lunes, 28 de diciembre de 2009

Cine 2009 - Top 20

¿Me parece a mí o cada día hay más listas circulando en Internet? Creo que sí, y que no ayudo demasiado si en lugar de reducir la selección, la termino agrandando año a año. Esta vez necesité destacar 20 títulos y otorgar honores a otros 10.

Una lista no pretende ser un balance del estado del arte, ni de la producción, ni de la taquilla, ni de las nuevas formas de consumo. Una lista -aquí limitada a los estrenos en salas comerciales- es sólo una celebración de la creación.


Entiendo la nostalgia de quienes vivieron otras épocas, como aquellas décadas en donde en un mismo año podían coincidir en la cartelera películas de Truffaut, Bergman, Cassavetes, Tarkovski y Fellini, por nombrar sólo algunos. Pero el recuerdo de esos maestros no socava en absoluto la potencia y originalidad de los títulos que siguen, que hablan de lo que somos hoy, de lo que deseamos, de lo que tememos, de todo lo que queda pendiente.

Quisiera recordar la hermosa idea de Sartre:
“No perdamos nada de nuestro tiempo. Quizá los hubo más bellos, pero este es el nuestro”.

¡Salud!

Top 20

1 - Entre los muros (Entre les mures), de Laurent Cantet (Francia, 2008).
2 -
El primer día del resto de nuestras vidas (Un conte de Noël), de Arnaud Desplechin (Francia, 2008).
3 - Visita inesperada (The visitor), de Thomas McCarthy (EEUU., 2007)
4 - Criatura de la noche (Låt den rätte komma in), de Tomas Alfredson (Suecia, 2008)
5 - Gomorra, de Matteo Garrone (Italia, 2008)


6 - El luchador (The wrestler), de Darren Aronofsky (EEUU., Francia, 2008)
7 - Los abrazos rotos, de Pedro Almodóvar (España, 2009)
8 - El artista, de Mariano Cohn y Gastón Duprat (Argentina, 2008)
9 - Entre nosotros (Alle anderen), de Maren Ade (Alemania, 2009)
10 - Los amantes (Two lovers), de James Gray (EEUU., 2008)


11 - Gran Torino, de Clint Eastwood (EE.UU. 2008)
12 - Tierra sublevada: Oro impuro, de Fernando "Pino" Solanas (Argentina, 2009)
13 - Las horas del verano (L'heure d'été), de Oliver Assayas (Francia, 2008)
14 - Up, una aventura de altura (Up), de Pete Docter (EEUU., 2009)
15 - Che: Guerrilla, de Steven Soderbergh (EEUU., Francia, España, 2008)
16 - El año siguiente (L'année suivante), de Isabelle Czajka (Francia, 2006)
17 - Del tiempo y la ciudad (Of time and the city), de Terence Davies (Inglaterra, 2008)
18 - El último verano de la Boyita, de Julia Solomonoff (Argentina, Francia, España, 2008)
19 - Milk, de Gus Van Sant (EEUU., 2008)
20 - Peligro en la intimidad (Bug), de William Friedkin (EEUU., 2006)

Otras diez que valen la pena:

El baño del papa, de Enrique Fernández y César Charlone, Lejano (Uzak), de Nuri Bilge Ceylan, Los secretos del poder (State of play), de Kevin McDonald, El asaltante, de Pablo Fendrik, Bastardos sin gloria (Inglorious basterds), de Quentin Tarantino, Iraqui short films, de Mauro Andrizzi, El solista (The soloist), de James Wright, Una semana solos, de Celina Murga, This is it, de Kenny Ortega, Rebobinados (Be kind rewind), de Michel Gondry.

Deudas importantes (tarea para el 2010): El sol, de Alexandr Sokurov, Las flores del cerezo, de Doris Dorrië, y Cous Cous, de Abdel Kechiche.

Nos reencontramos en pocos días, para iniciar un nuevo año de romance cinéfilo.

domingo, 27 de diciembre de 2009

En la palma de la mano

“A veces voy a paneles donde escucho al público lamentarse porque hoy pueden verse películas en el iPod. ¿Quién puede decir que llevar tu iPod al bosque y ver un poco de Lawrence de Arabia no puede ser una experiencia fabulosa?”

Sigourney Weaver



(En una divertida nota publicada en el suplemento Radar, de Página/12)

jueves, 24 de diciembre de 2009

En este día...

...quisiera recordar algunos dúos que nos regalaron grandes momentos de cine durante 2009.

¡Felicidades!


Benjamin y Elizabeth en The curious case of Benjamin Button

Oskar y Eli en Låt den rätte komma in
(Criatura de la noche)


Walter y Tarek en The visitor (Visita inesperada)

Jorge y Romano en El artista


Aggie y Peter en Bug (Peligro en la intimidad)


Espósito y Sandoval en El secreto de sus ojos


Thao y Walt en Gran Torino

Jorgelina y Mario en El último verano de la Boyita


Gitti y Chris en Alle anderen (Entre nosotros)


Michael Jackson y su magia en This is it

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Credulidad

Las uvas viejas de un amor
en el placard
son esas cosas que te están
amortajando
haciendo esta salvedad,
tu mente ya estará progresando

Pero vas
donde sonrisas te dan
esos encapuchados
de un mundo viejo

No,
¿no ves que nada te dan?
credulidad
credulidad

Lo peculiar de nuestro gran calabozo
es esta especie de terror por el bosque
la risa nena no podrá surgir
a menos que te subas al árbol

¿Ves?
El árbol es la verdad
descansa por tu cuerpo,
cierra ya los ojos hoy,
tus uvas vas a tirar
credulidad

Luis Alberto Spinetta

martes, 22 de diciembre de 2009

Una de Jean-Luc

Robert Maggiori le pregunta a Jean-Luc Godard:

–A usted no le gusta definir pero, ¿qué es para usted la filosofía?

–Blanchot escribía esto: “La filosofía sería nuestra compañera, día y noche, aun si pierde su nombre, aun si se ausenta, una amiga clandestina...” Eso es la filosofía, es una amiga. Y la novela, un amigo.

–¿Y el cine?

–Es el oficial que se ocupa del espionaje.



