miércoles, 5 de octubre de 2016

Las casas de Hopper

"House by the railroad" (Edward Hopper, 1925)

Giant (George Stevens, 1956)

Psycho (Alfred Hitchcock, 1960)

Days of heaven (Terrence Malick, 1978)

Por Wim Wenders* 

“Hopper seguía pintando sus cuadros mágicos y figurativos sin dejarse perturbar por lo que ocurría a su alrededor, donde las corrientes estéticas iban y venían. A él lo tenía sin cuidado cómo pintaran los demás. Tampoco le molestaba que existiera la fotografía. En el fondo, pintaba contra ella. Ya por entonces pintaba como si supiera que la realidad física de las cosas solo podía existir y perdurar en el lienzo de un pintor y en ningún otro lado; por eso condensó la realidad al máximo: sus cuadros son imágenes como cantos rodados. Imágenes amuralladas. Imágenes asfaltadas. Imágenes acristaladas.”

(...)

“En los cuadros de Hopper se ve claramente que él sentía una gran estima por el cine y que ese lienzo blanco ante el que se habrá visto tantas veces en su taller debe haber sido un confidente y un aliado. Darle a cada cosa una forma firme, asignarle uin lugar, superar el vacío, el miedo y el espanto capturándolos precisamente en esa superficie blanca son momentos que su obra comparte con el cine y que hacen que Hopper sea, desde el caballete, un gran narrador del lienzo junto a los grandes pintores del cine.”

*Fragmentos de un ensayo publicado en el libro Los píxeles de Cezanne y otras impresiones sobre mis afinidades artísticas, de Wim Wenders (Ed. Caja Negra)