miércoles, 27 de febrero de 2019

Consistencia


“La justicia, por su parte, no consiste en abrir unas prisiones para cerrar otras. Consiste, en primer lugar, en no llamar “mínimo vital” a lo que apenas si basta para hacer que viva una familia de perros, ni emancipación del proletariado a la supresión radical de todas las ventajas conquistadas por la clase obrera desde hace cien años. La libertad no consiste en decir cualquier cosa y en multiplicar los periódicos escandalosos, ni en instaurar la dictadura en nombre de una libertad futura. La libertad consiste, en primer lugar, en no mentir. Allí donde prolifere la mentira, la tiranía se anuncia o se perpetúa”.

Albert Camus 
En una entrevista publicada en Le Progrès de Lyon en 1951. (Ir al texto completo.)

La imagen pertenece al film Il Caimano, dirigido por Nanni Moretti.

lunes, 25 de febrero de 2019

Dejo caer la arena


Conté con los dedos de mi mano
las veces que tuve, no las que amé.  
Las yemas de los dedos  
se quedaron mirándome, las líneas  
de la mano rieron (¿amé  
lo que tuve? ¿Quise decir  
quiero un poco de esto o de aquello, 
gané, perdí semejante generosidad?).
Ahora que me aferro  
a lo que tengo -como a un poco  
de nada-, 
veo líneas que una burla desecha,  
y lenta, tiernamente abro  
el puño, dejo caer  
la arena, vuelvo a tomarla.

Irene Gruss

En la imagen: la extraordinaria Melissa McCarthy en Can you ever forgive me?, film de Marielle Heller.

domingo, 24 de febrero de 2019

Los premios del cine

"Inconscientemente yo decidí que lo que veía en el cine era la realidad, que el mundo era así, porque yo lo comprendía y me sentía cómodo. En esa atmósfera había justicia. Las mujeres eran sometidas también, pero al final les llevaban a la tumba un ramo de flores grandes; alguien premiaba tanta paciencia y tanta tontería..."

Manuel Puig


La imagen pertenece a Lo que el cielo nos da (All that heaven allows), obra maestra de Douglas Sirk.

miércoles, 20 de febrero de 2019

Nueva edición de ESPANORAMAS, con todo lo nuevo del cine español

Este jueves 21 de febrero arranca una nueva edición de "Espanoramas", la muestra que cada verano le permite al público porteño conocer las más recientes producciones del cine hecho en España, ciclo organizado por el Centro Cultural de España en Buenos Aires (CCEBA) y la Embajada de España en Argentina, con apoyo del INCAA. Las funciones se realizarán desde el jueves 22 al miércoles 27 de febrero en el Cine Gaumont. 

Según explica el programador Fran Gayo en la presentación de la muestra, “la de 2019 no es una edición cualquiera de Espanoramas, no es un año más (nunca lo es, en realidad), es ésta una edición que responde a un momento convulso y complejo en la realidad internacional, un momento particular que también ha tenido su eco en la realidad española de los últimos 12 meses. Y esto necesariamente marca el perfil de nuestra selección de films, de una muestra en la que, de entrada, resulta crucial el peso del cine dirigido por mujeres”. 

Para poder apreciar esta tendencia, entonces, conviene prestar atención a estos nombres en el programa de Espanoramas: Diana Toucedo, Alba Sotorra, Mabel Lozano, Meritxel Colell y Maider Oleaga. La realizadora Meritxel Collet acompañará la función de su película Con el viento (apertura de la muestra), junto con la actriz Mónica García. Lo mismo hará Maider Oleaga, directora del documental Paso al límite (Muga deitzen da pausoa). 

Otras películas que parecen muy interesantes -y han recibido buenas críticas- son Mudar la piel, de Ana Schulz y Cristóbal Fernández; y Trote, de Xacio Baño. También se exhibirá El desentierro, de Nacho Ruipérez, thriller protagonizado por Leonardo Sbaraglia y Michel Noher. 

