jueves, 3 de septiembre de 2015

Señales sin cuerpo


Por Beatriz Janin* 

"El tiempo ha tomado un lugar diferente. No sólo todo es urgencia, sino que en el terreno de las comunicaciones se acabaron los tiempos de espera. Ya nadie espera la llegada de la carta, porque el correo electrónico es inmediato, y esto lleva a que se espere una respuesta también inmediata. Con el WhatsApp uno puede saber si el destinatario del mensaje recibió la información y hasta si la leyó y está escribiendo una respuesta. Se sabe si el otro está o no “conectado”. Y es frecuente escuchar en las/los adolescentes la queja: “Estaba conectado pero no me contestó”. Todo se supone en un “ya ahora”, sin tiempo de reflexión. La urgencia domina la actividad cotidiana y se piensa que todos estamos permanentemente pendientes de los mensajes de los otros. Una cuestión que nos debe llevar a preguntarnos por los efectos en las relaciones humanas de esta conexión permanente con las pantallas. ¿Cuáles son las desconexiones que acarrea? ¿O podremos estar con múltiples relaciones simultáneas? Hay una irrupción del otro que se presenta a través de señales sin cuerpo, como una presencia continua. Esta presencia, ¿conlleva un decaimiento de la fantasía?, ¿resta espacio a la imaginación?"

*Fragmento de un artículo publicado en el diario Página/12 (11/08/15). Ir al texto completo.

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