viernes, 31 de diciembre de 2010

A pocas horas del 2011


Solo de piano

Ya que la vida del hombre no es sino una acción a distancia,
Un poco de espuma que brilla en el interior de un vaso;
Ya que los árboles no son sino muebles que se agitan:
No son sino sillas y mesas en movimiento perpetuo;
Ya que nosotros mismos no somos más que seres
(Como el Dios mismo no es otra cosa que Dios)
Ya que no hablamos para ser escuchados
Sino para que los demás hablen
Y el eco es anterior a las voces que lo producen;
Ya que ni siquiera tenemos el consuelo de un caos
En el jardín que bosteza y que llena de aire,
Un rompecabezas que es preciso resolver antes de morir
Para poder resucitar después tranquilamente
Cuando se ha usado en exceso de la mujer;
Ya que también existe un cielo en el infierno,
Dejad que yo también haga algunas cosas:
Yo quiero hacer un ruido con los pies
Y quiero que mi alma encuentre su cuerpo.

Nicanor Parra

Un abrazo grande para todos 
y gracias por estar ahí.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Lo mejor de 2010


Top Ten 2010 (Películas extranjeras)

La cinta blanca (Das weisse Band), de Michael Haneke
Vincere, de Marco Bellocchio
Yuki y Nina, de Nobuhiro Suwa e Hippolyte Girardot
Toy Story 3, de Lee Unkrich
Police, adjective (Politist, adj.), de Corneliu Porumboiu
La isla siniestra (Shutter Island), de Martin Scorsese
Synecdoche, New York, de Charlie Kauffman
La carretera (The road), de John Hillcoat
Wendy y Lucy, de Kelly Reichardt
Las playas de Agnès (Les plages d'Agnès), de Agnès Varda



Dos obras maestras que dejé afuera del top ten porque ya tienen sus años:
Rosetta, de Luc y Jean-Pierre Dardenne
La sonrisa de mi madre (L’ora de la religione), de Marco Bellocchio







Otras quince muy buenas (en orden alfabético):

Aquel querido mes de agosto, de Miguel Gomes
Amor sin escalas (Up in the air), de Jason Reitman
Atracción peligrosa (The town), de Ben Affleck
Cinco minutos de gloria (Five minutes of heaven), de Oliver Hirschbiegel
El escritor oculto (The ghost writer), de Roman Polanski
El padre de mis hijos (Le père de mes enfants), de Mia Hansen-Løve
Independencia, de Raya Martin
La danse: El Ballet de la Opera de París, de Frederick Wiseman
Luz silenciosa (Stellet Licht), de Carlos Reygadas
Red social (The social network), de David Fincher
Ricky, de François Ozon
Redacted (Samarra), de Brian De Palma
Sólo un hombre (A single man), de Tom Ford
Triángulo (Jerichow), de Christian Petzold
Vivir al límite (The hurt locker), de Kathryn Bigelow



Genialidad que no puedo dejar de celebrar:

La cuarta temporada de Mad Men






Deudas importantes (películas con excelentes críticas que no llegué a ver y que quizás podrían haber entrado en el Top Ten, pero bueno… todo no se puede):

El ilusionista (L'illusionniste), de Sylvain Chomet
Entre la fe y la pasión (Hadewijch), de Bruno Dumont
La pivellina, de Tizza Covi y Rainer Frimmel
Santiago, de João Moreira Salles
Un affaire d’amour (Mademoiselle Chambon), de Stéphane Brizé
Villa Amalia, de Benoît Jacquot

jueves, 23 de diciembre de 2010

Algo para recordar



Un puñadito de personajes de 2010 que, por diversos motivos, me parecieron únicos.





Yuki
(Yuki y Nina)



Cristi
(Police, adjective)







Ryan Bingham
(Amor sin escalas)




Gabriela Liffschitz
(Bye Bye Life)





Ida Dalser
(Vincere)







Víctor
(El hombre de al lado)









George
 (Sólo un hombre)



Sargento William James
(Vivir al límite)







El oso Lotso
y el bebote
(Toy Story 3)








"Elvis" Cormac
(Vampiros del día)






Hazel
(Synecdoche, New York)




Ricky
(Ricky)





El reverendo Marcus
(El último exorcismo)




La tía Candelaria
(La Tigra, Chaco)




 

Torrez
(Machete)






Agnès Varda
(Las playas de Agnès)










Grégoire Canvel
(El padre de mis hijos)




Steven Russell
(Una pareja despareja)

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Intolerancia

"Juzgarme es juzgar al conjunto del cine comprometido, social y humanitario iraní; el cine que tiene la intención de situarse por encima del bien y del mal, el cine que no juzga y que no se pone al servicio del poder y del dinero, sino que hace lo posible para dar una imagen realista de la sociedad".