En una entrevista publicada en Página/12 (21-09-06). Ir al texto completo.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Aún es tiempo

“Quisiera hoy dejar de llorar, dejar de pensar, dejar atrás, sobre todo, el oscuro valle de las inmundicias. Quién pudiera vivir sin asidero. O pegado como chicle a un navío de verdad. Ahora estoy en crisis. O, lo que es lo mismo, en virtual estado de oportunidad. Quiero pisar nuevas tierras hasta diluirme o renacer en ellas. Quiero cantar y llamar a alguien para decirle que aún es tiempo.”

Lui Gruss


Fragmento del relato "El baile", que integra el libro La carne (ediciones Atril, Buenos Aires, 2004). No dejen de visitar su blog.

En la imagen: el gran Albert Dupontel en el film La maladie de Sachs (1999), de Michel Deville.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Digo sí

Podría decir
que la vida es bella, muy bella,
y que la revolución camina con pies de flor
en los campos de mi país,
con pies de goma
en las grandes ciudades brasileñas
y que mi corazón
es un sol de esperanzas entre pulmones
y nubes

Podría decir que mi pueblo
es tan sólo fiesta en la voz
de Clara Nunes
en el rodar
de las mulatas en el carnaval
de la Avenida.

Pero no. El poeta miente.

La vida la amasamos en sangre
y samba
mientras gira entera la noche
sobre la patria desigual. La vida
la hacemos nuestra
alegre y triste, cantando
en medio del hambre
y diciendo sí
-en medio de la violencia y de la soledad
diciendo sí-
por el espanto de la belleza
por la flama de Tereza
por mi hijo perdido
en este vasto continente
por Vianinha hermano caído
por el amor y lo que niega
por lo que da y lo que ciega
por lo que vendrá en fin,
no digo que la vida es bella
tampoco reniego de ella:
digo sí.

Ferreira Gullar

jueves, 17 de diciembre de 2009

El cine y las modas

“Creo que el arte es un proceso que siempre corre paralelo al público. Por ejemplo: muchos pensaron de la pintura de Jackson Pollock ‘uh, mi hijo podría pintar así; es algo raro, no es arte’, y treinta años más tarde hay empapelados con motivos de Jackson Pollock. Los artistas deberían ser siempre la vanguardia de lo que va a suceder; y es frecuente que se los castigue por eso. A mí me pasó con Apocalypse; en su momento nadie consideró que dejara huella en la historia del cine porque no ganó el Oscar. ¿Y quién lo ganó ese año? ¿Kramer vs. Kramer? Esas cosas hablan del gusto del momento, no del arte. Espero no parecer despreciativo con esto, pero son cosas sobre las que pensé mucho en los últimos años. ¿Quiero ganar un Oscar? ¿Quiero ser famoso? Ya soy famoso, ya gané mi Oscar. Así que ahora estoy en el cine más por mi propio amor por él y lo único que quiero es hacer cosas hermosas, y que las vea mucha gente. Ya sé que los chicos de un pueblito perdido de los Estados Unidos no van a salir corriendo a verlas, pero es posible que alguna vez lo hagan. Algún día”.

Francis Ford Coppola


Fragmento de un artículo publicado hoy en el diario Crítica. Ir al texto completo.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Futuro


“Me da mucho placer confrontarme con utopías positivas, aunque sean atrozmente simples y conmovedoras. Esto me parece mucho más fuerte que las utopías negativas. No les presto ninguna atención a las visiones negativas del futuro, me aburren. Las visiones del fin del mundo constituyen de tal forma nuestro patrimonio común que es imposible construir algo a partir de eso. El blabá sobre el no-futuro me aburre hasta morir.”

Wim Wenders

(en el libro sobre el autor publicado por la revista El Amante. Buenos Aires, 1994).

La imagen pertenece a Avatar, el nuevo y espectacular film de James Cameron.
¿Dónde va la gente cuando llueve?
¿Dónde los que no tienen lugar?

¿Dónde van?

¿Dónde van los hombres?
Corren sin ver
Buscan una casa donde secar su piel

Pedro y Pablo

(Fragmento)

martes, 15 de diciembre de 2009

De visión obligatoria

Let the right one in, película sueca dirigida por Tomas Alfredson
(Se estrenó con el título Criatura de la noche).


Uno de los mejores estrenos del año. Una obra fuera de lo común que sólo puede apreciarse en una sala de las buenas. Este post es breve porque tiene un fin concreto: empujarlos al cine.

Sobre gustos...

¿Y si el asombro llegara a su fin?

Hasta el siglo XX, el conocimiento que se tenía del arte de otros países era muy limitado. Internet y las muestras itinerantes cambiaron eso. ¿Cómo afectará ese cambio la noción de gusto?

Por Umberto Eco *

“¿Iremos hacia un gusto generalizado, a punto tal que ya no podremos distinguir el pop chino del pop norteamericano? ¿O bien veremos perfilarse formas de localización, de tal modo que las diferentes culturas producirán interpretaciones distintas del mismo estilo o programa artístico?

En todo caso, nuestro gusto quedará marcado por el hecho de que ya no parece posible experimentar asombro (o incomprensión) ante lo desconocido. En el mundo de mañana, lo desconocido, si todavía queda algo, estará solamente más allá de las estrellas. ¿Esa falta de asombro (o de rechazo) contribuirá a una mayor comprensión entre las culturas o a una pérdida de identidad? Ante este desafío, es inútil huir: es preferible intensificar los intercambios, las hibridaciones, los mestizajes. En el fondo, en botánica, los injertos favorecen los cultivos. ¿Por qué no en el mundo del arte?”


* Fragmento de un artículo publicado en la Revista Ñ (12-12-09). Ir al texto completo.

La pintura es de Sesshu Toyo.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Ella

Viene despacio
entra
tropieza con mi tos
con mi costumbre de dejar la nuca
en cualquier parte
viene despacio
ordena mis silencios
desata las palabras necesarias
recibe la correspondencia de mis ojos
viene despacio
a tender sus manteles de ternura
viene despacio
apenas hecha humo para no despertarme
se abre paso entre vasos arrojados al día
retratos de mujeres
noches de bronca y noches de ginebra
viene despacio
con su enchape celeste subiéndose a mis mástiles
viene despacio
entra
se arrodilla al borde de mi alma
y junta los fragmentos de mi risa
después… se vuela azul como la tarde.

