domingo, 3 de diciembre de 2017

Una teoría de Jean-Luc...

Por Jean-Luc Godard*

En líneas generales, hay dos tipos de cineastas. Los que caminan por la calle con la mirada en el suelo y los que lo hacen con la cabeza alta. Los primeros, para ver lo que ocurre a su alrededor, están obligados a levantar la cabeza a menudo y repentinamente, y a girarla tanto a derecha como a la izquierda, abarcando con varios vistazos el campo que se ofrece ante ellos. Estos primeros ven. Los segundos no ven nada, miran, fijando su atención en el punto preciso que les interesa. Cuando se disponen a rodar una película, el encuadre de los primeros será aireado, fluido, (Rossellini); el de los segundos estará calculado al milímetro (Hitchcock). Se encontrará en los primeros un desglose de las escenas sin dudas disparatado pero tremendamente sensible a las tentaciones del azar (Welles); y en los segundos, unos movimientos de cámara no sólo de una inaudita precisión en el trabajo en estudio, sino que tienen su propio valor abstracto de movimiento en el espacio (Lang). Bergman formaría más bien parte del primer grupo, el del cine libre; Visconti, del segundo, el del cine riguroso.
 

*Fragmento del artículo "Bergmanorama". 

Hoy es el cumpleaños del realizador francés. Cumple 87.

El texto fue publicado originalmente en la revista Cahiérs du Cinéma (julio de 1958). Integra la recopilación de artículos editados por Paidós en el libro La política de los autores. Manifiestos de una generación de cinéfilos. Antoine de Baecque (comp.)

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