Estas palabras pertenecen a un alegato escrito por el cineasta iraní Jafar Panahi, y publicado ayer en el diario Le Monde. El director fue condenado a seis años de prisión por “propaganda contra el régimen” de país. Además de la reclusión, la sentencia le impide hacer cine, escribir guiones o viajar el extranjero en los próximos 20 años.

Junto a Panahi fue condenado, también a seis años de prisión, el joven realizador Mohammad Rasoulof, por los mismos cargos de conspiración y propaganda contra el Gobierno iraní.

"Nuestro país es vulnerable y solamente la instauración del estado de derecho para todos, sin ninguna consideración étnica, religiosa o política puede preservarnos del peligro real de un futuro cercano caótico y fatal”, y señaló el director de El círculo, y resaltó que "la tolerancia es la única solución realista y honorable a ese peligro inminente".


Este caso lo mencionamos en mayo, cuando el director llevaba dos meses detenido. Al tiempo lo liberaron, pero evidentemente la ignominia no quiere perder protagonismo.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Revolución permanente


"Consiste la felicidad en poseer permanentemente 
la conciencia del cambio."

Vicente Núñez

("Sofisma")

Imagen: Poetry, sublime película de Lee Chang-dong.

Desconocerse


"Avanzaron hacia el desconocimiento de sí mismos."

Vicente Núñez

("Sofisma")

Imagen: Escenas de la vida conyugal, de Ingmar Bergman

Táctil


"Mis noches de amor ya estaban escritas.
Te amé con la videncia táctil de la ceguera."

Vicente Núñez
("Sofisma")

La imagen pertenece a la hermosa película Vendredi soir, dirigida por Claire Denis.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Sin red


"La semilla de Wendy and Lucy apareció poco después del huracán Katrina, después de oír sobre gente izándose con los cordones de sus borseguíes, y oír el supuesto de que la vida de esa gente era tan precaria debido a algo de pereza por su parte. Jon y yo estábamos pensando sobre la idea de no tener red -digamos que tus cordones se fueron flotando-, ¿cómo salís de tu problema totalmente por las tuyas, sin ayuda del gobierno? Mirábamos mucho neorrealismo italiano y pensábamos que los temas de esas películas suenan adecuados para la vida en Estados Unidos en los años de Bush. Hay cierta clase de ayuda que la sociedad va a dar, y otra que no. Así que nos imaginamos a Wendy como una inquilina; sin seguro social, cuidando sólo que todo cierre, y hay un incendio en el que no tiene responsabilidad alguna, y pierde su vivienda. No sabemos su historia anterior a la película, pero nos imaginamos que Wendy estaba en una situación de ese tipo."

Kelly Reichardt

* En una conversación con Gus Van Sant publicada en el libro "El cine de Kelly Reichardt: el sueño americano terminó", editado por el Bafici (marzo de 2009). La imagen pertenece a la película Wendy and Lucy,  estrenada de forma limitada en Buenos Aires.

martes, 14 de diciembre de 2010

Top Ten 2010 - Cine Argentino


Fue un gran año para la producción nacional, por lo que creo que merece su propio ranking (más adelante hablaremos de los mejores estrenos internacionales).

Top Ten – Cine Argentino

 1-     Carancho, de Pablo Trapero
 2-     La Tigra, Chaco, de Federico Godfrid y Juan Sasiaín
 3-     El hombre de al lado, de Mariano Cohn y Gastón Duprat
 4-     Excursiones, de Ezequiel Acuña
 5-     Por tu culpa, de Anahí Berneri
 6-     Rompecabezas, de Natalia Smirnoff
 7-     Francia, de Adrián Caetano
 8-     El Rati Horror Show, de Enrique Piñeyro
 9-     Sin retorno, de Miguel Cohan
10-   Che, un hombre nuevo, de Tristán Bauer

