domingo, 31 de marzo de 2013

Por un cine enojado


Por Georges Didi-Huberman**

Elevar el propio pensamiento hasta el nivel del enojo (el enojo provocado por toda la violencia que hay en el mundo, esa violencia a la que nos negamos a estar condenados). Elevar el propio enojo hasta el nivel de una tarea (la tarea de denunciar esa violencia con toda la calma y la inteligencia que sean posibles).

*

Elevar, por tanto, el propio pensamiento acerca de la imagen hasta el enojo provocado por el tiempo resistido, por el tiempo sufrido por los seres humanos en pos de determinar su propia historia.

Elevar el propio pensamiento hasta el enojo. Elevar el propio enojo hasta el punto de quemarse a uno mismo. Para mejorar, para denunciar serenamente la violencia del mundo.

*

Elevar el propio pensamiento hasta el nivel del enojo, elevar el propio enojo hasta el nivel de una obra. Tejer esa obra que consiste en cuestionar la tecnología, la historia y la ley. Para que nos permita abrir los ojos a la violencia del mundo que aparece inscrita en las imágenes.

*

**Fragmentos del artículo "Cómo abrir los ojos", prólogo del libro Desconfiar de las imágenes, de Harun Farocki (Caja Negra Editora, Buenos Aires, 2013).

La imagen pertenece al film Serious Games III: Immersion (2009), de Harun Farocki.

sábado, 30 de marzo de 2013

Rolling Thunder


It's the weight below us
And our fate before us
Like a rolling thunder
Rolling up from under
Don't ever leave this way
I know it's getting harder, but hey
If your world should crumble, yeah
And the rain gets in
Running through your skin
Soaking you outside in

The rain ... see it falling
But I don't know how long it will be
Until the storm's over
But I'll wait
I will

Like the years of silence
To the growing violence
Like a rolling thunder
Rolling up from under
Don't ever leave me this way
Wait a little longer, yeah, stay
Through all the night I tumble, yeah
When the rain comes in
I will shed my skin
Losing it from within

See the rain ... it's falling
But I won't be leaving your side
Until all is over
I'll wait
I will

So many lifetimes you've been waiting for it
All through the good times when you tried to ignore it
You hesitate
It's come too late
You hear the sound
Of when wheels engage

When the rain comes in
I will shed my skin
Losing it from within

Magne Furuholmen y Pål Waaktaar (A-ha)

Link a YouTube.

La imagen pertenece a The Indian Runner, la notable ópera prima de Sean Penn.

viernes, 29 de marzo de 2013

Domingos de cine en el bar Orsai


Un nuevo espacio se suma a la agenda de ciclos de cine de la ciudad, y podemos anticipar que esta vez se trata de películas que se caracterizarán por la originalidad y el riesgo. El domingo 31 de marzo, el Bar Orsai (Humberto Primo 471, San Telmo) presenta el primer ciclo del año, que tiene como centro el mundo del sexo y sus perversas complejidades.

Las funciones comienzan a las 20 y para poder acceder a ellas sólo hay que tener en cuenta una consumición en el bar. El crítico Diego Papic es el encargado de programar estos ciclos, que en esta primera ocasión presentará las siguientes películas:

Domingo 31 de marzo, 20 hs.
Sheitan (de Kim Chapiron / Francia, 2006)
La cosa empieza a la manera de Hostel: un grupo de chicos en un boliche con la intención de levantarse minas. Pero cuando una nena hermosa los lleva a una casa de campo, el porno-gore de Hostel da paso a un sutil terror sexual.

Domingo 7 de abril: No hay función

Domingo 14 de abril, 20 hs.
Capturing the Friedmans (de Andrew Jarecki / EE.UU., 2003)
Cuando la policía secuestra un par de revistas de pornografía infantil en la casa de Arnold Friedman, se desata una psicosis colectiva en Great Neck, un barrio acomodado de Long Island. El genial documental de Jarecki retrata la decadencia de esa familia, la paranoia social, el linchamiento colectivo y, en definitiva, la reacción de una sociedad ante lo oscuro y lo amenazante.

