jueves, 1 de diciembre de 2011

Mar del Plata 2011 - Tatsumi


Tatsumi (Singapur, 2011)
Dirección: Eric Khoo
Sección: Competencia internacional 

En su quinto largometraje el cineasta singapurense Eric Khoo le rinde homenaje a su admirado Yoshihiro Tatsumi, un maestro del comic japonés conocido por desarrollar un innovador estilo de novelas gráficas para adultos, género conocido como “gekiga”. Para contar la historia de Tatsumi y a la vez transmitir el impacto de su trazo, el director de Be with me decidió hacer un film de animación conjugando dos líneas: por un lado, el relato recrea cinco de las historietas más relevantes del dibujante, y por otro, narra algunos episodios de su vida inspirados en “A drifting life”, una monumental autobiografía que abarca unos 50 años de historia japonesa, desde el final de la Segunda Guerra hasta los ’90. 

Tatsumi es una película ambiciosa con la que al principio cuesta conectarse. Su voluntad de tributo le impone al relato una valla de solemnidad que es necesario vencer para sumergirse en el fluir emotivo de las viñetas. Confieso que durante la proyección no pude olvidarme del brillante film American Splendor, ya que su propuesta es similar a la de Khoo y los personajes de Harvey Pekar son antihéroes de lo cotidiano, como los de Yoshihiro. American Splendor tenía actores reales pero también apelaba a la animación para imbricar vida y obra del artista, y en esa fusión la película se permitía ser desestructurada y pícara, claro que para eso contaba con la ventaja inigualable de tener a personaje y autor unificados en la figura de Pekar. La trayectoria del japonés es muy distinta y por eso la síntesis requerida resultaba más compleja; a través de esta comparación solo me estoy preguntando si, quizás, una actitud menos reverencial podría haber potenciado una relación más libre entre el realizador y su material.

Sin embargo, y a pesar de sus altibajos, Tatsumi gana y conmueve porque nace de un objetivo absolutamente noble y coherente con la obra de Khoo: comprender cómo nos hemos forjado este presente de egoísmo, miedo y soledad, un mundo en donde ya no sabemos cómo vincularnos. Hiroshima, la guerra fría, Vietman, el capitalismo feroz, la alienación, no son fenómenos que se limiten a una región del mapa: son la historia del hombre, de su deshumanización, un destino ante el cual dibujante y cineasta comparten el mismo abatimiento, la misma sensibilidad exaltada. El cine de Khoo, es cierto, a veces puede bordear la sordidez paralizante (como sucede en su trabajo anterior, My Magic), pero evidentemente posee un radar especial para apresar esas almas vitalistas que marcan la diferencia. Al final del film lo vemos al Tatsumi de carne y hueso. Él es quien cumple aquí el rol luminoso que Theresa Chan detentaba en la gran Be with me.