lunes, 31 de julio de 2017

El granjero (adiós a Sam Shepard)


Días de gloria (Days of heaven, 1978) es mi película preferida de Terrence Malick y es una de las obras más bellas que ha dado el cine en toda su historia. En ella Sam Shepard tuvo su primer papel protagónico. Su personaje no tiene nombre en la película. Lo llaman "el granjero". Posee tierras infinitas. Parece ser el dueño de todos los horizontes. Pero está completamente solo. Y tal como le sucede a Brooke Adams en la ficción, de a poco todos nos vamos enamorando del colono, aun cuando en un principio el relato juega a promover nuestra identificación con su contrincante, el proletario que interpreta Richard Gere (nada menos). Days of heaven no sería tan exacta en su complejidad emotiva si no fuera por esa arrobadora estela de melancolía que el actor supo infundirle a su granjero (y a muchos de sus futuros personajes en el cine). Sam Shepard murió hace unos días y la noticia se conoció hoy. Tenía 73 años.

Jeanne Moreau (1928 - 2017)


sábado, 29 de julio de 2017

Recomendación: Los Globos

 
Este domingo 30 de julio a las 18 hs, en el Malba (Av. Figueroa Alcorta 3415), se proyectará uno de los estrenos nacionales más atractivos del 2017: Los Globos, ópera prima de Mariano González. 

En la función estará presente el director de la película, en una charla que será coordinada por el crítico Fernando Juan Lima.

domingo, 23 de julio de 2017

Cuarta edición del FIDBA, lo mejor del cine documental, con entrada gratuita

Este lunes 24 de julio comienza la cuarta edición del Festival Internacional de Cine Documental de Buenos Aires (FIDBA), una muestra que busca exhibir las diversas formas en que el cine puede abordar la realidad, a través de una importante y diversa selección de películas y de una serie de actividades relacionadas con la producción, la investigación y la reflexión teórica en el ámbito del género documental. Esta edición se desarrollará hasta el miércoles 2 de agosto y tendrá tres sedes: la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET), la sala Gaumont y el cine Cosmos. En total se proyectarán 45 largometrajes y 30 cortometrajes, procedentes de más de 30 países. La entrada a las funciones y a las actividades es libre y gratuita, excepto un seminario que brindará el documentalista español Ricardo Íscar, que es arancelado y requiere de inscripción previa. Íscar integrará el jurado de la Competencia Internacional.

El festival contará con tres películas de estreno mundial, dos de ellas en la Competencia Internacional de Largometrajes: Actriz, de Fabián Fattore, con Analía Couceyro, y el film libanés Lost Paradise, de Reine Mitri. Además, la película argentina Estilo libre, de los hermanos Juan y Javier Zevallos, tendrá su premiere mundial en la competencia de Óperas Primas. Por otro lado, habrá una sección dedicada a Polonia, que es el país invitado en esta edición. Entre otros títulos, en este foco se verán los trabajos del joven realizador Wojciech Staroń, incluyendo su película Argentinian Lesson, así como una selección del gran cine documental clásico (Maestros de Cracovia), que contiene dos cortos del gran Krzysztof Kieślowski (The hospital y Seven women of different ages). 

Recomendaciones - Sin dudas uno de los títulos imperdibles del festival es la película de apertura: la obra póstuma de Abbas Kiarostami, 24 Frames. Otras películas para tener en cuenta son: El futuro perfecto, de Nele Wohlatz (Argentina), Las cinéphilas, de María Álvarez (Argentina), 66 Kinos, de Philipp Hartmann (Alemania) y El pacto de Adriana, de Lissete Orozco (Chile). 

