jueves, 13 de diciembre de 2007

Alice, de Woody Allen

Alice es el vigésimo trabajo de Woody Allen como director y guionista. Estrenado en 1990, el film afrontó el deber de prolongar la excelencia que Allen había plasmado un año antes en Crímenes y pecados, uno de sus mejores títulos. Si bien Alice no alcanza la perfección de esa oscura y cínica reflexión sobre la moral que es Crímenes y pecados, está muy lejos de ser una "película menor" en la obra del realizador neoyorquino, como fue calificada en su momento. Debajo de su estructura de fábula etérea y romántica, Alice esconde un agudo retrato sobre una mujer común dispuesta a romper con las sofocantes ataduras clasistas y religiosas que amenazan con gobernar su destino.

La historia está centrada en Alice Tate (Mia Farrow), un ama de casa que lleva una vida relajada en un lujoso piso de Manhattan al lado de su condescendiente marido (William Hurt), sus dos hijos pequeños, una niñera permanente y varias sirvientas. Alice sólo necesita toparse con la mirada expectante de un hombre encantador (Joe Mantegna) para descubrir que la armonía de su rutina es completamente irreal y ajena a sus anhelos. Ella no se atreve a ningún tipo de aventura hasta que un día conoce al Dr. Yang (Keye Luke), un médico cuyas misteriosas recetas naturistas motorizan la transformación de la reprimida mujer.

"Tu vida se sostiene en una ilusión de felicidad", sentencia el sabio doctor. Para reconstruir un mundo propio, para eludir el agobio de un hogar insípido y falso, para ser más genuina, Alice debe derribar -sin proponérselo- el mandato católico que desde chica le exigió ser una dama pulcra y una esposa devota. Al igual que en el film La rosa púrpura de El Cairo, Allen logra introducir resoluciones mágicas sin que el relato caiga en el ridículo. Por el contrario, en esta comedia la fantasía funciona como un sutil incentivo para que la protagonista privilegie su deseo sobre la anodina comodidad burguesa que la rodea.

El elenco, como puede esperarse en Allen, tiene muchos rostros conocidos, entre ellos William Hurt, Joe Mantegna, Blythe Danner y Alec Baldwin. El realizador no actúa en esta ocasión, aunque es fácil detectar sus rasgos de neurosis y timidez en Alice, un personaje que, al mismo tiempo, está hecho a la medida de Mia Farrow. Dueña de una ingenuidad natural capaz de remontarla instantáneamente al romántico país de las maravillas, Farrow es una presencia fundamental para que Alice se disfrute de principio a fin.

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