martes, 24 de septiembre de 2013

Wakolda, de Lucía Puenzo


Atención: se revelan detalles de la trama.

Los títulos de apertura de Wakolda tienen como fondo el cuaderno de anotaciones y dibujos del médico protagonista, una serie de diseños inquietantes que me remitieron a la apertura de Dead Ringers, de David Cronenberg. En definitiva, el cuerpo de Lilith es una zona de intervención, un ensayo con la carne, como también parece serlo ese lugar al que llaman “la casa del vecino”. Y me pregunto qué habría sido del film de haberse jugado más plenamente por las ambigüedades del terror, allí donde los contornos de lo plausible podrían tornarse más elásticos frente a los matices específicos de esta historia. Me explico: creo que lo mejor de la película llega cuando ya estamos ingresando en su tramo final, con la visita a la fábrica de muñecas. Por primera vez el relato nos deposita en una dimensión verdaderamente ominosa y glacial, y alcanza un brevísimo plano de una máquina en acción para sentir que nuestra percepción se estremece. ¿Eso que atisbamos es tan solo plástico fundido? ¿Es algo más? Y entonces nos topamos con las hileras de empleadas que peinan a las muñecas construidas orgullosamente con... cabello real. En ese espacio de producción en serie y muñecos arrumbados retumban como en ningún otro los ecos de la Historia. Allí es cuando el científico -ahora devenido financista- impone sin rodeos su talante monstruoso, al tiempo que el film intenta extender el espanto hacia las escenas que vienen a continuación. Sin embargo, Wakolda no se arriesga. No perturba las vallas del género. Lucía Puenzo no está dispuesta a abandonar las garantías del drama-realista-que-aborda-una-cuestión-histórica-delicada, pero tampoco logra articular un verosímil lo suficientemente sólido como para sostener la tragedia y provocar alguna emoción.

Aunque no me considero una fundamentalista de lo verosímil en el cine, esta película presenta tantas grietas en ese aspecto que resulta necesario mencionar algunas, al menos. Retomemos el momento del viaje a la fábrica de muñecas: al regresar a la hostería, Lilith, su padre y Mengele se encuentran con que Eva ya dio a la luz a los mellizos. ¿Pero cómo nacieron? ¿Cómo se produjo el parto? Este es un bache importante del guión, más aún si hablamos de personajes -como el de Oreiro- erigidos en base a su dependencia del saber médico. Luego tenemos la escena en donde Enzo y Lilith recorren “la casa del vecino” y escuchan sin problemas un cónclave nazi (lo que me recuerda otro detalle absurdo: ¿cómo es que los archivos ultrasecretos que delatan a los criminales son confiados a unos impetuosos escolares que entierran superficialmente esas cajas en el jardín del colegio?). La enfermera tampoco disimula mucho cuando le habla a Mengele de su fuga, sabiendo que a pocos metros los otros la pueden oír. Así y todo, supongamos que estos últimos “descuidos” de los alemanes se justifican porque ellos están sumidos en la desesperación. La gran incógnita de la película es: en medio de la tensión y la incertidumbre por los bebés recién nacidos en crisis, ¿cómo comprender que estos padres piensen en llamar a la fotógrafa?

Es posible que en esta lectura me esté equivocando, por eso aquí solicito la ayuda de los lectores que hayan visto Wakolda. Tal vez se me está escapando algo clave (y no lo digo con ironía). ¿Ustedes entendieron que Oreiro y Peretti intuyen que Elena Roger podría identificar al médico, y entonces la llaman para desenmascararlo? Nada indica que ellos sepan que Roger es una espía, pero quizás creen que en su oficio de “archivista” ella tiene más información. Por otro lado, ¿es disparatado pensar que en los '60 se contratara a un fotógrafo para hacer un retrato familiar? Claro que no, pero sí es ridículo que esto ocurra en el centro de un clímax caótico como el que narra el film. Salvo que, como hipótesis extrema, esbocemos que el relato quiere denunciar el grado de enajenación de estos sujetos (¿los cómplices de la impunidad?), que están preocupados por una foto en lugar de asumir lo que acaban de vivir. Pero no tiremos más de la cuerda, pues hay un hecho concreto: llamar a la fotógrafa implica, básicamente, justificar desde el guión la presencia de Roger en el escenario de la revelación final. Es un giro resuelto sin convicción que, junto a los muchos ya señalados, no hacen más que impedir una y otra vez el vínculo genuino con lo que sucede en la pantalla.

18 comentarios:

Eleonora Eberle dijo...

A pesar de lo negativo, me diste ganas de ir a verla, la están dando en Quilmes. Después trataré de aportar algo. Un abrazo y es un placer leer tus críticas.Lili

Mabel dijo...

Hola Mónica?una amiga me recomendó tu blog y especialmente tu comentario sobre Wakolda.ya había leído el libro y ayer fui a ver la película....Comparto con vos muchos criterios y me hiciste analizar otros...Gracias!

Caro dijo...

Lili y Mabel,
Gracias por sus comentarios (Lili, acabo de dejar uno en tu blog).

Alejandro dijo...