Sedes: 
Cine.ar - Cine Gaumont (Av. Rivadavia 1635)
UMET (Sarmiento 2037)
Cine Cosmos (Av. Corrientes 2046) 

Para más información sobre las películas programadas y las actividades paralelas, consultar el sitio del FIDBA.

lunes, 17 de julio de 2017

En el centro del mar


Muchas veces pensé
que la paz había llegado
cuando la paz estaba muy lejos
así como los náufragos creen
que ven la tierra en el centro del mar

y luchan más débilmente
sólo para probar
tan deshauciadamente
-como yo-
cuántas ficticias costas
antes del puerto hay


Emily Dickinson
 "Poema 739" (Versión de Silvina Ocampo)

La imagen pertenece a A quiet passion, la excepcional película que Terence Davies le dedicó a la poeta estadounidense. Uno de los grandes estrenos del año.

lunes, 10 de julio de 2017

Fuerza máxima


Por Alfred Hitchcock*

“No filmo nunca un trozo de vida porque esto la gente puede encontrarlo muy bien en su casa o en la calle o incluso delante de la puerta del cine. No tiene necesidad de pagar para ver un trozo de vida. Por otra parte, rechazo también los productos de pura fantasía, porque es importante que el público pueda reconocerse en los personajes. Rodar películas, para mí, quiere decir en primer lugar y ante todo contar una historia. Esta historia puede ser inverosímil, pero no debe ser jamás banal. Es preferible que sea dramática y humana. El drama es una vida de la que se han eliminado los momentos aburridos. Luego, entra en juego la técnica y aquí soy enemigo del virtuosismo. Hay que sumar la técnica a la acción. No se trata de colocar la cámara en un ángulo que provoque el entusiasmo del operador. La única cuestión que me planteo es la de saber si el emplazamiento de la cámara en tal o cual sitio dará su fuerza máxima a la escena. La belleza de las imágenes, la belleza de los movimientos, el ritmo, los efectos, todo debe someterse y sacrificarse a la acción."


*Fragmento del libro “El cine según Hitchcock”, de François Truffaut. 

La imagen pertenece al film North by Northwest.

domingo, 9 de julio de 2017

Las puertas


Un cerrarse de puertas,
a derecha e izquierda;
un cerrarse de puertas silenciosas,
siempre a destiempo,
siempre un poco antes
o un momento demasiado tarde;
hasta que sólo queda abierta una,
la única puntual,
la única oscura,
la única sin paisaje y sin mirada.

Josefina Plá

En la imagen: la gran Elizabeth Moss en "The Handmaid's Tale", una serie extraordinaria.

martes, 4 de julio de 2017

4 de Julio - La masacre de San Patricio, de Juan Pablo Young y Pablo Zubizarreta


Durante la edición 2007 del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, entrevisté a Juan Pablo Young, co-director junto a Pablo Zubizarreta del documental 4 de Julio - La masacre de San Patricio, que participó en la sección "Memoria en Movimiento" del festival. A continuación reproduzco un artículo originalmente publicado en el sitio cinenacional.com.

En la madrugada del domingo 4 de julio de 1976, cinco religiosos fueron asesinados en una parroquia en el barrio de Belgrano, un hecho oscuro que pasó a la historia como “la masacre de San Patricio”, en referencia al nombre de esta iglesia perteneciente a la sociedad católica de los Padres Palotinos. Los responsables y autores del crimen nunca fueron identificados.

Juan Pablo Young y Pablo Zubizarreta se conocieron cuando cursaban la carrera de cine, y descubrieron que tenían un pasado en común. “Tanto Pablo como yo crecimos en el barrio de Belgrano R, muy cerca de la parroquia”, comenta Young en nuestro diálogo. “Los dos estamos vinculados con el tema de los palotinos por una cuestión familiar, así que nos pareció una buena oportunidad para hacer algo al respecto. Cuando empezamos no sabíamos hasta qué punto el proyecto llegaría a configurar una película, porque al principio teníamos muy poco material”. El resultado, en efecto, es este documental titulado 4 de julio, que a partir de un riguroso clasicismo de género y una sólida investigación consigue recuperar el hecho y emplazarlo en el vértigo de las contradicciones ideológicas que signaron los años ‘70.

