lunes, 31 de diciembre de 2012

Padre e hijo


En la película lo llaman “el velo negro” (el término en inglés, “blackout”, es un poco menos poético). Lo recuerdan, claro: es el clímax de Apollo 13, esos minutos de suspenso exquisito durante los cuales los astronautas pierden todo contacto con Houston durante su reingreso en la Tierra, y a nosotros se nos corta la respiración esperando saber qué pasó. Y no importa si conocemos la historia real o si hemos visto veinte veces la película: uno igualmente espera. Como si fuera la primera vez, la única. Aunque varios diálogos se ocupen de dar la explicación técnica de lo que ocurre durante el velo, tengo la impresión de que no podemos o no queremos comprenderlo del todo. Alcanza con saber que hay fuego, mucho, y que ese calor impide la comunicación entre la cápsula espacial y el mundo. Todo depende entonces de ese fuera de campo visual y sonoro. Menos los astronautas, todos los demás personajes se convierten en espectadores durante esos tres minutos eternos. Todos, a la espera. Cine purísimo, emoción a la enésima potencia. Ellos y nosotros mirando las mismas pantallas, deseando ver la misma imagen, la única. Que esta vez no es la del superhombre conquistando la Luna. Esta vez el hombre vuelve a casa, resignado, aceptando que es simplemente eso: un hombre.


Pero hay algo más en esta película. Apenas un instante, un enclave extraordinario, una fracción de segundo que hace la diferencia. Desde la primera vez que vi Apollo 13 hasta hoy me pasa lo mismo con esta escena: quisiera traducirla, descifrar esa imagen del tiempo, aunque sé que no puedo ni debo. Porque ahí, justo ahí, es cuando habla el silencio del cine. O la fe, que es casi lo mismo. Pero algo nos dice esa mirada sobre el vínculo entre padre e hijo. No me refiero a un núcleo espiritual o místico. Pienso más bien en una transmisión y un aprendizaje. Esperar. El hijo adolescente de Jim Lovell está en el colegio mientras la televisión sigue en directo la misión de regreso a la Tierra. El montaje paralelo va mostrando cómo viven el acontecimiento los familiares, los periodistas, el personal de la NASA en Houston, y también el muchacho en la escuela. Pasaron los tres minutos del velo ya. Todos los rostros se transforman. Los expertos intentan contener su desesperación. Cuando todo parece perdido, el chico alza su vista y mira el reloj. Un instante. Un segundo más. Y entonces sí, se abre el paracaídas y vuelve la comunicación. 


Ahora sí. A celebrar. Dos últimas fotos para el cuadrito: mientras todos aplauden y se abrazan, Gene Kranz (Ed Harris), el jefe de la misión, cae vencido de cansancio y alivio en su silla. Por su parte, Ken Mattingly (Gary Sinise, transpiradísimo) tiene ganas de llorar pero antes debe cumplir con el reglamento y decirle a Lovell "Welcome back". Y en medio de la felicidad uno siente que a veces no hay nada más lindo que el protocolo. Después de tanta angustia, es hermoso que las palabras por venir sean exactamente aquellas que uno espera escuchar. 

viernes, 28 de diciembre de 2012

Desenlace


"Un final amargo es mucho mejor 
que la amargura sin final."

Ahmad (Shahab Hosseini), 
en A propósito de Elly (Darbareye Elly),
película dirigida por Asghar Farhadi    

martes, 25 de diciembre de 2012

Y ya que estamos de brindis...


Esta vez quisiera celebrar el excelente año que tuvo la ficción televisiva argentina, especialmente en lo que respecta a las miniseries producidas por el INCAA que fueron emitadas por Canal 9 y la Televisión Pública.

La imagen pertenece a la miniserie Entre horas, que salió al aire por canal 7 allá por julio, en el espacio que dejó vacante En terapia. La dirección estuvo a cargo de la cineasta Daniela Goggi, responsable de Vísperas, una más que interesante película estrenada hace unos años. Como Entre horas tiene trece capítulos y se emitió de lunes a viernes, a muchos se les escapó antes de que pudieran advertirla. La serie presenta un elaboradísimo y sincero retrato de lo que ocurre cotidianamente en una escuela pública porteña. Pueden descargar los capítulos de Internet o verla completa en YouTube.  

