sábado, 25 de enero de 2014

Buenas películas en Primer Plano I-Sat

Durante enero y febrero, Primer Plano I.Sat, está presentando los títulos preferidos por la audiencia que se vieron en la pantalla del canal durante todo 2013, en este ciclo televisivo que desde hace años reúne lo mejor del cine independiente mundial de la mano del crítico y escritor Alan Pauls. De los títulos programados para las próximas semanas puedo recomendar Nostalgia de la luz, El hombre de al lado y La chica del sur.

El ciclo se emite los domingos a las 22.30 por la señal de cable I-Sat.

Esta es la agenda:

Domingo 26 de enero
Nostalgia de la luz (Chile/Francia/Alemania/España, 2011)
Dirección: Patricio Guzmán
El director chileno Patricio Guzmán acompaña a los astrónomos de todo el mundo reunidos a tres mil metros de altura para observar las estrellas. En ese mismo lugar, un grupo de mujeres mantienen la vista en el suelo en busca de los restos de sus familiares, prisioneros políticos de la dictadura.

Domingo 2 de febrero
Electrick Children (EE.UU., 2012)
Dirección: Rebbeca Thomas
Narra el drama que vive una quinceañera de familia mormona cuando queda embarazada por escuchar una cinta de rock, extraño milagro sólo parece explicarse por la teoría de la Inmaculada Concepción.

Domingo 9 de febrero
Out in the dark (Israel/Palestina/EE.UU., 2012)
Dirección: Michael Mayer
Un estudiante palestino y un abogado israelí comienzan a vivir un apasionado romance, pero cuando la relación avanza, el palestino ve cada vez más difícil su situación en Tel Aviv: los israelíes quieren deportarlo y en Palestina no aceptan su condición sexual.

Domingo 16 de febrero
El hombre de al lado (Argentina, 2009)
Dirección: Mariano Cohn y Gastón Duprat
La necesidad de Víctor (Daniel Aráoz) de abrir una ventana en la medianera para que entre un poco de luz a su casa, es la condena de Leonardo (Rafael Spregelburd), su vecino lindante, quien siente que se ha violado la intimidad de su vivienda. Dos actuaciones brillantes en un film estupendo.

Domingo 23 de febrero
La chica del Sur (Argentina, 2012)
Dirección: José Luis García
Desde la lejana Corea el realizador argentino José Luis García es testigo de la historia de Lim Sukyung. Ella es una activista política que, en reclamo de la reunificación pacífica del pueblo coreano, decidió hacer lo que nadie se atrevía: llegar clandestinamente a Corea del Norte y luego cruzar la frontera hacia Corea del Sur. Ganadora del Premio del Público en el BAFICI 2012, galardón auspiciado por I.Sat. Hermosa película.

viernes, 24 de enero de 2014

Y entonces...


Y entonces,
allí donde ni siquiera la idea de la luz
podría abrir la partitura tapiada del tiempo,
ese menos que menos,
ese menos que sin embargo suena,
nos reanima en el límite.

Necesitamos a veces
descender a la nada,
al casi nada de la nada,
allí donde la nada
es una música infinitesimal,
lo único que se oye
cuando todo lo demás enmudece,
cuando el oído queda
completamente solo.


Roberto Juarroz
(Fragmento del Poema 37)

La imagen pertenece a una de las grandes películas de este año: Dallas Buyers Club, de Jean-Marc Vallée

jueves, 23 de enero de 2014

Comienza la temporada 2014 de Cine Club Núcleo

El martes 28 de enero el Cine Club Núcleo inicia su temporada número 61 en el Cine Gaumont (Espacio INCAA - KM 0). 

En los horarios de las 18.15 y las 21.15, este martes se proyectará el nuevo film de Giuseppe Tornatore, La Mejor Oferta (La migliore offerta), protagonizada por Geoffrey Rush, Silvia Hoeks y Donald Sutherland. 