“¿Cómo decirle al oprimido que ‘Dios es amor’, cuando todo en su vida diaria expresa una negación del amor en el mundo?”. Este interrogante lo formuló Jon Sobrino, principal propulsor de la "Teología de la Liberación", quien aparece en una escena del film. Se trata de la paradoja central de la ética católica: ¿cómo sostener la fe en un sistema económico que promueve el hambre? ¿Cuál debería ser el rol de la Iglesia en los países postergados? Muchos jóvenes religiosos se lo preguntaron en las décadas de ilusiones revolucionarias, y encontraron un camino en el Movimiento de los Sacerdotes para el Tercer Mundo. 4 de Julio comienza dibujando el convulso contexto histórico, al tiempo que explica cómo llegó la Congregación Palotina desde Irlanda a la Argentina. “Son muchas las líneas narrativas que se abren en la película -explica el director-. Son muchos los personajes y también son muchos los temas que queremos tocar, porque lo que nos importa es mostrar la complejidad de lo que sucedió el 4 de julio. Lo que nos interesaba era partir del relato de este crimen para hacer una reflexión sobre lo religioso. Porque si bien es una película en contra de la jerarquía eclesiástica, no es nuestro objetivo ir contra de la Iglesia”.

Además del imprescindible testimonio de Eduardo Kimel, periodista que estudió el caso en profundidad, el film cuenta con una amplia gama de documentos para ilustrar la narración. “Fue una larga búsqueda de material de archivo, de registro fotográfico, de prensa gráfica, que nos permitió tener mayor cantidad de imágenes para poder hacer la película”, detalla Young, y aclara: “Empezamos en septiembre de 2001 y la terminamos hace unos meses, casi seis años de trabajo, que nos vinieron bien, porque misteriosamente fueron apareciendo un montón de archivos que pudimos incluir en la película. Hasta hace un mes y medio no contábamos con las fotos forenses, por ejemplo, que son impactantes y tienen un efecto dramático muy intenso. Es interesante cómo fuimos encontrando materiales que aparecieron de una manera misteriosa, casi “milagrosa”, me atrevería a decir”.

Las víctimas del terrorismo de Estado fueron los sacerdotes Alfredo Leaden, Pedro Duffau y Alfredo Nelly, y los seminaristas Salvador Barbeito y Emilio Barletti, todos pertenecientes a la Sociedad del Apostolado Católico, Padres Palotinos. En el film, Zubizarreta y Young destinan una tensa secuencia a la reconstrucción de la noche trágica en San Patricio. “Fue un desafío determinar qué hacíamos en la película con el momento del crimen”, confiesa el realizador. “¿Lo mostramos o no? La balacera que se produjo evidentemente fue infernal, porque se calcula que hubo casi 80 disparos sobre cinco cuerpos. Esto hace que el escenario del crimen fuera atroz. La decisión de contarlo fue siempre una duda, hasta que elegimos esta opción: sabíamos que era necesario instalar a los asesinos, darles un cuerpo. Hay un detalle que puede pasar inadvertido: mostramos que uno de los asesinos, cuando entra a la Iglesia, toca el agua bendita y se hace una señal de la cruz en la frente. Para nosotros era muy importante que se supiera que los asesinos eran también católicos. De todas formas, lo que buscamos fue trabajar con el fuera de campo, y no mostrar la balacera ni mostrar los cuerpos, sino solamente exponer las fotos de los cuerpos reales. Si hubiéramos ficcionado esa situación, le habríamos quitado valor al documento”.