Coincido que la fábrica de muñecas es lo mas impactante para recordar el nazismo.Los baches que señalas, perfecto.La entrega mental por pertenencia racial de la madre, es asimilable a los alemanes que fueron caldo de desarrollo de la ideología.El bulliyng que sufre Lilith es fundamental de una raza creida superior, las miradas de los otros chicos lo muestra.La madre compra la idea.Lilith cierra magistral cuando contesta que no obedecería todo lo que le pidiere Mengele.Falta algo de misterio e intriga con algún golpe de efecto...

mabel dijo...

Hola:quiero aclarar que relei el libro y faltan escenas(a mi criterio) fundamentales.

Nestor Stelluto dijo...

Vi Wakolda, me pareció interesante pero no me cautivo, tiene una excelente factura técnica y Puenzo supo aprovechar muy bien los paisajes del sur en la creación de climas, ademas de una solida dirección de actores, Pero debo reconocer que esperaba otra cosa, que se jugara mas desde la historia, sobre todo viniendo de una directora como Lucía Puenzo que había hecho una película tan arriesgada como XXY.

Leandro dijo...

Muy buen film, algo lento por momentos y con mesetas. Muy bien aprovechados los paisajes como dijo un lector. Considero que llaman a la fotógrafa porque la madre cree que los gemelos van a morir indefectiblemente y quiere la foto como recuerdo del momento que tuvo a los dos vivos en sus brazos. Me parece que eso hace cerrar el porque de llamar a la fotógrafa. Desde ya que no sabían que era espía y todo eso.
Saludos

roxy cappe dijo...

ni suspenso, ni drama, ni documental: lo único "tenebroso" para mí fueron, coincido con caro´, las escenas con las muñecas,( asemejando en el deseo de la producción en serie por parte del Dr, a querer hacer de lilith una niña igual a otras?); además, nombrar lilith a una hija?(es el nombre judío con la que se evoca la leyenda de la 1ra mujer de adán, antes que eva); por qué oreiro eligió ese nombre? ella fue a esa escuela de bariloche, cuyo recuerdo parece glorioso en su memoria (la satisfacción de cantar el himno); la entrega ciega de sus hijos a este desconocido me sacudió un poco, pero la figura paterna no tenía demasiado vigor tampoco para contrarrestar (sólo pensamientos aislados);
tal vez quise ver otra cosa: la idea de experimentar con el cuerpo (cronenberg en "death ringer" o almodóvar en la "piel que habito")siempre evocan en nuestro inconciente algo que estamos traspasando y no sabemos bien qué (o sí?)...a mí siempre me queda la inquietud navegando en el alma :)

MS dijo...

Me gustó la nota. Es interesante esta película, a mí me atrapó de principio a fin. Lleva un buen ritmo, no decae en ningún momento.

Como recomendacion, yo siempre descargo de Sdd Fanatico ya que tiene muy buena calidad siempre. Espero que les sirva el dato.

Saludos!

Tomasuli dijo...

Viéndolo de esta manera...¿Por qué los autos que persiguen a Mengele (supongo Judíos) no lo alcanzan antes de llegar al portón? ¿Como hace Peretti para alertar que se encontraban fuera de su Hostería? Según mi punto de vista, utiliza este recurso para que el público saque sus propias conjeturas sobre la historia. El beneficio de la duda, sin dudas.

Anónimo dijo...

Se supone que los recién nacidos no iban a sobrevivir dado que eran prematuros, por eso la madre quiere conservar un recuerdo de ellos mientras estén con vida ambos, en el final se desconoce sí los dos sobreviven ya que uno llora y el otro está inmóvil a su lado. Muy interesante tú nota, saludos

Caro dijo...

Tomasuli,

Estoy de acuerdo: en la ficción hay licencias inevitables que debemos tolerar. Es lógico que no lleguen a capturar al médico. Y me parece perfecto que un film nos otorgue el beneficio de la duda. Sin ambigüedad no habría obra de arte. Lo que intenté señalar es una serie de "ruidos" que aparecen mal resueltos, atropellados, que en lugar de sumar complejidad terminan restando seriedad a la película.

En cuanto a lo que propone el Anónimo (¿cuál es tu nombre?) sobre la urgencia por tomar la foto de los mellizos, sí, en la película está claro que quieren tener un recuerdo. En la reseña digo que me parece inconcebible que los padres se pongan a pensar en eso en medio de la tragedia, pero acepto que mi reclamo puede ser demasiado frío ante los nudos de la ficción. Es legítimo que en esos momentos la emoción obture la razón.

Saludos y gracias por comentar.

Flavio Daniel Barilá dijo...

Vi la peli en cine, la disfruté, pero como dice Mabel mas arriba, es claro que esos "ruidos" que mencionás, son porque a la película le faltaron escenas que el libro narra, esenciales para entender cosas vitales acerca del comportamiento de algunos de los personajes. Te felicito por el blog. Saludos.

Caro dijo...

¡Gracias, Flavio!

Anónimo dijo...

Yo no termino de entender si uno de los bebés muere? las sábanas se mueven, no termino de entender si respira supercicialmente o está muerto el bebé de la izquierda...

Anónimo dijo...

Yo tampoco entiendo si el bebñe que tiene los ojos cerrados muere o está en ese estado por alguna deficiencia respiratoria.

Anónimo dijo...

Hola, si escuchan con atención se oyen dos llantos de bebé, uno con mas fuerza y otro muy suave, aunque es todo muy ambiguo, tal vez estaría bueno adentrarse más en algunas situaciones que quedaron como "en el aire"

Anónimo dijo...

Hablo del final de la película claro