Domingo 21 de abril, 20 hs.
Zoo (de Robinson Devor /, EE.UU, 2007)
Narrar lo inenarrable fue el desafío de Robinson Devor cuando eligió contar la historia del malogrado Kenneth Pinyan, un ingeniero que murió por tener sexo con un caballo.

Domingo 28 de abril, 20 hs.
Lies (de Jang Sun-wu / Corea del Sur, 1999)
Un escultor casado desvirga (agujero por agujero, como se encargan de aclarar los intertítulos) a una joven estudiante de 18 años. Pero pronto en esa relación de iniciación y educación sexual se introducen elementos sadomasoquistas y los roles cambian: la obsesión, el deseo y la violencia invaden todo lo demás y el sexo se transforma en un medio de dominación y sometimiento.

Para más información, consultar la web de la revista Orsai.  

miércoles, 27 de marzo de 2013

Tren que pasa


Más allá de nosotros,
en las fronteras del ser y el estar,
una vida más vida nos reclama.

Octavio Paz 
(Fragmento del poema “Más allá del amor”)

En las imágenes: Marlene Dietrich en el film Blonde Venus, de Josef von Sternberg

martes, 26 de marzo de 2013

But...


...we're never gonna survive unless
we get a little bit crazy

Seal ("Crazy")
En la imagen: The Master, gran film de Paul Thomas Anderson.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Tercer Festival de Cine Político de Argentina (FICiP) - Del 21 al 27 de marzo


Este jueves 21 de marzo arranca la tercera edición del Festival Internacional de Cine Político de Argentina (FICiP), muestra que se extenderá hasta el 27 de marzo con proyecciones y actividades en diversas salas de la ciudad de Buenos Aires. Inaugurado en 2011, este festival viene ampliando año a año su convocatoria. En esta ocasión fueron seleccionadas  50 películas para la competencia oficial y 87 para muestras paralelas: hablamos de films de diversos categorías (largos, medios y cortos) provenientes de 32 países. Este año además se suma una sección competitiva destinada a series de televisión.

Dentro de la competencia internacional de largometrajes se podrán ver las muy buenas películas argentinas Infancia clandestina (Benjamín Ávila) y El impenetrable (Daniele Incalcaterra y Fausta Quattrini), ya estrenadas en nuestro país, junto con films como el colombiano Los colores de la montaña, de Carlos César Albelóz, el documental rumano Crulic, de Anca Damian, el canadiense Desert Riders, de Vic Sarin y Tears of Gaza, dirigido por el noruego Vibeke Løkkeberg, entre otros. En la competencia también participan Insurgentes y Hoje, que son los últimos trabajos del director boliviano Jorge Sanjinés y de la brasileña Tata Amaral, respectivamente. Ambos cineastas son dos de los más importantes invitados al festival.

La sección “Directores en Foco” está integrada por dos películas del argentino Jorge Denti (Malvinas: historia y traición; La Argentina que está sola y espera) y dos del venezolano Carlos Azpurúa (El 4F en la Historia; Amaneció de golpe) junto con dos destacados trabajos del británico Ken Loach (Route Irish; La parte de los ángeles) inéditos en las salas comerciales.

Como cada año, podrán encontrarse películas organizadas según diversos focos temáticos (Memoria,  Arte y Politica, Diversidad sexual, Género, Salud, Sindical) y también una selección de las producciones más interesantes que ha dado el cine independiente alrededor del mundo, entre las que se destacan Después de la izquierda, de Jérémy Forni (Francia), Concilio Vaticano II, de Sonia Tobal y Guillermo Robledo (Argentina, 2012), Indignados, de Tony Gatlif (Qatar) y Catastroika, de Katerina Kitidi (Grecia).

El FICiP sorprende una vez más por su gran cantidad de títulos para ver y descubrir. Recomiendo  entrar en la web oficial del FICiP para conocer todos los detalles sobre películas y actividades: http://www.ficip.com.ar/

IMPORTANTE: las localidades para todas las funciones son gratuitas. Se retiran en cada sede antes del inicio de la proyección.

