domingo, 18 de octubre de 2009

El argumento

Por la mañana
leemos anestesiados
las noticias
de la guerra (cualquier guerra),
un titular
bien merece algunos combates;
cada bando
desea demostrar que Dios
está de su parte
con el argumento definitivo;
nuestros ojos recorren
las páginas
buscamos más confirmaciones
de nuestra derrota
y el periódico trae lo que esperamos encontrar.

Rafael Cadenas

viernes, 16 de octubre de 2009

La sociedad de la nieve, de Gonzalo Arijón

Algunos de ustedes conocerán la historia. Otros, los más jóvenes, tal vez no. A unos y otros les recomiendo con fervor esta película.

Por primera vez dan su testimonio los dieciséis sobrevivientes del accidente aéreo ocurrido en los Andes, en 1972. Dirigido por Gonzalo Arijón, La sociedad de la nieve es un documental clásico que tiene como eje el relato de los protagonistas: los recuerdos van rearmando la cronología del drama mientras se intercalan algunas escenas reconstruidas como apoyo visual para la narración. No hay voz en off: sólo las palabras sentidas de los sobrevivientes. Y los rostros de hoy. Y los cuerpos de ayer -hechos añicos- que asoman en las imágenes de archivo, tanto en las fotos como en los noticieros de televisión (un material estupendo).

Algunos de ustedes me dirán -ya los conozco- que no tienen ganas de ir al cine para sufrir con una anécdota tan tremenda. Claro que lo es: veintinueve personas murieron en la montaña. Por otro lado, la opinión pública -siempre ávida de morbo- se encargó de hacer trascender y banalizar el aspecto más delicado del caso (me da mucha pena y vergüenza cuando ante el recuerdo de la historia, en cualquier charla casual, nunca falta el "gracioso" con un comentario de humor negro).

Pero lo cierto es que, más allá de la angustia, hay pocos episodios en la historia de la humanidad que transmitan con tanta potencia lo que representa la fe. La creencia en algo abstracto, intangible, simbólico. Algo que nosotros y sólo nosotros podemos fabricar. Ellos creían en Dios, pero eso es lo de menos. El motor también podría haber sido la confianza en la amistad, en el destino, en el hombre mismo. La fe en una idea.


La fe sólo puede registrarse cuando se traduce en actos. Los escépticos argumentarán que la épica no es tal, que fue el simple instinto de supervivencia lo que motivó la resistencia de estos muchachos. Pero todos sabemos que con eso no alcanza. Y si hay algo que la tragedia de los Andes confirma es que la resistencia resulta inconcebible sin las ganas. La voluntad.

Insisto: vayan al cine a ver esta película. Y no se preocupen si, cuando abandonan la sala, una sensación no identificada les golpea el pecho y pide permiso para pasar. Déjenla entrar. Tiene sólo dos letras y no ocupa lugar.



Para quienes deseen rememorar un poco la historia, copio abajo el prefacio de "¡Viven!", el apasionante libro que Piers Paul Read publicó en 1974.

"El día 12 de octubre de 1972, un Fairchild F-227 DE LAS Fuerzas Aéreas Uruguayas, alquilado por un equipo amateur de rugby, despegó de Montevideo, en Uruguay, hacia Santiago de Chile. Noticias de mal tiempo en los Andes obligaron al avión a aterrizar en Mendoza, una pequeña ciudad en la vertiente argentina. Al día siguiente el tiempo mejoró. El Fairchild despegó de nuevo y se dirigió hacia el paso Planchón, y a las 15,24 sobre la cuidad de Curicó, en Chile. Recibió la autorización de virar hacia el norte y de iniciar el descenso hacia el aeropuerto de Pudahuel. A las 15,30 comunicó que volaba a una altura de 5.000 metros, pero cuando un minuto más tarde, la torre de control de Santiago intentó comunicar con el Fairchild, no obtuvo respuesta.