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Top 20 - Cine extranjero 2012


Los 20 mejores estrenos de 2012

 1 - Figuras de guerra (Qu'ils reposent en révolte: Des figures de guerre), de Sylvain George

 2 - La invención de Hugo Cabret (Hugo), de Martin Scorsese

 3 - El chico de la bicicleta (Le gamin au vélo), de Luc y Jean-Pierre Dardenne

 4 - El mal del sueño (Schlafkrankheit), de Ulrich Köhler

 5 - El puerto (Le Havre), de Aki Kaurismäki

 6 - Un método peligroso (A dangerous method), de David Cronenberg

 7 - La separación (Jodaeiye Nader az Simin), de Asghar Farhadi

 8 - 35 rhums, de Claire Denis

 9 - Tournée, de Mathieu Amalric

10 - El topo (Tinker Tailor Soldier Spy), de Tomas Alfredson

11 - Los Muppets (The Muppets), de James Bobin

12 - Drive, de Nicolas Winding Refn  

13 - Cosmópolis, de David Cronenberg

14 - El ministro (L'exercice de l'État), de Pierre Schöller

15 - Argo, de Ben Affleck

16 - Fausto, de Aleksandr Sokurov

17 - Shame, de Steve McQueen

18 - J. Edgar, de Clint Eastwood

19 - Caballo de guerra (War Horse), de Steven Spielberg

20 - Las curvas de la vida (Trouble with the curve), de Robert Lorenz  

sábado, 15 de diciembre de 2012

Top Ten 2012 - Cine argentino

  
Aquí va un pequeño mapa del cine argentino estrenado este año, dentro de lo que pude ver, claro. Muchas películas me quedaron pendientes: esto se debe en gran medida a la falta de tiempo para ver todo, pero también a las limitaciones de los mismos estrenos, acotados por lo general a una sala y horario puntual que a veces cuesta hacer coincidir con el tiempo libre. Por suerte ya había visto varios films en festivales, pues de lo contrario el top ten este año habría sido muy corto.

Top Ten - Cine Argentino 2012

 1 - La araña vampiro, de Gabriel Medina
 2 - El último Elvis, de Armando Bo
 3 - El campo, de Hernán Belón 
 4 - El impenetrable, de Daniele Incalcaterra
 5 - Elefante Blanco, de Pablo Trapero
 6 - Infancia clandestina, de Benjamín Ávila
 7 - Tierra de los padres, de Nicolás Prividera
 8 - Días de vinilo, de Gabriel Nesci
 9 - Novias - Madrinas - 15 años, de  Diego Levy y Pablo Levy
10- En el futuro, de Mauro Andrizzi

Estrenos nacionales que me interesan mucho y que no pude ver: La casa (Gustavo Fontán), Montenegro (Jorge Gaggero), Norberto apenas tarde (Daniel Hendler), Yatasto (Hermes Paraluello), Días de pesca (Carlos Sorín),  El etnógrafo (Ulises Rosell), Luján y Al final, la vida sigue igual (Raúl Perrone), Diablo (Nicanor Loretti), Masterplan (Diego Levy y Pablo Levy), Cornelia frente al espejo (Daniel Rosenfeld).

Dos películas que me generaron dudas pero que me gustaría volver a ver: Los salvajes (Alejandro Fadell) y Papirosen (Gastón Solnicki).

La película que no logré admirar como lo hizo la mayoría, aun después de verla por segunda vez: Abrir puertas y ventanas (Milagros Mumenthaler).

La película que todos queríamos amar y no pudimos: Todos tenemos un plan (Ana Piterbarg).

La película que no resultó tan mala como el prejuicio me indicaba: Dos más dos (Diego Kaplan).

La película que no pude disfrutar ni me animo a evaluar: La suerte en tus manos (Daniel Burman). La vi en una pésima proyección en la sala 3 del cine Gaumont. Imagen sin nitidez y un sonido lamentable. Ni siquiera el final de la película, con Silvina Garré cantando la energizante "Se fuerza la máquina", logró revertir mi mal humor.   


El momento de cine argentino más feliz del año: sucedió en el último festival de cine de Mar del Plata, donde vi Más allá del olvido, de Hugo del Carril, y La bestia debe morir, de Román Viñoly Barreto, con Narciso Ibáñez Menta (el actor que "medía la pausa hasta que dolía", como lo definió uno de sus amigos en el homenaje que se le brindó a Narciso en el Auditorium). Fueron momentos de dicha por lo que representaron ambas experiencias, pero las películas en sí, sus historias, están entre las más tristes que ha dado el cine clásico todo.

Esos ojos


Olga Zubarry
(1929-2012)

jueves, 13 de diciembre de 2012

Posición y pose


Por Jonathan Rosenbaum*

No sé bien qué es una posición. El mundo no está en una posición fija. Pero cuando abandono una posición espero que no sea por pose. En un momento, por ejemplo, me di cuenta de que me había equivocado en mi oposición a ciertos films de Verhoeven. Tal vez después me haya ido demasiado al otro lado, aunque no llegué al extremo de Noël Burch, que denuncia sus libros anteriores. A veces trato de corregir errores. Le pasa a todo el mundo, que se equivoca y así aprende, más aun si uno escribe mucho todas las semanas. No volver a ver una película, afirmarse en viejas posiciones es aburrido y absurdo.

*Fragmento de una entrevista publicada en la revista El Amante Cine (Noviembre de 2000).