La entrada tiene un valor de 30 pesos. Las funciones se realizan en la sala Gaumont (Av. Rivadavia 1635). Para mayor información sobre las películas programadas, sugiero consultar el sitio oficial del CCEBA. Allí encontrarán la grilla de programación.

martes, 19 de febrero de 2019

Nunca sabemos lo que está pensando el otro. Pero la ficción juega a que sí.


“El indirecto libre, que es la perspectiva de la conciencia del personaje tratado en tercera persona, crea una impresión de naturalidad, como para olvidarse de que uno está leyendo una ficción, y que en la realidad nunca se sabe lo que está pensando otro, y por qué hace lo que hace. Pero la naturalidad, en general, es la confusión entre la primera y la tercera persona. De modo que el indirecto libre, lejos de ser un recurso literario entre otros, es el dispositivo vital de la transubjetividad, sin el cual no se entendería nada de lo que pasa en la vida social.” 

César Aira 
(Fragmento de su novela “Varamo”) 

En la imagen: La mujer de los perros, hipnótica película dirigida por Laura Citarella y Verónica Llinás.

lunes, 18 de febrero de 2019

El campo, de Hernán Belón


Texto publicado en 2011
“¡Fuera, chancho, fuera!”, grita el hombre frente al cerdo y frente a su esposa, asustada como siempre. El chancho está pisoteando una pequeña huerta que luce abandonada. El hombre intenta ahuyentar al animal pero enseguida comprueba lo vano del esfuerzo. “Ya está, es así. Es el campo”, dice Santiago (Leonardo Sbaraglia) para tranquilizar a Eli (Dolores Fonzi). En esa escena nos reímos un poco porque sabemos que el personaje se refiere al campo desde el prejuicio, desde la mentalidad del sujeto de ciudad. Sin embargo, Santiago no exhibe la arrogancia del hombre civilizado que viene a lidiar con “la barbarie”. Al contrario, a él se lo ve disfrutar de esta nueva lógica a descubrir. El conflicto lo padece su mujer, que no puede evitar escuchar ecos ominosos en todo lo que la rodea. Recordarle a Eli que “el campo es así” implica pedirle, de alguna manera, que deje de sobreinterpretarlo todo y acepte las cosas como son. Simplemente así, distintas. Pero ella ya tiene una idea armada sobre ese espacio-otro y hace de esa idea su bastión, protegida por una cultura y una clase que le impide medir hasta qué punto su mirada es víctima de su inconsciente.
Santiago y Eli vienen de Buenos Aires y se instalan en una casona aislada en algún lugar no especificado. Tienen una hija, Matilde, que aún no cumplió dos años pero ya entró en esa etapa de imperiosa curiosidad que exige la constante vigilancia del adulto. De a poco se advierte la crisis que el matrimonio arrastra desde hace un tiempo, y cada acercamiento se vive como un tenso examen para la reconstrucción de la pareja. Él es entusiasta y se dedica a refaccionar la desvencijada casa. Ella está sumida en una continua inquietud y no entiende qué están haciendo ahí. El campo es el relato de esa adaptación, un proceso complejo que Hernán Belón explora con sorprendente solidez narrativa. La película parte de una premisa seductora (el género) para llevarnos por senderos inesperados: amanece entre los muros del suspenso y se desliza delicadamente hacia una suerte de drama de iniciación en la madurez, en el que la protagonista deberá asumir sus temores más íntimos para empezar a leer los signos del entorno desde otra perspectiva, y hacerse cargo de las decisiones tomadas. El director aprovecha el prejuicio generalizado comentado en el párrafo anterior para sembrar peligro por todos lados y luego descolocarnos al transformar cada amenaza en un sutil extrañamiento, manipulando las inevitables prevenciones del propio espectador en torno de la inseguridad, la periferia, “los otros” (fue imposible olvidar el inicio de El tiempo del lobo, de Michael Haneke, pero el de Belón es otro planeta). Todos miramos desde algún centro, aunque ese centro sea tan solo una precaria convención. El campo invita a ensayar aquello que alguna vez sugirió Federico Fellini: abrirnos a las cosas, quitarnos del medio, dejar de empapar todo con nuestra persona. Y recordar que todo es efímero.

