sábado, 13 de abril de 2013

15º Bafici - Parapalos (una entrevista)

Parapalos, película dirigida por Ana Poliak, obtuvo el premio al mejor film en la competencia internacional en el Bafici del año 2004. Se trata del tercer largometraje de esta realizadora argentina, luego de ¡Qué vivan los crotos! (1990) y La fe del volcán (2001). En aquella oportunidad, visitamos a Poliak en su casa junto al crítico norteamericano David Walsh (del Worl Socialist Web Site) para hablar sobre su película. Este año, Parapalos es uno de los títulos que integran la sección "Bafici + Fipresci X 15", en donde se eligieron quince películas representativas de un joven cine argentino que encontró en el festival una plataforma de crecimiento. Por eso me pareció una buena oportunidad para rescatar una versión en español de una entrevista que en su momento se publicó en inglés.

Por David Walsh y Carolina Giudici* 

- ¿Por qué comenzaste con el examen físico? 

- Elegí comenzar por el examen médico porque quería mostrar la debilidad del cuerpo humano, en una situación donde el cuerpo parece movido como una marioneta, o a través de hilos. Y la idea también tiene que ver con el final de la película, donde se muestran los hilos que mueven los palos en la pista de bowling.

 - Y también, quizás el cuerpo humano -el cuerpo desnudo- sea el tema del film, de alguna manera.

 - Creo que sí. Pienso en el cuerpo desnudo en el sentido de cuánto ese cuerpo puede resistir, cuántas cosas pueden hacérsele y cuántas puede aceptar. Por ejemplo, pienso en el esfuerzo descomunal al que es sometido el chico o la gente que trabaja en el lugar.

 - ¿Por qué elegiste esta actividad en particular? 

- Cuando yo era pequeña y en mis vacaciones en Miramar iba a jugar al bowling, tuve por primera vez la sensación de que no todos éramos iguales. Recuerdo que mientras yo me cambiaba los zapatos para ponerme los reglamentarios que piden en las canchas de bowling, podía ver la parte de atrás de las pistas, donde estaban estos chicos que tenían la misma edad que yo y que trabajan con el torso desnudo, haciendo un esfuerzo muy duro. No llegaba a discernir muy bien la situación: sabía que ellos no estaban jugando, pero tampoco los veía sufrir. Era una imagen que me hacía pensar en ellos mientras yo jugaba. Durante el partido yo prestaba atención a las manos y los pies de estos chicos, y sentía que del otro lado había otro mundo paralelo al mío, un mundo que yo no alcanza a comprender. Para la película partí de esta vieja idea.


- El muchacho en el film viene del campo. ¿Cuál es la relación entre los dos primos? ¿Qué deberíamos pensar los espectadores sobre esa relación? 

- Ambos personajes vienen del campo y están solos en la ciudad, de alguna manera. Tienen una relación de pertenencia mutua, se contienen entre ellos. Por otro lado, quería marcar la diferencia entre dos vidas que están cruzadas, porque él trabaja de noche y ella trabaja de día como la mayoría de la gente, y apenas tienen algunos minutos para compartir durante las mañanas. Y esos minutos de calidez son prácticamente todo lo que tienen.

- ¿Por qué hacés películas sobre este medio social? ¿Por qué te interesa esta clase? 

- En realidad no lo sé. No podría dar un motivo demasiado racionalizado por el cual me atraen estos temas. Simplemente me encuentro frente a un tema o a un personaje que pertenece a ese medio, pero no es algo que me proponga. Yo no trabajo con un guión predeterminado, pero sí me incentiva mucho tratar de comprender a la gente de mis historias durante el proceso de filmación de la película.

- El film tiene la espontaneidad de la vida real. ¿Los actores son no profesionales? ¿Hubo detalles autobiográficos o fueron todas ideas tuyas? 

- No, ninguno de los actores es profesional. El protagonista se dedica a la dirección de arte en cine y quien interpreta a su prima es su prima en la vida real. Los parapalos son verdaderos parapalos. Durante el proceso de trabajo fui conversando con todos y recogiendo material biográfico de todos ellos. En algunos casos hay elementos que están cambiados: hay rasgos del protagonista que están puestos en la prima, por ejemplo. 

- ¿Escribiste el guión o simplemente hubo improvisación? 

- No, no trabajo con un guión estructurado. Escribí previamente muchas cosas alrededor de la idea, pero sólo trabajé con una libreta donde iba tomando nota. 

- ¿Les das las líneas de diálogo a los actores o ellos usan sus propias líneas? 