Jorge Boccanera


En la imagen: Joseph Gordon-Levitt y Zooey Deschanel en 500 días con ella (500 Days of Summer), hermosa película dirigida por Marc Webb.

jueves, 10 de diciembre de 2009

2012, de Roland Emmerich


No esperaba detenerme alguna vez en 2012. De hecho, no esperaba absolutamente nada de la película, salvo su aporte a la confusión ideológica generalizada, aunque admito que me intrigaba su escala global, el hecho de que hicieran polvo al planeta entero desde la comodidad de una computadora. Y ahora me pregunto, tras asistir a la debacle total, ¿qué le queda al cine por destruir? ¿La Vía Láctea? ¿El infinito? ¿Inventarán un nuevo Bing Bang? Mientras se adose espectacularidad al producto, Hollywood no reconocerá límites. Pero los límites existen, empezando por la imagen misma y su capacidad de representar.

En una película como esta, tienes fácilmente un total de un petabyte (un millón de gigas) de información”.


Marc Weigert (Supervisor de efectos visuales y co-productor del film).


Hay una escena llamativa al comienzo del film, una vez que en la introducción ya se nos informó que se viene el fin del mundo (posta) y no nos queda otra que rezar. La escena transcurre en el Museo del Louvre, cuyo director está al tanto del inminente Apocalipsis y quiere preservar las obras de arte más valiosas, por lo que vemos cómo unos señores guardan La Gioconda original en una caja de seguridad y colocan una réplica del cuadro en la pared del museo. “La diferencia sólo se detecta con un análisis infrarrojo”, le dice una especialista al director, a lo que él responde: “Pero sigue siendo falsa”. La cámara entonces se acerca a la boca de la Mona Lisa, detalle que el montaje empalma de golpe con el cartel que anuncia el título del film, 2012, en número gigantes.


De la imagen a lo visual. De un emblema de la pintura, esa sonrisa ambigua que aún hoy nos estremece, pasamos a la apoteosis digital, tan monumental y delirante como hueca y olvidable. Efímera y tranquilizadora. Es que ya no hay imagen, no hay interpelación, no hay un más allá de la pantalla que reclame nuestra mirada. Serge Daney diferenciaba la imagen, aquella que todavía se apoya en una experiencia de visión, de lo visual, que es la verificación óptica de un procedimiento de poder y sólo estimula lecturas unívocas. “Lo visual concierne al nervio óptico pero, aún así, no es una imagen” (1), aclara Daney. No asombra ver, por ejemplo, cómo se desmorona la estatua del Cristo Rendentor cuando antes nos enrostraron una y cien veces que la maqueta virtual todo lo puede. Los desastres se anulan mutuamente a la hora del impacto. El ojo apenas cumple un trámite burocrático. Todo está tomado de lejos, bien lejos, desde las alturas, porque para el catastrofismo paisajista el ser humano es un píxel y sólo importan los monumentos que sintetizan la desaparición de cada país.

Emmerich no reniega de este cine falso, tal como parece asumirlo en la escena del Louvre. Al fin y al cabo, el cine es artificio, es símbolo, es la plataforma para comunicar un mensaje, si el creador así lo desea. La cuestión, como siempre, es qué se hace con estas premisas estéticas. “Primero los atraes con el humor, y luego los hacés pensar”, asegura el personaje del loco fanático del vaticinio maya, mientras muestra un video casero que armó para explicar la hecatombe en su blog (ese corto es mejor que la película toda). Estas notas autoconscientes, al menos en la primera parte, ayudan a navegar la superficie de 2012 sin demandar mayores verosímiles, esperando que el film en algún punto se rebele y a la vez revele alguna idea interesante, algún gesto de preocupación por el estado de las cosas, algo medianamente cercano a lo humano. Pero se trata de ilusiones vanas, rémoras de otras grandes películas del género que sí nos hicieron pensar y emocionarnos.

Corremos el peligro de destruirnos como raza. Mis films son un aviso contra eso.”


Roland Emmerich


El protagonista se reconcilia con su ex esposa y toda la familia se salva (previa eliminación cruel y canallesca del segundo marido de la mujer: la peor jugada del film). El presidente de Estados Unidos se sacrifica por su patria. La hija del presidente y el científico bueno serán lo encargados de reconstruir la sociedad. La dosis de camelo de los discursos humanistas es tan elevada que llega a rozar lo kitsch. Están todos los clichés y no tiene demasiado sentido indignarse por ellos. Pero 2012 intenta además pasar por cínica, blanqueando de entrada que sólo los más ricos de la Tierra podrán comprar su supervivencia. Otra vez le ponemos fichas a Emmerich, creyendo que desde el cinismo pretende cuestionar nuestra situación actual. Otra quimera. Nada de nuestro presente nutre la narración de 2012.


Llegamos entonces al punto que me resultó más desconcertante del camino publicitario de la película. Logró colarse en los medios como “otra reflexión sobre el cambio climático”, y hasta llegué a escuchar que “Emmerich es ecologista”. Es cierto que su film El día después de mañana transitaba esa senda (con mucha ligereza científica), pero en 2012 no hay ninguna referencia a la devastación de la naturaleza perpetrada por el hombre. Repito: no hay ninguna alusión a la realidad que permita detectar que los personajes habitan el mismo mundo que nosotros, en donde las consecuencias del calentamiento global son concretas desde hace años.

En el film la culpa la tiene el Sol, porque hace hervir el núcleo del planeta y las placas terrestres comienzan a fragmentarse, desplazarse y hundirse, generando un dominó de terremotos y tsunamis. Esto lo alertaron los mayas hace siglos. Es decir: para qué evaluar la acción del hombre, si el fin del mundo estaba anunciado y fechado de todas formas. El Apocalipsis llega como una fatalidad repentina. Y dado que 2012 no construye una realidad propia creíble con la que podamos identificarnos mínimamente, se disipa cualquier dialéctica entre el drama y la autoconsciencia o la ironía. Salvo exhibir el salvajismo que nace de la desesperación, la película nada dice sobre la responsabilidad que le cabe a la especie en la explotación de la Tierra.

Las películas reflejan angustias extendidas en todo el mundo y sirven para aliviarlas. Inculcan una extraña apatía respecto de los procesos de irradiación, contaminación y destrucción que, personalmente, encuentro obsesionantes y deprimentes. El ingenuo nivel de las películas modera hábilmente su poder de alteridad, de alienidad, respecto de lo groseramente familiar”.