Núcleo ofrece actividades diversas. Los martes en el Cine Gaumont (Av. Rivadavia 1635), a las 18.15 y 20.30, se hacen las funciones de pre-estrenos (es decir, títulos que luego se verán en la cartelera comercial). El segundo y cuarto domingo de cada mes, en el horario de las 11 en el Gaumont, también se exhiben pre-estrenos o películas de estreno reciente que pasaron por la cartelera y que quizás no recibieron suficiente atención. Por otro lado, a partir de marzo, los jueves a las 19 funcionará el tradicional “Ciclo de Revisión” en la sala del Malba (Figueroa Alcorta 3415), una sección dedicada a joyas del cine de todos los tiempos.

El Cine Club Núcleo representa una muy buena oportunidad para acceder a una numerosa oferta de films abonando un arancel muy accesible. Otras películas programadas para el mes de febrero son 12 años de esclavitud (de Steve McQueen), la argentina Los dueños (opera prima premiada en Cannes de Agustín Toscano y Ezequiel Radusky), La gran belleza (de Paolo Sorrentino), y Operación Monumento (de George Clooney). 

Para informes, inscripciones de nuevos socios (cupos limitados) y renovaciones anticipadas se estará atendiendo al público los días viernes 24, sábado 25 y lunes 27 de enero, entre las 18 y las 20, en el Cine Gaumont (Congreso). 

Los interesados podrán consultar la programación del Cine Club Núcleo las 24 horas del día en el teléfono 4825-4102. Para más información, visite la página web.

miércoles, 22 de enero de 2014

Tristeza

Hoy murió el programador y coleccionista de cine Fabio Manes.

Esto escribía Martín Wain en el diario La Nación, hace diez años: 

“Fabio Manes dice que hay dos tipos de coleccionistas cinéfilos: 'El canuto, que tiene las películas para verlas él solo, y el que siente placer por mostrar lo que tiene en su casa'. Su pasión por el cine comenzó en los 80 y lo unió, con el tiempo, a otros grandes cultores como Octavio Fabiano y Fernando Martín Peña. A Manes se le atribuye el uso inaugural del término bizarro . 'En revistas de afuera se usaba bizarre para denominar lo raro, lo estrafalario. Yo me especialicé en cine fantástico, de ciencia ficción y terror, cine de culto en general. Y en 1989 creamos la La medianoche bizarra, para pasar ahí las películas. De allí quedó el término. Pero en español, bizarro quiere decir valiente, nada que ver.' "

Y hace mucho menos tiempo, yo escribía esto luego de vivir la experiencia de Filmoteca En Vivo:

"Manes y Peña presentan y proyectan todo lo que se les ocurra y más. Al cine lo adoran, lo miman, lo cuidan, pero sobre todo uno intuye que estos cinéfilos son felices porque pueden compartirlo, porque en esa entrega ellos combinan todas las esencias de la verdadera philia: es amor y es amistad. Es reconocerse hijos del cine y a la vez protegerlo con el cariño incondicional de los padres. Es estar afiliado a este hermoso club de por vida, y ser un socio activo y consecuente."

sábado, 18 de enero de 2014

Las armas secretas

Por Leopoldo Torre Nilsson*

"Yo no quiero expresar más que mi experiencia humana, no en un sentido limitativo, sino la experiencia contemporánea de las cosas, tal cual yo las he sentido o las voy sintiendo.

Mi único temor es tener perfeccionadas mis armas estilísticas cuando mis experiencias personales estén muy decrecidas. Siento que entre los quince y los treinta años tenía una experiencia emocional quizá mucho más rica que ahora y tenía una especie de mayor aspiración vital por contar cosas. Siento que en la medida que mi oficio estilístico se va perfeccionando, en esa medida mi entusiasmo metafísico por narrar decrece. Mi gran temor es tener unas armas y perder las otras. Hace algunos meses en un momento dado pensé en dejar de trabajar por un año. Quedarme en el no hacer nada justamente para no ser dominado por el trabajo. Eso no es fácil de hacer por razones obvias. Sin embargo es una aspiración y sigue latente en mí."