En la imagen: El libro negro (Zwartboek), de Paul Verhoeven.

martes, 11 de diciembre de 2012

Aquellas horas felices


“Ya no hay más disquerías, por ejemplo. No puedo explicarle la cantidad de horas felices de mi vida que he pasado en disquerías buscando un tema, un disco. Y esa idea de revolver bateas… en la computadora no se puede hacer. No sé si la gente dimensiona esto. La experiencia maravillosa de entrar en un espacio donde había cinco mil piezas de música disponibles. Y con la vista se captaba todo: ahora voy a ver la sección de Mozart, ahora voy a ver la sección del jazz. Y se descubrían cosas, cosas que uno no sabía que existían.”

Paul Auster
En una entrevista publicada en la Revista Ñ del diario Clarín (01/11/12). Ir al texto completo.

En la imagen: Días de Vinilo, muy disfrutable película dirigida por Gabriel Nesci.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Mar del Plata 2012 - 7 cajas


7 cajas (Paraguay, 2012)
Dirección: Juan Carlos Maneglia y Tana Schembori
Sección: Competencia latinoamericana

La imagen se arrebata, se astilla, se detiene y al instante se vuelve a encender. Huracanada, la cámara se lleva por delante aquello que a la vez intenta presentar: el paisaje del Mercado 4 de Asunción, en Paraguay, donde se concentra toda la acción de la película. De repente, la cámara nos amarra al punto de vista de una rueda, la rústica rueda de una carretilla que rastrilla los pasillos del lugar. ¿Por qué mirar desde ahí? ¿Hay un sentido en ese gesto? ¿O es solo otra demostración de la prepotencia de la imagen-cocktail, esa pulsión contemporánea que incita a barajar efectismos vistosos por la simple y única razón de que la tecnología permite hacerlo con total comodidad? Sepan disculpar estas prevenciones: sólo intento blanquear las sospechas que me asaltaron frente a la película. En principio, 7 cajas evoca el estilo y los temas típicos de Danny Boyle, e incluso ciertos motivos visuales conducen específicamente a un título: Slumdog Millionaire. Sin embargo, el film se afirma y gana peso propio cuando consigue cristalizar una diferencia fundamental: en 7 cajas la pobreza duele de verdad, y es esta irrebatible sensación la que sostiene la autenticidad de la película. Los realizadores Juan Carlos Maneglia y Tana Schembori nunca pretenden mitigar la desesperación que cunde en el mundo narrado, ese latido negro que uno sigue escuchando aun después de la proyección, mucho más allá del dudoso final feliz.

Danny Boyle, decíamos. Hay una veta de 7 cajas que busca decir algo sobre el poder de la imagen televisiva como constructora del deseo, para lo cual el relato obliga al joven protagonista, Víctor (Celso Franco), a mostrarse fascinado cuando se contempla a sí mismo en el televisor, situación que se reitera por lo menos tres veces, con variaciones. Aquí es donde la película conecta con Slumdog: hay que huir de lo real para entrar en la imagen, la única forma de existir. Y éste es el punto más débil del film paraguayo, pues todo este artilugio autorreflexivo no sólo obstruye la fluidez narrativa sino que además resulta directamente innecesario. Ya en su primer tramo el relato se había ocupado de tejer con eficacia otro dispositivo: la apología del teléfono celular. Aunque primero, por supuesto, está el dinero, el símbolo primordial. 

Es el turno, entonces, del montaje. El lazo, el camino de lo visible a la abstracción. Tres planos veloces atados a los ojos de Víctor definen al personaje y sus circunstancias. Un billete que pasa de mano en mano, luego un billete que una chica introduce en la mochila de un amigo y, finalmente, el plano de una cartera. Una cartera cerrada, donde el dinero no se ve pero se huele, se anhela. ¿Víctor lo quiere para comprar comida? Sin dudas, pero también para poseer y ostentar ese celular todo terreno que acaban de ofrecerle. Muy cerca de ahí, en una farmacia, un hombre estalla porque no le alcanza el dinero para el remedio que su pequeña hija enferma debe tomar. Habrá que luchar. La legalidad es un lujo que la urgencia no se puede dar.

Película intensa, con trazos de humor administrados con inteligencia, 7 cajas nos hace rodar en un aluvión de trueques de todo tipo y color. Símbolos manipulados, alucinados, imprescindibles, burlados, improvisados, sucios, reciclados, atávicos o recién acuñados, un intercambio constante en donde incluso los objetos de consumo más codiciados pierden todo su valor cultural agregado para ser sólo deseados por su valor de uso. Y esto es lo que ocurre en el film con los celulares: nadie se acuerda de los chiches adicionales del artefacto cuando lo único que importa es el contacto, la comunicación que podría salvar la propia vida. Y en el medio del caos, un parto. Una mujer embarazada debe llegar al hospital, la misma mujer que al principio de la película promueve la venta del teléfono protagonista. Ella recibe al final su recompensa monetaria, justo cuando parece haberse olvidado de todo. El mundo es ella y su bebé. Es que un nacimiento es precisamente aquello que lo real no negocia. No hay ecuación ahí. No hay símbolo posible.

martes, 4 de diciembre de 2012

Segundo Festival de Cine Italiano (BACI)

Ya termina el año pero la ciudad no atempera su avidez cinéfila. Desde este miércoles 5 de diciembre, y hasta de domingo 9, se desarrollará el Segundo Festival de Cine Italiano de Buenos Aires (BACI), organizado por Telecom Italia. La muestra incluye largometrajes de ficción, documentales y cortometrajes, con proyecciones que se distribuirán entre el Malba, el Cosmos y el Multiplex Belgrano. 