Susan Sontag (2)


2012 es un producto hipócrita, pero eso no sorprende. Lo que despierta cierta amargura es constatar una vez más el retroceso del género en comparación con los ’70: aun sin el amparo de la arquitectura digital, aquellas películas eran mejores porque sencillamente eran más honestas (bueno, tal vez todo el cine industrial lo era). Muchos recordarán la taquillera Infierno en la torre, de John Guillermin, estrenada en 1974 (la tengo fresca porque la vi hace unos días). Un rascacielos sufre un incendio el mismo día de su inauguración. En este film los cuerpos sí se exponen al fuego, al horror, a la muerte. Las imágenes vibran, sudan, tienen profundidad, aunque no siempre sean perfectas. La causa del siniestro es un error humano derivado de ambiciones y estafas, y todo esto se explica sin vueltas: la ostentación capitalista desmesurada conduce a la tragedia, igual que en el Titanic.

Pero es la carnadura de los personajes lo que aporta verdadera perspectiva al drama. Al final del relato, el jefe de bomberos (Steve McQueen, extraordinario) le dice al arquitecto que diseñó la torre (Paul Newman): “Algún día, morirán 10 mil personas en una de esas ratoneras. Y yo tragaré humo y sacaré cadáveres...hasta que nos consulten cómo construirlos.” El cine catástrofe de buena cepa sabe ser a la vez espectacular y crítico. Tener además el don de la premonición es exclusivo de unos pocos: aquellos que mejor miran a su alrededor. Y se hacen cargo.


Citas:
1- Serge Daney, “Antes y después de la imagen”, en Cine, arte del presente. (Ed. Santiago Arcos)
2- Susan Sontag, "La imaginación del desastre", en Contra la interpretación. (Ed. Paidós)

Cine del bueno en la Alianza (y gratis)

Durante la semana del 14 de diciembre, la Alianza Francesa presenta un ciclo de Cine de Autor, en conjunto con la doble muestra fotográfica titulada “El cine en foco”, que reúne trabajos del argentino Luis Sens y del francés Renaud Monfourny (el fotógrafo creador de Les Inrockuptibles).

Las cuatro películas programadas son muy interesantes y se proyectan en el auditorio de la Alianza ubicado en la sede de Córdoba 946. Las funciones comienzan a las 20, y las entradas pueden retirarse de forma gratuita media hora antes del inicio de cada film.


Lunes 14: Mondovino, de Jonathan Nossiter (2003)
Revelador documental sobre el enfrentamiento entre las grandes empresas de vino de Francia, Italia y Argentina, y los pequeños viñedos de cada país.

Miércoles 16: El corazón es engañoso por sobre todas las cosas, de Asia Argento (2004)
La vida del pequeño Jeremiah no es un cuento de hadas. Educado por unos abuelos fundamentalistas y a cargo de una madre muy particular, sus días y sus noches se han convertido en un infierno poblado de ogros perversos.

Jueves 17: Tarnation, de Jonathan Caouette (2003)
Documental autobiográfico de Caouette, retratando 19 años de vida junto a su madre esquizofrénica. Fascinante collage de fotos, filmaciones en Super-8, videos familiares, mensajes telefónicos y miedos surtidos.

Viernes 18: Climas, de Nuri Bilge Ceylan (2006)
Isa y Bahar son dos almas solitarias en busca de una felicidad que ya no les pertenece. Un relato sobre el áspero camino de su relación durante tres estaciones, con toda la belleza intimista de este gran realizador turco.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Cuerpos ausentes

Por David Le Breton *

"Con un cuerpo amenazado por el consumismo, es muy difícil seguir el camino propio. Cuando un hombre o una mujer están decididos a encontrar el propio camino, se enfrentan a muchas resistencias y en general son vistas como personas excéntricas, extravagantes. No tener teléfono celular, yo no lo tengo, parece una locura, nadie puede comprender que alguien viva actualmente sin celular, cuando hemos pasado millones de años sin ellos. Lo que sucede es que hoy hay que estar siempre alerta, siempre disponible, sin importar donde uno esté. Es un mundo que yo rechazo porque considero que el hombre necesita un tiempo para estar consigo mismo, necesita momentos de interioridad, de libertad, sin que eso sea una excentricidad. Me cuesta entender a millones de personas que van por la calle hablando permanentemente por teléfono, parece que estamos habitando un mundo en el que uno se pregunta si la gente está presente. La extrema conexión hace que la gente esté siempre ausente, fuera del lugar en el que está su cuerpo. Claro que es más grave entre los adolescentes, lo que indica que se tiende a un mundo que pierde su humanidad sensible."


* Fragmento de una excelente entrevista publicada en la revista Ñ (24-11-09). Ir al texto completo.

La pintura pertenece a Xul Solar.

martes, 8 de diciembre de 2009

Un recuerdo

In my life

There are places I remember
All my life though some have changed
Some forever not for better
Some have gone and some remain
All these places had their moments
With lovers and friends I still can recall
Some are dead and some are living
In my life I've loved them all

But of all these friends and lovers
There is no one compares with you
And these memories lose their meaning
When I think of love as something new
Though I know I'll never lose affection
For people and things that went before
I know I'll often stop and think about them
In my life I love you more

Though I know I'll never lose affection
For people and things that went before
I know I'll often stop and think about them
In my life I love you more
In my life I love you more

Lennon / McCartney



En mi opinión, In my life es la canción más hermosa de los Beatles. Pertenece al álbum "Rubber Soul" y la canta John.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Mejor no hablar de ciertas cosas...

Conversaciones cada vez más cortas

«Bienaventurado aquel que no anduvo
en consejo de los sin Dios...»
Cámbiese con tacto el tema.

«El sentido de la vida...»
¡Penoso desliz!

«Se trata de revolucionar todas las condiciones
en las que el hombre
es un ser humillado...»
Todos bostezan, se molestan, ríen.

Contra eso genomas a la medida,
inmortalidad en el disco duro.
¡Oh ciencia! ¡Éxtasis! ¡Eutanasia!
¡Somníferos que hacen milagros,
cuando el curso va al sótano!

