lunes, 31 de enero de 2011

Nuevos realizadores franceses, en la Sala Lugones

Hoy comienza un ciclo dedicado a Nuevos Directores Franceses, que se extenderá hasta el domingo 13 de febrero y se desarrollará en la Sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín (Av. Corrientes 1530).

La muestra está integrada por 13 títulos nunca estrenados en Argentina, representantes de una destacada generación de realizadores, como Serge Bozon, Céline Sciamma, Anne Le Ny, Laurent Achard, Philippe Ramos, Xavier Beauvois, Mia Hansen–Love y Christophe Honoré, entre otros. Las películas podrán verse en copias nuevas en 35mm, enviadas desde París por Cultures France.

Los horarios son los de siempre: 14.30, 17, 19.30 y 22 horas.
La entrada general cuesta 12 pesos, y 5 pesos para estudiantes y jubilados.
En la web del Teatro San Martín puede consultarse el detalle de la programación.

domingo, 30 de enero de 2011

La historia no ha llegado a su fin


Egipto desapareció de Internet

Las redes de comunicación social se transformaron en un valioso instrumento de lucha política. El régimen de El Cairo lo entendió muy rápidamente y emprendió la represión tecnológica más amplia de la modernidad.

Por Eduardo Febbro *
Desde París

Cada época ha tenido sus monstruos y la nuestra acaba de ver nacer a uno, fiel descendiente de todos los monstruos políticos que ha tenido la humanidad. El presidente egipcio Hosni Mubarak inauguró la versión moderna de la represión. Ya no se trata de reprimir, encarcelar, torturar y matar. Ya no se trata de ahogar la libertad de expresión controlando los medios de comunicación y amordazando a los periodistas. Mubarak estrenó algo más severo e histórico: la desaparición de un país de la red, es decir, la imposibilidad de que los seres humanos se comuniquen entre sí a través de Internet, por teléfonos móviles o SMS. La insistencia de mantener a un país bajo las botas llevó al prehistórico régimen egipcio a atrasar el calendario tecnológico de más de dos décadas. Después de dejar fuera de uso Facebook y Twitter, el gobierno egipcio ordenó a los cuatro operadores de Internet cerrar por completo la comunicación. Link Egypt, Vodafone/Raya, Telecom Egypt y Etisalat Misr dejaron sin red a los casi 23 millones de usuarios de Internet. El país volvió a los años ’80. Con esa decisión, Mubarak demuestra que la clave de la modernidad ya no es la más que manipulada libertad de expresión sino la comunicación, el link, el lazo que permite comunicarse y organizarse. Internet nos trajo esa posibilidad. (...)

El boicot a la red se convirtió en el boicot a una generación, a la inscripción en la modernidad. Represión física y represión tecnológica. Mubarak mostró un camino, o, mejor dicho, valorizó con su desmedida lo que realmente significa la red en un mundo donde la libertad de expresión, o sea la manifestación de las ideas y la difusión de la información, están en su gran mayoría en manos de conglomerados privados cuyos intereses responden cada vez menos al de los pueblos y cada vez más al de los intereses económicos, políticos y geoestratégicos. La libertad de comunicar, de concertar, de aunar, de linkear propuestas, de difundir imágenes e informaciones por encima de los aparatos tradicionales de difusión se tornó más peligrosa que la libertad de opinar. El poder egipcio quiso ahogar el flujo. En el camino perdió al gobierno y acercó más la cita con la próxima derrota. La Revolución de los Jazmines que se inició en Túnez se reencarnó en Egipto. Su destino dibujará en el futuro la geografía política del mundo. La historia no ha llegado a su fin. Los seres humanos comunican para seguir escribiendo su propia historia contra quienes se empeñan en hurtarles la palabra, la libertad, los sueños y la comunicación.

* Fragmentos de un artículo publicado en el diario Página/12 (29/01/11). Ir al texto completo.

sábado, 29 de enero de 2011

Day & Night


“La triste verdad es que la auténtica vida del hombre consiste en un complejo de oposiciones inexorables: día y noche, nacimiento y muerte, felicidad y desgracia, bueno y malo. Ni siquiera estamos seguros de que uno prevalecerá sobre el otro, que el bien vencerá al mal o la alegría derrotará a la tristeza. La vida es un campo de batalla.”