Sedes:
Monumental Electric (Lavalle 836 / Funciona como Espacio Incaa mientras se refacciona el cine Gaumont)
Cine Cosmos (Av. Corrientes 2046)
Auditorio De La Biblioteca Del Congreso De La Nación (Alsina 1835)
Centro Cultural De La Cooperación (Av. Corrientes 1543)
Auditorio Hotel Bauen (Av. Callao 360)
Centro Cultural Rojas (Av. Corrientes 2038)

martes, 19 de marzo de 2013

Las páginas no escritas


Cansado de todos los que llegan con palabras,
palabras, pero no lenguaje,
parto hacia la isla cubierta de nieve.
Lo salvaje no tiene palabras.
¡Las páginas no escritas se ensanchan en todas direcciones!
Me encuentro con huellas de pezuñas de corzo en la nieve.
Lenguaje, pero no palabras.

Tomas Tranströmer (“De marzo del 79”)
 Versión de Roberto Mascaró

En la imagen: Last words, cortometraje de Werner Herzog.

domingo, 17 de marzo de 2013

Perspectivas limitadas



Luis: Si nos ensuciamos en estas cosas chiquitas vamos a terminar embarrándonos en las grandes.

Vicente: ¿Y cuándo estuvimos nosotros metidos en la grande, Luisito? 


Federico Luppi y Julio De Grazia en El arreglo, gran película de Fernando Ayala. 

El film puede verse completo en YouTube.

sábado, 16 de marzo de 2013

That's all


- ¿Qué te ha pasado, Hester?

- El amor, Will. Eso es todo.

The Deep Blue Sea
o La belleza del mundo según Terence Davies

viernes, 15 de marzo de 2013

Anticipos del cine francés: Les Avant Premières 2013


El próximo jueves 21 de marzo comienza la quinta edición de Les Avant Premières, el ciclo que anticipa las más destacadas películas francesas con estreno programado para lo que resta del año, además de exhibir un clásico del cine galo (esta vez será Las diábolicas, de Henri-Georges Clouzot) junto con films de reciente circulación que no tuvieron lanzamiento comercial. 

Las funciones se realizarán en el complejo Cinemark Palermo (Bulnes y Beruti), desde el 21 al 27 de marzo. Las entradas costarán 34 pesos (a partir del 1º de marzo las entradas ya podrán adquirirse en las salas del complejo). 

Dentro de la programación podemos destacar los siguientes títulos: Vous n’avez encore rien vu, último film del gran Alain Resnais, Augustine, de Alice Winocour (film sobre el complejo vínculo entre Jean-Martin Charcot y una joven paciente); Renoir, de Gilles Bourdos (con Michel Bouquet en el rol del famoso pintor); Metal y hueso, de Jacques Audiard (uno de los más innovadores cineastas contemporáneos); Dans la maison, del prolífico François Ozon (realizador de Bajo la arena y Ricky, entre otros); y Algunos días en primavera, de Stéphane Brizé (director de la bella Mademoiselle Chambon). La muestra además contará con la visita del cineasta Laurent Cantet (Entre los muros), que vendrá a presentar su último trabajo, El fuego de las mujeres.

 Para conocer más detalles sobre el ciclo y la programación, consultar el sitio web de Les Avants Premières.

domingo, 10 de marzo de 2013

Apuntes en una pared: The Walking Dead


Después de cada guerra
alguien tiene que limpiar.
No se van a ordenar solas las cosas,
digo yo.

Wislawa Szymborska (“Fin y principio”)

No sé si es posible hallar en toda la historia de The Walking Dead un episodio más perfecto que el titulado “Clear” (número 12 de la tercera temporada), y lo digo con cierta culpa porque me duele poner en la cumbre un capítulo en donde no está Shane (aún extraño mucho a Shane, aunque a veces también lo odiaba, pero él era como era porque amaba, tal vez por primera vez en su vida, amaba, y no soportaba atravesar el Apocalipsis en soledad. ¿Quién puede juzgarlo?). Ahora que lo pienso, seguramente en el podio debamos ubicar también aquel clímax en la granja de Hershell, cuando finalmente aparece la pequeña Sofía y Rick se hace cargo de matarla. Ahí es donde empieza la árida pendiente del protagonista.