Hans Magnus Enzensberger

Versión de José Luis Reina Palazón


La imagen pertenece a la película La soledad (2007), de Jaime Rosales.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Apuntes de Mar del Plata 2009 (Parte 5)

Acrobacias

36 vues du Pic Saint-Loup (Francia/Italia, 2009). 
Dirección: Jacques Rivette. 
Sección: Panorama

En un soleado valle del sur de Francia, entre montañas azules, los actores de una compañía circense se preparan para una nueva presentación. Por azar -en realidad, porque el destino es sabio-, cerca de ese lugar Vittorio (Sergio Castellitto) se cruza con Kate (Jane Birkin). Él, un caballero errante en viaje hacia España; ella, una mujer esquiva que vuelve a trabajar en el circo tras quince años de ausencia, porque algo ocurrió en el pasado y nunca pudo superarlo. Tal vez el amor la ayude, aunque Vittorio deberá poner lo suyo. “¿Echarás raíces o dirás adiós?”, le pregunta el payaso Alexandre (André Marçon) al visitante, en una de las tantas frases que el film nos asesta en medio del pecho. Para ese entonces ya sabemos que los personajes de esta troupe son bastante raros, como lo es también esa carpa solitaria montada en las alturas que no convoca demasiado público, salvo nosotros, espectadores devenidos equilibristas. El circo es la excusa para hablar de otra cosa.

Esta pequeña pista es el lugar más peligroso del mundo”, advierte el veterano clown, mientras uno enumera imaginariamente todos los riesgos que apuntalan este espectáculo. Los que lanzan cuchillos, los que devoran fuego, los que se columpian sobre el vacío, los que hacen torres humanas y hasta el que mete su cabeza en la boca del león, todos ellos juegan vistosamente con la muerte, y habrá más aplausos para quien se arrime más al límite. Y pensar que de chicos nos llevan al circo como si fuera una fiesta (o al menos así lo recuerdo yo, que alcancé a ver alguna función antes de que este arte iniciara su ocaso). Jacques Rivette parecería invitarnos a asumir que lo tanático es parte esencial de nosotros, ya desde aquellos primeros asombros. Porque lo que asombra no es la muerte, sino la constatación en continuado de que se puede seguir vivo. Por eso 36 vues du Pic Saint-Loup es una historia sobre oportunidades.

Si tuviera que elegir la escena más gozosa de todo este festival sería aquella que abre este film, cuando a Birkin le falla el motor de su camioneta en la ruta y Castellitto se detiene a asistirla. No hay palabras; sólo gestos, humor y cine puro. Lo que Rivette nos regala es un respiro, un suave intermezzo, un “alto en la gira” (como dice un personaje), una película inteligente que nos alienta a pensar nuestro propio papel en el circo. Es que sería imposible pilotearla si cada día no fuéramos un poquito magos, acróbatas, payasos o malabaristas.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Condiciones

“La dificultad actual para el arte de hacer algo revulsivo, de instaurar un corte en la cadena lingüística y que ese corte se expanda a la comunidad toda, es decir, de expandir la anomalía en el seno de las relaciones sociales, es insoportable. Sin embargo, las condiciones estético-políticas que generaron ese momento de felicidad que fueron las vanguardias artísticas no han desaparecido. Algo similar ocurre con la revolución política. En suspenso el ideal revolucionario, las condiciones que generaron el levantamiento permanecen intactas. La trampa del discurso hegemónico consiste en afirmar que no sólo la revolución fue un error, una locura: sino, sobre todo, que hoy ya no existe nada que justifique la insurrección. Desmontar esa argumentación debería ser la tarea del pensamiento crítico. La situación es análoga en el terreno artístico: que la vanguardia haya sido absorbida por el museo, la publicidad y la industria cultural, o aún más, entrever que desde su origen la vanguardia llevaba en sí las condiciones para ser absorbidas, no debería impedir que expresemos nuestra desolación frente a la situación actual.”

Damián Tabarosvky

(Literatura de izquierda. Editorial Beatriz Viterbo).

La imagen pertenece a la performance "Coyote: Me gusta América y a América le gusto yo" (1974), de Joseph Beuys.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Diciembre agitado en el Malba

¿La violencia está en nosotros?

Con esta pregunta fundamental como faro, el museo Malba presenta este mes un ciclo plagado de títulos atractivos, a partir de una selección de los programadores invitados Jorge Bernárdez y Sebastián Rotstein.

Según indica la información de prensa, se trata de “un grupo de películas unidas por una visión común, por una idea sobre el mundo o sencillamente por pertenecer a un mismo período. Al principio esa idea común fue la de unir películas realizadas en los setenta, quizás la última década que produjo grandes títulos unidos por una estética determinada y, lo que es más importante, por el hecho de ser libres, libres hasta la libérrimo, libres hasta empujar al espectador a enfurecerse, libres hasta el punto de que alguien podría decir 'esta gente confunde libertad con libertinaje'”.

Finalmente se agregaron películas de otras décadas y se distribuyeron en cuatro subgrupos: 1. Sexo, violencia y venganza; 2. Opresión, sumisión y violencia; 3. Cine policial argentino; 4. Políticas. “Si bien los programas establecen diferencias por género -explican los organizadores- existe además un hilo conductor entre ellos que es el del cuerpo: por un lado como objeto de pasión y lujuria, y por otro como objeto en tensión a ser sojuzgado, dominado y destruido”.

Delirante y sofisticado a la vez, el ciclo tiene de todo y para todos los gustos, desde clásicos como Los perros de paja de Peckinpah y Contacto en Francia de Friedkin a rarezas como ¿Quién puede matar a un niño?, de Narciso Ibáñez Serrador y Miami RMX, de Gustavo Postiglione, pasando por emblemas del cine político de la talla de I… como Ícaro, de Verneuil (foto), Un burgués pequeño, pequeño, de Monicelli y Terra em transe, de Rocha.

Entrada general: 13 pesos (estudiantes y jubilados: 7).
Abono: 56 pesos (estudiantes y jubilados: 28).

Pasen y vean la programación completa.

martes, 1 de diciembre de 2009

Hace 74 años...

…un 1º de diciembre de 1935, en Brooklyn, nacía Allan Stewart Konigsberg, o Woody Allen, para los amigos.

"Natasha, amar es sufrir. Para evitar el sufrimiento, uno no debe amar. Pero entonces uno sufre porque no ama. Por eso, amar es sufrir, no amar es sufrir, sufrir es sufrir. Ser feliz es amar, ser feliz, entonces, es sufrir, pero sufrir te hace infeliz, por lo tanto para ser infeliz se debe amar, o amar para sufrir, o sufrir por demasiada felicidad. Espero que lo estés entendiendo."