Chilenos, argentinos y uruguayos buscaron el avión durante ocho días. Entre los pasajeros no sólo se encontraban los quince componentes del equipo de rugby, sino además veinticinco amigos y parientes de los jugadores, todos ellos pertenecientes a influyentes familias uruguayas. La búsqueda no obtuvo resultados. Era evidente que el piloto había calculado erróneamente la posición y había virado hacia el norte, hacia Santiago, cuando aún se encontraba en medio de las montañas. Era el comienzo de la primavera en el hemisferio sur, y en los Andes había nevado en gran abundancia. El techo del avión era blanco. Así pues, había muy pocas posibilidades de encontrarlo, y todavía menos de que alguno de los cuarenta y cinco pasajeros y tripulantes hubieran sobrevivido a la catástrofe.

Diez semanas después un campesino chileno que apacentaba el ganado en un valle perdido en las profundidades de los Andes vio, al otro lado de un torrente, las figuras de dos hombres. Los hombres empezaron a gesticular y se clavaron de rodillas en actitud suplicante, pero el pastor, creyéndolos terroristas o turistas, desapareció. Cuando al día siguiente volvió al mismo lugar, las dos figuras seguían allí y volvieron a hacerle gestos indicándole que se acercara. Se acercó a la orilla del río y lanzó al otro lado un papel y un bolígrafo envueltos en un pañuelo. El barbudo de aspecto harapiento lo recogió, escribió algo en el papel y se lo devolvió al campesino con el mismo método. Decía así:

Vengo de un avión que cayó en las montañas. Soy uruguayo…

Había dieciséis supervivientes. Ésta es la historia de lo que sufrieron y de cómo consiguieron sobrevivir.”

miércoles, 14 de octubre de 2009

Buscar y saber


"El infierno de los vivos no es algo que será: hay uno, es aquel que existe ya aquí y es el que habitamos todos los días, el que formamos estando juntos. Dos formas hay de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y convertirse en parte de él hasta el punto de dejar de verlo ya. La segunda es arriesgada y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar y darle espacio."

Italo Calvino
(“Las ciudades invisibles”)

martes, 13 de octubre de 2009

Esta ternura

Esta ternura
y estas manos libres,
¿a quién darlas bajo el viento ?

Tanto arroz para la zorra,
y en medio del llamado
la ansiedad de esa puerta

abierta para nadie.
Hicimos pan tan blanco
para bocas ya muertas que aceptaban
solamente una luna de colmillo,

el té frío de la vela al alba.
Tocamos instrumentos para la ciega cólera
de sombras y sombreros olvidados. Nos quedamos
con los presentes ordenados en una mesa inútil,
y fue preciso beber la sidra caliente
en la vergüenza de la medianoche.
Entonces, ¿nadie quiere esto,
nadie?

Julio Cortázar


En la imagen: Javier Cámara y Leonor Watling en la extraordinaria Hable con ella, de Pedro Almodóvar.

jueves, 8 de octubre de 2009

Jergas

"Detesto el pedantismo y la jerga. A veces, he llorado de risa al leer ciertos artículos de los Cahiers du Cinéma. En México, nombrado presidente honorario del Centro de Capacitación Cinematográfica, escuela superar de cine, soy invitado un día a visitar las instalaciones. Me presentan a cuatro o cinco profesores. Entre ellos, un joven correctamente vestido y que enrojece de timidez. Le pregunto qué enseña. Me responde: 'La semiología de la imagen clónica'. Lo hubiera asesinado".

Luis Buñuel
(En el libro Mi último suspiro).
“El pop es una filosofía contra un mundo cruzado por el SIDA, la depresión y la guerra. El chicle Basooka es un invento pop. Mascás, mascás sin sentido, hacés un globo y ves cómo revienta.”

Marta Minujín

martes, 6 de octubre de 2009

Envíos

Todo lo que se da
llega a destiempo.
No existe otra manera.
Entre el ojo y la mano
hay un abismo.
Entre el quiero y el puedo
hay un ahogado.
Un país que asoma su cabeza deforme

en una carta,
y va a darse a destiempo,
nada es
lo que esperabas.
Y lo que llega envuelto en papel de regalo
se irá
sucio de odio.

Bailamos entre los escombros de una cita.
Dibujamos una taza de café en el desierto.
Vivimos de sumar y de restar:
lo que te da el amor, lo que te quita el miedo.
Al final nos entregan los huesos de un perfume.