El festival tiene una sección dedicada a Directores Emergentes, y otra a Directores Consagrados. Esta última reúne varios títulos a tener en cuenta: Bella addormentata, el nuevo film del gran Marco Bellocchio; Romanzo di una strage, de Marco Tullio Giordana (recordado por La mejor juventud); Reality, de Matteo Garrone (director de Gomorra); Terraferma, de Emanuele Crialese (Nuovomondo); y  Cesare deve Morire, de Paolo y Vittorio Taviani, ganadora del Oso de Oro en el Festival de Berlín 2012, que además abrirá el BACI en su función inaugural en el Teatro Coliseo.

Dentro de las actividades paralelas se anuncian dos interesantes mesas redondas integradas por cineastas y productores de ambos países: una dedicada a los modos de producción artística, y otra referida al cine italiano carcelario.

Todos los detalles de la programación, películas, invitados y otras actividades pueden consultarse en la muy completa web del BACI: http://www.bacifilmfestival.com/

Sedes y valor de las entradas:
Cine Malba (Figueroa Alcorta 3415): $23 general - Jubilados y estudiantes: $12
Cine Cosmos (Corrientes 2046): $15 general - Jubilados y estudiantes: $10
Cine Multiplex Belgrano (Vuelta de Obligado 2199): $25 general (2×1 con Club La Nación)

domingo, 2 de diciembre de 2012

Mar del Plata 2012 - The Deep


The Deep (Título original: Djúpið – Islandia/Noruega, 2012)
Dirección: Baltasar Kormákur
Sección: Competencia internacional

Tal vez alguno de ustedes se acuerde de 101 Reykjavík, la primera película de Baltasar Kormákur, que compitió en el Bafici 2001 y tiempo después se estrenó en las salas argentinas, film del que hoy sólo retengo vagamente la imagen de una enérgica Victoria Abril -en plan incendiario, claro- recortada sobre el helado paisaje islandés. Recién ahora, con The Deep, vuelvo a encontrarme con Kormákur, a pesar de que el director siguió rodando con regularidad después de su opera prima, incluyendo tres producciones en Estados Unidos (Contrabando, con Mark Wahlberg, quizás sea la más famosa). Por otro lado, The Deep es el film elegido por Islandia para representar al país en los premios Oscar 2013, dato que motiva a pensar que la película pronto empezará a circular y podrá conseguirse por algunas vías. Si usted, lector, es un cinéfilo militante del misterio y prefiere eludir todo indicio con respecto al conflicto central del film, le recomiendo entonces regresar a este post en otra oportunidad.

Durante el festival fue inevitable conocer el devenir de este drama, pues hasta la sinopsis más escueta terminaba delatándolo. La película está basada en un caso real ocurrido en 1984 en Islandia. Un barco pesquero se hundió en el Atlántico Norte. Murieron todos sus tripulantes, menos uno. The Deep es la hazaña extraordinaria que ni el aventurero más extremo y arrogante buscaría protagonizar. Una épica sin épica. Un film catástrofe por partida doble, pues en esta historia hay tanta agua como fuego. Un naufragio y un volcán. Y una gaviota indiferente como única compañía. Cuando Gulli (Ólafur Darri Ólafsson) pierde a todos sus amigos y aun así se lanza a nadar en medio de la nada, la pantalla se oscurece. Todo es noche pura y mar. Como tiene que ser. No lo salva ningún resplandor cinematográfico, ya que a diferencia de la monumentalidad de Una tormenta perfecta o del Náufrago de Tom Hanks, The Deep decide aplacar el espectáculo. No hay arquetipo aquí. No hay héroe verdadero más allá de la idealización -y explotación- mediática. “¿Cómo se investiga un milagro?”, se pregunta un científico frente al inaprensible sobreviviente, mientras todos los reflectores apuntan a ese hombre sencillo y aturdido que daría lo que sea por no estar ahí… tan solo.

