sábado, 8 de septiembre de 2012

Pateando cánones


Es muy curioso todo lo que viene sucediendo alrededor de la intervención perpetrada por Cecilia Giménez sobre el Ecce Homo pintado en una iglesia de Zaragoza. Lo que sigue es un extracto de un interesante artículo sobre el tema publicado en la revista Ñ.



 Por Marina Oybin *

Siguiendo a Zygmunt Bauman y Ulrich Beck, para el sociólogo Lucas Rubinich, la increíble pregnancia que tuvo la imagen del Ecce Homo desfigurado en las redes sociales se debe a un proceso de “destradicionalización” de fin de época: la conversión en una nueva hegemonía vinculada a la “sociedad líquida”, donde las viejas instituciones dejan de tener peso cultural. Ante el deterioro de las instituciones, el individuo toma el lugar central, al punto, dice Rubinich, de llegar a patearlas. Y en la arena de la Web, los espectadores se vuelven productores: “Hay una habilitación a cruzar la vía del respeto canónico y reírse. A saltar la idea del espectador asombrado y convertirse en productor irreverente.”

Más allá de la belleza pura y dura, el valor patrimonial de un ícono está ligado a su eficacia como imagen de culto: qué desata y despierta en el imaginario de los fieles. Desfigurada, ¿la imagen devocional seguirá cumpliendo su objetivo? ¿Qué viene a decirnos ese deseo de preservarla? Siguiendo a (Pablo) Semán, esa equivocación inicial explica la carga simbólica del nuevo Ecce Homo. El ícono incluye a la propia Cecilia Giménez y a su acción fallida: nos recuerda que se puede errar, pero si se es bien intencionado de espíritu, habrá perdón. Además, en la net, sin protocolo ni canon que obedecer, el espectador transformado en creador repentino reinterpreta, emulando a la anciana restauradora, ese Ecce Homo que avanza exponencialmente.

* Fragmento de una nota publicada en la revista Ñ del diario Clarín. (08/09/12)