viernes, 16 de noviembre de 2018

Otro de los grandes estrenos del año: El libro de la imagen, de Jean-Luc Godard

El potencial político 
de lo que (todavía) no se ve

Por Jean-Louis Comolli* 

"Si “todo” estuviera en campo, si “todo” fuera visible, ¿cómo se mantendría el resorte de la sucesión? Nuestras culturas, antes nuestras sociedades, fueron forjadas por el secreto, el misterio, lo desconocido, la intriga. Habitamos dentro de ese círculo de relatos, estamos hechos de agujeros en el tejido del lenguaje tanto como dentro de las representaciones de lo visible. El fuera de campo se hace cargo de nuestra necesidad de relato en la articulación de lo visible/no visible. Ningún relato dice que después de él será el fin del mundo, el fin de los relatos. Es exactamente el rol del fuera de campo, hacernos sentir que todavía hay reserva."

*Fragmento del libro Cine, modo de empleo. (Editorial Manantial)


Le livre d'image es la película de Godard más estimulante desde Notre musique (2004). Y aunque las imágenes estén colmadas de dolor y violencia, aunque la voz suene muy ajada, al mismo tiempo uno puede sentir que al autor lo devoran las ganas de pensar, de entender, de guerrear, de empujarnos a hacer. Claro que Godard es difícil. Sus estrategias discursivas atentan continuamente contra la posibilidad de una comunicación mínima. La fragmentación lo gobierna todo. Las oraciones quedan partidas por la mitad. Los sonidos se enrarecen. Las imágenes se apiñan, se derraman y se fugan. Cada tanto se pronuncian frases que golpean por su enérgica lucidez (como la cita de Canetti: "Créanme: nunca estamos lo suficientemente tristes como para mejorar el mundo"). Hay muchos apuntes sueltos, evanescentes, inasibles, pero también hay verdades que irrumpen como relámpagos y conmueven. Godard es así: te seduce y te agota. Te provoca y te frustra. Y uno debería recordar siempre, como dice Comolli, que la frustración es una condición esencial en todo espectador de cine (de cualquier tipo de cine): "El espectador frustrado es un espectador sobreactivo. La frustración, en cine, da a gozar la ausencia de lo que no da." Godard lleva este desafío al extremo. Sólo hay que estar predispuesto.

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