*Fragmento de una entrevista publicada en la revista Tiempo de Cine (Número 3, octubre de 1960).

martes, 14 de enero de 2014

David Mamet: el placer del texto

Producida por HBO y emitida por televisión el año pasado, Phil Spector narra el detrás de la escena del juicio que condenó por homicidio al excéntrico productor musical. La película es otra prueba de las buenas ideas que pueden nacer de la mente de David Mamet cuando le toca hacer lo que mejor le sale: atravesar las instituciones para triturar sus discursos. Recordé a Mamet, en principio, cuando la vi a Helen Mirren nominada por Phil Spector en los últimos Globos de Oro. Por otro lado, una de las grandes películas de este 2014, El lobo de Wall Street, tiene un antecedente ineludible en una obra clave de Mamet, Glengarry Glenn Ross, como el propio Scorsese reconoce en más de una entrevista. La nota que sigue la escribí hace unos cuantos años, pero me pareció que podía rescatarla como un recorrido introductorio por la obra de uno de los autores más inteligentes del cine contemporáneo (y quizás no tan conocido como merece serlo).

David Mamet
El placer del texto

A propósito del estreno de Cuéntame tu historia (State & Main), una simpática comedia sobre ese circo llamado Hollywood, esta nota resume la carrera de su director, el versátil David Mamet.

Escrita en agosto de 2001.

No es sencillo reunir en la memoria todas las películas que en sus créditos incluyen el nombre de David Mamet. Seguramente es más fácil recordar cualquier escena de Mentiras que matan (Wag the dog) e imaginar a este artista-pulpo escondido tras la sonrisa canchera del personaje de Robert De Niro. Ese film de 1997, dirigido por Barry Levinson a partir de un guión de Mamet, es una de las críticas más lúcidas y osadas que ha recibido la industria del espectáculo. Sin embargo, Wag the dog pasó a la historia por anticipar con inquietante precisión el escándalo de Monica Lewinsky. El año pasado, mucho antes de la puja Gore-Bush por el escrutinio en la elección presidencial, Mamet presentó su última película, State & Main, que también contiene una situación visionaria: un personaje dice “Todo esto es absurdo” y otro le responde “También es absurdo nuestro sistema electoral, pero nosotros igual votamos”. Cuando un periodista de la CNN le preguntó al director por esta nueva coincidencia, él dijo simplemente que fue una cuestión de suerte, aunque lo cierto es que este hiperactivo cineasta, dramaturgo, guionista, productor, ensayista, actor y compositor ya podría ir pensando en extender su currículum con su nueva habilidad: profeta de la actualidad norteamericana.

Tablas y cine

Nacido en 1947 en Chicago, David Alan Mamet empezó a vincularse a la creación desde la adolescencia. Luego de estudiar teatro en Vermont y Nueva York en la década del ’60, inició su carrera como intérprete y director en el circuito Off Broadway, donde encontró el ambiente ideal para lanzarse a escribir. El reconocimiento del público llegó en 1974 con la pieza Sexual perversity in Chicago, a la que siguieron las exitosas The Duck Variations (1976) y American Buffalo (1977), obras que entre otros temas abordan las relaciones de pareja, la amistad, el engaño y el tejido de normas sociales que pretende organizar y atar a nuestra especie.

Más allá de las tópicos recurrentes que atraviesan su producción, Mamet se caracteriza principalmente por la peculiar forma en que hace hablar a sus personajes: diálogos de rítmica extraña, plagados de balbuceos, con un vocabulario a veces ramplón. Mientras algunos norteamericanos rechazan este estilo, al que consideran impostado e irritante, muchos otros lo exaltan como el rasgo más preciado del dramaturgo, tanto que se ha inventado la etiqueta “Mamet speak” para describir su marca discursiva. Buen ejemplo de esto es la famosa pieza Glengarry Glen Ross, donde queda claro que Mamet, al poner de manifiesto el artificio del lenguaje, en el fondo está intentando desmontar sus mecanismos ideológicos, una práctica que alcanza el paroxismo en la polémica Oleanna (1992).

La historia del cine ubica a David Mamet dentro de la generación de los "hyphenates", es decir, aquellos guionistas que durante los ’80 cobraron renombre en Hollywood y pasaron a ser escritores-productores-directores de sus propias películas, una camada en la que entran Barry Levinson, John Sayles, Lawrence Kasdan y Ron Shelton, entre otros. Mamet, después de trabajar en los guiones de El cartero llama dos veces (Bob Rafelson), El veredicto (Sydney Lumet) y Los Intocables (Brian de Palma), decidió pasar a la realización con Casa de juegos (House of games, 1987), una atractiva película sobre jugadores compulsivos y escultores del fraude que hoy es un clásico del thriller psicológico (y que también tuvo sus influencias en las Nueve Reinas de Fabián Bielinsky).