domingo, 12 de diciembre de 2010

El hombre moderno


el hombre moderno dice:
el 26 de octubre tenía ganas de morirme
mientras viajaba en ómnibus
a las tres de la mañana
sé que hay cosas más importantes
en la vida del mundo
en la vida de millones de hombres
pero si hablara de lo que pasa en millones de hombres
no podría decirlo tan simplemente
no podría decirlo en modo alguno
pero hablo
conociendo el tema
de lo que le pasa a uno entre millones
hablo de uno que el 26 de octubre
tenía ganas de morirse
mientras viajaba en ómnibus
a las tres de la mañana
y digo nombro al mundo entero
a los millones que a esa hora
morían de verdad nacían
esperaban
volvían a sus casas
o podían morirse como estaban
si pompeya (otra vez) el mundo entero
se borrasen por razón de guerra y de locura
o por una información equivocada

Edgar Bayley

viernes, 10 de diciembre de 2010

Cerraduras

"Las puertas pueden estar cerradas con llave, pero por seguras que sean las cerraduras, el problema no desaparecerá. Las cerraduras no son capaces de domesticar o aplacar las fuerzas causales de los desplazamientos humanos que transforman a los humanos en refugiados. Las cerrraduras pueden ayudarnos a soslayar el problema o a olvidarlo, pero no pueden obligarlo a dejar de existir."

Zygmunt Bauman

jueves, 9 de diciembre de 2010

Antiguas costumbres

¿Usted sigue montando en una moviola tradicional?

Prefiero hacerlo. Hay algo artesanal en el hecho de manipular la película. No estás perdiendo tiempo cuando tienes que levantarte, buscar el trozo de celuloide que necesitas, localizar la secuencia precisa, ponerla en la moviola, etc., para mí todo ese proceso es importante, porque me da tiempo para pensar. En el Avid es todo muy automático, la tentación de saltar de un material a otro con mucha rapidez está siempre ahí. Algunos dicen que con el Avid tienes más opciones, pero eso no tiene sentido, las opciones son las mismas; puedes ponerlas a prueba con más rapidez, pero son las mismas.

Frederick Wiseman
En una entrevista publicada en la revista Cahiérs du Cinema/España (Julio-Agosto de 2009).

miércoles, 8 de diciembre de 2010

La seguridad de lo familiar


"Un pintor original sabe, de más está decirlo, que cuando el público le exige ser fiel a la realidad (a un objeto), quiere por regla general exactamente lo contrario: una fidelidad a las concepciones pictóricas que le son familiares."

Northrop Frye 

La pintura pertenece a Jackson Pollock.

martes, 7 de diciembre de 2010

Farewell


Amo el amor que se reparte en besos, lecho y pan.
Amor que puede ser eterno y puede ser fugaz.
Amor que quiere libertarse para volver a amar.
Amor divinizado que se acerca
Amor divinizado que se va.

Ya no se encantarán mis ojos en tus ojos,
ya no se endulzará junto a ti mi dolor.
Pero hacia donde vaya llevaré tu mirada
y hacia donde camines llevarás mi dolor.
Fui tuyo, fuiste mía. ¿Qué más?
Juntos hicimos un recodo en la ruta donde el amor pasó.
Fui tuyo, fuiste mía. Tú serás del que te ame,
del que corte en tu huerto
lo que he sembrado yo.

Yo me voy.
Estoy triste: pero siempre estoy triste.
Vengo desde tus brazos. No sé hacia dónde voy.
...Desde tu corazón me dice adiós un niño. Y yo le digo adiós.

Pablo Neruda   (fragmento del poema “Farewell”)

Este poema puede escucharse en la voz de Ernesto “Che” Guevara en el documental Che, un hombre nuevo, dirigido por Tristán Bauer. Como cuenta el film, cuando el Che decidió irse de Cuba para iniciar la campaña en Bolivia, dejó tres cartas de despedida: una para Fidel, una para sus padres y otra para sus hijos. A su mujer, Aleida March, le dejó una cinta con poemas grabados, entre los que estaba este "Farewell" de Neruda.

Sin dudas, el mayor hallazgo del trabajo de Bauer reside en reproducir desde el audio numerosos textos del líder, lo que nos permite admirar la invencible magia del Che escritor, el Che lector, el Che filósofo, enamorado de las palabras y del mundo por nacer.   

domingo, 5 de diciembre de 2010

Entregarse

"Quién puede explicar con palabras, aunque esté contando su propia vida, todo lo que induce a un hombre a entregarse, a venderse todos los días un poco, hasta llegar a viejo."


