martes, 21 de febrero de 2012

Perfect Sense, de David Mackenzie



“La naturaleza humana, a pesar de toda la grandiosidad con la que nos deslumbra desde hace cinco siglos, tal vez haya tropezado con sus propios límites.”

Paula Sibila (El hombre postorgánico)

Michael (Ewan McGregor) es chef y Susan (Eva Green) es epidemióloga. La primera cita entre ellos tiene lugar en la cocina del restaurant en donde trabaja él. Ella prueba un bocado delicioso y segundos después comienza a llorar sin parar, sin nada que él pueda hacer o decir para calmarla. Terminarán juntos en la cama, sí, pero de la forma más extraña que uno pueda imaginar. Contagio de desolación: ésa es la primera amenaza de infección que resulta cercana para el espectador. En esta escena queda claro que nada será previsible en Perfect Sense.

Y no es que estemos ante un paisaje totalmente novedoso. Desde lo temático  enseguida nos asalta el recuerdo de Ceguera, aunque por suerte David Mackenzie elude la vacua pomposidad de Fernando Mereilles. Por otro lado, en el plano visual se intercalan tramos impresionistas editados al estilo del mejor Danny Boyle (allí donde el montaje asociativo sabe sumar sentidos y no es una mera distracción), así como imperan los cielos siempre grises de Children of Men, que también buscaba situarnos en el futuro sin utilizar las iconografías típicas de la ciencia-ficción, aumentando la inquietud al hacer que el ocaso definitivo resultara mucho más inmediato y familiar. Lo curioso es que todas estas referencias repiquetean en uno durante la visión de Perfect Sense pero jamás atrofian la autonomía de la película, que logra ser libre y frondosa en su estremecedor delirio porque se nota que a sus creadores no les importó el ridículo ni la divina proporción. En el relato la catástrofe convive con artificios publicitarios y una voz over poética compite con imágenes reconocibles de la actualidad sociopolítica, mientras en plena involución se filtran los atisbos de un amor triste: todo junto y un poco revuelto en una película quizás fallida pero indudablemente arriesgada y persuasiva.

Parece nomás que todo empezó el día en que alguien despertó y ya no sabía cómo entender a ese otro ser que dormía a su lado. Hoy es imposible aislar el virus. No existe en el exterior ni figura en ningún historial científico. Llega desde adentro, como una catarsis monumental incubada durante siglos que finalmente irrumpe y dispara una mutación. Es la pérdida del mundo. Dejamos de ser humanos para transformarnos en otra cosa que aún no está definida. Mientras esperamos el nuevo manual de instrucciones, Perfect Sense se nos presenta como anticipada memorabilia, un álbum-collage que recopila y atesora aquellos reflejos esenciales que el cuerpo eligió olvidar.


Perfect Sense (Alemania /Reino Unido, 2011)
Dirección: David Mackenzie
Guión: Kim Fupz Aakeson
Intérpretes: Ewan McGregor, Eva Green, Connie Nielsen, Ewen Bremner, Stephen Dillane, Denis Lawson.

8 comentarios:

mge dijo...

La trama de esta película es insuperable. La película hace agua en varios momentos (y no, no lo digo por las crisis de llanto) pero no encontré otra igual. Es única, y tiene momentos poderosos.

¿Existe el cine catástrofe romántico? (Titanic no cuenta)

Caro dijo...

En principio se me ocurre "Twister", ya que ahí el amor es clave para lograr la gesta (aunque hay mucho de aventura, también).

Lautaro dijo...

¿Por qué seguimos hablando de una trama imprevisble? ¿Acaso una vez ocurrido el primer contagio, no son todos los demás una muestra clara de lo evidente?

Una vez que entendemos la enfermeda ¿Dónde hay lugar para la sorpresa? Todo queda relegado a los subsecuentes ataques que, son hasta más previsibles que el amor incondicional que propone la pareja protagonista.

Por otro lado, entiendo el atractivo visual que pueda llegar a tener (que no es nuevo, ya se vio en reiteradas oportunidades), pero insisto, alegar que la trama es insuperable, o imprevisble, me parecen conclusión desmedidas.

Lautaro dijo...

Fé de erratas:
*Enfermedad
*parecen conclusiones desmedidas.

Caro dijo...

Hola, Lautaro,

Yo no usé la palabra "insuperable"; al contrario, digo que la película puede considerarse fallida.

En cuanto a la evolución de los acontecimientos, la verdad es que yo no sabía que iría por el lado del apocalipsis. No había leído nada sobre la trama, y no imaginé que sería un film catástrofe. Si vos sí pudiste anticiparte a todo, todo bien.

Saludos.

Lautaro dijo...

Hola. Vos usaste la palabra 'imprevisible'. 'insuperable' la dijo el usuario mge. Mi comentario iba para los dos, je.

Yo tampoco tenía idea de que se trataba, siempre esquivo el spoiler. Me puedo estar equivocando feo, pero quería comentar para inclinar la balanza.

Saludos.

Lautaro dijo...

Pare ser justos: no dijiste imprevisible, sino "En esta escena queda claro que nada será previsible en Perfect Sense."

Igual no importa, debería ser obvio a esta altura, y más en cine, que cada cual siente y entiende lo que quiere.

Caro dijo...

Lautaro,

Entiendo la intención de inclinar la balanza. Tampoco hablé de una obra maestra ni mucho menos, e incluso señalé que la historia no era novedosa, como vos marcás. Así y todo, la película me resultó muy inquietante por la particular forma de degeneración del sujeto que la historia plantea. Más que la idea de amor incondicional, me llegó el enorme peso del miedo al sufrimiento (casualmente, lo mismo le pasa al personaje de McGregor en la hermosa "Beginners").

Realmente no sé si frente al arte entendemos lo que queremos o más bien lo que podemos. Sólo intento compartir alguna idea para hacer que la película siga fluyendo, aun cuando la obra en sí tal vez valga menos que las reflexiones que despierta.

Saludos y gracias por pasar.