miércoles, 11 de marzo de 2009

Pineapple Express, de David Gordon Green *

Piña Express
(Pineapple Express - EE.UU., 2008)
Dirección: David Gordon Green
Estreno directo a DVD
Editado por LK - Tel

Fue uno de los momentos más divertidos y reveladores de la última ceremonia de los premios Oscar: dos amigotes pasados de cannabis lloraban de risa frente a la ridícula impostación de producciones como La duda y El lector, mostrando a la vez su fastidio ante una Academia de Hollywood que una vez más eligió subestimar las comedias. En el sketch aparecían James Franco y Seth Rogen encarnando a sus personajes de Piña Express, film que ahora podemos descubrir porque fue editado en DVD. La película tiene como aval a la compañía de Jude Apatow. Empezamos bien.

Virgen a los 40, Las locuras de Dick y Jane y Supercool son sólo algunos de los títulos que llevan la firma de Apatow, un pulpo creativo (dirige, escribe y produce) que en pocos años logró refrescar la comedia al combinar tres ingredientes fundamentales para el género: perspicacia, desparpajo y ternura. Además de pertenecer a este digno linaje, Piña Express califica como un stoner film, esa línea de películas “fumonas” (El gran Lebowski, Fin de semana de locos) cuya retórica intenta honrar el viaje libertario que supone la experiencia de la marihuana. Lo que genera un extraño placer en estas historias es detectar cuántas verdades laten detrás del disparate, ya que en su estado de honestidad brutal, el personaje drogado suele embarcarse en reflexiones sobre la sociedad y el mundo sin tener la barrera de la corrección política, y es allí donde irrumpe la lucidez. Después de todo, las adicciones no son más que atajos para huir de ese absurdo insoportable que denominamos “realidad” (el filósofo Peter Sloterdijk sugirió alguna vez que habría que volver a estudiar el derrotero de la civilización, desde Grecia hasta hoy, haciendo “una Historia de la abstinencia”).

En la película, Rogen (también autor del guión junto a Evan Goldberg) interpreta a un querible vago cuya única aspiración en la vida es dedicarse a fumar porro. Franco (en una actuación brillante) es su proveedor, que acaba de adquirir una nueva hierba llamada “Pineapple Express”, tan sublime que huele “como la vagina de Dios”. Gran parte del encanto del film reside en los geniales diálogos, colmados de ironías acerca de la cultura popular norteamericana. El relato cobra velocidad cuando los muchachos se ven enredados en una batalla entre narcos y policías corruptos, acumulando escenas de acción y humor físico que no siempre funcionan. Pero la coherencia de la anécdota aquí no pesa tanto como el desarrollo de los lazos afectivos, con el foco puesto en la amistad masculina. Aun en medio del caos y la violencia, los personajes se detienen a preguntarse por qué están juntos; ya sean los protagonistas, los dos matones que los persiguen o incluso el amargo dealer (Gary Cole) con su socia en el crimen (Rosie Pérez), todos tienen momentos de curiosa intimidad en los que lo único que importa es el vínculo, el registro del otro. En este punto el universo de Apatow (aquí productor) se cruza con el del realizador David Gordon Green, que hasta ahora no había dirigido comedias, pero sí cuidados dramas (George Washington, Undertow) donde también era la confianza en lo humano lo que salvaba a los personajes. No es un gesto menor en una época saturada de ficciones que posan de profundas apostando al nihilismo y la misantropía.

* Artículo publicado previamente en el diario Crítica (06-03-09)


1 comentario:

Luciano dijo...

Una película decente, pero no más que eso.
Saludos!