miércoles, 13 de octubre de 2010

Gigante, de Adrián Biniez


"En algún punto, todas las relaciones 
son un enigma a resolver".

Adrián Biniez

Jara trabaja en un supermercado. Vigila. Dicen que los supermercados son no-lugares, espacios de tránsito, valles impersonales. Para muchos el supermercado es el único lugar, y lo aceptan, aunque no sea el paisaje soñado. Es el lugar de trabajo, uno como cualquier otro, y muchos no tienen otra opción. Pero hay una ley universal: en todo trabajo alguna vez fantaseamos. Todos dependemos de ese remolque cotidiano. Inventamos algo que nos hace volver ahí al día siguiente, porque de eso se trata un poco todo este asunto del estar acá en la Tierra. Descubrir un deseo, primero espiarlo y luego asumirlo, hasta empezar a seguirlo. Hay películas que existen para reubicarnos en ese mecanismo esencial. Películas que dan oxígeno y nos dejan un poquito más livianos. Gigante es una película aireada y celeste, como los ojos de Jara.  

1 comentario:

Eleonora Eberle dijo...

La vi en La Pedrera, al aire libre, en pantalla gigante con el airecito del mar... Me encantó.
Un beso.
Lili