
Ya me encontré a mi mismo
No quise dirigirme la palabra,
en venganza
Y me seguí de largo
-con gran resentimiento
José Emilio Pacheco
(En la imagen, Bill Pullman en “Lost Highway”, de David Lynch).

Hace poco más de un mes (el 22 de abril) la científica italiana Rita Levi-Montalcini cumplió 100 años. Neuróloga, Premio Nobel de Medicina en 1986 y Capa Total (si este título no existe, debería inventarse para ella). Una amiga me mandó una hermosa entrevista en donde Rita habla de su vida y sus ganas, que puede leerse aquí.
Profundidad
“Las obras de arte más atractivas son las que crean en nosotros la ilusión de que el artista no tuvo alternativa, de tan plenamente identificado que está con su estilo”.
Lorna (Arta Dobroschi) es el primer personaje de los Dardenne que tiene un “proyecto de vida” que va más allá de la mera supervivencia: quiere montar un pequeño bar en Liége (Bélgica), una vez obtenida la carta de ciudadanía, claro. Porque Lorna es albanesa y para conseguir la residencia tuvo que arreglar casarse con Claudy (Jérémie Renier), un joven drogadicto belga que intenta curarse y no puede. El plan de Lorna era divorciarse de él para luego cumplir su sueño junto a Sokol (Alban Ukaj), su verdadero novio. Pero la misma mafia que organizó su matrimonio tiene ahora una oferta para la chica: cobrar un dinero importante por casarse con un ruso que también necesita la ciudadanía, lo que implicaría eliminar a Claudy (literalmente).
Lo mejor de la película es la relación entre la chica y el joven adicto, precisamente porque en los momentos que comparten refulge una gracia peculiar, algo del orden de lo inefable, ese afecto genuino que la maquinaria especuladora no había contemplado en sus cálculos. El film parece despegar cuando los cuerpos temblorosos y desnudos de Lorna y Claudy transpiran esa verdad, pero esa secuencia es solo el amago de la película que no fue. Lo que queda entonces es la sordidez, un cuadro de miserabilidad al que le cuesta evitar el trazo grueso, especialmente al delinear a “los villanos” (el taxista, el ruso y el novio, por ejemplo, no son más que estereotipos de un solo color). Desde ya que esta clase de vilezas existen y abundan en la Europa de hoy, nadie niega su verosimilitud, solo que aquí ciertos giros, elipsis y actitudes contradictorias enmarañan a cada paso la narración, como si estuviéramos ante el borrador de un guión vacilante. Y aunque la cámara ya no se limita a los rostros y el encuadre es más amplio de lo habitual, lo social no termina de integrarse al conjunto, funcionando apenas como sordo trasfondo.
Arco Iris
Por Albert Camus*
El malogrado
El ciclo se llama Vidas al límite y despliega un inteligente tutti frutti sobre el cine contemporáneo. Prácticamente todos los títulos son excelentes, pero aquí prefiero recomendar aquellos autores que dibujan el sendero de lo que podría ser el mejor cine del futuro (al menos el que yo creo que vale la pena). El ciclo va del 12 al 24 de mayo, en la sala Leopolo Lugones del Teatro San Martín (Av. Corrientes 1530).
“Desde el momento en que no hay un tejido básico de fuerzas reales en la sociedad para concebir la política, lo que queda es una constatación de la ausencia. Y es importante que observemos esto, porque es trágico: es preciso recuperar ese sentido de lo político. Lo político es necesario, porque si no cualquier sociedad es imposible”.
Debe el artista
Muy agradablemente hago el amor con ella. De pronto me despierto. Le digo:
En coincidencia con el estreno local (también en la sala Tita Merello) del film Z32, la Sala Leopoldo Lugones programó una retrospectiva de la interesantísima obra de Avi Mograbi.Recomiendo especialmente la película Venganza por uno de mis dos ojos (Nekam Achat Mishtey Eynay; Israel/Francia, 2005).
Escribe Quintín: “Mientras Mograbi, que reúne las condiciones de gran cineasta y apasionado militante, aguarda la inminente prisión de su hijo que se niega -como él lo hizo en su momento- a servir en un ejército de ocupación y trata de mantener la esperanza en la razón y el diálogo, la película le descubre al espectador las vergonzosas aristas del fanatismo y sus consecuencias: el abuso sobre los débiles, la apología de la brutalidad, la pedagogía del odio y la ceguera frente a las contradicciones que precipitan a Israel hacia un abismo. El film es la contracara de las lágrimas de cocodrilo de los extremistas que los medios se encargaron irresponsablemente de transmitir al mundo durante el reciente desmantelamiento de las colonias de Gaza” (Catálogo del DocBsAs/05).
Proyecciones:
Venganza por uno de mis dos ojos
Sábado 2 y domingo 3 de mayo, a las 14.30 y 17.
Lunes 4 de mayo, a las 14.30, 17, 19.30 y 22.
Sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín (Avda. Corrientes 1530)
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