matar y morir antes de conocer el amor. Esa curiosidad vital con la que otras generaciones crecimos ya no forma parte de su universo simbólico. No hablo de pasiones a la altura de Romeo y Julieta, sino de necesidades primordiales, humanizantes, esa picazón que bulle en el cuerpo, en la música, en los cuentos. Claro, en este punto olvido que leerle cuentos a los más chiquitos ha dejado de ser un hábito...   

Elephant describe el ingreso a una era en la que los besos ya no serán objeto de anhelo.

Escribe Franco Berardi en relación a los adolescentes de hoy:

“El intercambio simbólico entre seres humanos tiene que elaborarse sin empatía, porque ya no es posible percibir el cuerpo del otro. Para poder percibir el otro como cuerpo sensible se necesita tiempo, se necesita el tiempo de la caricia y el olerse. Y falta tiempo para la empatía porque la info-estimulación se ha hecho demasiado intensa…

¿Cómo ha podido pasar esto? ¿Cuál es la causa de estas alteraciones de la empatía cuyas señales son tan evidentes en la vida cotidiana, y en los eventos que los medios amplifican? ¿Podemos conjeturar una relación directa entre la expansión de la infósfera, la aceleración de los estímulos, de los usos nerviosos y de los tiempos de respuesta cognitiva, y la descomposición de la película sensible que permite a los seres humanos entender aquello que no puede ser verbalizado, reducido a signos codificados?

Reductores de complejidad como el dinero, la información, el estereotipo, o como las interfaces de la red digital han simplificado la relación con el otro, pero cuando el otro aparece en carne y hueso no toleramos su presencia, porque ataca a nuestra (in) sensibilidad”. *

* Fragmento del libro Generación Post-Alfa. Patologías e imaginarios en el semiocapitalismo. (Editorial Tinta Limón)

martes, 15 de marzo de 2011

Les Avants-Premières 2011

Del 17 al 23 de marzo se realizará la tercera edición de Les Avant Premières, una importante selección de pre-estrenos de origen francés, incluyendo también reposiciones y algún título editado directamente en dvd. La muestra tendrá lugar en los Cines Patio Bullrich (Av. Libertador 750). La entrada general tiene un costo de 20 pesos (ya están en venta en las salas del complejo).

Dentro de las 13 películas programadas, quisiera destacar las siguientes: Potiche, mujeres al poder, de François Ozon; Gainsbourg, vie héroique, de Joann Safar; El extraño caso de Angélica, de Manouel de Oliveira; Welcome, de Philippe Lioret y la imperdible Un Profeta, de Jacques Audiard (foto).

En la web de Les Avants Premières podrán conocer más detalles sobre el ciclo y consultar la grilla de programación.

lunes, 14 de marzo de 2011

Japón

Laberintos

No estamos ni en la tierra 
ni en los astros perdidos.
En nuestra propia sangre 
caminamos perdidos.
Es un viaje hacia adentro
entre los laberintos
del gran desconocido 
de los espejos fríos.
Es un lento descenso crucial definitivo
pisando el corazón, los riñones y el hígado,
un resquebrajamiento de muros sumergidos
que caen por las médulas con nuestros propios gritos.

Imposible salirse de este gran espejismo
que al universo quema
en sangre y hueso hundido.

¿Quién podría sin voces hablar con sus fantasmas?
No hay latido que logre sobrepasar los plasmas,
desnudar los umbrales,
pisar otras moradas.

Nadie ha llegado nunca más allá de sus lágrimas.

Paseamos a los dioses
por nuestras propias llagas.

Brandán Caraffa

martes, 8 de marzo de 2011

Lo insoluble


“Todo lo que existe debe ser pintado como un enigma, ya que el arte como pura metafísica plantea enigmas facilísimos e insolubles a los hombres que creen saberlo todo.”

Roberto Aizenberg

(Imagen: "Padre y niño contemplando la sombra de un día", óleo de Roberto Aizenberg).

domingo, 6 de marzo de 2011

Solo


Es como siempre
habías querido
estar
y no podías
hasta que
de repente
lo estás
y entonces
ya no quieres
estar solo
pero claro
quién no quiere
lo que no tiene.


Roger Wolfe

La imagen pertenece al film Somewhere,de Sofia Coppola.

sábado, 5 de marzo de 2011

Un deseo antiguo


"Cuando la gente ve las cosas que hacen los magos quiere creerles, pero al mismo tiempo hay algo que se lo impide. Es allí donde realmente se halla la fascinación de la magia. Es una paradoja, un acertijo, una realización a medias de un deseo antiguo, una adivinanza, un tormento, un engaño y una verdad".


Robert Parrish (The Magician's Handbook)

miércoles, 2 de marzo de 2011

Semana de la Crítica en el cine Cosmos

La filial argentina de la Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica (FIPRESCI) presenta una nueva edición de la Semana de la Crítica, que se realizará en el Cine Cosmos-UBA del 3 al 6 de marzo. Se entregará a los espectadores un programa impreso con críticas de las películas y en varias funciones se contará con la presencia de los directores y actores de las películas nacionales.