Carl G. Jung

Es cierto que se trata de una eterna batalla. Pero a veces, cada tanto, en la infancia, en un abrazo, en el cine… no digo siempre, sólo a veces: también se trata de aprender a conciliar. La imagen pertenece al cortometraje Day & Night, dirigido por Teddy Newton, que acompañó las proyecciones de Toy Story 3. Este estupendo corto puede verse en YouTube.

jueves, 27 de enero de 2011

El Cine Club Núcleo inicia su temporada 2011

El martes 1º de febrero el Cine Club Núcleo inicia su temporada número 58 en el Cine Gaumont (Espacio INCAA - KM 0).

En los tradicionales horarios de las 18.15 y las 20.30, este martes se proyectará el esperado nuevo film de Woody Allen, Conocerás al hombre de tus sueños (You will meet a tall dark stranger), protagonizado por Naomi Watts, Antonio Banderas, Josh Brolin, Anthony Hopkins y Gemma Jones.

Las actividades de Núcleo son diversas y para todos los gustos cinéfilos. Los martes en el Cine Gaumont (Av. Rivadavia 1635), a las 18.15 y 20.30, se hacen las funciones de pre-estrenos (es decir, títulos que luego se verán en la cartelera comercial). Por otro lado, los miércoles a las 19 funciona el “Ciclo de Revisión” en el Cine Cosmos-UBA (Av. Corrientes 2046), en donde se programan joyas del cine de todos los tiempos. Finalmente, el segundo y cuarto domingo de cada mes, en el horario de las 11 en el Gaumont, también se exhiben pre-estrenos o películas de estreno reciente que pasaron por la cartelera y que quizás no recibieron suficiente atención (es decir, se rescatan películas que merecen otra chance).

El Cine Club Núcleo representa una genial oportunidad para acceder a una muy buena oferta de películas abonando un arancel muy accesible. Próximamente podrán verse importantes películas que cuentan con varias nominaciones al Oscar, como Temple de Acero (de Joel y Ethan Coen), El cisne negro (de Darren Aronofsky) y El discurso del Rey (de Tom Hooper).

Para informes, inscripciones de nuevos socios y renovaciones anticipadas se estará atendiendo al público los días viernes 28, sábado 29 y lunes 31 de enero, entre las 18 y las 20, en el Cine Gaumont (Congreso).

Los interesados podrán consultar la programación del Cine Club Núcleo las 24 horas del día en el teléfono 4825-4102. Para más información, visite la página http://www.cineclubnucleo.com.ar/
 

martes, 25 de enero de 2011

La casa muda, de Gustavo Hernández


Luego de una larga caminata por un campo lleno de yuyos, una adolescente y un hombre llegan a destino. Es una casa que parece abandonada, y la muchacha y su padre fueron contratados por el dueño para refaccionarla. Enseguida el espacio comienza a tensarse y los hechos se ciñen a un tic tac real, exactamente el mismo que marca nuestro segundero interno. Ahí advertimos que la cámara lleva algunos minutos sin cortar. Estamos adheridos a esa chica, Laura, que nos hará recorrer la casa con su curiosidad suicida.

Adentro todo es oscuro. El primer paso consiste en orientarse en esa negrura quebrada cada tanto por un sol de noche. Los ojos pugnan por hallar algún resquicio de nitidez en una batalla inútil, porque sólo encontramos sombras, polvo, cenizas. La boca de lobo se adivina invencible, pero aun así el desafío resulta atractivo, porque las manchas sobre la imagen surgen y se van continuamente, y la incertidumbre nos obliga a atrapar el grado cero de la luz, la base mínima desde la cual accedemos a las formas. Distinguir un rayito en el imperio de la nada: debería ser un entrenamiento cotidiano para la mirada.

Hasta que llega el primer golpe de efecto, y uno se prepara entonces para el segundo paso, que implica aceptar el pacto de género y dejarse asustar, no importa cómo ni con qué lógica. La propuesta de La casa muda indicaría que hoy el espectador de terror se sigue conformando con el ruido de unos pasos sospechosos, o una silueta que corre veloz de un cuarto a otro, o un cochecito de look tenebroso (como aquel de The Changeling, con George C. Scott, o el de la mismísima Rosemary). Y no, esas simples palancas narrativas no alcanzan. Tampoco los virtuosismos técnicos.