Sonja (Diane Keaton), en la divertidísima La última noche de Boris Grushenko (Love and death, 1975).

domingo, 29 de noviembre de 2009

Cerrando los ojos

Huyo del mal que me enoja
buscando el bien que me falta.
Más que las penas que tengo
me duelen las esperanzas.

Tempestades de deseos
contra los muros del alba
rompen sus olas. Me ciegan
los tumultos que levantan.

Nido en el mar. Cuna a flote.
La flor que lucha en el agua
me sostiene mar adentro
y mar afuera me lanza.
Cierro los ojos y miro
el tiempo interior que canta.

Manuel Altolaguirre


La imagen pertenece al film Lejano (Uzak, 2002), de Nuri Bilge Ceylan.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Al revés

Por Eduardo Galeano *

"Caminar es un peligro y respirar es una hazaña en las grandes ciudades del mundo al revés. Quien no está preso de la necesidad, está preso del miedo: unos no duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tienen, y otros no duermen por el pánico de perder las cosas que tienen. El mundo al revés nos entrena para ver al prójimo como una amenaza y no como una promesa, nos reduce a la soledad y nos consuela con drogas químicas y con amigos cibernéticos. Estamos condenados a morirnos de hambre, a morirnos de miedo o a morirnos de aburrimiento, si es que alguna bala perdida no nos abrevia la existencia.

¿Será esta libertad, la libertad de elegir entre esas desdichas amenazadas, nuestra única libertad posible? El mundo al revés nos enseña a padecer la realidad en lugar de cambiarla, a olvidar el pasado en lugar de escucharlo y a aceptar el futuro en lugar de imaginarlo: así practica el crimen y así lo recomienda. En su escuela, la escuela del crimen, son obligatorias las clases de impotencia, amnesia y resignación. Pero está visto que no hay desgracia sin gracia, ni cara que no tenga su contracara, ni desaliento que busque su aliento. Ni tampoco hay escuela que no encuentre su contraescuela."

* Fragmento del libro Patas arriba: la escuela del mundo al revés. Editorial Siglo XXI.

En la imagen: Diego Puente en la película Crónica de un niño solo (1964), de Leonardo Favio.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Apuntes de Mar del Plata 2009 (Parte 4)

Sin compañeros
  
A man who ate his cherries (Irán, 2009). Dirección: Payman Haghani. Sección: Competencia internacional.

Fotografía en blanco y negro. Interior de una fábrica. Un obrero grita cuando su mano queda atrapada en una máquina. Así comienza el film dirigido por el joven realizador iraní Payman Haghani, Un hombre que comió sus cerezas, por lo que resulta inevitable pensar en Los compañeros (1963), de Mario Monicelli, en donde un similar accidente de trabajo agitaba el malestar de los empleados hasta derivar en una complicada huelga. La diferencia entre ambas películas es que, aunque parezca mentira, pasó casi medio siglo y la solidaridad entre los compañeros ya no es la misma. Ese otro que trabaja al lado mío hoy ya no representa un par, un potencial aliado, un ser humano. Ese otro es una mera contingencia.

En la historia que narra el film iraní, lo primero que especulan los otros obreros es que el herido se lastimó la mano a propósito, con el fin de cobrar el seguro. En ese momento, la cámara toma a los trabajadores durante su almuerzo, con el foco puesto en los dedos y en cómo cada uno de ellos se vuelve imprescindible para el acto de comer (y para cualquier otra tarea cotidiana, claro). Entre esos hombres se encuentra el callado Reza (Hassan Pourshirazi, inmejorable), quien horas después descubrirá que su esposa ya no lo quiere. Deberá encarar el divorcio y entregarle a ella parte de su ínfimo patrimonio, tal como lo estipula un acuerdo matrimonial.

De repente, el intenso blanco y negro se hace color: es una única escena, un recuerdo del protagonista, en el que su ex mujer aparece refrescando con agua un ramo de cerezas. Fue cuando confirmé el pálpito inicial, la sensación de que no podía eludirse la referencia a la emblemática obra de Abbas Kiarostami, El sabor de la cereza, título que selló el prestigio del cine iraní en todo el globo. En este film de 1997, la historia se centra en un señor que quiere despedirse del mundo, aunque nunca se nos explica exactamente por qué. En su camino hacia el suicidio, este señor conoce a un anciano que confiesa que hace muchos años también tocó fondo, y lo que lo salvó fue un hecho casual: degustar una cereza. Y otras cerezas. Y ver cómo unos niños también lo hacían, alrededor de él, un cuadro fortuito que le devolvió la esperanza.

La película de Haghani, entonces, parece una respuesta a aquel film premiado en el festival de Cannes. La angustia de Reza es lo que nunca nos contó la fábula de Kiarostami. Que transcurra en Irán es lo de menos, porque el conflicto que narra es universal. Un cine de la duración, con un minimalismo subyugante, de implacable precisión. Regalar el tiempo a quien lo retribuye con monedas. Someterse sin alternativas a la indiferencia del Capital, sin compañeros de ruta, sin delirios íntimos, sin ningún tipo de amparo. Empapar de lágrimas el overol sin otro consuelo que la resignación. Y regresar a casa para encontrarla vacía. Abrir la heladera sólo porque el ademán biológico así lo exige. Manotear esa última lata de atún y derramarla sobre un plato. Probar dos o tres bocados, tragarlos sin ganas, hasta sentirse lleno, asqueado, vencido por la propia soledad.

Y llorar. O fantasear con relucientes y jugosas cerezas. A veces la vida es eso, y no mucho más.

martes, 24 de noviembre de 2009

Vuelo interrumpido


Soñé que era un ala
desperté
con el tirón
de mis raíces.

Claribel Alegría


La pintura es de Diego Rivera

lunes, 23 de noviembre de 2009

Apuntes de Mar del Plata 2009 (Parte 3)

Una de las principales expectativas que despertaba el último festival se vio ampliamente colmada: es un placer tener reunidos en un libro los textos del genial crítico de cine Homero Alsina Thevenet (H.A.T.). Y se trata apenas de un primer tomo, por lo que podemos esperar más alegrías en el futuro. El proyecto fue motorizado por Álvaro Buela, Elvio E. Gandolfo y Fernando Martín Peña, responsables de esta voluminosa compilación de artículos que publicó el Festival de Cine de Mar del Plata bajo el título Obras Incompletas. Tomo I. Mención especial merece el amigo Luis Ormaechea, a cargo de la estupenda y completísima edición.