Luego llegaron Las cosas cambian (Things change, 1988) e Identificación de un homicidio (Homicide, 1991), dos títulos hoy algo olvidados aunque interesantes, entrelazados por la presencia de un bogartiano Joe Mantegna. En estas primeras películas ya podían apreciarse dos de los pilares del universo Mamet: por un lado, el tema de la traición, combustible esencial en sus relatos, y por otro, la absoluta imprevisibilidad de las acciones y actitudes de los personajes, una virtud de sus guiones que le permite sostener la atención del espectador aun cuando los films caigan por momentos en mesetas narrativas.

La retórica escéptica

En 1992 Mamet adaptó para la pantalla su obra ganadora del premio Pulitzer en 1984, Glengarry Glen Ross, film estrenado aquí con el título El precio de la ambición. Dirigida por James Foley, esta película resulta imprescindible en el estudio de una de las obsesiones mametianas: la disección de la retórica capitalista. El film presenta a un grupo de oficinistas que pasan sus días intentando convencer a potenciales clientes para que inviertan en tierras y propiedades. Al Pacino, Jack Lemmon, Alec Baldwin, Ed Harris, Alan Arkin y Kevin Spacey forman el equipo que hace funcionar a pleno el “Mamet speak”, en una película que esencialmente se sostiene por la perspicacia de los diálogos, siempre enroscados en frases que van del nihilismo a la mentira, de la soberbia a la humillación. “En los Estados Unidos -dijo una vez el autor- parece ser un placer el hecho de ver la vida como una empresa comercial. Ese es nuestro carácter nacional”. En su claustrofóbica puesta en escena, Glengarry condensa los vicios que Mamet postula como fundacionales de la cultura norteamericana: la competencia, el individualismo y la hipocresía.

En 1994 el dramaturgo llevó al cine su controvertida obra Oleanna (fue editada en video bajo el nombre Denuncia de acoso), la historia de una estudiante universitaria (Debra Eisenstadt) que encara a su profesor (William H. Macy) en reclamo de una calificación que ella cree injusta. Sin contraer la fuerza teatral de la pieza, Mamet concreta con Oleanna su película más cerebral, desestabilizadora y políticamente incorrecta. Los diálogos una cadena de bombas de escepticismo que destruyen lentamente las bases teóricas de la universidad, el derecho, la burocracia y la moral de la clase media, y aunque por momentos parezca demasiado abstracta, esta táctica mametiana de provocación funciona de maravillas en la película, pues logra que todas las construcciones sociales que nos rodean se tornen pasmosamente relativas. 
 
A Mamet le gusta analizar el lenguaje y explotar las diferentes connotaciones de las palabras. La alumna del film emite frases vacilantes, tímidas y truncas que son atajadas con vehemencia por las del profesor, mucho más estructuradas, contundentes y filosas. Lo curioso es que, en la mirada del autor, el hecho de brillar en el arte de la argumentación no necesariamente garantiza el éxito. Cualquiera puede dar vuelta el tablero, como indican los finales de Glengarry Glen Ross, Oleanna e incluso Wag the dog. En estos mundos no siempre triunfa el más dotado para la persuasión dialéctica, sino aquel que mejor oculta sus verdaderas intenciones mutando calladamente de víctima a victimario, cortando y pegando los fragmentos de discurso que convengan a cada situación, aunque en su conjunto no se adscriban a un razonamiento lógico. Este anarquismo lingüístico, que tiene mucho de posmoderno, es un desafío y a la vez un límite para Mamet: dinamita con talento el estado de las cosas, pero se muestra perezoso a la hora de esbozar alternativas, por lo que a veces sus críticas se acercan más al cinismo que a la voluntad constructiva.