Abelardo Castillo

jueves, 2 de diciembre de 2010

Festival de Mar del Plata 2010 - Parte 6


Essential killing (Polonia/Noruega/Irlanda/Hungría/ 2010)
Dirección: Jerzy Skolimowski
Sección: Competencia internacional

Antes de que comenzara la primera proyección de Essential killing (Asesinato esencial) en el festival, uno de los programadores subió al escenario para presentarla y anunciar que su director, el polaco Jerzy Skolimowski, daría una conferencia de prensa al finalizar el film. El presentador también dijo algo así como que estábamos a punto de ver una obra que “no pretende ser una película política”, intención que luego reforzó el mismo realizador en su exposición, indicando que sólo quiso contar la historia de un hombre desesperado que debe convertirse en animal para sobrevivir. Esta insistencia en el supuesto carácter apolítico de Essential killing resulta inverosímil y sólo puede comprenderse desde una voluntad sardónica, la misma que sacude la película y nos baña con esquirlas desorbitadas, relegándonos al páramo del desconcierto. Porque la mera posibilidad de la supervivencia ya es una cuestión política, y el director sabe que no puede convencernos de lo contrario. Por eso sólo resta pensar que lo que la película propone es una excursión por el absurdo. Un absurdo al que le faltó radicalidad.

El film abre con soberbios travellings que barren las montañas de un desierto. Un hombre apunta su bazuca y despedaza a un par de soldados yanquis. Es una secuencia impresionante. Un habitante de las cavernas con un arma moderna que vuela en pedacitos a los otros. Enseguida lo atrapan, lo torturan, lo humillan. Un día deben trasladarlo junto con otros detenidos a otra dependencia militar, lejos de los médanos y más cerca del frío. Entonces ocurre un accidente y el hombre se escapa, totalmente desprotegido en medio de un paisaje helado. El núcleo del film es el relato de esa huida.

¿Dónde está el personaje exactamente? Este enigma impone un aura de abstracción a la película, lo que se potencia con la decisión de enmudecer a Vincent Gallo y dejar que sea pura reacción física. El hombre tiene aspecto de musulmán y a la vez tiene un aire a Jesús, aunque también podría ser un norteamericano devenido talibán (atractiva hipótesis que circuló en algunas reseñas del film). Cuando todo amenaza con limitarse a la aventura de un Rambo post 9/11, la narración introduce desvíos que perforan el realismo, y a partir de determinado momento se sugieren posibles alucinaciones, como esos perros que le ladran al fugitivo pero no lo delatan (¿?), o esa madre nutritiva que se le cruza en plena nada. Pero hay algo todavía más extraño que se filtra en el relato desde que el protagonista es capturado: esos seudo flash-backs que lo muestran en otra vida, flotando entre rituales y esbozos de una mujer, con imágenes chillonas y una voz densa que reitera: “Todo sea por Alá”.

Y no. Está claro que Alá no lo va a salvar. La fe religiosa queda explícitamente ridiculizada. De hecho, Skolimowski parece afirmar que no hay nada que pueda rescatar al sujeto si el mundo sigue girando en función de las guerras y los fundamentalismos. Mientras el hombre no supere este estadio tan esencialmente primitivo, la más elemental discusión política carecerá de cauce. Essential killing es una fábula nihilista que no termina de redondear sus motivaciones, como si no quisiera abandonar su refugio de “película seria” para lanzarse a un absurdo realmente desafiante.

Skolimowski mencionó a Quentin Tarantino en la conferencia posterior a la proyección. Dicen que hay "pica" entre ellos desde que Essential killing compitió en el festival de Venecia, donde Taratino fue presidente del jurado que le otorgó el premio principal al nuevo film de Sofia Coppola, Somewhere, decisión polémica ya que ella fue pareja del director de Kill Bill. El polaco finalmente se vio compensado en Mar del Plata y se llevó el Astor de Oro. Pero no puedo dejar de imaginar qué delirante festín nos habría regalado Tarantino con la historia del talibán en fuga. 
  

Finalizo aquí la cobertura de la edición 2010 del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. ¡Hasta la próxima!

lunes, 29 de noviembre de 2010

Semana del Cine Europeo en el Gaumont

Desde el 30 de noviembre al 8 de diciembre en el Cine Gaumont, se llevará a cabo La Semana de Cine Europeo, en donde podrán verse interesantes títulos de reciente producción, aún no estrenados en el país.