sábado, 16 de febrero de 2019

Bruno Ganz (1941-2019)


Bruno Ganz en la hermosa película
En la ciudad blanca (Dans la ville blanche), 
dirigida por Alain Tanner.

viernes, 8 de febrero de 2019

Más allá de la vida, de Clint Eastwood


 Texto publicado en 2011

Más allá de la vida (Hereafter) es un blanco fácil para las lecturas arrojadas desde la soberbia y la precipitación. Mary Ann-Johansson, por ejemplo, dice en su reseña que lo único que explica la existencia de esta película es que Clint Eastwood se está volviendo senil. Muchos críticos se confiesan asombrados frente al nivel de “ridiculez” de Hereafter, pero en vez de detenerse a desmenuzar los matices, se quedan en el rechazo irónico, ese acto reflejo tan cómodo y tan extendido en este oficio. Algún mandato periodístico internalizado -aunque no demasiado discutido- nos apura a establecer juicios conclusivos que demuestren la “seguridad” del ojo entrenado, y en este automatismo mucha veces se eluden los grises, esas zonas que quizás contengan lo más complejo de la obra, la puerta que invita a transitar las formas. Y eso es justamente lo que intento hacer en este espacio: interrogar al cine. Hurgar en las dudas antes de alojarme en los diagnósticos cerrados.

En Hereafter Matt Damon es un médium que se comunica con personas recientemente fallecidas. Tiene ese don desde su adolescencia, cuando una enfermedad lo dejó al borde de la muerte. Le alcanza con tomar un instante las manos de un allegado al muerto para conectarse con la voz que le habla desde el otro lado. También puede ver el rostro del muerto en una especie de flash fugaz y muy artificial (y sí, el cine depende de la figuración). La comunicación dura un par de minutos, pero aporta suficiente información como para que el familiar en pena se quede conforme.

Nada de esto es demasiado nuevo para el cine. Es más, resulta llamativamente elemental la manera en que Eastwood expone estas “intervenciones paranormales”, con una discreción que nos deja un poco helados, quizás porque al tópico lo tenemos muy asociado a otros géneros y otros contextos. Y aquí reside el desafío del film, porque justamente la primera barrera a romper es nuestro escepticismo, la jactancia de creer sólo en aquello que puede probarse. Hereafter demuestra un enorme respeto por lo que no conocemos. Es una película sobre la fe, un intento por recuperar el espacio de lo metafísico en la vida cotidiana. Este anhelo debe ser lo que a muchos críticos les resultó absurdo. Otra vez, lo que más cuesta es vencer el prejuicio.

Al final, no te explican bien qué pasa después de la muerte”, dijo una señora ansiosa cuando terminó la proyección. Y el punto es que la película no tiene como objetivo hacer una gran revelación al respecto. Nadie sabe qué pasa después, salvo a través de los numerosos “testigos” que confirman el cliché: quien se acerca a la muerte ve una luz y se siente invadido por la paz. Luz brillante, siluetas espigadas, imágenes repetidas que se han convertido en lugar común, el único lugar que tenemos. Por eso el relato insiste con esos túneles blancos. Lo demás es silencio. No pretendamos inventar el reverso. Aceptemos que la razón no puede penetrar lo más esencial. Asumamos los límites, partamos de lo que conocemos -la tierra firme del clasicismo- a ver si al menos algunas emociones genuinas logran compensar el vacío radical. Estas son las motivaciones de Eastwood en Hereafter, un film fallido pero más inquieto y complejo que otros tropiezos recientes del director, como Changeling o Invictus.