En su siguiente película, Prisionero del peligro (The Spanish Prisoner, 1997), Mamet reavivó la atmósfera de Casa de juegos para trazar un relato de impecable clasicismo, enmarcado en un subgénero que él mismo ha bautizado como “light thriller”. Dos años después rodó El honor de los Winslow (The Winslow Boy), un drama de época que examina los prejuicios de la sociedad victoriana del 1900 y cincela un retrato sofisticado de una familia burguesa en crisis. En estas dos películas con las que cierra los años 90, el director demuestra un afecto inusitado por los personajes centrales, y les concede entereza y dignidad. Por fin, en medio de los aires derrotistas de sus obras anteriores, parece asomar un Mamet que quiere empezar a confiar.

Sobre el propio oficio

State & Main, cuyo título de estreno local es Cuéntame tu historia, es la séptima película del realizador. Guiado por un sereno optimismo, Mamet consigue uno de sus mejores films con esta comedia sobre el cine dentro del cine. Todo comienza cuando un equipo de técnicos, profesionales y actores de Hollywood invade un pequeño pueblo de New England para rodar una película llamada “El viejo molino”. William H. Macy (cada día más parecido a Woody Allen) interpreta al neurótico director del proyecto, quien antes del rodaje se topa con algunos problemas: el molino del pueblo que necesitaban para el film ardió en un incendio; la estrella femenina (Sarah Jessica-Parker) no quiere hacer el desnudo que había prometido; y el astro masculino (Alec Baldwin) se pasa de listo con una adolescente. A todo esto se suma el bloqueo creativo de un guionista novato (Phillip Seymour Hoffman) que no logra seguir el ritmo de la producción y se escabulle para conversar con una joven que acaba de conocer. Y esto es sólo el principio.

Divertida y llena de agudos one-liners, State & Main está propulsada por una amabilidad inédita en Mamet, que no duda en confesarse devoto admirador de Preston Sturges: “El gran genio, el gran escritor que comenzó como dramaturgo y se convirtió en director de cine. Podría mirar sus películas todas las noches por el resto de mi vida. Son perfectas”. Es cierto, en la mordacidad y en la caótica felicidad que desprende State & Main, uno siente el vuelo rasante del ángel de Sturges. Sin embargo, nadie tiene en esta historia la tenacidad utópica del protagonista de Los viajes de Sullivan, aquel film de 1942 en donde Joel McCrea interpretaba a un cineasta dispuesto a todo para realizar una película con sello personal. Por el contrario, en la ficción de Mamet lo que sorprende es ver cómo los miembros de la producción trabajan con la más absoluta indiferencia. A nadie le preocupa demasiado la calidad de la película que van a rodar, y mucho menos piensan en esa cosa llamada “arte”. Lo único que importa es que la filmación se concrete dentro de los cálculos comerciales, ya sea con o sin desnudo, con o sin estilo.

En una línea satírica similar a Wag the dog, aunque en un tono mucho más leve, State & Main se ríe de Hollywood, sus prácticas y sus criaturas. Los productores son mercenarios, las estrellas son descaradamente estúpidas y los demás... bueno, hacen lo que pueden. En este último grupo entra el personaje de Joseph Turner White (Phillip Seymour Hoffman) un humilde escritor que intenta probar suerte como guionista. Tímido, aferrado al viejo uso de la máquina de escribir, pronto comprueba que sus aspiraciones artísticas no son compatibles con el show business. O se amolda y baja sus expectativas, o se va. No tiene que perder la buena fe, tan sólo ceder un poco. Y ahí está el propio Mamet, sin dudas, asumiendo con honestidad su lugar dentro de el circo (recordemos que él también escribió guiones por encargo: The Edge, Ronin y Hannibal, entre otros). Hollywood no difiere demasiado de otras empresas, ni de la sociedad norteamericana, ni del sistema capitalista en general: cada uno hace lo suyo y maneja sus principios morales como puede. State & Main es un Mamet pequeño, querible y pícaro, aunque menos ácido que de costumbre... y también más conformista. 

