martes, 12 de noviembre de 2019

Después de un largo viaje


Me siento en el balcón a mirar la noche.
Mi madre me decía que no valía la pena
estar abatido.

Movete, hacé algo, me gritaba.
Pero yo nunca fui muy dotado para ser feliz.
Mi madre y yo éramos diferentes
y jamás llegamos a comprendernos.

Sin embargo, hay algo que quisiera contar:
a veces, cuando la extraño mucho,
abro el ropero donde están sus vestidos
y como si llegara a un lugar
después de largo viaje
me meto adentro.

Parece absurdo: pero a oscuras y con ese olor
tengo la certeza de que nada nos separa.

Fabián Casas


En la imagen: Dolor y gloria, de Pedro Almodóvar

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