Después de la proyección de la película, un colega me comentó que se había quedado con ganas de conocer un poco más sobre el contexto y las vidas de las víctimas. Creo que sentí algo similar, sobre todo porque tenía muy presente el film con George Clooney que dirigió Wolfgang Petersen, en donde se destinaba una sustanciosa primera parte del relato a la presentación de los personajes y sus vínculos. En The Deep es poco lo que sabemos sobre los pescadores. Todo sucede muy rápido. Incluso el protagonista, Gulli, se convierte en un conejillo de Indias cuando apenas empezamos a cobrar real dimensión de su tragedia. Aunque los flashbacks del personaje aportan cierta información, el montaje al mismo tiempo impone la distancia del artificio, pues son imágenes en sepia enmarcadas en el formato de las viejas fotografías analógicas, que a la vez tienen la impronta del registro en Super-8: el recuerdo privado se conjuga así con el pasado comunitario. Pero este bosquejo de "imágenes mentales" se activa desde una evidente exterioridad, pues el film sabe que no podemos estar en esa piel. Mientras los médicos desesperan por racionalizar lo inexplicable, Kormákur prefiere concentrarse en la profunda tristeza de un ser que se siente muy lejos de la ejemplaridad que pretenden atrubuirle. Con sobriedad, con su discreta síntesis, la narración intenta respetar la angustia intransferible del superviviente, y preservar el anonimato que él jamás buscó abandonar.

Al final, mientras corren los títulos de crédito, se intercalan imágenes de archivo del Gulli real. Algunas de estas escenas se habían representado con fidelidad en la película, pero hay una frase-emblema que pronuncia el pescador y que el director elige no reproducir en la boca del actor. “No soy más que una gota en el océano, y a nadie le importa que esto haya pasado.”

martes, 27 de noviembre de 2012

Mar del Plata 2012 - Wrong


Wrong (Estados Unidos, 2012)
Dirección: Quentin Dupieux
Sección: Sentidos del Humor

No estaba en mis planes ver este film. No lo busqué especialmente. Apareció como posibilidad en un intervalo entre otras películas, y allá fui. En la grilla de horarios se indicaba que Wrong pertenecía a la sección "Sentidos del Humor", pero curiosamente el film no figura ni en el catálogo oficial ni en la web del festival (y esto está confirmado: acabo de volver a chequearlo). Podría tratarse de un film agregado a último momento, aunque es demasiada casualidad que la película se titule justamente… Wrong (lo que está mal, lo equivocado, el error). ¿Es una broma? ¿Un pacto siniestro entre los creadores del film y los programadores del festival? ¿Una cláusula implícita en la producción de la película? ¿Será el ingreso en una dimensión desconocida? Ok, bajemos un cambio. Puede ser sólo una simple coincidencia. El problema es que luego de visitar el planeta de Quentin Dupieux, uno empieza a dudar de todo.

Hace dos años en Mar del Plata se proyectó el film anterior del mismo realizador, Rubber, una rareza que hoy ya parece ostentar un aura de culto. Acabo de verla. Es la historia de un neumático que cobra vida y tiene poderes mentales como los scanners de Cronenberg. Aunque se trata de una obra más extrema y mucho menos amable que Wrong, Rubber decide ser más explícita en su propuesta filosófica. En la primera secuencia del film, un policía sale del baúl de un auto e interpela a la cámara (al espectador) con interrogantes sobre clásicos del cine. “¿Por qué en E.T., de Steven Spielberg, el extraterrestre es marrón?”, se pregunta entre otras cosas el personaje, para luego concluir: “Todas las grandes películas, sin excepción, contienen una cuota importante de sinsentido. ¿Y saben por qué? Porque la vida misma está llena de sinsentido”.

Efectivamente, la premisa de Dupieux es cuestionar eso que denominamos "razón humana", esa lógica que el sujeto necesitó inventarse para no estallar en pedazos, para creer que estará a salvo mientas pueda unir las causas con sus efectos, los significantes con sus significados, la rutina cotidiana con la máscara de la cordura. Alguna vez a alguien se le ocurrió que el día debía tener 24 horas, por ejemplo. Y que cada hora podía incluir 60 minutos. Y resulta que este dato moldea y sofoca cada instante de nuestra existencia, aunque el esquema bien podría ser de otra manera. La sensación es inquietante y estimulante a la vez. De hecho, lo primero que Wrong pone en crisis es la misma concepción del tiempo. Un reloj que marca las 7:59 no pasa -como lo esperamos- a las 8:00, sino a las 7:60. Dolph (Jack Plotnick), el protagonista, se despierta con un reloj casi idéntico al que tiene Bill Murray en Hechizo del tiempo (Groundhog Day). Primero Dolph descubre que su perro, su única compañía, se escapó. Luego el joven asiste como cada mañana a su oficina, a pesar de que lo echaron hace meses. Dentro de la oficina llueve a cántaros aun en los días de sol. Más tarde un jardinero le confiesa al protagonista que la palmera de su jardín se transformó en un pino. Todo es así: dislocado, intempestivo, a veces genial. Hay que verla. Explicarla no tiene gracia. Y además es difícil describirla. Hablar de mundo fantástico o de humor absurdo no alcanza. Wrong es ante todo una reivindicación de la asociación libre y libertaria del surrealismo. No es una obra maestra, no. Es sólo un pequeño ejercicio, una humilde rebelión contra esos nudos ancestrales que sostienen toda ficción. Aunque sería mentiroso afirmar que esta historia no tiene sentido, porque en el fondo el autor quiere transmitir un mensaje, una reflexión que me recordó una frase que solía pronunciar Raúl Portal: Hay que valorar lo que tenemos antes de perderlo. (Queda en el espectador tomar esta nota como un mensaje sincero o como otra muestra más del cinismo del director).