La muestra fue programada y será presentada por Thierry Frémaux, Director General del Festival de Cannes, y contará con la presencia de algunos de los directores. La entrada tendrá un costo de 8 pesos y habrá un pack promocional de 5 películas por 25 pesos.

Dentro del ciclo se proyectará Tuesday, after Christmas, notable film rumano del cual hablamos recientemente en un post. El director Radu Muntean es uno de los invitados a presentar su película.

Programación:

Enter de void (Francia/Alemania/Italia - 160 min.)
Dirección: Gaspar Noé
Jueves 2 y sábado 4 de diciembre a las 20.30.

Des hommes et des dieux (Francia – 122 min)
Dirección: Xavier Beauvois  
Martes 30 de noviembre y domingo 5 de diciembre a las 20.30

Tuesday, after Christmas (Rumania – 99 min)
Dirección: Radu Muntean
Miércoles 1 y el Martes 7 de diciembre a las 20.30

Looking for Eric (R.Unido/Fran./Ita./Belg./Esp. – 116 min.)
Dirección: Ken Loach
Sábado 4 de diciembre a 18.00 y lunes 6 de diciembre a las 20.30

O estranho caso de Angelica (Portugal/Francia/España/Brasil – 97 min.)
Dirección: Manoel de Oliveira
Viernes 3 y miércoles 8 de diciembre a las 20.30

La muestra se realizará a partir del próximo martes en el Cine Gaumont (Av. Rivadavia 1635).

En la web del Cine Club Núcleo encontrarán más información sobre las películas programadas.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Valores invertidos



"Me aparto de la gente que considera a la insolencia valor y cobardía a la ternura. Y también me aparto de aquellos que consideran charlatanería a la sabiduría e ignorancia al silencio."


Khalil Gibran

La pintura pertenece a Henri Matisse.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Festival de Mar del Plata 2010 - Parte 5


Tuesday, after Christmas (Marti, dupa craciun / Rumania, 2010)
Dirección: Radu Muntean
Sección: Competencia internacional

Un hombre y una mujer conversan y se hacen mimos en la cama. La cámara los toma en un largo plano fijo, animado únicamente por el entusiasmo que irradian sus cuerpos desnudos. Si el mundo se detuviera en ese momento y los dejara así, despojados de todo, ellos jurarían que podrían ser felices aunque no les quedara otra cosa que sus propias presencias. Especulamos, claro, porque en lo real el mundo no se detiene, mucho menos el capitalismo, y las apuestas románticas duran lo que un suspiro. De esta intimista secuencia inicial pasamos a la insipidez de un shopping, en donde vemos al mismo hombre acompañando con desgano a su esposa, encargada de comprar los regalos para Navidad. La otra mujer, la de la cama, es su joven amante.

Tuesday, after Christmas (El martes, después de Navidad), quinto film de Radu Muntean, narra una historia ambientada en la Rumania más europea y liberal posible, con profesionales sin mayores apremios económicos y rutinas que se sobrellevan con automatismo. Hasta que un día ocurre algo distinto. Mientras tanto, los vínculos se sostienen gracias al consumo y los rituales que imponen las fechas festivas. Es estupenda la manera en que el guión diagrama diversas escenas en función de los regalos que los personajes deben intercambiar, incluyendo el simulacro de Papá Noel y todas las sutiles complicidades implicadas en ese engaño. Alguien por ahí dice que quiere regalarle un telescopio a su pareja. Es más fácil descubrir galaxias lejanas que sentarse a observar en serio lo que se cuece en el propio hogar.