David Mamet - Filmografía destacada

1987: Casa de juegos (House of Games)
1988: Las cosas cambian (Things change)
1991: Identificación de un homicidio (Homicide)
1992: Glengarry Glenn Ross (Guión)
1992: Hoffa (Guión)
1994: Oleanna
1996: American Buffalo (Guión)
1997: Prisionero del peligro (The Spanish Prisoner)
1997: Mentiras que matan (Wag the dog) (Guión)
1999: El honor de los Winslow (The Winslow boy)
2000: Cuéntame tu historia (State & Main)
2001: Un plan perfecto (Heist)
2004: Spartan
2005: Edmond (Guión)
2008: Cinta roja (Redbelt)
2013: Phil Spector

domingo, 12 de enero de 2014

Deseo de épica


Él: Nací cuando ella me besó. Morí cuando me abandonó. Viví unas semanas, mientras me amó. ¿Te gusta?

Ella: ¿Qué es?

Él: Quiero ponerlo en el guión, pero no sé dónde.

Dixon Steele (Humphrey Bogart) y Laurel Gray (Gloria Grahame) en el film In a Lonely Place, una rareza de Nicholas Ray.

sábado, 11 de enero de 2014

Es preciso


Es preciso acariciar lo probable
Y creer en la imposibilidad
De los caminos que se cruzan.

Francis Picabia
(Fragmento del poema "Hilandera")

En la imagen, dos de los personajes más adorables de 2013: Eva (Julia Louis-Dreyfuss) y Albert (James Gandolfini) en la hermosa Una segunda oportunidad (Enough said), de Nicole Holofcener.

jueves, 9 de enero de 2014

lunes, 6 de enero de 2014

Con la frente marchita


“Tuve que leer el libro bíblico de las Revelaciones para escribir esta serie, y es fascinante. Hay pasajes que narran de qué manera un día los muertos van a volver y lograr la gloria. Son mitos que se remontan a los primeros días. Mientras hacía mi investigación fue muy interesante descubrir que cualquier texto religioso antiguo parece decir algo sobre la resurrección y los que regresan: los zombis son eso, básicamente. De ahí que tenga tanta resonancia este género, porque en nuestro propio ser tenemos muy arraigado el deseo de que las personas vuelvan de la muerte, así como tenemos una desesperada necesidad de inmortalidad”. 

Dominic Mitchell, guionista de In the flesh 
(En una entrevista publicada en el sitio SFX)

Producida por la BBC y estrenada a principios del año pasado, In the flesh muestra una Inglaterra en la que los zombis intentan habitar “normalmente” entre los vivos, ayudados por un tratamiento médico que logró regular sus síntomas destructivos. Mitchell dice en una entrevista que uno de los libros que más lo marcó en su vida fue "Cementerio de animales", de Stephen King, un relato que en gran medida responde a lo que el guionista plantea en la cita de arriba, pues en Pet Sematary hay un hombre que efectivamente quiere resucitar a su familia. Sin embargo, el corazón de In the flesh no es una persona viva sino un joven que regresa de la muerte... una muerte que él eligió y que le fue negada. La más triste historia de zombis jamás contada: existencialista, original, sorprendentemente conmovedora. Son sólo tres episodios. Anímense.

domingo, 5 de enero de 2014

Lugar e identidad


Por Adolfo Aristarain* 

“Los lugares son, para mí, que he vivido de un lado para otro cambiando países y cambiando casas, relativamente importantes. La identidad está en la profesión y en poder ejercerla. El lugar no da identidad, da tranquilidad, quietud, protección: te inmoviliza si se valora demasiado. En Un lugar en el mundo, Luppi decía que uno sabe que ha encontrado su lugar cuando no se puede ir de ese lugar. Pero yo no estoy de acuerdo. Mientras te domine la voluntad de la acción, mientras puedas hacer lo que sabés y te gusta, y puedas vivir de eso, tu lugar es el lugar en el que te lo reconozcan y te paguen, y te dejen llevar a tu familia. Ese es para mí el único lugar irremplazable. La mujer que uno quiere y que te quiere. El resto es puro decorado. Más agradable o menos agradable. Nada más.”

