jueves, 5 de agosto de 2010

The Children's Hour

Debe ser el déjà vu cinematográfico más curioso que me tocó experimentar. Allá por los años 90, en el cable, me topé con La mentira infame (The children’s hour), dirigida por William Wyler. Un par de años después, también en televisión (es increíble comprobar cuántos buenos clásicos programaban antes en el cable), me dispuse a ver Infamia (These three), que tenía un argumento llamativamente similar a la película anterior y estaba firmada por… William Wyler.

¿Las dos pertenecían efectivamente al mismo Wyler? ¿El mismo de Cumbres Borrascosas y Rosa de Abolengo? ¿Y cómo sería entonces la obra de teatro original? Ahora uno confirma esos datos finos con solo entrar a IMDB, pero hace quince años esto no era automático, salvo que uno tuviera una enciclopedia completísima. Lo único evidente era la diferencia fundamental entre ambas versiones: The children’s hour, estrenada en 1961, exponía un amor homosexual que These three, en 1936, no podía ni siquiera sugerir. Por eso no se trata de un remake más: nació de una necesidad de Wyler de hacer justicia, y se vengó del código Hays readaptando la misma obra pero esta vez con un personaje que sufre de verdad y confiesa sentirse “anormal” (nadie pronuncia la palabra lesbianismo).

La autora de la pieza original es Lilliam Hellman, quien colaboró como guionista en varias películas de Wyler. La historia transcurre en un colegio para niñas dirigido por dos jóvenes profesoras (Audrey Hepburn y Shirley McClaine en la versión de 1961). Una de las alumnas es particularmente dañina y manipuladora. Un día esta nena le cuenta a su abuela que vio a las maestras en una actitud “sospechosa”, narración al oído que queda fuera de nuestro alcance, justamente porque ya no importará su veracidad. El eje del film es la fuerza devastadora del prejuicio, como si una hermosa casita de muñecas fuera pisoteada con furia por un monstruo primitivo y desatado. Pero más allá de la infamia que deben afrontar las protagonistas, lo que Wyler no quiso eludir es el profundo dolor de una persona que no puede aceptarse a sí misma porque la sociedad se lo prohíbe.

Y pensar que hace unas semanas en el debate por la ley de matrimonio igualitario todavía se hablaba de “aquello que es natural y aquello que no lo es”. Ayyy… si pudiera enviarle una copia de esta película a cada uno de ellos, a ver si por fin comprenden que desde ahora habrá cada día menos lágrimas. Y si pudiera, ya que estamos fantaseando, le sacaría un pasaje a Wyler de regreso a la vida para que hiciera una tercera versión aquí en Argentina. Apuesto a que nos regalaría una encantadora comedia de enredos (aunque no fuera su género habitual), contento de que una partecita del mundo haya dado un paso hacia una mejor humanidad.


The Children’s Hour (EE.UU, 1961)
Título local: La mentira infame
Dirección: William Wyler
Con Audrey Hepburn, Shirley McClaine, James Garner, Miriam Hopkins, Karen Balkin.

2 comentarios:

Eleonora Eberle dijo...

Hace rato llegué del Cervantes, donde en el ciclo de Teatro por la Identidad El gran Tito Cossa se dio el gusto de armar una comedia sobre este tema "Del ropero al closet". Una especie de resumen sobre el machismo y la homofobia, tan argentinos, desde la década del 50 a la fecha.
Voy a tratar de conseguir la peli, amo a esas dos genias!

Caro dijo...

Recuerdo que "The children's hour" me impactó mucho la primera vez que la vi. Hace unos días tuve ganas de revisarla, y sentí que había un dejo "antiguo" en su look, como si uno no pudiera creer que esa opresión discriminadora fuera tan voraz en los '60 (aunque sabemos que sí, si hemos comprobado que también existe hoy).

Igualmente es un drama sólido, más allá de la cuestión homosexual. Porque del viejo dilema de la palabra de uno contra la del otro. Frente a una acusación falsa, más si viene de una niña, la sensación es de parálisis total, las palabras son inútiles. Eso es lo que transmiten la actrices protagonistas, y es lo que Wyler quería contar.