Paul (Mimi Branescu) no ha decidido aún blanquear su relación con Raluca (Maria Popistasu), pero resulta que la muchacha es la dentista de la hija que él tiene con su mujer Adriana (la extraordinaria Mirela Oprisor), lo que genera una situación de incomodidad que no podrá soportarse mucho tiempo más. En una secuencia magistral, a los cuatro personajes principales les toca interactuar acorralados en el consultorio odontológico, espacio aséptico que se va colmando de flechas invisibles cargadas de vergüenza, culpas y reproches que deben tragarse como sucia saliva. Durante todo el relato el realizador apelará a esta estética de la contigüidad, con una finísima concepción escénica tensada sobre los cuerpos y sus vibraciones, confirmando que para narrar ciertas historias no existe mejor principio que aquel “montaje prohibido” que promulgara André Bazin. Y a pesar de que el cine ya haya transitado muchas veces el tema de la infidelidad, hay algo hipnótico en el realismo intransigente de Muntean que parecería abrir nuevos poros desde donde transpirar el drama. Su marca es una mano firme que nos mantiene ahí, alertas y preocupados al borde del cuadrilátero, con ganas de entrar a mediar para que los personajes no salgan tan lastimados. Aunque en el fondo sabemos que en estos terrenos es imposible hallar respuestas que consuelen a todos.

Espero que Tuesday, after Christmas consiga el estreno comercial que merece. Fue una de las mejores películas del festival.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Festival de Mar del Plata 2010 - Parte 4


Silent souls (Ovsyanki / Rusia, 2010)
Dirección: Alexei Fedorchenko
Sección: Competencia internacional

Aunque resulta fácil confundirla con un óleo, la imagen de arriba es un instante de cine y pertenece a la película rusa Silent Souls (Almas silenciosas), filmada en Cinemascope y exhibida en el festival con la gloriosa tecnología HD. Daban ganas de pulsar un imaginario botón de Pausa para detener cada tanto el relato y gozar con los encuadres de Alexei Fedorchenko, que estuvo acompañado por la fotografía de Mikhail Krichman (destacado por su trabajo en la exitosa El regreso, de Andrei Zvyagintsev). Lástima que al realizador se lo note tan embobado con su propio pincel y la persecución de la "belleza académica", por lo cual el film no logra ir más allá de la colección de postales (preciosas, pero a la vez congeladas).

La historia busca rescatar la lengua, los mitos y las costumbres del pueblo meria, cuya cultura hoy está prácticamente olvidada. Esta reivindicación es explicitada por el protagonista y narrador, Aist, un hombre que comienza confesando haber vivido sin familia por los últimos 40 años. Aist es muy amigo de su jefe, Marion, quien acaba de perder a su esposa. Los hombres deciden ocuparse del cuerpo sin vida de la mujer, respetando una antigua tradición: deberán acicalar el cadáver y llevarlo hasta un río, en donde montarán un ritual.

El agua elige a las personas. El río es el juez más alto”, dice el personaje desde la voz over, por citar sólo una de las numerosas reflexiones que atraviesan el relato para recordarnos que estamos ante un viaje de indagación metafísica. Acá surgen los dilemas. Porque, por un lado, Silent souls necesita de la palabra para describir y explicar las particularidades étnicas del pueblo, lo que hace al costado informativo del film. Pero, por otro lado, muchas de las frases pronunciadas son tan obvias y cursis que se arriesgan a desactivar la potencia sugestiva de las imágenes, además de asfixiar a los personajes con el denso protocolo elegíaco. La película se empantana entonces en esta pulseada de expresividades entre lo icónico y lo verbal, una paradoja que Fedorchenko no consigue resolver. 

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Festival de Mar del Plata 2010 - Parte 3

Tournée (Francia, 2010)
Dirección: Mathieu Amalric
Sección: Panorama

Toda película tiene una secuencia especial a partir de la cual tejemos la trascendencia de lo que estamos viendo. No me refiero a los puntos de giro ni a las epifanías, ni tampoco a ese diálogo que claramente está puesto ahí como clave de lectura (“El truco está en el tiempo”, decía Darín en El aura, por citar un ejemplo). Hablo de la secuencia que más adoramos, la que más recordamos, la que durante la proyección nos elevó a otro grado de fusión con el relato, secuencia que puede no ser la misma para cada espectador, pero que marca el momento en que nos enganchamos definitivamente con esa “conversación” que el film propone. Porque eso es lo buscan los verdaderos autores: conversar. Bajar un poco la música ambiente para poder hablar, como reclama continuamente el aturdido Joachim (Mathieu Amalric) en Tournée, una película libertaria e imprevisible, desvergonzada y melancólica como una charla empachada de alcohol al final de la noche, cuando ya se fueron todos de la fiesta y nos quedamos solos, con la corbata desatada y el rimel hecho una lágrima. Y la sinceridad.