La película pretende justificar su arbitrariedad de manera retrospectiva, una vez que conocemos la motivación de Laura y podemos dar coherencia a su accionar. Pero el problema reside en el durante, el trayecto central del relato que muestra a Laura deambulando por el circuito cerrado y reiterativo de la cabaña embrujada. A pesar de la excelente actuación de Florencia Colucci, al film le falta desesperación real, especialmente en su tramo inicial, cuando el personaje tiene que ganarse nuestra preocupación. Si las puertas están todas cerradas, ¿por qué no probar con las ventanas? Que la heroína se llene de furia, que destroce todo con su guadaña, que demuestre que está verdaderamente atrapada. Verla hacer el intento, eso es todo lo que pedíamos para creer en ella. Porque cuando la oportunidad se presenta, ya es tarde. Nuestras palpitaciones abandonan la sincronía con la ficción. Aunque el estilo del film logre sostener ciertas vibraciones, llega un punto en el cual el futuro de la protagonista ya no nos importa demasiado. Porque el personaje dejó de ser persona para tornarse frío artefacto.

viernes, 21 de enero de 2011

La esencia

"La lucha por la 'existencia' está dentro de la mente del hombre; el arte en su forma más elevada no se ocupa de la existencia sino de la esencia. Hasta ahora, la tecnología no ha logrado disipar el sentido trágico de la vida y cabe sospechar que nunca lo hará porque está más allá de sus posibilidades. El arte, no la ciencia, da sentido a la vida; no simplemente por ayudar a vencer la alienación (respecto de la naturaleza, a la sociedad y a uno mismo), sino porque concilia al hombre con su destino: la muerte. No ya la muerte en el aspecto físico, sino esa forma de muerte que es la indiferencia, la accidia (pereza) en sentido espiritual."

Herbert Read
(Fragmento de su libro Arte y alienación).


La imagen pertenece al film Aquiles y la tortuga, dirigido por Takeshi Kitano.

miércoles, 19 de enero de 2011

Lejos del confort


“La única posible experiencia real del encuentro con la obra de arte pasa por el sentimiento de ser expulsado del confort, de las propias costumbres de consumidor y de las propias ideas recibidas.”

Alain Bergala


La imagen pertenece al film Bad Guy, dirigido por Kim Ki-duk.

domingo, 16 de enero de 2011

El fin de la naturaleza


Por Slavoj Zizek *

“Percibimos nuestra era como una era de madurez y, por tanto, de aceptación. Con el colapso del comunismo, abandonamos los antiguos sueños utópicos milenarios y aceptamos las limitaciones de la realidad -esto es, una realidad socioeconómica capitalista- con todas sus imposibilidades. No podemos participar en actos colectivos grandes, que necesariamente terminan en terror totalitario. No podemos aferrarnos al antiguo Estado benefactor, que impide que seamos competitivos y nos lleva a crisis económicas. No podemos aislarnos del mercado global.

A nosotros nos resulta más fácil imaginarnos el fin del mundo que un cambio social serio. Como prueba, las numerosas películas taquilleras sobre la catástrofe global y la conspicua ausencia de producciones sobre sociedades alternativas.

Tal vez sea tiempo de revertir nuestro concepto de lo posible y lo imposible; tal vez debiéramos aceptar la imposibilidad de la inmortalidad omnipotente y considerar la posibilidad del cambio social radical. Si la naturaleza ya no es un orden estable confiable, entonces nuestra sociedad también debería cambiar si queremos sobrevivir en una naturaleza que ya no es una madre buena y protectora, sino una madre pálida e indiferente.”

* Fragmento de un artículo publicado en La Vanguardia (30/12/10). Recomiendo la lectura del texto completo.