*Fragmento de una entrevista publicada en el blog La Periódica Revisión Dominical (diciembre de 2008). Ir al texto completo.

sábado, 4 de enero de 2014

One more highway song


Run before the wind
Run before the rain
Over yonder hill
Just around the bend
Never knowing why
Never knowing when
Every now and then
There you go again 

James Taylor
(“My Travelling Star” - Link a YouTube)

En la imagen: La última película (The Last Picture Show), de Peter Bogdanovich  

miércoles, 1 de enero de 2014

Año Nuevo con Zizek


Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2013

The Pervert's Guide to Ideology (Reino Unido/Irlanda, 2012)
Dirección: Sophie Fiennes
Sección: Foco "El mundo en cuestión: atravesados por la ideología"

1. Zizek juega. Habla de La novicia rebelde mientras él se calza una sotana. Comenta Titanic y se hunde en el mar helado como Leonardo Di Caprio. O se acuesta sobre el sucio colchón de Travis Bickle y elige quedarse ahí charlando por un largo rato, hasta que la cama se convierte en diván. Pensar el mundo a través del cine: la mejor terapia. Esta película sigue la línea de la genial The Pervert’s Guide to Cinema, sólo que aquí el psicoanalista también aborda la publicidad, la música y la actualidad política, siempre con esa extraña resonancia marcial que impone su incomparable dicción. Zizek es un maestro didáctico, generoso y divertido, pero al mismo tiempo se muestra como un amigo inclemente que insiste con la contudencia del ahora o nunca, porque quiere despertarnos y convencernos. Zizek es, ante todo, un militante.

2. Zizek piensa la violencia. Analiza, por ejemplo, las protestas y saqueos en Londres en agosto de 2011, y dice: “No podemos condenar estas revueltas sólo como delincuencia vandálica. Hay que ver cómo viven estas personas. En guetos prácticamente, en comunidades aisladas, sin vida familiar apropiada, ni educación, ni siquiera tienen perspectiva de un trabajo normal. Pero esto no es suficiente, porque el hombre no es simplemente un producto de las circunstancias objetivas. Todos tenemos un margen de libertad para decidir cómo subjetivizamos estas circunstancias objetivas que sin dudas nos determinan. ¿Cómo reaccionamos frente a esto construyendo nuestro universo propio?”. Una y mil veces, una sola palabra retumba en nuestras cabezas: educación. Y Zizek continúa: “Si escuchamos atentamente las declaraciones del Primer Ministro David Cameron, su idea es algo así: Ok, agreden a la gente, queman casas, pero lo verdaderamente horrible es que se estaban llevando las cosas sin pagarlas, ¿no? A su manera, Cameron tenía razón. No había justificación ideológica. Estamos ante la reacción de gente totalmente atrapada en la ideología dominante, pero que no tiene forma de realizar lo que la ideología exige de ellos. Es una especie de impulso salvaje en el interior de este espacio ideológico del consumo. Incluso si tratamos con lo que aparenta ser la brutalidad no ideológica (“sólo quiero quemar casas y llevarme cosas”), estamos ante el resultado de una constelación social e ideológica específica, en donde la gran ideología que promueve justicia, igualdad, etcétera, se desintegra, y donde la única ideología que funciona es el consumismo puro, y así no es de extrañar que se consiga alguna forma de protesta. Todo impulso violento es señal de algo que no puede expresarse en palabras, incluso la violencia más brutal es la representación de cierto punto muerto simbólico.” Este segmento del film termina con imágenes de archivo de un noticiero, tomadas desde un helicóptero, que muestran cómo una grupo de jovenes saltaban de techo en techo por las casas de la ciudad. 


3. Acudo ahora a la socióloga Maristella Svampa (1), en un artículo alusivo a los hechos violentos ocurridos en el país hace unas semanas: “En el marco de una sociedad cada vez más marcada por la brecha social y espacial, los saqueos dan cuenta de un esquema perverso, cuyo carácter recursivo conlleva aristas muy peligrosas. Del lado de los sectores más pobres y segregados los saqueos permiten que, cada tanto, éstos salten el muro y puedan arrebatar algo de los bienes prometidos por esta sociedad, sin importar si esto afecta a un pobre comerciante (guerra entre pobres) o a un rico propietario (guerra de clases). Del lado de los sectores medios y acomodados afectados potencia los sentimientos más oscuros y primarios, los prejuicios y la acción racistas y clasistas." Los muros se saltan literalmente, pero no hay cambios estructurales ni hay margen para la construcción de una verdadera subjetividad crítica.