Esperen, esperen. ¿Por qué llegué a Raúl Portal? ¿Acaso el personaje de William Fitchner no está inspirado en él? Ok, disculpen. La corto acá. Pero no dejen de agendar el título de la película para cuando comience a circular.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Mar del Plata 2012 - Starlet


Starlet (Estados Unidos, 2012)
Dirección: Sean Baker
Sección: Competencia Internacional

Impresiones cruzadas. Starlet es una cosa mientras transcurre y otra muy distinta cuando la pienso en retrospectiva. Quizás sean dos películas dentro de una, dos motivaciones en pugna que no llegan a amalgamarse con naturalidad. Ambientada en Los Angeles, la historia se centra en la extraña relación que una joven actriz establece con una mujer casi sesenta años mayor que ella. El director Sean Baker parecería apelar a una estructura de manual (la amistad entre opuestos) como credencial clásica habilitante para contar la otra película, menos previsible y más antropológica, que toma como objeto de estudio el marco existencial en el cual la chica desarrolla su particular oficio. Jane (Dree Hemingway) se dedica al cine porno. Lo que se narra sobre su rutina de trabajo en esa industria es lo más rico y relevante de Starlet, pero el relato recién comienza a desplegarlo en detalle cuando ya pasó más de media película y nuestra atención ya se siente un poco desilusionada.

Es evidente que Baker busca retratar la necesidad de afecto que tienen sus criaturas. El corazón del film es la soledad. Jane y su amiga Melissa compensan el vacío recurriendo al shopping y a las drogas, mientras la anciana Sadie (la debutante Besedka Johnson) se sumerge en el automatismo del bingo. Sucede que hay algo demasiado forzado en la manera en que Jane se acerca a esta mujer. Más allá del disparador inicial del vínculo, cuesta asimilar esa insistencia que lleva a la muchacha a repetir una y otra vez el mismo ademán. No es que la relación en sí misma suene falsa, pues de hecho los diálogos tienen frescura y evitan caer en las “lecciones de vida”. Sin embargo, cuando finaliza el film la imagen de la anciana se nos hace difusa: ella sólo parece funcionar como simple parámetro de contraste, como si esta dialéctica le permitiera al narrador ingresar más oblicuamente en la realidad de la muchacha. El mecanismo obliga a la joven a salir de su alienación para volverse más “humana”, más “común”, pero el recurso resulta demasiado calculado y hasta improductivo. 

Es que Jane rara vez abandona ese limbo de superficialidad publicitaria que recubre su andar. Curiosamente, esta actitud volátil que al principio genera cierta irritación hacia el personaje, de a poco se va convirtiendo en una de las zonas más intrigantes del film, la veta psicológica que al director sin dudas le interesaba investigar. Las preguntas surgen después, cuando la película consigue asentarse en el recuerdo. ¿Qué significa actuar el sexo? ¿Cómo es ese estado del ser? ¿Cómo trascender el cliché para reconocer a la persona? Y no, no estamos ante un tratado de metafísica. Starlet tan sólo nos invita a una excursión. Pero es una pena que el relato termine justo cuando empezábamos a encariñarnos con el personaje-guía. 

domingo, 25 de noviembre de 2012

Semana del Cine Europeo 2012 en el Gaumont

Este martes 27 de noviembre comienza la nueva edición de la Semana del Cine Europeo en el cine Gaumont, un acontecimiento que con los años se convirtió en una de las citas cinéfilas más esperadas del año. La programación está a cargo de Thierry Frémaux, director general del Festival de Cannes, quien estará presente en la inauguración de la Semana, día en el que se proyectará el último film de Ken Loach, The Angels' Share.

Aquí están las películas de la Semana:

The Angels' Share, de Ken Loach (Irlanda, 2012)
Martes 27 de noviembre a las 20.30 (Función con invitación - Pocas filas disponibles a la venta)
Sinopsis: En Glasgow, Robbie es un joven padre de familia que no logra escapar de su pasado delictivo. Para evitar la cárcel debe someterse a una pena de trabajos comunitarios, y allí conoce a un hombre que lo inicia nada menos que en el arte del whisky. Robbie descubrirá que tiene un don especial.

Amour, de Michael Haneke (Alemania, 2012)
Miércoles 28 de noviembre a las 20.30
Sinopsis: Georges y Anne son octogenarios. Personas cultas, profesores de música retirados. Un día Anne es víctima de un accidente. El amor que une a esta pareja se someterá a una dura prueba.

