viernes, 31 de marzo de 2017

9º Edición de Les Avant-Premières

El próximo jueves 6 de abril comenzará una nueva edición de Les Avant-Premières, uno de los acontecimientos cinéfilos más esperados del otoño porteño (después del Bafici, claro). La muestra exhibe lo mejor de las últimas producciones realizadas en Francia, con una selección de pre-estrenos y películas inéditas que esta vez incluye a cineastas como André Téchiné, François Ozon, Mia Hansen-Løve, Fred Cavayé, Emmanuelle Bercot y Joachim Lafosse, entre otros.

Esta edición contará además con la visita de la realizadora Nicole Garcia, directora de aquel notable film de 2002 con Daniel Auteuil, El adversario. Garcia viene a presentar su último trabajo, Un momento de amor (Mal de pierres), película protagonizada por Marion Cotillard, Louis Garrel y Alex Brendemuhl.

La muestra se desarrollará en el complejo Cinemark Palermo (Bulnes y Beruti), del 6 al 12 de abril. La entrada general tendrá un valor de 106 pesos. Ya comenzó la venta anticipada a través del sitio de Cinemark.


Programación:
 
Todo para ser felices, de Cyril Gelblat
Frantz, de François Ozon
Un momento de amor, de Nicole Garcia.
La fille de Brest, de Emmanuelle Bercot
Noticias de la familia Mars, de Dominik Moll
Quand on a 17 ans, de André Téchiné
Ouvert la nuit, de Edouard Baer
Le voyage de Fanny, de Lola Doillon

El porvenir, de Mia Hansen-Løve
A fond, de Nicolas Benamou
Radin!, de red Cavayé 
Victoria, de Justine Triet
El hijo, de Philippe Lioret
Les chevaliers blancs, de Joachim Lafosse
Perdidos en París, de Dominique Abel y Fiona Gordon
Sage femme, de Martin Provost


Para consultar la grilla de horarios y más detalles sobre las películas, pueden visitar la página oficial de Les Avant-Premières: www.cine-frances.com

miércoles, 15 de marzo de 2017

Se estrena "Primero enero"


Este jueves se estrena Primero enero, una muy buena película realizada en Córdoba que resultó ganadora de la Competencia Argentina en el BAFICI 2016. Allí conversé con Darío Mascambroni y Florencia Wehbe, director y asistente de dirección del film. Pueden leer la nota aquí.

martes, 14 de marzo de 2017

Un conte de Noël, de Arnaud Desplechin


Texto publicado en 2009

Esta película se estrenó en Argentina con el incómodo título El primer día del resto de nuestras vidas, que prefiero no utilizar.


Milan Kundera escribió alguna vez que “la vida parece un boceto”, un texto en un cuaderno borrador que no puede corregirse, porque no hay posibilidad de reescritura ni existe un modelo perfecto con el cual comparar lo que esbozamos. Cada día ensayamos partes de una obra que nunca veremos representada en su totalidad. Intentamos aprender de los errores, claro, pero con demasiada frecuencia olvidamos la letra. Y entonces hay que volver a empezar.

Arnaud Desplechin piensa el cine como si fuera el borrador de una película que nunca será. Como si la computadora se hubiera colgado antes de que el editor pudiera guardar los cambios definitivos, la película incluye todas las desprolijidades de lo que sería una primera prueba de montaje. Cual adolescente virgen que debuta en un rodaje, el director se divierte tanteando los efectos de luz, los desencuadres, el falso raccord, la pantalla dividida, la animación, las imágenes congeladas e incluso el cierre en iris, ese círculo ancestral que cada tanto amenaza con devorar la pantalla y dejarnos a oscuras. Es como volver al origen, a la tosquedad de los pioneros del cine, cuando el ímpetu importaba más que la pertinencia dramática, cuando todavía todo era ansiedad y no se sabía qué era lo clásico y qué lo moderno, y una película podía ser apenas una serie de apuntes desperdigados en un papel (la leyenda cuenta que Griffith anotaba sus ideas en pequeños "machetes" que luego ocultaba debajo de su sombrero). Desplechin no descubre el cine (¿o sí?), pero adora tanto la vida que en su entusiasmo primitivo parecería volver a descubrir el encanto de la realidad.


La familia Vuillard se reencuentra para festejar la Navidad, si bien la excusa de fondo es que mamá Junon (Catherine Deneuve) está enferma y necesita que alguien cercano oficie de donante. Eso es todo lo que diremos sobre el conflicto, que por otra parte no se puede resumir en pocas líneas. Un conte de Noël es un relato que sólo se aprecia si galopamos a la par de sus saltos, entre sus flecos desparejos y esas raras piruetas anímicas que rechazan fervientemente la tristeza, aunque la muerte sea la protagonista de casi todas las escenas. Hay mucho humor negro, melancolía y tragedia. Están los fantasmas de los que no están. Está la pregunta por lo que pudo haber sido y no fue. Algo así como Frank Capra vampirizado por Alain Resnais. Pero es papá Vuillard (Jean-Paul Roussillon) quien insiste: sufrir no tiene sentido. Por eso la narración nunca se arrepiente y avanza deprisa, inquieta, atropellada, como buscando una revelación en el plano por venir. "La única libertad que nos queda es la apuesta", dice un personaje por allí. Es absurdo detenerse en el lamento y pretender tachar lo que no nos gusta del boceto: usemos esas ganas para darnos un abrazo. Perdonar. Comprender. Y recomenzar.