Hace tiempo que el horror ya no emana de los zombis. Ni siquiera el Gobernador nos hace temblar demasiado, porque al fin y al cabo podemos esgrimir cómodamente que se trata de un pobre psicópata, o al menos el más peligroso de los psicópatas en un mundo en donde es lógico que la lozanía mental brille por su ausencia. Pero no. El verdadero horror hoy vuelve a brotar de las fuentes de siempre. La indiferencia. La arrogancia calculadora del más fuerte. El auxilio negado, que no es otra cosa que homicidio por omisión. Así despega "Clear", con un joven que corre desesperado pidiendo ayuda para ver cómo el auto en el que viajan nuestros héroes pasa de largo sin vacilar. Rick ya ni se lo plantea. Su hijo Carl observa y uno se pregunta si siente algún remordimiento, si es que allí late todavía alguna conciencia. Más tarde alguien le dice a Carl que no debe arrepentirse de nada de lo que haga. "Hey, son. Don’t ever be sorry." Quien le habla al chico es Morgan, el hombre que le salvó la vida a su papá hace un tiempo, otro tiempo, cuando dar una mano todavía era una posibilidad.

Parece que fue hace siglos pero fue ayer nomás. La caída es tan acelerada que uno no puede detenerse a pensar en perspectiva. Por eso este episodio impone un paréntesis, y por eso se suspende provisoriamente la dialéctica entre la prisión y la ciudad de Woodbury: hay que volver sobre la historia. La propia, la del pueblo, quizás la de todos. Rick vuelve al origen al cruzarse con Morgan, mientras Carl se obsesiona con una foto de la familia que quiere recuperar para mostrarle algún día a su hermanita, que merece saber cómo era su mamá. Una huella del pasado que a la vez es pulsión de futuro.

La guarida de Morgan es historia pura, con sus mapas dibujados, sus paredes escritas de punta a punta y ese atesorado walkie-talkie en el cual tantas veces él esperó escuchar otra voz. Hay armas, muchas, y hay palabras sembradas por todos lados, como manotazos tristes intentando arañar las últimas hebras de condición humana. Y yo que creía que Rick ya había sufrido como nadie en esta fábula, y ahora caigo en la cuenta de que a pesar de todo él no tuvo que ver morir a su esposa ni tuvo que matarla, como sí lo hizo Morgan, que además debió ver cómo su hijo se convertía en monstruo. No hay flashback aquí que ostente la soberbia de explicar el pasado. Es el dolor del horror más esencial, el que no cuenta con relevo icónico. Sólo tenemos el rostro desconsolado de Morgan mientras narra su historia, como si en el fondo sintiera la urgencia de narrársela a sí mismo, una y otra vez. Quizás por eso llegó hasta acá. Porque aún tiene un relato con el cual identificarse, y eso es lo que le permite conservar una cuota de lucidez, aun cuando Rick piense que su amigo en realidad no está nada bien. Es extraño, pero Morgan parecería intuir que de alguna manera este planeta seguirá en pie. Sin orgullo alguno él cree ser uno de los herederos de esta tierra. Dice que prefiere continuar aislado porque ya no tiene resto para ser testigo de la muerte de otros. Sin embargo, él no está completamente fuera del mundo, pues para algo decide dejar mensajes en los muros, y para algo se inventó una misión, una función, un sentido. Más allá de la oscuridad de su tono, Morgan sale cada día de su trinchera y actúa, y no lo hace simplemente por reflejo de supervivencia. Es algo más. Es la respiración del sujeto histórico.

Rick quiere rescatarlo pero no logra convencerlo. Apenas llega a balbucear un argumento cuando Morgan ya desarticuló todo su discurso. Rick no sabe qué decir pues aún no sabe qué quiere construir. Recordemos que horas antes se negó a ayudar a un muchacho desamparado, y días antes había expulsado de la prisión a un grupo de sobrevivientes que le rogaba refugio. No termina de salir del limbo, no puede aún volver a confiar. Es Michonne la responsable de refutar esa coraza.