La película no desperdicia imágenes de archivo que registran a personajes clave de la época, como el padre Carlos Mujica, o Juan Carlos Aramburu, quien era arzobispo de Buenos Aires en 1976 y representaba la voz oficial de la Iglesia; pero sin dudas el punto fuerte está en los testimonios de las personas que conocieron íntimamente a las víctimas, como el padre Kevin O’Neill (fallecido en 2003), el ex seminarista Jorge Kelly y, especialmente, el ex sacerdote Roberto “Bob” Killmeate, a quien está dedicado el último tramo de la película. Killmeate salvó su vida porque se encontraba en Colombia cuando ocurrió la masacre. Sin embargo, a pesar del peligro que representaba la situación, el cura regresó a la Argentina y continuó sus tareas comunitarias y militantes en el interior del país. Con relación a este elemento narrativo, Young comenta: “Las personas que vieron la película nos dicen que esta parte, en donde contamos la evolución del padre Killmeate, da la sensación de ser una película dentro de otra. Nosotros fuimos claramente conscientes de esto cuando la montamos, porque creemos que esta historia resignifica el sentido de la película”. Efectivamente, lo que permite la épica personal de este hombre es tender un puente entre aquellos años y la actualidad, para probar que el interrogante central sobre la misión del catolicismo en el mundo continúa sin ser acatado por los dueños del poder eclesiástico.


Este documental puede verse completo en YouTube.

domingo, 2 de julio de 2017

Justicia final (Conviction), de Tony Goldwyn


Alguien murió de forma brutal. Lo confirma una cámara que recorre una pequeña casa y sigue los rastros rojos hasta detenerse en un cuerpo cubierto de sangre. Es lo primero que vemos en la película. Inmediatamente después esa cámara hace un paneo sobre una pared cubierta de fotos, dibujos y cartas en las que puede leerse “No me gusta la cárcel”. Alguien escribe desde allí, quizás el hombre que aparece en las fotos. Pero en las cartas las letras son grandotas, redondas, como las de un niño. Tal vez ese hombre antes no sabía escribir. Tal vez aprendió en la misma cárcel. Un solo plano puede resumirlo todo: información, empatía, historia de vida. Es una toma breve y a la vez fecunda. Comunica lo necesario, nos orienta en el relato y enseguida pasa a la siguiente escena. Pronto inferimos cuál es el conflicto de Conviction: una mujer (Hilary Swank) moverá cielo y tierra para que su hermano (Sam Rockwell) recupere la libertad.  El título del film es genial porque combina la idea de la condena (conviction, en su acepción legal en inglés) con la extraordinaria convicción (la certeza) que empuja a la protagonista.

Lo que Justicia final despliega es un cine solidario, con la solidaridad más sincera posible: la que actúa en silencio, ladrillo a ladrillo, como si fuera invisible. Ojo: no me refiero aquí al tema sino a la forma. El tema de la película es la perseverancia. La gracia de la forma pasa inadvertida porque, bueno, es clásica, demasiado “convencional” según el reclamo de muchos críticos para quienes esta película fue apenas un mediano telefilm sólo preocupado por “el mensaje”. Debe ser la ansiedad por lo diferente la que nos impide valorar el trabajo fino del mejor clasicismo, aquel que se apoya en dos columnas esenciales: la discreción y la generosidad. La dirección de Tony Goldwyn destina a cada escena la duración justa, aleja la cámara cuando la intimidad así lo pide, y evita que los protagonistas resbalen hacia el desborde actoral. Al mismo tiempo, el guión -un ejemplo de economía narrativa- va entregando todos los datos que necesitamos para  acompañar desde el afecto la gesta de Betty Anne Waters, sin enroscar la intriga ni especular con el suspenso o las dudas que podría despertar el caso judicial. Crecemos con el personaje plano a plano, aun cuando la montaña empieza a convertirse en interminable cordillera. Por eso decía que se trata de un cine solidario con el espectador, que a partir de un bordado fraternal facilita una experiencia codo a codo con ese otro que habita en la pantalla y que sólo sabe luchar. Una aventura de amor y dignidad ciudadana como las de antes, como las que Frank Capra sabía contar. Claro que hoy la podredumbre del sistema es demasiado grande y obscena, y la esperanza cuesta mucho más. 


Conviction (EE. UU., 2010)
Dirección: Tony Goldwyn
Guión: Pamela Gray
Intérpretes: Hilary Swank, Sam Rockwell, Melissa Leo, Minnie Driver, Juliette Lewis, Peter Gallagher.