sábado, 25 de mayo de 2013

¿Cómo no amarlo?


De una entrevista a Leonardo Favio, publicada en la Revista Ñ (07/04/08).

- ¿Filmar no le devuelve ese rol de dueño del circo, de titiritero, de demiurgo, Dios que decide quién vive o muere, si sale el sol o llueve?

- Es una ilusión, todos somos parte del circo. Lo mío es un oficio menos importante que el de un médico: si necesitas hacerte un transplante de corazón, ese será el milagro. Los únicos que le hacen la música a Dios son los que han quedado: Mozart, Miguel Ángel. Ya no se puede competir con ellos. Yo no lo quiero ganar a nadie, porque aquí nadie gana o nadie pierde. Sólo podemos agradecer haber conocido un beso, hay gente que muere sin saberlo.

1 comentario:

No dijo...

Encima la sencillez con que parece haberlo dicho lo hace más capo todavía