En la imagen: la magistral secuencia inicial de Más allá de la vida (Hereafter), de Clint Eastwood. 

sábado, 15 de enero de 2011

La memoria o la nada

Por Rithy Pahn *

"Mis compatriotas a menudo me reprochan: "¿por qué sólo hace películas tristes, pesimistas? ¿Por qué siempre la misma historia?". Como si hubiera algo patológico, un deseo de autoinmolarse en la evocación del dolor del pasado. No soy un cineasta de la desgracia y, como escribía Jean Améry, "ser víctima no es un honor en sí". No insistiré más sobre eso. No basta con filmar estéticamente los paisajes y los animales, las fiestas populares y la famosa sonrisa jemer para dar cuenta de la realidad de mi país. Allí, en la esquina de una calle, al final de un camino, la famosa sonrisa se cansa, está al borde del agotamiento.

No hago una memoria ilustrada. Para mí no es una cuestión de fabricar espejismos. El cine documental es la escritura que yo he elegido para dar testimonio. No concibo mis documentales como obras artísticas sobre esta cosa horrible que es el genocidio. Me siento como un agrimensor de memorias y no como un fabricante de imágenes. La tarea del cineasta es saber encontrar la medida justa, la buena distancia: ni explotación política, ni complacencia masoquista, ni sacralización. La memoria debe ser un punto de referencia. Debe seguir siendo humana. Lo que busco es la comprensión de la naturaleza de este crimen y no el culto de la memoria. Para conjurar la repetición rechazando la ceguera y la ignorancia."

* Fragmento de un artículo escrito por Pahn titulado “Soy un agrimensor de memorias”, publicado en la revista Cahiers du Cinema/España (Marzo de 2009), a propósito de su desoladora película S-21:La máquina de matar de los jemeres rojos (2003), sobre el genocidio perpetrado en Camboya durante la dictadura de Pol Pot.

viernes, 14 de enero de 2011

Naturalmente


Un claro en las nubes.
El macizo perfil de las montañas azules
que recortan el horizonte.
El amarillo apagado de los rastrojos.
El río muy negro.
¿Qué estoy haciendo en este lugar,
 solo y cargado de culpas?
Me pregunto.


Sigo comiendo las frambuesas de la fuente.
Sin hacerme problemas. Si estuviera muerto,
me recuerdo, no podría saborearlas.
Nada es tan simple.
Sí, todo es así de simple. Naturalmente.


Raymond Carver

La pintura pertenece a Edvard Munch.

lunes, 10 de enero de 2011

María Elena


Oración a la justicia

Señora de ojos vendados
que estás en los tribunales
sin ver a los abogados,
baja de tus pedestales.
Quítate la venda y mira
cuánta mentira.

Actualiza la balanza
y arremete con la espada,
que sin tus buenos oficios
no somos nada.

Lávanos de sangre y tinta,
resucita al inocente
y haz que los muertos entierren
el expediente.

Espanta a las aves negras,
aniquila a los gusanos
y que a tus plantas los hombres
se den la mano.

Ilumina al juez dormido,
apacigua toda guerra
y hazte reina para siempre
de nuestra tierra.

Señora de ojos vendados,
con la espada y la balanza
a los justos humillados
no les robes la esperanza.
Dales la razón y llora
porque ya es hora.

María Elena Walsh
(1930-2011)

domingo, 9 de enero de 2011

Paisaje sin nombre


“El hecho estético es 'la inminencia de una revelación que no se produce', como decía Borges. Hay días en que antes de comenzar la función sentís que el público está respirando a tu ritmo. Y cuando es un gran texto, toda la sala palpita. Surge un silencio extraño. El público no siempre se da cuenta. Pero a ver: ¿por qué fue al teatro? ¿Por qué espera que le cuenten una historia? Para ver si entiende algo más. Entonces hacés lo tuyo, y por un brevísimo segundo intuís un paisaje sin nombre. Después se termina.”

Alfredo Alcón

En una entrevista publicada hoy en el diario Página/12.

sábado, 8 de enero de 2011

Libertad de decir



"Si la libertad significa algo será, sobre todo, el derecho a decirle a la gente aquello que no quiere oír."

George Orwell

viernes, 7 de enero de 2011

Tic Tac


"Ese tic-tac de los relojes
es la máquina de coser del Tiempo
fabricando mortajas."

