martes, 9 de febrero de 2021

Los ojos vendados

Ayer murió Jean-Claude Carrière, novelista y prolífico guionista de grandes como Buñuel, Godard y Pierre Étaix, entre otros. Hay un hermoso libro que publicó junto a Pascal Bonitzer titulado “The End. Práctica del guión cinematográfico”, que se consigue fácilmente en internet (se los recomiendo). Aquí, transcribo algunas ideas del libro:

«Los personajes de una historia siempre tienen los ojos vendados, porque, como todo el mundo –y en especial como el público–, no pueden ver, a la vez, sino una sola cara de las cosas, de los seres. (...)

Los personajes de una historia tienen siempre así los ojos doblemente vendados: para sí mismos y para los demás. Por eso estamos tan interesados, a veces, en “abrir los ojos” a un amigo sobre tal traición de la que se le estima víctima, o sobre tal manía por la que se le supone afligido. Nos gustaría que ese amigo "dejase de mentirse". Y cuando damos el paso - peligroso – de descubrirle su síntoma, quedamos sorprendidos por los dramas en cadena que eso provoca. Y es que nosotros mismos estamos más implicados de lo que creemos. (...)

“No se miente bastante en el cine”, se quejaba Rohmer mucho antes de hacer de la mentira el objeto de todo su cine. Y es que el cine atestigua de manera privilegiada los efectos y la dinámica de la mentira. Registra las palabras y al mismo tiempo los cuerpos, el desfase entre las acciones y las palabras, entre la situación imaginaria y la situación real, entre lo que dice el cuerpo y lo que dicen las palabras. (...)

¿Qué hacen las manos mientras las bocas hablan?: he aquí una cuestión que el teatro no plantea. Y es que en el teatro, no hay diferencia entre el cuerpo y la boca. A veces, sólo hay una boca, como en Beckett.

Pero en el cine hemos de recordar que el cuerpo está dividido».  

*Fragmentos del libro Práctica del guión cinematográfico (editorial Paidós, Barcelona, 1998)

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