domingo, 14 de febrero de 2010

Soledades

Mientras hoy el mercado lucra con el invento importado del Valentine’s Day, quisiera recordar a aquellos millones y millones de seres humanos que desde hace siglos viven en el más absoluto desamor. Los dejo con el maestro:

Por Eduardo Galeano *


"Con la soledad pasa lo mismo que con la pobreza: una cosa es la pobreza de algunos santos, de algunos ascetas y alguna gente con tremenda capacidad de desprendimiento y de sacrificio que elige la pobreza. Como un amigo mío italiano que se llama Jany Tonioni -que es un científico muy importante- uno de los especialistas de investigación cardiológica más importantes del mundo; gana mucho dinero y vive así, con una pobreza franciscana, porque todo lo que gana lo entrega a las organizaciones que luchan por los derechos humanos en el mundo. El se ha impuesto eso a sí mismo. Son casos de pobreza elegida que pueden ser muy purificadores del alma. Es muy distinta la pobreza no elegida, cuando alguien nace en el barrio Borro condenado desde chico a la delincuencia. La pobreza allí es una maldición espantosa."

"Con la soledad pasa lo mismo: una cosa es la soledad que uno elige, que muchas veces es necesaria. Uno necesita estar solo muchas veces en la vida. Y estar solo puede no ser estar solo en el sentido estricto de "estar solo"; porque como vos decías con mucha razón: uno muchas veces puede estar acompañado por las voces de la tierra, por las voces de la noche, por las voces de su propia memoria que te acompañan aunque no quieras. Uno nunca está de veras solo. Pero digamos que dentro de lo que sería esa soledad relativa, elegir la soledad es un derecho humano fundamental, el derecho de estar solo a veces y eso está perfectamente bien."

"Entonces hay una soledad elegida, que es la soledad que uno vive en silencio, que a veces es imprescindible para poner el alma en orden. A mí me hace mucho bien caminar, camino mucho solo por la rambla. Camino, ando y ahí voy poniendo en orden el alma; voy juntando los pedacitos de mi alma rota."

"Pero hay otra soledad, que es la soledad no elegida, la soledad a la que te condena una sociedad del desvínculo, una sociedad que te separa de los demás, que te impide encontrarte con los demás y esa soledad no elegida es una maldición; es una fuente de angustia, de ansiedad, te hace sentirte la última basura de la tierra. En cambio la soledad elegida puede acompañarte mucho y muy bien en los momentos más jodidos, más difíciles. Son como dos modos de la soledad muy distintos. Así como hay dos modos de pobreza también muy distintos, así también hay dos modos de soledad."

"En el mundo de hoy la gente está cada vez más sola. Eso lo siento en los países pobres, en los países ricos, en Europa, en América Latina, en la gente que vive a todo lujo y en los que vienen en la última miseria. Yo siento que están todos cada vez más solos. Por ejemplo la relación entre las personas está dejando lugar a la relación entre las máquinas. Cuando yo era chico la fiesta de la vida era a la intemperie: estar con otros chicos a veces rompiéndonos los dientes, peleándonos, pero era la vida como fiesta compartida y ahora en cambio vos ves a los nenes condenados al televisor. Ahora, que fui a Buenos Aires porque tuve que hacer una presentación en un teatro céntrico; un día a las cinco o seis de la tarde, alcé la vista y vi en un sexto piso un niño con un triciclo en el balcón que iba y venía. Iba y venía él con el triciclo en el balcón. Era un bichito enjaulado, era un prisionero, era un solo, un solo de soledad no elegida, un solo de soledad impuesta por un sistema social, por un modo de vida que nos arroja a la soledad, la soledad a la que estamos condenados en el mundo de hoy, la soledad que te condena en la medida en que te envenena la relación con los demás. A partir del momento en que te obliga a considerar que los demás son enemigos, son competidores, que te van a quitar tu trabajo; competidores ante quienes vas a tener que demostrar que sos más importante porque tenés más cosas."

"Se han envenenado las relaciones entre las personas: la competencia; esta concepción de la vida como carrera de obstáculos, donde cada uno tiene que demostrar que tiene derecho de vivir porque es capaz de ganarle al otro. Eso ha envenenado las relaciones entre las personas que son cada vez menos fraternales, cada vez menos solidarias."


* Fragmentos editados de una conversación publicada en La Prensa del Oeste (abril de 1995). Ir al texto completo.

La pintura es de Antonio Berni.