Antes de ir a la secuencia en cuestión, digamos de qué va este film dirigido, escrito y protagonizado por Amalric (ese tipo bajito pero súper comprador que se devora cada película en la que asoma, y que se llevó el premio a la Mejor Dirección en el último festival de Cannes por este trabajo). Tournée se centra en una gira que un grupo de actrices norteamericanas realiza por Francia, acompañadas por un manager francés en bancarrota, que no logra conseguir un teatro en París para montar el gran show que les había prometido a las chicas. Ellas son bailarinas reales. Es decir, en la “vida real” son nombres reconocidos en Estados Unidos dentro del género llamado “New Burlesque”, en donde combinan el striptease con baile, canto, comicidad y algo de magia, pasando sin aviso de la chabacanería a la sofisticación. El relato muestra fragmentos de este espectáculo junto con los entretelones de la gira, la convivencia entre las actrices y la rara relación que tienen con el representante, quien en su desesperación no deja de cometer torpezas.

El momento privilegiado, la bisagra personal, dura apenas unos segundos, cuando la bailarina Mimi le Meaux (Miranda Colclasure) llega a su habitación en el hotel, luego de un show. Aparece sentada al borde de la bañera, con su cuerpo desnudo generoso en curvas y tatuajes, aunque nosotros sólo vemos su espalda, todo un acto de pudor para un film que venía desvistiendo anatomías. Pero en la escena del baño la cámara respeta la intimidad de la mujer, observándola mientras ella moja sus piernas y se hace masajes en los pies. Porque los tacos duelen, incluso a quienes hacen malabares sobre ellos. Y el ojo de la cámara es el de alguien que comprende ese dolor, alguien que siente admiración y cariño, que permanece ahí como si estuviera aguardando el instante indicado para abrigar a su personaje con una bata. Esa es la forma en que se revela un director de cine.

Hay un cierto compás cassavetiano en la mirada de Amalric, con esa cámara que se enrosca en los cuerpos como una serpiente, que flamea como boa de plumas, siempre curiosa y carnal, pero sin la necesidad de hurgar en la decadencia característica del creador de Faces. Por el contrario, Tournée se acerca más al vitalismo todo terreno que transmite el cine de Arnaud Desplechin (quien trabajó con Amalric en varias ocasiones). Y a pesar de su evidente estructura de ficción, y como señaló en una reseña el crítico Jonathan Romney, el film también recuerda por momentos el registro de Frederick Wiseman y su avidez antropológica a la hora de retratar un microcosmos con sus dinámicas y códigos intransferibles. De allí que el relato siga espiando a Mimi le Meaux una vez que terminó su baño. Ella parece estar esperando algo. Mira su celular y suspira. Se quita las gigantescas pestañas postizas, se pone una remera y baja al bar del hotel a ver si logra sentirse un poco menos sola. Porque de eso también se trata.

Pero ojo que no estamos ante a una película para llorar. Aunque intuimos que estas mujeres han llorado mucho, y que siguen disfrazando muchas angustias, a ellas no les interesa la puesta en escena del lamento, porque ya están en otro lugar. Fueron y vinieron demasiadas veces. Eligieron, por sobre todas las cosas, la voluptuosidad del humor, enseñando que nada nos hace más libres que el hecho de querer el propio cuerpo.    

lunes, 22 de noviembre de 2010

Festival de Mar del Plata 2010 - Parte 2

Agua y sal (Argentina, 2010)
Dirección: Alejo Taube
Sección: Competencia latinoamericana
De caravana (Argentina, 2010)
Dirección: Rosendo Ruíz
Sección: Competencia internacional

“Un egresado de cualquier escuela de cine conoce mejor su oficio que un veterano promedio de la generación anterior”, asegura Quintín en uno de los artículos compilados en el libro “Cine del Mañana” (publicado en este festival, sobre el que volveremos).  Aunque el diagnóstico del crítico no sea una revelación, sirve para describir la factura exterior de los dos títulos locales que pude ver en la muestra. En ellos, como en la mayor parte del cine argentino de los últimos años, se hace notar la cuidadísima confección de la banda sonora, la luz, el color, el encuadre, las elecciones de cámara y las locaciones. Ya casi no quedan rastros de esa precariedad técnica que agobió al cine nacional en las últimas décadas del siglo pasado, y no deja de ser admirable este milimétrico esmero puesto en la calidad de la imagen, lo que sin duda contribuye al solaz visual del espectador. Pero con el oficio solo no alcanza. En muchos casos falta todavía la seguridad para aferrarse al volante y seguir ese rumbo que -quizás íntimamente- se desea, pero que en la pantalla termina siendo confuso. 