H.A.T. nació en 1922 en Montevideo y se inició muy temprano en el periodismo, escribiendo para la revista Cine Radio Actualidad. Su firma aparecería luego en el semanario Marcha, la revista Primera Plana y los diarios El País (Uruguay), La Razón y Página/12, entre muchas otras publicaciones. En 1989 fundó el suplemento El País Cultural, en donde trabajó hasta el momento de su muerte, en 2005.

El libro recopila textos producidos entre 1937 y 1952. El mayor espacio lo ocupan las críticas de cine, pero también hay ensayos, crónicas de festivales, respuestas a lectores, misceláneas y una sección aguda y divertida titulada “Disculpe!” (que integraba Cine Radio Actualidad), en donde H.A.T se despachaba con chistes, consejos y provocaciones varias, en un “abierto desafío a la corrección política”, como bien dicen los autores. A continuación, reproduzco una columna de esta sección.

El tobogán mentalPor Homero Alsina Thevenet *
Sustancialmente, el problema es éste: Ud. es un tipo que quiere, no sólo “ser algo en la vida”, sino además “hacer algo en la vida”. Hacer algo por Ud. y su familia, y por el novio de su hermana, y por el compañero de asiento en el tranvía, y por su amigo del alma, y por los pobres, los negros, los judíos, los oprimidos, los jóvenes sufrientes, la Humanidad, el arte, la ciencia. Ud. es un tipo inteligente, o tiene sensibilidad, o tiene tiempo para hacer algo, y quiere que ese algo sea para bien. ¿Qué hacer?

Es un problema. Si lo que Ud. intenta está dirigido a conseguir su propia figuración, para desde allá arriba hacer uso de sus poderes, es muy probable que Ud. sea vencido por su vanidad, o que equivoque el camino y se encierre en sí mismo, o que no se equivoque pero llegue demasiado tarde para hacer lo que Ud. quería hacer. Si en cambio hace caso omiso de su propia figuración, y argumentando que, como los bienes son para toda la Humanidad, debe comenzarse por palpar a la Humanidad misma -la masa- y se une a los comités políticos o sociales, suele ocurrir que termina por hacer politiquería, y si en ella pierde se convierte en un mezquino, y si triunfa pierde de vista sus ideales. Y si no se une a la masa pero se dirige a ella indirectamente, suele ocurrir que termina por enredarse en sus errores –todos los errores de juventud son inevitables, como no se llegue a la evasión de esa juventud- o termina por rendirse a esas masas abundantes en individuos sin inteligencia, o sin sensibilidad, o sin educación, o sin moral. Son más que Ud. y son más fuertes.

¿Luchar desde abajo, desde la oscuridad? Significa renunciar a gran parte de la vida misma, y a menudo es completamente estéril. Luchar desde arriba es ser un vanidoso, desde abajo es inútil, y desde el medio sólo muy pocos lo saben hacer, porque es dificilísima la tarea. Además, no luchar es dejar las cosas como estaban, que es dejarlas mal.

¿Se le ha ocurrido a Ud. alguna otra cosa, aparte de hablar del problema, sin solucionarlo? Si no se le ha ocurrido nada, deje de enunciar el problema, por lo menos mientras no llegue donde debe llegar, que no son sus familiares, aunque Ud., rebelde irredento, se le antoje charlar a la hora del almuerzo.

Nos parece muy bien que Ud. quiera abandonar su tobogán mental, y hacer algo por ponerlo en práctica. Pero mucho nos tememos que por ahora no haya manera de hacerlo, lo cual significa, entre otras cosas, que Ud. seguirá cantando su propia ópera.

* En el libro Obras Incompletas. Tomo I, de Homero Alsina Thevenet, editado por el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Tolerancias

"Diez o quince años después de Apocalypse Now! estaba en un hotel en Inglaterra y agarré el principio de la película. Terminé viéndola completa. Y no era tan rara como pensaba. Había, en cierto modo, expandido lo que la gente estaba dispuesta a tolerar en una película".

Francis Ford Coppola

(En un artículo publicado hoy en el suplemento Radar del diario Página/12. Ir al texto completo).

sábado, 21 de noviembre de 2009

Apuntes de Mar del Plata 2009 (Parte 2)

Ser o no ser triste

V.O.S. (Versión original subtitulada) (España, 2009). Dirección: Cesc Gay. Sección: Competencia internacional

Antes de que comenzara la proyección de V.O.S. en el teatro Auditorium, el director Cesc Gay subió al escenario y la presentó como su “primera comedia”. Explicó que siempre había querido abordar el género, pero ocurría que cuando se sentaba a escribir, sus películas le terminaban saliendo “serias” y “tristes”. Consciente de que su nuevo film no está la altura de los anteriores (Krámpack, En la ciudad, Ficción), Gay se atajó de entrada y nos predispuso a no esperar mucho más que un intento, un recreo, un merodeo sin mayor perspicacia.

Basada en una obra teatral de gran éxito en España, V.O.S. es otro cuento de cine dentro del cine: vemos la historia de cuatro amigos en Barcelona y, al mismo tiempo, asistimos al rodaje de esa historia, con actores y técnicos que entran y salen del set, mientras comentan pros y contras de lo que están armando (los personajes mezclan el castellano y el catalán).
La pregunta clave es si realmente es posible reírse del amor, incluyendo todas sus trampas y dolores. El film no está demasiado convencido de esto, y mucho menos el realizador, por eso el humor en V.O.S. se desplaza enrarecido, como si buscara la ligereza y a la vez no pudiera evitar tentarse con el otro lado, el de la amargura.El amor debería venir con una fecha de caducidad bien clarita. Eso nos facilitaría las cosas”, alega un personaje por allí, una frase demoledora que sin embargo apela a la sonrisa del espectador. El otro problema tiene que ver con los dos personajes que se enamoran: deberían caernos simpáticos pero son tan egoístas que el destino de su romance pierde total relevancia. Quien salva la película es la mujer abandonada que interpreta la morena Vicenta N'Dongo, dueña de los mejores remates y reflexiones.

Para quienes admiramos los trabajos previos de Gay, su nuevo opus resultó una pequeña decepción, un film aceptable pero menor, en donde las emociones se diluyen en la mecánica calculada de la puesta en abismo. Es necesario confiar en la ironía para hacerla jugar con gracia, y por ahora el director no parece sentirse cómodo con ese recurso.
Le guste o no admitirlo, la melancolía es más fuerte.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Allá

Si acaso al otro lado de la vida
otra vez, por azar, nos encontramos,
¿se reconocerán nuestras miradas
o seremos tan sólo un par de extraños?