4. Zizek piensa la revolución. Menciona las manifestaciones masivas en Wall Street, en Grecia, en Egipto. Quizás no representen LA revolución, pero son la prueba de una energía. Y mientras el montaje desliza fugazmente una imagen del Che, Zizek nos recuerda que “donde quiera que nos involucremos en políticas emancipatorias radicales, nunca debemos olvidar, como Walter Benjamin dijo hace casi un siglo, que toda revolución, si es una revolución auténtica, no sólo se dirige al futuro, sino que también redime las revoluciones fracasadas anteriores. Todos los fantasmas, es decir, los muertos vivientes de todas las pasadas revoluciones que dan vueltas insatisfechos, por fin encontrarán su hogar en la nueva libertad.”

5. “El primer paso a la libertad no es cambiar la realidad para que encaje en nuestros sueños, sino cambiar el modo en que soñamos”, asegura Zizek. Y lo que soñamos es producto de la ideología, tomando la ideología en tanto "matriz generativa que regula la relación entre lo visible y lo no visible, entre lo imaginable y lo no imaginable”. ¿Podemos hoy pensar otra cosa? ¿Somos capaces todavía de extender el campo de lo posible? Zizek (2) lo ve complicado, ya que hoy “nadie considera seriamente alternativas posibles al capitalismo, mientras que la imaginación popular es perseguida por las visiones del inminente 'colapso de la naturaleza', del cese de toda la vida en la Tierra: parece más fácil imaginar el 'fin del mundo' que un cambio mucho más modesto en el modo de producción, como si el capitalismo liberal fuera lo real que de algún modo sobrevivirá, incluso bajo una catástrofe ecológica global.” 

6. Pero Zizek juega, decía al comienzo. Sin relativizar nunca el núcleo trágico de los temas tratados en el film, Zizek básicamente nos dice, a partir de su profundo amor por el cine, que el único camino es pensar y crecer desde el arte. Jugando, como querían los románticos. Por eso, para redondear esta recopilación de ideas, quería recordar a Schiller (3) cuando explicaba que “se ha producido una separación entre el disfrute y el trabajo, el medio y el fin, el esfuerzo y la retribución. El hombre, eternamente atado a un fragmento particular del todo, se forma sólo como un fragmento; eternamente con el ruido monótono de la rueda que él mueve, nunca desarrolla la armonía de su esencia y, en lugar de expresar la humanidad en su naturaleza, se convierte en una mera copia de su trabajo”. 

Gracias por haber llegado hasta acá. Arranca un nuevo año y necesitaba compartir estas inquietudes a través de las lúcidas voces de estos pensadores. La película de Zizek, por supuesto, es muchísimo más rica de lo que elegí esbozar en este texto. The Pervert's Guide to Ideology se proyectó en el último Festival de Mar del Plata y ya puede conseguirse en Internet. No se la pierdan. Y para terminar, siguiendo con la concepción de Schiller, copio a continuación unas líneas de Rüdiger Safranski (4), una síntesis exquisita para entender por qué la experiencia del arte resulta imprescindible para la vida: 

“El juego del arte anima al hombre a jugar con todas sus fuerzas, con la razón, el sentimiento, la imaginación, el recuerdo y la esperanza. Este juego libre redime las limitaciones basadas en la división del trabajo. Permite al individuo, que sufre por su astillamiento, convertirse en un todo, en una totalidad en pequeño, aunque sólo sea en el instante y en el ámbito limitados al arte. En el disfrute de lo bello el hombre disfruta por anticipado de una plenitud que todavía está por llegar en la vida práctica y en el mundo histórico.”

Citas: 
1- Svampa, Maristella. Artículo publicado en la Revista Ñ de Clarín (14/12/13). Ir al texto completo.
2- Zizek, Slavoj. “El espectro de la ideología”, en el libro Ideología, un mapa de la cuestión. Zizek, Slavoj (compilador). Ed. Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2008.
3-Schiller, Friedrich citado por Safranski, Rüdiger, en Romanticismo, una odisea del espíritu alemán. Ed. Tusquets, Buenos Aires, 2012.
4-Safranski, Rüdiger, en Romanticismo, una odisea del espíritu alemán 

Todos los demás textos de Zizek fueron tomados de la película.