domingo, 4 de septiembre de 2011

Married Life, de Ira Sachs


Mientras escuchamos a Doris Day interpretar una canción juguetona durante la secuencia de créditos, en la pantalla desfilan animaciones ilustrando el sueño burgués americano tan típico de mediados del siglo XX, dibujos de cuño naïf con contornos idealizados que la película se dedicará a borronear. Cuatro son los personajes esenciales sobre los que se erige la ficción: un matrimonio (Chris Cooper y Patricia Clarkson), la joven amante (Rachel McAdams) y el tradicional amigo de confianza (Pierce Brosnan). “Película de personajes”, “comedia de situaciones” y “pieza de cámara” son algunos de los rótulos que abundaron en las reseñas sobre Married life, etiquetas que aciertan en la descripción aunque suelen esconder un guiño peyorativo, como si al implantarlas el crítico estuviera diciendo que, básicamente, estamos ante una propuesta llana y limitada (e incluso “televisiva”, un calificativo utilizado con excesiva gratuidad). Por otra parte, al ser casi por reglamento comparada con Lejos del paraíso (Far from heaven) de Todd Haynes, Married life salió inevitablemente desfavorecida. Pero, ¿para qué hacer esa comparación inmerecida? ¿Por qué dar por hecho que el director Ira Sachs quería replicar el cometido de Haynes? Dejemos esa manía de pedirle a las películas aquello que no pretenden ser.

Married life es un film más que digno, de narración concentrada, tersa ambientación y pulso de relojería. Hay una frase que los personajes pronuncian más de una vez, una idea en torno de lo que significa la felicidad propia en relación a la dicha de los otros. No voy a reproducir aquí la frase exacta -tienen que ver el film- pero me llamó la atención que el guión insistiera tanto en ella, ya que se corría el riesgo de explicitar demasiado la premisa subyacente a la estructura total (y la premisa es algo que conviene más bien sugerir progresivamente). La cuestión es que esa idea (o aforismo) se revelará en la historia como una retórica espuria para la manipulación a varias puntas. Y al mismo tiempo se trata de un problema filosófico de atávica relevancia que apunta directamente al núcleo de la humanidad, al edificio moral que supimos construir. Sachs aborda la ambigüedad del dilema sin arrancarlo de sus azares terrenales, combinando negrura y absurdo, sosteniendo el relato con pasos firmes pero discretos, acordes con el aura de sumisión al cual el protagonista parece destinado. Puede ser que percibamos cierta asepsia chabroliana en el trayecto, como si estuviéramos detrás de un cristal observando un estudio de conductas opacas que no nos rozan. Mentira. Autoengaño. Cada diálogo del film nos toca de una manera u otra. Quien duerme a nuestro lado nunca dejará de ser un enigma.


Married Life (Estados Unidos, 2007)
Dirección: Ira Sachs
Guión: Ira Sachs y Oren Moverman a partir de la novela "Five roundabouts tu heaven", de John Bingham.
Intérpretes: Chris Cooper, Pierce Brosnan, Patricia Clarkson, Rachel McAdams, David Wenham, Annabel Kershaw.