Reality, de Matteo Garrone (Italia, 2012)
Jueves 29 de noviembre y domingo 2 de diciembre a las 20.30
Sinopsis: En el corazón de Nápoles, Luciano es un padre de familia exuberante que ejerce su talento como cómico ante los clientes de su pescadería y su numerosa tribu. Un día, impulsado por sus hijos, participa sin demasiada convicción en el casting de un reality show. Y su vida cambiará por completo.

The Hunt, de Thomas Vinterberg (Países Bajos, 2012)
Viernes 30 de noviembre y lunes 3 de diciembre a las 20.30
Sinopsis: Tras un divorcio difícil, Lucas ha encontrado una nueva novia, un nuevo trabajo y se dispone a reconstruir su relación con su hijo adolescente. Pero algo sale mal. Un detalle, un comentario inocente y una mentira que se extiende como un virus invisible.

Holy Motors, de Leos Carax (Estados Unidos, 2012)
Sábado 1 de diciembre y martes 4 de diciembre a las 20.30
Sinopsis: Desde el amanecer hasta la noche, algunas horas en la existencia del Señor Oscar, una persona que viaja de vida en vida. Pasa de ser un ejecutivo a un asesino, después un mendigo, luego un padre de familia. Parece interpretar varios papeles, sumergiéndose completamente en cada uno de ellos, pero... ¿dónde están las cámaras?

Las funciones se realizan en el Cine Gaumont – Espacio INCAA Km 0 (Av. Rivadavia 1635). La entrada individual tiene un costo de 8 pesos, y hay un pack promocional de 5 películas por 30 pesos (ya están disponibles en el cine).

sábado, 24 de noviembre de 2012

Mar del Plata 2012 - Abril en Nueva York


Abril en Nueva York (Argentina, 2012)
Dirección: Martín Piroyanski
Sección: Competencia Argentina

Hace dos años Martín Piroyanski dirigió No me ama, un encantador cortometraje que en cierta medida habilitaba el entusiasmo ante la proyección de Abril en Nueva York. El mismo Piroyanski ya es en sí una presencia cinematográfica virtuosa, con su físico elástico y a la vez tímido, con un rostro incapaz de mostrarse impasible, como si sus enormes ojos siempre estuvieran gritando, deseando, muy lejos de la tan transitada “abulia de las jóvenes generaciones” que ha obsesionado al cine nacional de la última década. Pienso en su compleja interpretación en la reciente La araña vampiro, pero sobre todo recuerdo cómo su perfecto timing cómico encendía Mi primera boda para acabar adueñándose de la película toda. Hablo del Piroyanski actor porque lo considero un talento y porque creo que tiene como pocos un pulso reconocible, una ansiedad particularmente fotogénica que supo explotar a su favor al realizar y protagonizar No me ama, un corto tan sencillo como redondo e ingenioso. Por el contrario, Abril en Nueva York es una película indecisa, construida a partir del culto a la improvisación, un piso que aquí no siempre alcanza para solventar el interés narrativo, ni ofrece tampoco el riesgo suficiente como para leer la propuesta desde un plano más experimental. 

Hecha entre amigos, en poco tiempo y con poco dinero, la película se presenta como una comedia romántica con algunos trazos tristes aunque reversibles. Cuenta una historia de amor entre dos argentinos recién instalados en Manhattan: Valeria (la bella Carla Quevedo) trabaja en un restaurante y estudia teatro, mientras Pablo (Abril Sosa) se dedica a tocar la guitarra, beber y vagar por la ciudad. De hecho, la chica mantiene a su novio, y él a ella no la trata nada bien. Pronto aparece un tercero, un yanqui alto, rubio, exitoso y galante a quien el mismo guión se ocupa de rotular como cliché (y por aquí había una simpática veta autoconsciente que el film nunca busca explorar). En un primer momento, la forma en que Piroyanski registra el espacio cerrado de la convivencia me remitió a un film norteamericano que se proyectó en Mar del Plata hace unos años, Nights & Weekends, una delicia minimalista en donde solo dos personajes logran sostener el relato en base a la sutil tensión que crece en la intimidad. La diferencia es que aquélla era una película elaborada, con personajes maduros y una narración que sabía a dónde quería llegar en su retrato de un amor contrariado. Tal vez no debamos pedirle tanto rigor al film argentino. De alguna manera, su devenir disperso podría ampararse en el hecho de que en su nueva vida los protagonistas están "probando suerte", y dado que ni ellos ni el relato tienen un eje claro, Piroyanski elige entonces confiar en la efectividad de los episodios humorísticos aislados (que son escasos, por cierto). Sin embargo, el principal problema de Abril en Nueva York no reside en esta impronta de libre tanteo sino en la simplificación con la cual desliza ciertas cuestiones delicadas (la violencia del varón, la incertidumbre laboral) para luego relativizarlas y allanar sin dilemas el camino hacia el happy end. Estamos de acuerdo con que se trata de una película liviana y sin mayores pretensiones, pero eso no justifica que deba ser tan extremadamente naif.

