domingo, 26 de julio de 2009

Destiempo

Nuestro entusiasmo alentaba

a estos dias que corren
entre la multitud

de la igualdad de los días.
Nuestra debilidad cifraba en ellos
nuestra última esperanza.
Pensábamos
y el tiempo
que no tendría precio
se nos iba pasando pobremente
y estos son, pues, los años venideros.

Todo lo íbamos a resolver ahora.
Teníamos la vida por delante.
Lo mejor era no precipitarse.

Enrique Lihn