Aún así persistimos.
En alguna montaña vive un pez resbaloso.
Entre números rotos se desliza una estrella.

Jorge Boccanera


En la imagen: Celia Johnson y Trevor Howard en Breve encuentro (Brief encounter), de David Lean.

lunes, 5 de octubre de 2009

Las mil y una noches

"Mientras más exploramos el universo, más consternados quedamos con el elemento narrativo presente en todos sus niveles. ¿Cómo no pensar en Scherezade, que interrumpe su relato para comenzar otra historia aún más hermosa? También la naturaleza nos presenta narraciones encajadas unas dentro de otras; la historia cosmológica, la historia en el nivel molecular y la historia de la vida y del hombre, hasta llegar a nuestra propia historia individual. En cada nivel, asistimos al surgimiento de lo nuevo, de lo inesperado."

Ilya Prigogine
(en el artículo "Un universo inventivo y creador". Diario La Nación, 1993)

Esta semana Historias Extraordinarias, de Mariano Llinás, será emitida por televisión.

Hace ya casi un año de mi encuentro con la película. Siempre quise volver a verla, pero por esas cosas que pasan, no lo hice. Quizás porque intuía que sería imposible igualar las cosquillas del primer impacto, o pensaba que una segunda visión merecía un estudio detenido de cada capítulo, cada micro-relato, cada palabra. Tal vez no volví a la película porque, en algún punto muy íntimo -e inconsciente, ahora lo sé-, acaté su propuesta y preferí salir a inventar mis propias aventuras. (En el trayecto confirmé, por ejemplo, que no están del todo extinguidos los caballeros de noble armadura).

Es cierto que Mariano Llinás es un artista ambicioso. Pero también es muy generoso: cualquiera podrá beber de la catarata de ideas que su film ha volcado sobre el mundo. Mientras el relato transcurre, uno siente que en el cine queda todo por hacer. Que para recuperar la fe solo basta la curiosidad, el entusiasmo, la libertad. Que se pueden barajar todos los recursos de este lenguaje glorioso, y dar de nuevo para sorprendernos como si fuéramos vírgenes. Detrás de las imágenes y los sonidos, me parece escuchar al director que nos grita: ¡Despabílense! Salgamos a la calle y festejemos. Observemos. Indaguemos. Actuemos. Esto recién empieza.

Historias Extraordinarias es una película feliz por un motivo muy sencillo: nos hace querer un poco más la vida.

En un antiguo post le dediqué unas líneas al film, tomando apenas una de las muchísimas sensaciones que esta obra me provocó como espectadora. Por otro lado, recomiendo visitar el blog Cinematófilos, donde encontrarán una muy útil recopilación de textos críticos, además del trailer.

Historias Extraordinarias tiene una duración total de cuatro horas. El canal de cable I-Sat la emitirá en tres bloques de ochenta minutos que se podrán ver los días martes 6, miércoles 7 y jueves 8 a la medianoche. Y habrá una emisión completa del film, el sábado 24 de octubre, también a la medianoche. Según indican algunas informaciones, el programa trae de yapa una serie de diálogos entre Llinás y Pauls en locaciones de la película.

Canal: I-Sat / Ciclo: Primer Plano
Parte 1: Martes 6 a la medianoche
Parte 2: Miércoles 7 a la medianoche
Parte 3: Jueves 8 a la medianoche
Repite completa: Sábado 24 a la medianoche

En serio: si no la vieron, no se la pierdan.

domingo, 4 de octubre de 2009

Y seguí cantando...


Mercedes Sosa
(1935-2009)



Como la cigarra

Tantas veces me mataron,
tantas veces me morí,
sin embargo estoy aquí
resucitando.

Gracias doy a la desgracia
y a la mano con puñal
porque me mató tan mal,
y seguí cantando.

Cantando al sol como la cigarra
después de un año bajo la tierra,
igual que sobreviviente
que vuelve de la guerra.

Tantas veces me borraron,
tantas desaparecí,
a mi propio entierro fui
sola y llorando.
Hice un nudo en el pañuelo
pero me olvidé después
que no era la única vez,
y volví cantando.

