Hoy nos dejó el escritor británico J. G. Ballard.Lo que sigue es una serie de ideas elegidas de una entrevista realizada al escritor en 2004 por Alfredo Rosso.*
"Tengo 74 años, así que puedo hacer profecías con tranquilidad, convencido de que no voy a estar aquí para ver que se cumplan. Creo que al mundo le espera una época bastante brava. Me preocupa por mis propios hijos y por mis pobres cuatro nietos. Me preocupa mucho. Pienso que les espera un mundo donde todo va a ser bastante azaroso, bastante volátil. Nada será claramente previsible. Yo nací en 1930 y sobreviví a la Segunda Guerra Mundial. Sobreviví a las dos pesadillas mayores que la raza humana haya creado: la Alemania nazi y la Rusia stalinista. Ahora bien, esos dos terribles eventos al menos se discernían claramente. Sabíamos quién era el enemigo, ya fuera de la derecha o de la izquierda."
"Con el colapso del comunismo a principios de los años ’90 y la caída del muro de Berlín entre Europa occidental y oriental, ya no sabemos quién es el enemigo. Incluso un gobierno como el que tiene hoy los Estados Unidos se comporta de una manera casi irracional, por ejemplo con la guerra en Irak. No está consiguiendo lo que se propuso conseguir. Pero ahora, con su reciente reelección, Bush se sentirá respaldado para embarcarse en más aventuras de este tipo, desestabilizando así la totalidad de Medio Oriente, cuando su objetivo original era precisamente lo opuesto: traer estabilidad a la región. Si una organización tan poderosa y llena de gente muy inteligente como el gobierno de Estados Unidos puede comportarse de una manera tan irracional, ¿qué se puede esperar del resto?"
"Creo que los padres enfrentan un mundo difícil, porque los chicos hoy día se ven bombardeados desde una edad muy temprana con una publicidad y un estilo de vida orientados exclusivamente al entretenimiento, donde las decisiones más importantes son qué clase de jeans o qué marca de zapatillas te comprás y cuál es la última moda. Y esto lo viven ya desde los cinco años de edad. Los chicos respiran el aire de esta cultura del entretenimiento y viven en una especie de gran salón de juegos o parque de diversiones, con luces brillantes que los bañan todo el tiempo. Los padres, en este contexto, no tienen ninguna oportunidad. Es muy difícil".
"Hay mucha gente hoy día a la que le gusta estar aislada del resto de la sociedad y que no siente la necesidad de ningún tipo de interacción con sus vecinos. Simplemente les gusta estar solos. No sé, quizás estemos evolucionando hacia un nuevo tipo de comunidad".
"Con el colapso del comunismo a principios de los años ’90 y la caída del muro de Berlín entre Europa occidental y oriental, ya no sabemos quién es el enemigo. Incluso un gobierno como el que tiene hoy los Estados Unidos se comporta de una manera casi irracional, por ejemplo con la guerra en Irak. No está consiguiendo lo que se propuso conseguir. Pero ahora, con su reciente reelección, Bush se sentirá respaldado para embarcarse en más aventuras de este tipo, desestabilizando así la totalidad de Medio Oriente, cuando su objetivo original era precisamente lo opuesto: traer estabilidad a la región. Si una organización tan poderosa y llena de gente muy inteligente como el gobierno de Estados Unidos puede comportarse de una manera tan irracional, ¿qué se puede esperar del resto?"
"Creo que los padres enfrentan un mundo difícil, porque los chicos hoy día se ven bombardeados desde una edad muy temprana con una publicidad y un estilo de vida orientados exclusivamente al entretenimiento, donde las decisiones más importantes son qué clase de jeans o qué marca de zapatillas te comprás y cuál es la última moda. Y esto lo viven ya desde los cinco años de edad. Los chicos respiran el aire de esta cultura del entretenimiento y viven en una especie de gran salón de juegos o parque de diversiones, con luces brillantes que los bañan todo el tiempo. Los padres, en este contexto, no tienen ninguna oportunidad. Es muy difícil".
"Hay mucha gente hoy día a la que le gusta estar aislada del resto de la sociedad y que no siente la necesidad de ningún tipo de interacción con sus vecinos. Simplemente les gusta estar solos. No sé, quizás estemos evolucionando hacia un nuevo tipo de comunidad".
















Quedémonos un rato en la misma ciudad dado que allí transcurre The pleasure of being robbed, de Joshua Sadfie, fábula de una joven que se dedica a robar lo que sea y cuando sea, de puro gusto nomás. Eléonore (Eleanore Hendricks) roba uvas, carteras, autos, pero no es pobre: tiene un lindo departamento y aparenta ser estudiante universitaria. La anécdota se agota pronto porque no hay espesura dramática ni marco verosímil que la sostenga. El atisbo del pathos llega demasiado tarde, cuando de la película quedan apenas sensaciones, que no pasan tanto por la trama sino por el paisaje. Nueva York vuelve a ser un lugar fascinante: la cámara bien podría haberse dedicado a registrar sólo sus sonidos, colores y compases, y por ese camino hubiéramos tenido una obra mucho más interesante que el poco inspirado cuento de la cleptómana. De todas formas, me dejó pensando en la idea del personaje errante, figura característica de la narrativa contemporánea. La protagonista tiene sus necesidades básicas satisfechas y, sin embargo, lleva una rutina de vagabunda; y además de robar, tiene una irrefrenable curiosidad por hurgar en la vida de los otros. ¿Es que la suya está vacía? Es probable, aunque el film ni siquiera llega a las puertas de esa reflexión. Eléonore es una criatura concebida desde la absoluta soledad, sin familia, ni referencias, ni perspectivas, ni contexto certero que la construya como persona. Es como si Nueva York y el presente fueran meras abstracciones. Lo mismo sucede con las protagonistas de la película que vi inmediatamente después, por eso el paralelo me llamó tanto la atención.



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