Nunca habíamos visto sonreír a Michonne ni habíamos advertido hasta ahora la dulzura de su voz compañera y protectora. La palabra como llave, otra vez. Resulta conmovedor verla abandonar su monolítico ceño fruncido para transformarse en una mujer afectuosa que ya no quiere seguir deambulando sola a la intemperie. Ya estuvo ahí demasiado tiempo y no lo elige más. No es el camino. Michonne lo perdió todo, al igual que Morgan, pero ella sí sabe lo que significa pertenecer, tener un grupo al cual regresar: un hogar. En la inesperada pero absolutamente genuina ternura de Michonne anida el corazón de este capítulo insuperable, pues nadie mejor que ella sabe que incluso el ser más independiente y arrojado acaba encontrando su límite tarde o temprano. No hay historia que resista sin sujeto colectivo. 

Lo enterraremos todo,
los brazos, el movimiento y la pala,
la pasión de los viernes,
la bandera de andar solos,
la pobreza, esa deuda,
la riqueza, esa otra.

Lo enterraremos hasta con sabiduría,
cortando sabiamente los terrones,
o cortándolos sin darnos cuenta, sabiamente.

Un resto de mirada
quedará flotando como un pincel absurdo
sobre la tregua doblemente fiel de todo ausente.

Y menos mal que no habrá nadie
para escarbar luego bien hondo
y descubrir que no hay nada enterrado.


Roberto Juarroz  (Poesía Vertical 73)

sábado, 9 de marzo de 2013

Sinfonías azules


"Puedes oír el clamor de las focas, 
y es un sonido increíble. 
Producen sonidos inorgánicos… 
 suenan como Pink Floyd."


Encounters at the end of the world
Dirección: Werner Herzog

jueves, 7 de marzo de 2013

Hitchcock, de Sacha Gervasi / The girl, de Julian Jarrold


Recordarán ustedes que a Cate Blanchett le dieron un Oscar por hacer de Katherine Hepburn en El aviador (Martin Scorsese, 2004). También la nominaron dos veces por encarnar a la reina Isabel de Inglaterra y por otros personajes, pero parece que en su caso fue más meritoria la precisión de la imitación que la originalidad de la interpretación-creación. Todo bien: más allá de estos premios frecuentemente arbitrarios, sabemos que Blanchett es una gran actriz y que su trabajo fue digno. Sin embargo, no puedo dejar de percibir el peso de ese esfuerzo opaco, chirriante, vano -por no decir imposible- que queda expuesto cuando una estrella del cine pretende resucitar a otra estrella del cine. Distinto es ver a Meryl Streep en el cuerpo de Margaret Thatcher o a Marion Cotillard como Edith Piaf: hay artificio, sí, pero allí se funda otro tipo de pacto con el espectador. Con el cine dentro del cine el asunto es más complicado, sobre todo si hablamos de los rostros del Hollywood clásico, pues el halo insustituible que ellos cincelaron sólo tiene sentido en las películas, sus películas, sus escenas inmortales, sus emblemas. Esta paradoja (¿aurática?) debe ser probablemente el principal obstáculo que Hollywood enfrenta cada vez que intenta contar su propia historia, aunque siempre pueden darse milagrosas excepciones (lo que logra Michelle Williams en Mi semana con Marilyn es extraordinario, por citar un ejemplo reciente).


Con esta introducción no busco cuestionar lo que hace Anthony Hopkins en Hitchcock. Aun dentro de las limitaciones, creo que Hopkins y Helen Mirren (que interpreta a Alma, la esposa del cineasta) saben colorear las pocas situaciones simpáticas y rescatables que tiene la película (como la escena del “Hitchcock jardinero”), chispas aisladas que mucho le deben al cinismo del maestro y sus inapelables one-liners. Lo que resulta realmente frustrante en este film es lo relacionado con el rodaje de Psicosis, porque aquí es donde estallan y se multiplican esas fricciones perceptivas comentadas más arriba. No hay forma de vislumbrar a Janet Leigh en la cara de Scarlett Johansson, como tampoco hay rasgos de Jessica Biel que nos remitan a Vera Miles. Estamos ante una representación, por supuesto, y nadie está reclamando la reencarnación de las actrices mimadas por Alfred ni mucho menos. Sin embargo, el director Sacha Gervasi sí se muestra fascinado con la gracia de las imitaciones, y la excesiva confianza que deposita en este efecto se torna contraproducente, pues sólo consigue distraer y distanciar al espectador. Finalmente, lo que nos queda de Hitchcock no es mucho más que un desfile de dobles reunidos en un desangelado backstage salteado con sesiones imaginarias de psicoanálisis al paso.