Tantas veces te mataron,
tantas resucitarás,
tantas noches pasarás
desesperando.
A la hora del naufragio
y la de la oscuridad
alguien te rescatará
para ir cantando.

María Elena Walsh

viernes, 2 de octubre de 2009

Historias mínimas

“No me gustan las películas catalogadas como entretenimiento donde la gente es masacrada con armas. Una película siempre se lleva hasta cierto punto. Si ésta comienza con disparos y explosivos, entonces ya nada será suficiente. Si la película se lleva a un nivel minimalista aun el simple sonido de una tos puede ser bastante dramático. Si el personaje principal se resbala y cae en una alcantarilla, el espectador inmediatamente se interesa por lo que le va a pasar, aun cuando en otras películas tiran a la gente desde aviones y estos sobreviven sin ni siquiera un rasguño. Ladrón de Bicicletas es un gran ejemplo de cómo el espectador se preocupa por los personajes. La gente sigue detenidamente la trama. La película es totalmente trágica.”

Aki Kaurismäki


(En una entrevista publicada en la revista digital PulpMovies).

jueves, 1 de octubre de 2009

Hay hombres que nunca partirán

Hay hombres que nunca partirán,
y se les ve en los ojos,
pues uno recuerda sus ojos muchos años después de que han
partido.

Pueden estar lejanos,
pueden aparecer a medianoche
(si están muertos)
y jugar a que viven.
Pero siempre, con la desolación de su ausencia,
uno comprende que no han vivido en vano,
y que su esperanza
es la única esperanza digna de ser vivida.

Y los hombres que nunca partirán
suelen no aparecer en los periódicos,
no se habla de ellos en las radios,
su imagen no gesticula en la televisión:
no son gente importante,
no circulan entre las altas esferas.

Son aquellos
que aceptaron el sufrimiento
y lo hicieron suyo para la salvación de otros hombres
sin decir una sola palabra:
pero dejaron abiertos, bien abiertos sus ojos
para que nunca los olvidemos cuando ellos hayan partido.

Miguel Arteche Salinas

La imagen pertenece a Liverpool, inquietante film dirigido por Lisandro Alonso.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Me tomo cinco minutos...

"Tomó el té con la cucharita, como si fuera un remedio, y sintió que la ira declinaba, la pereza de la vida siempre ganando la partida, cortándole las alas al más imaginativo de los odios”.

Inés Fernández Moreno
(en su cuento “Plomero”)

En imagen: la sublime Kati Outinen en el film
La chica de la fábrica de fósforos (Tulitikkutehtaan tyttö),
del finlandés Aki Kaurismäki.

lunes, 28 de septiembre de 2009

La Nouvelle Vague cumple 50 años

Antes de la Nouvelle Vague: Clásicos y Modernos
Del martes 29 de septiembre al martes 13 de octubre, en la Sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín

“Cincuenta años atrás –explican los programadores en la gacetilla del ciclo- el Festival de Cannes de 1959 marcó el nacimiento oficial de la nouvelle vague, con la presentación simultánea de Los cuatrocientos golpes, de François Truffaut, e Hiroshima mon amour, de Alain Resnais. Y ese mismo año se les sumaría otro film clave de la época, Sin aliento, de Jean-Luc Godard. Desde las páginas de la legendaria revista Cahiers du Cinéma, tanto Truffaut como Godard habían atacado severamente al cine anterior, particularmente en el polémico artículo Una cierta tendencia del cine francés, en el que Truffaut denunciaba la falaz “tradición de calidad” de sus acartonadas adaptaciones literarias.

Pero la nouvelle vague también supo aplicar la “teoría del autor” al mejor cine francés y encontrar su propia filiación en la obra de Jean Renoir, Jacques Becker, Robert Bresson, Sacha Guitry, Henri-Georges Clouzot y Jean-Pierre Melville, entre otros grandes cineastas que los antecedieron. Este ciclo recupera esos antecedentes fundamentales y los pone en perspectiva con el movimiento que cambió para siempre la concepción del cine moderno”.