Agua y sal, segundo largometraje de Alejo Taube, aborda el tema del doble. Sí, está permitido pensar en Borges, en Cortázar, en la Véronica kieslowskiana, e incluso en dos películas argentinas recientes con llamativos puntos en común con la aquí comentada: El otro, de Ariel Rotter (las dudas ante la paternidad; el anhelo de una realidad alternativa) y Las vidas posibles, de Sandra Gugliotta (una desaparición repentina; el mismo actor para dos personajes). En film comienza cuando Javier (Rafael Spregelburd) confiesa -desde una voz over- que a veces le gustaría llevar otra vida, aun teniendo ya lo que cualquiera soñaría: una buena posición económica y una bella mujer a quien amar. Mientras él y su esposa se sacan fotos en el puerto de Mar del Plata, la imagen se concentra en otro sujeto (el mismo Spregelburd, con barba espesa) que está descargando cajas en un barco. De allí en más el relato sigue el conflicto de ese otro hombre, apodado “Biguá”, acostumbrado al mar y ahora perturbado porque su novia adolescente está embarazada. Lo mejor de Agua y sal reside en esta primera parte, cuando se describe la melancolía de Biguá, la familia de su chica, la rutina en el barco pesquero, hasta que un enroque narrativo nos reubica en la historia del primer personaje.

Si bien hay suficiente ambigüedad como para debatir si todo es producto de la imaginación, o de la pura casualidad, o de la simple magia de la ficción, estas disquisiciones no despiertan la curiosidad esperada, porque hay algo anterior que falla en el film, sobre todo en la conexión emotiva con los personajes. Probablemente se deba a que las comparaciones con otros autores y obras similares contaminan a cada paso la percepción, o a que el relato no logra entibiar su rigidez programática, su barniz “cerebral”. En lo personal me parece que el director perdió con el cambio de registro, que del realismo urgente y vigoroso de su estimable film debut, Una de dos (2004), pasó a una contemplación distanciada y prolija en exceso, en donde la reflexión sobre lo social irrumpe de forma necesaria pero al mismo tiempo desvaída. Porque acá lo interesante era la dialéctica que se podía haber jugado entre las conciencias del empresario y del pescador, una idea inquietante que el film no consigue aprovechar.

También De caravana busca exponer las diferencias de clase que definen a la sociedad argentina, a través de una historia ambientada en la provincia de Córdoba, de donde son oriundos todos los actores y técnicos que hicieron este film dirigido por Rosendo Ruíz. Lo que en un proyecto inicial sería sólo un cortometraje sobre el fenómeno de la Mona Giménez, fue creciendo hasta convertirse en esta comedia con toques policiales que narra la atracción entre un joven “concheto” y una chica fanática del cuarteto, quienes inician un romance en medio de una trama de robos, tráfico de drogas, celos violentos y miradas discriminatorias. Se trata de una película dinámica y disfrutable en todo su trayecto, especialmente por el placer que implica descubrir caras nuevas interpretando personajes simpatiquísimos, como la travesti Penélope (genial Martín Rena) o el dealer llamado “Maxtor” (Rodrigo Savina, imaginen a Eduardo Blanco cruzado con Juan Cruz Bordeau), tan dúctil para impartir órdenes criminales como para lanzar serias lecciones de filosofía y lucirse bailando merengue.

Existen ciertos problemas de guión que restan originalidad al conjunto, como alguna escena trillada (el taxista contento cuando le piden que siga a otro auto), o el trazo estereotipado de algunos personajes (el amigo snob del protagonista), pero lo que no se llega a sentir a fondo es el acicate crítico sobre la cuestión social, una impresión que se refuerza con la resolución reconciliada. Hay un choque cultural mostrado con ironía y frescura, pero el choque no lastima, o lo hace tímidamente, quizás por temor a borronear los límites del género y turbar la venia popular. De caravana es una buena película que podría haber dado muchísimo más. Habrá que seguir organizando viajes, entonces, de la villa al country, de un loft en Palermo a una casita humilde en Mar del Plata, de ida y vuelta, una y otra vez, hasta por fin empezar a comprender por qué nos cuesta tanto hacernos cargo de las distancias.