martes, 8 de agosto de 2017

Melancolía y destierro


Mazdak: Creo que me estoy volviendo loco.

Khaled: ¿Por qué?

Mazdak: Ya llevo un año aquí, y no voy ni para atrás ni para adelante. Necesito un trabajo.

Khaled: ¿Qué hacías en Irak?

Mazdak: Era enfermero. Pero mis papeles no sirven aquí. Limpié una estación de subte durante dos meses. Dos meses, y eso fue todo. De todos modos, necesitaría tres trabajos para traer a mi familia aquí. Yo no le aporto alegría a nadie. No puedo ayudarme a mí mismo como para poder ayudar a otros.

Khaled: Pareces feliz y satisfecho.

Mazdak: Finjo. Los melancólicos son los primeros en ser devueltos. Todos los melancólicos son enviados de vuelta. Soy demasiado joven para morir... y no quiero morir todavía.

En la imagen: Sherwan Haji (Khaled) y Simon Al-Bazoon (Mazdak) en la nueva película de Aki Kaurismäki, El otro lado de la esperanza (Toivon tuolla puolen).

Es uno de los mejores estrenos del año. Hay que agradecer que este entrañable cineasta finlandés siga filmando con la modestia y la sensibilidad de siempre. Su obra hoy es más necesaria que nunca.

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