El jugosísimo ciclo está integrado por 23 películas. Desde aquí recomendamos todas: pasen y vean.

En la imagen: Les diaboliques (1955), de Henri-Georges Clouzot

La segunda opción


“Es tremendo pretender que la segunda opción es la primera opción. Pretender que no necesitas amor, cuando lo necesitas, o pretender que te agrada tu trabajo cuando en el fondo sabes que eres capaz de más.”

Doris Lessing

domingo, 27 de septiembre de 2009

Chocolatín y Olimpo

Por Rodrigo Tarruella *

Hay dos tendencias extremas -simetría de errores- en la valorización del cine. Una está necesitada de la otra. La estética del chocolatín, o del kiosco de golosinas, se basa en el “a mí lo único que me importa es si me gusta o no”, acompañado de “todo el mundo tiene derecho a opinar” o “es mi opinión contra la tuya”. Esta concepción autista y privatizada del mundo comparte el relativismo hipócrita del capitalismo liberal y auspicia la detención del crecimiento y el quedarse en la infancia. Estos niños-salvajes del hedonismo posmo son los primeros en concurrir -desesperadamente- a las ceremonias de los libros y films impuestos por presiones sociales, marketing y modas. La otra tendencia es la del Olimpo de los Clásicos. Esta falacia consiste en erigir altares de sacrificio obligatorio. Sus cultores practican con ferocidad sectaria la adoración dependiente y escindida de un Panteón cerrado. Esta ilusión fabrica una entelequia (autoritaria) de autoridades que excluye sujeto, experiencia e intereses personales. Tanto chocolatineros como olímpicos siguen empeñados en contemplar sus egos.


* Extracto del artículo “Fragmentos sobre estética y cine” que integra el libro Jugar (la luz de otra cosa). Textos críticos de Rodrigo Tarruella, editado por el Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires (Marzo 2009).

viernes, 25 de septiembre de 2009

Lynch en televisión

No es posible pasar por esta vida sin sentir sobre la piel las dulces radiaciones de un film de David Lynch. Hace un par de años comenté Imperio (Inland Empire), pero luego de otras visiones debo decir que esa reseña sólo es fiel a la primera impresión. Y sabemos perfectamente que Lynch no filma sus películas para que las veamos una sola vez. Como todo genio, él está más allá del presente del cine: todavía no se han inventado las categorías capaces de describir con justicia su maravillosa obra.

Mañana, sábado 26 de septiembre a las 22, Canal 7 emitirá Imperio, último largometraje del director estrenado en el país. En el ciclo Versión Original, con conducción de Inés Estévez.

Anímense. Sumérjanse. Teman. Cúlpense. Gocen.
Lynch hace cine con aquello que no queremos asumir de nosotros: las contradicciones, las pulsiones básicas, la oscuridad.


"¿Cómo definiría a un artista?

Lynch: Como alguien que crea experiencias, para él y para otros. Es como un espectro. Hacer algo nuevo es como dar vida. Todo comienza con una idea, que son como burbujas que se crean y van subiendo. Así puedes atraparlas en un nivel superior, más profundo, con más información, más verdad. Se hace consciente lo inconsciente. En definitiva se trata de ser feliz. Mucha gente hace cosas, pero no para ser feliz sino por la recompensa posterior. Pero las ideas fluyen mejor cuando uno está feliz. *


* En una entrevista publicada por Diego Erlan en la revista Ñ (23-08-07).
Wild Wood

High tide
Mid afternoon
People fly by
in the traffics boom
Knowing
just where you're blowing
Getting to where
you should be going.

Don't let them get you down
Making you feel guilty about
Golden rain will bring you riches
All the good things
you deserve now. (Right now).

Climbing

forever trying
Find your way out
of the wild wild wood
Now there’s no justice
There's only yourself
that you can trust in

Day by day your world fades away
Waiting to feel
all the dreams that say
Golden rain will bring you riches
All the good things
you deserve now
and I say

Climbing

forever trying
You're gonna find your way out
of the wild wild wood
Said you're gonna find you way out
of the wild wild wood.

Paul Weller


(Link al video)