- No, no escribo diálogos. Por ejemplo, con Nipur, el personaje del “hippie”, tuvimos una larga conversación y luego, en el montaje, se convirtió en un personaje estructural de la película, mucho más importante de lo que yo esperaba. Durante el rodaje todo lo que yo hacía era simplemente disparar preguntas para que ellos hablaran. También está la escena en la que un hombre que trabaja en el local le sirve al protagonista un plato de comida y le cuenta una historia sobre su abuelo nazi. Ese hombre se había acercado a narrarme esa historia y se me ocurrió combinarla con el hecho de que el protagonista viene de un pueblo que se llama Germania. Entonces en ese caso sí hicimos una puesta en escena que funcionara como marco de ese relato.

- El resultado es muy convincente. La película tiene un tono consistente, lo cual sorprende considerando tu método de trabajo. Decís que no tenés ideas preconcebidas, pero sí tenés ciertas ideas. 

- Lo que yo siempre tuve en claro fue la esencia de la película, pero no qué situaciones podían armarla. 


- ¿Y cuál fue la esencia de la película? 

- Entre otras cosas, yo quería hablar de la luz, en las dos acepciones de la palabra. La luz de sol y la luz interior. Quería mostrar a un personaje que tuviera luz interior para pensar -como decía antes- hasta dónde un ser humano puede ser obligado y presionado en un trabajo, y cuánto puede resistir gracias a su propia luz. Son preguntas, yo no tengo respuestas para eso. En una escena, por ejemplo, el parapalo que alguna vez fue minero le cuenta al protagonista qué dura fue la vida en la mina. Y viendo el esfuerzo que hacen en el bowling, en ese momento uno se pregunta: ¿Qué está diciendo? ¿La vida puede ser peor que esto? Sí, puede ser peor. De alguna manera esto se relaciona con la diferencia de clases sociales que descubrí cuando era chiquita, y supongo que por eso me interesan este tipo de personajes. No encuentro respuestas para ese interrogante. Creo que mi clase no tiene esa capacidad, esa luz. 

- Es diferente. Son luces diferentes. El film tiene un efecto al hacer que uno se vuelva más sensible, más flexible hacia los otros. ¿Esto fue un deseo tuyo? 

- Sí, por eso quería que el personaje principal funcionara como un espejo, un personaje casi mudo, que desde su luz está ávido por escuchar a los demás, en los que despierta la necesidad de hablar y de contar sus vidas. El personaje tiene curiosidad por lo que los otros guardan en su interior.

- ¿Cómo pensás que el arte influye sobre la vida, o sobre la vida social en general? 

- Creo que la influencia es diferente en cada clase social. También depende del concepto que tengamos del arte. Para mí, ver una película que me conmueva como obra de arte me puede cambiar el día, o la vida. Desde el punto de vista de la realización, no puedo concebir que alguna de mis películas tenga algún tipo de influencia en la vida social. En este momento, siento que el arte tiene muy poco espacio en el mundo, y por eso me cuesta creer que tenga cierta influencia. Sin embargo, no sé por qué, yo necesito continuar produciendo. Es muy difícil llegar al espectador. 

- ¿Cómo es tu experiencia a la hora de filmar? ¿La sufrís, la disfrutás? ¿Qué hace la diferencia entre una película y otra? 

- En el rodaje yo siento una felicidad inmensa, una plenitud total. Y eso pasa justamente porque voy improvisando y no me ato a ningún guión. Si en la filmación algo falla, o se derrumba, siento que ocurre porque luego surge algo mejor. Si algo se pierde, sé que voy a encontrar una alternativa mejor. Después viene la etapa del montaje, que es también una etapa feliz, aunque un poco angustiante, ya que al no haber guión tengo que encontrarle una estructura a la película. Luego viene la etapa final, que es absolutamente depresiva, que implica conseguir dinero para terminar la producción, hacer trámites, ir a los laboratorios, etc.

- ¿Qué diferencia notás entre esta película y tu película anterior? 

- Creo que La fe del volcán fue como un grito desaforado que yo necesitaba dar y me parece que es una película menos accesible que Parapalos. Mi película anterior es más oscura y produce un quiebre en el espectador, mientras que en este film intenté hacer una obra más luminosa y más simple. No me lo propuse como una receta, pero sí quería que fuera muy simple. Cada vez que hago alguna película, siento que camino para atrás. Y no hablo en términos estéticos. No puedo juzgar objetivamente mis películas. No entiendo el mundo del cine: siento que frente a cada proyecto debería situarme desde una posición más clara, más objetiva, más profesional. O al menos debería pautar mejor las condiciones de la próxima película. Lo que pasa es que, finalmente, parece que siempre tengo que empezar de cero.
 
* Entrevista realizada en abril de 2004. Fue publicada en una versión reducida en el sitio World Socialist Web Site.