martes, 5 de julio de 2016

Nuevas texturas


Por Jorge Carrión*

“Los mundos creados por las teleseries comienzan in media res, en el momento de crisis (de cambio) en que se inician todos los grandes relatos. No hay introducción. No hay previously on. No hay dramatis personae. El episodio piloto retrata a los personajes profesional y familiarmente, con su máscara (lo que quieren representar) desencajada, súbitamente violentados. Se ofrece tal como es a las pupilas del espectador, mediante cámaras que vacilan sobre el hombro del camarógrafo, en planos que vibran, a través de texturas que parecen sucias, en planos fijos que emulan los de las cámaras de seguridad. (…) Todo se retrata con la misma ilusión de verdad que encontramos en un documental y en el cine que ha incorporado su estética. Porque las teleseries persiguen la creación de un mundo. Sellan desde su inicio un pacto con el telespectador para que éste asuma que lo que está viendo es tan real y tan ficticio como la vida misma. Un mundo paralelo al que relacionarse desde la adicción.”

*Fragmento del estupendo libro “Teleshakespeare. Las series en serio”. (Editorial Interzona, Buenos Aires, 2014) 

Las imágenes pertenecen a Bloodline, serie de Netflix creada por Glenn Kessler, Todd A. Kessler y Daniel Zelman. La serie es excelente en muchos aspectos, aunque creo que lo que más me fascina es la lúcida extrañeza -a veces cercana a la abstracción- que infunden muchos de sus encuadres.