Aunque es clara la atmósfera de solemnidad que baña la película, por momentos parece no tomarse demasiado en serio a sí misma, como en la secuencia de la feria del libro, en donde se evidencia cómo la producción editorial lucra con las experiencias en catástrofes, ya sea con un ensayo espiritual como el que publica el personaje de Cécile de France, o con un relato de supervivencia en apariencia morboso como el que presenta el autor que la sucede en el mismo stand. Existe toda una industria cultural dispuesta a explotar el temor a la muerte, y Hereafter no esconde que es parte del juego.

Lo decepcionante es que el film queda varado en el romanticismo de la redención individual. De acuerdo, no tiene sentido pedirle a Eastwood una mirada más amplia sobre el mundo si no le interesa ofrecerla, pero entonces uno se pregunta si el contexto del drama realmente importa o es sólo una excusa para el impacto. Me refiero al tsunami, las explosiones en el subte y los despidos en la empresa donde trabaja el personaje de Damon, hechos que pasan pero no pesan, que quedan suspendidos en la trama como notas inconclusas. Finalmente, el psíquico deprimido decide poner buena voluntad para empezar a ver la vida en colores en lugar de atarse a la muerte, y así el relato cierra con la ética de un manual de autoayuda, seudo-género que minutos antes el film amagaba con cuestionar.

Lo más intenso es la historia de los hermanos gemelos ambientada en un barrio humilde de Londres. La escena que reúne a uno de ellos y a Damon en el hotel probablemente sea la más significativa de la película. Porque allí se impone una diferencia: el mensaje que llega desde el más allá no resulta suficiente. Es el ser viviente, y no el fantasma, el único capaz de encontrar las palabras justas para el consuelo.

viernes, 1 de febrero de 2019

El Cine Club Núcleo comienza su temporada 2019

El próximo lunes 4 de febrero arranca una nueva temporada del Cine Club Núcleo en el sala Gaumont (Av. Rivadavia 1635) y la película elegida para abrir el ciclo 2019 es La Favorita (The Favourite), de Yorgos Lanthimos, con Olivia Colman, Emma Stone, Rachel Weisz (todas ellas nominadas al Oscar). Habrá dos funciones: a las 18.15 y 20.45.

Fundado por Salvador Sammaritano en 1952, Núcleo ha realizado más de 8400 funciones a lo largo de su historia. Actualmente ofrece diversas actividades. Los lunes en el Cine Gaumont (Av. Rivadavia 1635), a las 18.15 y 20.30, estarán destinados a las funciones de pre-estrenos (es decir, películas de relevancia que luego se verán en la cartelera comercial). El segundo y cuarto domingo de cada mes, en el horario de las 10 (aproximadamente) en el Gaumont, también se exhiben pre-estrenos o películas de estreno reciente -y quizás no muy difundidas- que vale la pena rescatar. Por otro lado, a partir de marzo, los jueves a las 19 funcionará el tradicional “Ciclo de Revisión” en la sala del Malba (Figueroa Alcorta 3415), una sección dedicada a joyas del cine de todos los tiempos.


Otras películas programadas para las próximas semanas son Green Book, de Peter Farrelly, protagonizada por Viggo Mortensen y Mahershala Ali (que tiene 5 nominaciones al premio Oscar); y también Un ladrón con estilo (The old man and the gun), de David Lowery, con Robert Redford en el rol principal, por el cual fue nominado al Globo de Oro, acompañado aquí por Sissy Spacek y Casey Affleck.
 
Para informes, inscripciones de nuevos socios (cupos limitados) y renovaciones anticipadas, se estará atendiendo los días viernes 1° de febrero y el sábado 2 de febrero de 18 a 20.00 en el Cine Gaumont (Av. Rivadavia 1635 – Congreso).

Se podrá consultar la programación del Cine Club Núcleo las 24 hs del día al teléfono: 4825-4102 o visitar la página http://www.cineclubnucleo.com.ar/