viernes, 27 de abril de 2012

Bafici 2012 - Parte 4


Coûte que coûte (Francia, 1996)
Dirección: Claire Simon
Sección: Foco ACID (Association du Cinéma Indépendant pour sa Diffusion)

Tres personajes para llevarse a la mesita de luz: los cocineros de Coûte que coûte. Hacen de todo: van al mercado, limpian, empujan una camioneta vencida, embalan los productos, atienden alguna llamada telefónica cuando la oficina se queda sin secretaria… entre una cosa y otra, cocinan. Trabajan todo el santo día y cuando salen unos minutos a la calle para almorzar, alaban y agradecen el calorcito del sol sobre sus caras, como si no necesitaran nada más. Al principio creemos que Fathi, Toufik y Madanni son cocineros de un restaurante, protagonistas de algo mucho más grande que la deslucida cocina que los guarece. Pero no. Se trata de una pyme ubicada en el sur de Francia que produce comida precocinada para comercios y supermercados, platos árabes que nuestros cocineros preparan y encierran en bandejitas, por lo cual ni siquiera tienen el solaz de recibir las felicitaciones de algún comensal satisfecho, como ocurriría con un chef tradicional. Al contrario, ellos mismos se encargan de tirar a la basura las pilas de bandejas que el supermercado devuelve porque no se vendieron. La empresa está en crisis. Funciona desde hace un año y nunca logró dar suficiente rentabilidad. Ahora ya no se puede remontar.

Claire Simon se inmiscuye en ese espacio para estudiar la dinámica de un grupo humano que se desliza barranca abajo mientras hace todo lo que está a su alcance para evitar tocar fondo. Primero conocemos al director de la empresa, Jihad, ansioso y preocupado ante las deudas crecientes y la frustración de la quiebra. Aunque la voz de la directora pronto deja de escucharse, en los minutos iniciales ella (fuera de campo) dialoga brevemente con el gerente y así establece un pacto documental que va cobrando matices peculiares: muchas veces la cámara parecería desaparecer por completo; otras veces su presencia sirve para motivar un desahogo, una réplica cómplice, una justificación culposa. Es inmensa la energía que transmite lo verídico: el film registra con gracia y rigor las minucias de las relaciones laborales que son universalmente reconocibles. Al mismo tiempo, uno se pregunta si esta cámara en medio del caos no ayuda a fomentar en algún grado el orgullo de la lucha, despertando cierta vocación épica que quizás no sería tan visible si todo transcurriera en el anonimato. Como sea, nos involucramos con el drama e inevitablemente nos situamos del lado de los cocineros, porque ellos son nobles y entrañables y porque el gerente no nos cae simpático. Pero la realizadora no permite que la película decante hacia la simplificación o el estereotipo. En una escena el jefe le muestra a un posible financista los balances de la empresa, y allí el hombre explica, resignado, que Carrefour aún le debe dinero, pero que no cuenta con ese ingreso pues ya se acostumbró al esquema de pagos totalmente aleatorio de la famosa cadena comercial. “Carrefour paga cuando se le canta”. No es un dato anecdótico. Revela un estado de las cosas, un cuadro injusto y arbitrario del cual un pequeño emprendedor también es víctima. Con sus humores y sus tristezas, Coûte que coûte narra la historia de todos: la pelea cotidiana contra un mundo demasiado complejo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Que lindo blog. Cuántas películas para ver. Vi lo de los cursos, vos los das? son gratuitos?

saludos!

Luz

Caro dijo...

Hola, Luz,

Gracias por pasar. Los cursos los dicto yo, Carolina, autora del blog. Y no, los cursos no son gratuitos, pero tampoco inaccesibles.

Mandame un mail a datosparacaro@yahoo.com.ar y te cuento más detalles.

Saludos,
Carolina