Programación:

Jueves 3:
A las 17: Il Pranzo di Ferragosto / Un feriado particular, de Gianni Di Gregorio (Italia, 2008).
A las 19.30: De Caravana, de Rosendo Ruiz (Argentina, 2010). (Proyección sólo para invitados).
A las 22: De Caravana

Viernes 4:
A las 17: Somos nosotros, de Mariano Blanco (Argentina, 2010).
A las 19.30: Al final la vida sigue, igual, de Raúl Perrone (Argentina, 2011).
A las 22: I Killed My Mother, de Xavier Dolan (Canadá-Francia, 2009).

Sábado 5: 
A las 17: Il Pranzo di Ferragosto / Un feriado particular
A las 19.30: Antes del estreno, de Santiago Giralt (Argentina, 2010).
A las 22: Survival of the Dead, de George A. Romero (EE.UU., 2009).

Domingo 6: 
A las 17: Survival of the Dead
A las 19.30: Los labios, Santiago Loza / Iván Fund
 (Argentina, 2010).
A las 22: Película argentina ganadora del premio FIPRESCI. 

El jueves 3, a las 19, se hará la ceremonia de entrega de los premios FIPRESCI (con invitación) y luego se exhibirá el film cordobés De Caravana.

Sede: Cine Cosmos-UBA (Av. Corrientes 2046)
Entrada general: 15 pesos / Estudiantes y jubilados: 10 pesos.

martes, 1 de marzo de 2011

El rito, de Mikael Håfström


No deja de resultar llamativo el éxito de El rito (The rite), film que lideró la taquilla local por tercera semana consecutiva a pesar de competir con una gran cantidad de títulos nominados al Oscar (es increíble que, por ejemplo, las muy buenas El ganador y 127 horas ni siquiera hayan entrado en el Top Ten). Cada tanto se dan estos casos difíciles de predecir desde el modesto cálculo periodístico, ya que El rito no es una película que haya aterrizado como un supertanque vistoso, ni intenta vender una historia original, ni tiene tampoco un elenco rutilante (aunque evidentemente aquí el rostro de Anthony Hopkins fue más que suficiente). La crítica la destrozó. Pero es indudable que los exorcismos funcionan. Hay “algo” que los hace rentables, quizás una garantía de sustos tan inmediatos como pasajeros. Una de dos: o el espectador sólo quiere la simple evasión que ofrece lo sobrenatural (un escudo frente a los dramas realistas), o se compromete a acompañar a los personajes a través de una experiencia ambigua, dispuesto a obtener más dudas que certezas. Esta última motivación es la que inspira las buenas películas de "terror religioso", y en este sentido El rito se queda a mitad de camino. Sin embargo, el film tiene algunas puntas interesantes. Por ejemplo: 

La angustia del protagonista. El joven Michael Novak (Colin O’Donoghue) vive rodeado de muertos. Su padre (Rutger Hauer, por siempre inquietante) tiene una funeraria, y por ende el hijo heredó el oficio de preparar los cadáveres para el velorio (y jamás averiguar quiénes fueron esas personas o cómo llegaron allí). Su madre murió cuando Michael era chico y desde entonces se pregunta por la existencia de Dios. “En mi familia, o eres funebrero o eres sacerdote”, dice el joven, aunque nunca entendemos del todo por qué su futuro se detiene en esas únicas dos opciones. La cuestión es que el muchacho se convierte en un cura sin fe. Y a la vez parece que tiene talento, por eso lo mandan a Roma para hacer un curso sobre exorcismos, en donde se entrenará con el padre Lucas (Hopkins). Con una opacidad que el actor sostiene hasta final, Michael se vuelve un personaje misterioso, signado por una angustia que lo retrotrae continuamente a esa helada casa llena de sarcófagos.

La Iglesia en el siglo XXI. Faltan curas en el mundo, sobre todo faltan expertos en extracción de espíritus malignos. El sacerdote mentor de Michael no niega la decadencia, y por eso no puede permitirse la deserción del joven.  “Vos estás becado acá, así que si decidís abandonar tu carrera, eso significa que nos debés 100 mil dólares”. En estos términos le habla el superior al protagonista para forzarlo a seguir con la sotana. Estamos ante una Iglesia escasa de clérigos y obligada a modernizarse. En el Vaticano el profesor dicta lujosas clases con Power Point y un monitor Touch Screen, hasta llegar al gran gag del film, cuando Hopkins interrumpe una sesión con Satanás para atender el celular. Son detalles simpáticos que le dan a la película una impronta de actualidad, le restan gravedad y la hacen más cercana.

La moderación. El director Mikael Håfström elige narrar con un tono circunspecto que favorece la construcción del personaje central y sus primeros encuentros con Hopkins. El terror crece de a poco, sin precipitarse desde los golpes sonoros. Las escenas de exorcismo no aportan mayores novedades, aunque en general están bien resueltas sin abusar de efectos especiales (con la excepción de la catarsis-espectáculo final, donde sobra maquillaje y digitalización). Es verdad que la película se cae bastante debido a una resolución condescendiente, y sin embargo hasta allí el relato venía transitando momentos sugestivos. Más allá de todas las alusiones míticas y las intervenciones concretas en los posesos, en El rito el eje no es tanto el demonio en sí sino la fuerza que ejerce el escepticismo, y aquí es cuando podemos llevar el dilema a terrenos que exceden lo religioso. Básicamente, se trata de la eterna tarea de colmar el vacío. El Diablo o la Nada.