 
Pocos días antes del estreno del film con Hopkins en las salas de Estados Unidos, en octubre pasado la cadena HBO puso en el aire The Girl, telefilm dirigido por Julian Jarrold también inspirado en el cineasta británico, con Toby Jones como protagonista y Sienna Miller en el papel de Tippi Hedren. Curiosamente, la puesta en escena de esta película viene a ratificar el dilema antes planteado con respecto a la duplicación del star-system, y de allí que The Girl evite la ostentación de figuritas: además de Hitchcock, Hedren es la única estrella reconocible en este contexto, y no hay ningún otro imitador que compita con ella en la carrera por ver quién es más fiel al original. Cuando se recrea el rodaje de Marnie, por ejemplo, puede observarse cómo Jarrold cuida puntillosamente el encuadre para que no se vea el rostro del actor que abraza a la actriz (era Sean Connery quien interpretaba al amante de Marnie). Sin ser necesariamente reveladora, The Girl es mejor que la película de Gervasi principalmente porque tiene un relato más concentrado y estructurado en base a fuerzas recíprocas, ya que aquí el personaje de la actriz logra consistencia como individuo autónomo. Quizás lo más interesante del film sea descubrir cómo la víctima de Los pájaros consiguió fabricar un peculiar escudo contra el sadismo de sir Alfred. 


No faltan, previsiblemente, escenas en las que Hitchcock se permite desparramar su obsesión a través de regalos, declaraciones de amor y una cuota de extorsión laboral. Instantes siniestros, amargos, incómodos. Hace muchos años leí la biografía que escribió Donald Spoto* sobre el director y sentí una enorme culpa al comprobar que me había inmiscuido sin pudor en las intimidades de Hitchcock, muchas de las cuales quizás sólo llegaban al estatuto del rumor. Sin embargo, hoy me resulta imposible separar al genio de ese hombre profundamente perturbado que Spoto desnuda en su libro. Entonces nacen las contradicciones. Por un lado, quisiera pensar que poco nos suma espiar a Hitchcock mientras intenta, pobremente, hacer realidad sus fantasías sexuales. Y no lo digo por corrección política: simplemente me digo a mí misma que esa faceta no tiene por qué incumbirnos, pues lo que importa es el legado de una obra maravillosa que en sí misma contiene el paisaje psicológico del creador, si es que uno aspira a descifrarlo. Al mismo tiempo tengo claro que apartar su sufrimiento real significa soslayar al hombre detrás de la firma. Y antes del cine, antes del arte, están los hombres. Tal vez me equivoque, tal vez sea sólo mi propia fantasía, ¿pero cómo no sentir que Alfred estaría dispuesto a canjear toda una vida de prestigio por la posibilidad de ser besado genuinamente, aunque sea sola una vez, por la belleza?

*Donald Spoto, Alfred Hitchcock, la cara oculta del genio (Ed. Ultramar, Barcelona, 1990)


Hitchcock, el maestro del suspenso 
(Hitchcock / Estados Unidos, 2012)
Dirección: Sacha Gervasi
Guión: John McLaughlin, basado en el libro Alfred Hitchcock and the Making of Psycho, de Stephen Rebello.
Intérpretes: Anthony Hopkins, Helen Mirren, Scarlett Johansson, Jessica Biel, Danny Huston, Toni Colette, James D'Arcy




The Girl (Estados Unidos, 2012)
Dirección: Julian Jarrold
Guión: Gwyneth Hughes, basado en el libro Spellbound by Beauty: Alfred Hitchcock and His Leading Ladies, de Donald Spoto
Intérpretes: Toby Jones, Sienna Miller, Imelda Staunton, Penelope Wilton, Sean Cameron Michael.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Buques