En el film cada plano es apenas el tallito de otra cosa que germinará en otro lado. La vida como un árbol inabarcable, como el membrillo de Víctor Erice que el pintor jamás podrá emular en la tela, porque hay una verdad que siempre se fuga junto con el tiempo. Tal vez la diferencia entre la vida y el arte no sea más que una fracción de segundo: ese instante en el que uno decide entre permanecer o continuar. Esperar o crear. Llorar o reír. O estas dos cosas a la vez, como sólo sucede en un brindis emocionado. Cine espumante que invita a la catarsis feliz. De eso se trata esta película. Y de cómo asumir la certeza de que así como amanecemos cada mañana, también podríamos no despertar.

Porque no todo en la vida es sueño. La vida es un conjunto de células que un virus destroza mientras carcome el organismo. Un porcentaje de probabilidades esgrimidas en un diagnóstico médico. Un transplante realizado a tiempo. Al film no le tiembla el pulso a la hora de denunciar la crueldad biológica y llevarla a la imagen: el cáncer a través del microscopio, las estadísticas heladas en la pizarra, la médula en un aséptico envase. Es más fácil y más "poético" creer que la vida es "una ilusión, una sombra, una ficción"... pero Desplechin no es Calderón. Primero está el cuerpo, con sus debilidades, sus hartazgos, los reproches de la sangre. El cuerpo se cobra venganza y decide a su arbitrio quién le resulta compatible y quién no. Otra vez el cuerpo en su contundente materialidad se presenta como un tema central del cine contemporáneo.


Como también es un tema clave la familia, ese ente cada vez más esquivo a los conceptos ya probados. “La desmesura, la locura, la violencia de esta nueva estructura familiar ha alcanzado límites que no imaginaba. Estamos en medio de un mito, y no sé de qué mito se trata”. Esto le confiesa Henri (Mathieu Amalric) en su carta a su hermana Elizabeth (Anne Consigny), aunque es evidente que la cuestión excede a los Vuillard y apunta a la familia en la actualidad, y por qué no al mito de la humanidad toda como esa gran familia alguna vez soñada por las utopías de la Razón. Ya lo comentábamos hace un tiempo al reseñar el anterior trabajo del director, Reyes y reina: hemos puesto todo patas para arriba y es hora de hacerse cargo. Y los sueños serán sueños, pero no olvidemos que somos responsables de lo que soñamos (Lacan dixit).


Como ocurre con Martel, con Haneke, con Van Sant, Desplechin es de esos autores que con su estética nos confirma que cuando miramos en realidad vemos muy poco, no sólo a escala social sino en lo más íntimo, en el hogar y entre los nuestros. El francés es más vitalista y más amable que los directores mencionados y, si bien intenta como ellos cuestionar nuestra pasividad ante el mundo, su cine evita abofetearnos y se contenta con propinarnos un dulce chas, chas en la colita. “Hay gente que gasta excesiva energía en parecer normal”, señalaba el siempre lúcido Albert Camus, y esa frase no se aplica a los Vuillard sino a nosotros, que nos enfermamos de tan empeñados que estamos en fingir el equilibrio. Los habitantes de Un conte de Noël bien podrían calificar entre los personajes más libres y auténticos de la historia del cine. ¿Locos? Para nada. Tan solo son excepcionalmente francos.

sábado, 11 de marzo de 2017

Paisajes


Paisajes apacibles o desolados.


Paisajes del camino de la vida más que de la superficie de la Tierra.


Paisajes del Tiempo que pasa lentamente, casi inmóvil, y a veces parece ir para atrás.


Paisajes de pedazos, de nervios desgarrados, de saudades.


Paisajes para cubrir las heridas, el acero, el resplandor, el mal, la época, la soga al cuello, la movilización.


Paisajes para abolir los gritos.


Paisajes como cuando uno se echa una sábana sobre la cabeza.

Henri Michaux


En las imágenes: Last Resort, estupenda película de Pawel Pawlikowski.

jueves, 9 de marzo de 2017

La vida de Pascual Condito, por la Televisión Pública


Hoy a las 18 comienza a emitirse por la Televisión Pública la miniserie Vida de Película, inspirada en la historia del emblemático distribuidor de cine Pascual Condito. Compuesta por 13 capítulos, la miniserie fue dirigida por Matías Bertilotti a partir de un guión de Jorge Maestro y Federico Barenboin y cuenta con las interpretaciones de Luis Machín, Sergio Surraco y Viviana Saccone, entre otros actores destacados.

Vida de Película narra la historia de Ernesto, un hombre que a los 60 años intenta reconciliarse con su padre a pesar de haber tenido una conflictiva y dolorosa relación. Según informa la gacetilla de prensa, "en cada capítulo, una serie de imágenes documentales ubicarán la acción en el marco histórico-político correspondiente, junto a las imágenes del cine nacional recorriendo su historia, y las imágenes del cine italiano inducidas por el mentor del protagonista".

La minisiere será emitida a partir de esta tarde, de lunes a jueves a las 18.

lunes, 6 de marzo de 2017

Desayuno melancólico


desayuno melancólico
triste por arriba triste por abajo

el huevo silencioso piensa
y el oído eléctrico de la tostadora
espera

las estrellas están en
“esa nube escondida”

los elementos de la incredulidad son
muy fuertes a la mañana

Frank O'Hara


En la imagen: la exquisita Adriana Barraza en el film Todo lo demás, dirigido por Natalia Almada.