Quien de veras la conoce, sabe que la esperanza jamás florece en la antesala del escenario en el que luego se consuman los hechos, a la manera de un preámbulo expectante o de un elixir que nos predispone a guardar de ellos lo mejor. Tampoco precede ingenuamente al insospechado infortunio ni confía en que él no incidirá en el curso de los acontecimientos. La esperanza, en cambio, puede ser reconocida allí donde el desencanto ya ha desbaratado una expectativa o donde nada indica que pueda haberla y aun tras el golpe más cruento que parece haberlo echado todo a perder. El ‘escándalo’ de la esperanza consiste en ocupar sitios donde, en apariencia, nada la invita a germinar".Santiago Kovadloff (Ensayos de intimidad)












Muy lejos de la solidez de Sexto sentido y El protegido, M. Night Shyamalan conserva sin embargo buenas ideas cinematográficas, e incluso muestra atendibles inquietudes filosóficas. Si El fin de los tiempos falla no es tanto por el enjambre de géneros sino porque todos los personajes están pobremente escritos, las actuaciones son endebles y la narración por momentos se vuelve distraída. El punto de partida puede ser excelente, pero la resolución dramática es torpe y derivativa (tal como ocurría en La dama en el agua, su película anterior).