viernes, 16 de noviembre de 2012

Otra muestra notable en la sala Lugones

El próximo miércoles 21 de noviembre comienza el Festival de Cine 4+1, un “festival de festivales” que se realiza de manera simultánea en Argentina, Brasil, Colombia, España y México con el propósito de recuperar los títulos más significativos del cine de autor más reciente que no llegaron a conseguir estreno comercial (aunque también se incluyen un par de clásicos geniales). Todos los films tuvieron gran repercusión crítica en festivales de los últimos años, así que realmente todos resultan tentadores. Dentro de las películas que he podido ver, recomiendo: todas las películas de Werner Herzog; Photographic Memory, de Ross McElwee; Bonjour Tristesse, de Otto Preminger; Crazy Horse, de Frederick Wiseman; Vida sin principios, de Johnnie To; Resplandores (segunda parte del documental Figuras de guerra), de Sylvain George; y La Balada de Genesis y Lady Jaye, de Marie Losier (¡absolutamente imperdible!).

Aquí va la programación completa del festival:

Miércoles 21
A las 14.30: En el abismo, de Werner Herzog  (Into The Abyss - EE.UU/Reino Unido/ Alemania, 2011)
A las 17.00: Memoria fotográfica, de Ross McElwee (Photographic Memory - EE.UU/ Francia, 2011)
A las 19.30: Buenos días, Tristeza, de Otto Preminger  (Bonjour Tristesse - EE.UU, 1958)
A las 22.30: Nana, de Valerie Massadian (Francia, 2011)

Jueves 22
A las 14.30: Crazy Horse, de Frederick Wiseman (Francia/EE.UU, 2011)
A las 17.00: La demora, de Rodrigo Plá (Uruguay/México/Francia, 2012)
A las 19.30: Terri, de Azazel Jacobs (EE.UU, 2011)
22.00: Resplandores (mi cara, mi revuelta, mi nombre), de Sulvian George (Les éclats (ma gueule, ma révolte, mon nom - Francia, 2011)

Viernes 23
A las 14.30: La Locura de Almayer, de Chantal Akerman (La folie Almayer - Francia/Bélgica, 2011)
A las 17.00: Verano, de José Luis Torres Leiva (Chile, 2011)
A las 22: La Balada de Genesis y Lady Jaye, de Marie Losier (The Ballad of Genesis and Lady Jaye - EE.UU, 2011)

Sábado 24
A las 14.30: La tierra del olvido, de Michale Bogamin (La terre outragée - Francia/ Polonia/Alemania, 2011)
A las 17.00: Adiós, de Mohammad Rasoulof (Bé omid é didar - Irán, 2011)
A las 19.30: Vida sin principios, de Johnnie To (Dyut meng gam - Hong Kong, 2011)
A las 22.00: 4:44 Último día en la tierra, de Abel Ferrara (4:44 Last Day On Earth - EE.UU/Suiza/Francia, 2011)

Domingo 25
A las 14.30: Hollywood Talkies, de  Óscar Pérez y Mia de Ribot (España, 2011)
A las 17.00: 3.11 Una sensación de hogar, de Naomi Kawase (3.11 A Sense of home - Japón, 2011)
A las 19.30: La salvaje y azul lejanía, de Werner Herzog (The Wild Blue Yonder - EE.UU/Alemania, 2005)
A las 22.00: Nosferatu, vampiro de la noche, de Werner Herzog (Nosferatu, Phantom de Nacht - República Federal Alemana/ Francia, 1978)

Las funciones se realizan en la sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín (Av. Corrientes 1530) - Las entradas cuestan 15 pesos (7 para estudiantes y jubilados que tengan credencial del complejo).

Para más detalles sobre el ciclo, los horarios y las películas, ir a la web del teatro.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

De tanto ver la luz...


De tanto ver la luz hemos perdido
la recta proporción de ese milagro,
que otorga a la materia su volumen,
contorno fiel al mundo que queremos
y límite a los puntos cardinales.

Carlos Marzal (Fragmento del poema "Magia de estar siendo")

En la imagen: Un método peligroso (A dangerous method), film de David Cronenberg

viernes, 9 de noviembre de 2012

Idea

"Lo que a mí me interesa es saber si aún tenemos la capacidad histórica de actuar en el régimen de la idea y no simplemente según el régimen de la concurrencia o de la conservación."

Alain Badiou

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Legado


"En este mundo es tan fácil hacer lo que está mal. 
Así que si sientes que algo está mal, no lo hagas, ¿de acuerdo? 
Y si sientes que es fácil, no lo hagas. 
No dejes que el mundo te devore."

Lori (Sarah Wayne Callies),
 en la cada día más devastadora The Walking Dead

lunes, 5 de noviembre de 2012

Leonardo Favio (1938 - 2012)


"Testimoniar el llanto, testimoniar la Historia, 
cantarle a la pasión, a la poesía: ser memoria."