Pienso en los buques enormes que esperan turno para entrar al puerto. Nunca subí a ninguno. Pero ahora pienso en los tripulantes de esos buques enormes. Pienso en las horas muertas de los hombres que miran el mar con gesto de hastío. Yo que ni siquiera puedo imaginar cómo será mirar el mar con gesto de hastío. Y pienso en mí. Un enorme y oscuro buque esperando turno para entrar al puerto. EL PUERTO. Llegar a los muelles en una tarde tibia y ventosa. Avanzar guiado por un pequeño remolcador que saluda mi arribo con tres profundos toques de sirena. Le respondo ahora con una emoción desconocida. Sobre la escollera una multitud agita pañuelos blancos. Y empiezo a llorar sin saber por qué. Y miro el mar sin entender.

Luis Gruss
Fragmento de su texto "Mirando barcos" (publicado en el libro Malos poetas, Ediciones Atril, Buenos Aires, 1998)

En la imagen: un plano de Marnie (1964), con uno de los paisajes más enigmáticos que Alfred Hitchcock supo crear.

martes, 5 de marzo de 2013

Estilo y pulsión


Por León Siminiani*

Yo siempre fui muy de esquemas, estructuralista. Sospecho que ahora me toca desaprender...

En realidad es algo que vengo intuyendo hace tiempo por mucho que durante años mirase para otro lado. Por ejemplo, a mí siempre me fascinaron Cassavetes y el primer Rossellini. Ese era el cine que más admiraba, el que quería hacer: directo, poroso, pegado a la realidad, sin apenas retórica... pero el que me salía estaba en las antípodas: distante, elaborado y muy mental. 

Con gran rebeldía interna, que aún hoy de vez en cuando colea, fui aceptando que uno no elige las películas, sino que más bien las películas lo eligen a uno: uno no hace el cine que quiere sino el que puede. Esto no lo digo resignado, como una rendición; más bien como un descubrimiento, una asunción: descubrir y asumir lo que podríamos llamar "pulsión fílmica propia", algo que, como el carácter, está más allá del deseo y la elección, más allá de estilos o modas. 

* Fragmento del artículo "¿Hacia una poética de la contradicción?", publicado en el libro Territorios y fronteras: experiencias documentales contemporáneas (AA.VV. Editorial Universidad del País Vasco, Bilbao, 2011).

Al joven cineasta León Siminiani lo descubrimos en el último Festival de Cine de Mar del Plata, donde presentó su primer largometraje, Mapa, bello film que recomiendo rastrear.

sábado, 2 de marzo de 2013

Harun Farocki en Proa


En la Fundación Proa (Av. Pedro de Mendoza 1929) actualmente puede visitarse una exhibición que presenta cinco videoinstalaciones recientes del artista alemán Harun Farocki, conocido por sus innovadoras propuestas cinematográficas, especialmente en el terreno del documental y el ensayo fílmico (muchas de las cuales hemos disfrutado gracias al Bafici). Desde hoy, 2 de marzo, a esta muestra se suma una retrospectiva muy completa que contiene tanto sus trabajos más famosos (Videogramas de una revolución, Fuego inextinguible, No sin riesgo), como el estreno de sus tres últimas realizaciones Respiro (2007), En comparación (2009) y Un nuevo producto (2012). Este ciclo cuenta con el apoyo del Instituo Goethe y fue programado por Inge Stache.

Como evento especial, el sábado 16 de marzo a las 18, Harun Farocki brindará una entrevista pública en el Auditorio Proa en ocasión de su visita a Buenos Aires. Por otro lado, en la Universidad del Cine presentará su nuevo libro, “Desconfiar de las imágenes” (jueves 14 a las 19), y además ofrecerá una Masterclass en la sala Leopolgo Lugones del Teatro San Martín (martes 19 a las 19.30).

 Todos los detalles sobre la exhibición, la grilla de películas y las actividades paralelas pueden encontrarlos en el sitio web de Proa.