De todos modos te amaré lo mismo.
Juntos. O separados.

Meira Delmar


La pintura es de Edvard Munch ("Los solitarios").

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Apuntes de Mar del Plata 2009 (Parte 1)

No voy a hacer un balance del festival ya que apenas vi una pequeña porción de películas. Lo que me importa es enunciar un deseo: que el festival siga. Sin estrellas ni pompas, este festival austerito me cae muy bien así como está. El cambio de fecha a noviembre parece confirmar otra vez que en esta época el público no va a perder el tiempo (en esta edición noté que muy pocas personas abandonaban las salas, aun en las películas más arduas). El actual es un espectador maduro, que disfruta del cine en el cine porque, claro, las entradas son accesibles. Este público selectivo es numeroso y entonces -¡oh!- en las funciones centrales las salas desbordan (¿cuándo les caerá la ficha a los exhibidores de Buenos Aires?).

En fin… mejor vayamos a las películas.

Formas de la evocación

Irène (Francia, 2009). Dirección: Alain Cavalier. Sección: Panorama
A room and a half (Rusia, 2009). Dirección: Andrey Khrzhanovsky. Sección: Competencia internacional.


Pasaron más de treinta años desde que Irène falleció. Quien fuera su marido, Alain Cavalier, rueda una película sobre ella. El director toma su cámara digital y emparcha con imágenes los volátiles recuerdos, en un film que propone un ritual demasiado subjetivo, táctil, casi promiscuo. Como leer un diario íntimo que quedó olvidado en un cajón, ese diario que escribimos cuando queríamos ser felices, sin saber que ya lo éramos, o al menos no teníamos tantas apatías. Leerse a uno mismo sin comprender la propia letra. Cavalier filma una y otra vez las páginas de viejos cuadernos, las palabras tachadas, esas que esconden lo fallido. Por eso no puedo hablar más que desde mí, aquí y ahora, con este monólogo desordenado, porque la película me envolvió y sigo hasta este instante pensando en Irène, arrobada por su enigma, hermoso rompecabezas al que le faltan ciertas piezas. Piezas que nadie tiene, quizás ni siquiera ella. Pero la cámara las busca con obstinación, con dulce violencia, acercándose a los objetos como si quisiera triturarlos hasta volverlos ceniza. Un edredón, una lámpara, una ventana, un rayo de luz, algún animal. En ellos se apoya la cámara, persistiendo en vano. Porque un fantasma no tiene contornos. No se podrá encuadrar jamás. No hay testimonios de otros, sólo la susurrante letanía del director, una voz que tanto puede alcanzar honduras metafísicas como deslizarse hacia el caos confesional propio de una borrachera melancólica. Y las fotografías -documentos que podrían darle cuerpo a la mujer- se hacen esperar. Cuando finalmente vemos una foto de su rostro, Irène es tan perfecta que resulta irreal. Ella partió una tarde en su auto y nunca volvió. Dicen que fue un accidente. Dicen que un homenaje no debería avanzar sobre la oscuridad del personaje retratado. El director no hace caso y hacia el final recuerda que su esposa era una persona triste, depresiva, lejana, recubriendo todo el film con una perturbadora ambigüedad. Si Irène ya era inaprensible en vida, ¿cómo pretender comprenderla en la muerte? ¿Por qué volverla cine? Cavalier sigue el consejo de Bresson: “Escarba en el mismo lugar. No te escurras fuera. Doble, triple fondo de las cosas…”. Irène es una pequeña gema para entregarse al extrañamiento.


Pasemos a las memorias del poeta Joseph Brodsky, protagonista de A room and a half. El film abre con una habitación descascarada que parece calcada de El espejo, como si el realizador Andrey Khrzhanovsky quisiera blanquear desde el inicio que su necesidad es idéntica a la de Tarkovski: apresar esa nube llamada Rusia, la cuna adorada a la que no se puede volver. Brodsky nació en San Petersburgo en 1940, como intelectual se opuso al estalinismo y se exilió en Estados Unidos desde 1972 (donde murió, en 1996). Entre la nostalgia y la ironía, el relato reconstruye su vida haciendo foco en sus padres, la infancia y las primeras rebeldías, con la curiosa intervención de fragmentos animados que colorean los recuerdos con un perfume infantil (Khrzhanovsky es un nombre importante dentro del cine de animación).

El crítico Horacio Bernades en Página/12 describió con ingenio a esta película como una “Amélie rusa”, dado que los moños surrealistas y otras licencias parecerían torcer aleatoriamente el eje dramático del film. En efecto, no se trata de una obra redonda y su ambición termina por dispersar el relato en varios momentos, pero creo que la clave reside en el retrato político del personaje. “Nuestra generación es la última que se interesó en los valores culturales”, dice el poeta cuando rememora la bohemia de los ’60, década en la que fue acusado de “parasitismo social” y obligado a cumplir trabajos forzosos. Lejos de todo egoísmo, Brodsky abogó por el individualismo como único camino para recuperar la subjetividad, para que el hombre eligiera su estilo de vida sin pensar como burócrata. Lástima: no es el artista quien cambia la Historia, sino la economía. Cuando el Brodsky imaginado por el film recorre la Rusia actual y "democrática", se siente contrariado al observar compatriotas que sólo se dedican a consumir y hablar por celular. Y lo miran raro. Cayó el Muro, es cierto. Muchos festejan que ya no haya más fronteras, opresión y otros etcéteras. Pero queda claro que la supuesta “libertad” del capitalismo desatado no es precisamente la que Brodsky había soñado. Como decía Marx, aún estamos en la prehistoria de la humanidad. No sé qué sería de nosotros si no tuviéramos la voz de los poetas.


Y no importa que un vacío empiece a abrirse
de entre tus sentires, que tras la gris tristeza
crepite el miedo y, digamos, un foso de furor.
Porque en la era atómica, cuando tiembla hasta la roca,
podremos sólo salvar los muros del hogar,
los corazones, fundiéndolos con fuerza igual
y nexo semejante a la muerte que los viene a acechar.
Y temblarás al escuchar decir: «Querido».

Joseph Brodsky (1964)


Hay más películas para comentar. Los espero.