Mario Quintana

En la imagen: Synecdoque, New York, film dirigido por Charlie Kaufman.

jueves, 6 de enero de 2011

Cuando el pasado reclama sus derechos


"Para Benjamin, la relación con el pasado, con esos tiempos pretéritos que han quedado a nuestras espaldas, es siempre una relación de actualización. Implica una interpelación directa, compleja, crítica que el presente le hace al pasado. El pasado se escenifica, se actualiza, se vuelve a inventar como pasado en el interior de las demandas, de las interpelaciones, de las interrogaciones que el presente se hace a sí mismo. No hay un pasado objetivo, neutro, no hay un pasado acontecido que se guarde y pueda ser reconstruido desde la mirada totalizadora del historiador. El historiador hace 'política' con el pasado. El historiador atraviesa desde su propia subjetividad la condición efectivamente existente del pasado, no para volver al pasado una pieza subjetiva, una pura recreación ideal, un juego de imaginación que es apenas ludismo sin intenciones. El concepto de apropiación del pasado en Benjamin supone también respetar la materialidad que guarda esa época a la que se cita, lo que podría denominarse 'la verdad de lo acontecido'; pero sabiendo que no hay relación con el pasado que no implique un gesto constructivo que el propio presente realiza en su viaje hacia los tiempos pretéritos. De la misma manera que el presente define nuestra sensibilidad interpretativa a la hora de dirigirnos hacia lo acontecido, el pasado sigue y seguirá reclamando sus derechos; a veces lo hará de un modo manifiesto, otras dejando tenues señales en los pasadizos más recónditos de la memoria o guareciéndose en los pliegues, muchas veces inescrutables y secretos, del inconsciente."

Ricardo Forster
En Benjamin, una introducción. (Editorial Quadrata, Buenos Aires)

La imagen pertenece al film Of time and the city, el bello relato autobiográfico de Terence Davies.

lunes, 3 de enero de 2011

Más allá de la vida, de Clint Eastwood


Más allá de la vida (Hereafter) es un blanco fácil para las lecturas arrojadas desde la soberbia y la precipitación. Mary Ann-Johansson, por ejemplo, dice en su reseña que lo único que explica la existencia de esta película es que Clint Eastwood se está volviendo senil. Muchos críticos se confiesan asombrados frente al nivel de “ridiculez” de Hereafter, pero en vez de detenerse a desmenuzar los matices, se quedan en el rechazo irónico, ese acto reflejo tan cómodo y tan extendido en este oficio. Algún mandato periodístico internalizado -aunque no demasiado discutido- nos apura a establecer juicios conclusivos que demuestren la “seguridad” del ojo entrenado, y en este automatismo mucha veces se eluden los grises, esas zonas que quizás contengan lo más complejo de la obra, la puerta que invita a transitar las formas.

Ya que empieza un nuevo año, y en este blog persisten las ganas de seguir interrogando al cine, espero sintonizar cada vez más con esta idea de hurgar en las dudas antes de alojarme en los diagnósticos cerrados.

(Atención: se revelan algunos aspectos del argumento del film).

En Hereafter Matt Damon es un médium que se comunica con personas recientemente fallecidas. Tiene ese don desde su adolescencia, cuando una enfermedad lo dejó al borde de la muerte. Le alcanza con tomar un instante las manos de un allegado al muerto para conectarse con la voz que le habla desde el otro lado. También puede ver el rostro del muerto en una especie de flash fugaz y muy artificial (y sí, el cine depende de la figuración). La comunicación dura un par de minutos, pero aporta suficiente información como para que el familiar en pena se quede conforme.

Nada de esto es demasiado nuevo para el cine. Es más, resulta llamativamente elemental la manera en que Eastwood expone estas “intervenciones paranormales”, con una discreción que nos deja un poco helados, quizás porque al tópico lo tenemos muy asociado a otros géneros y otros contextos. Y aquí está el desafío del film, porque justamente la primera barrera a romper es nuestro escepticismo, la jactancia de creer sólo en aquello que puede probarse. Hereafter demuestra un enorme respeto por lo que no conocemos. Es una película sobre la fe, un intento por recuperar el espacio de lo metafísico en la vida cotidiana. Este anhelo debe ser lo que a muchos críticos les resultó absurdo. Otra vez, lo que más cuesta es vencer el prejuicio.

Al final, no te explican bien qué pasa después de la muerte”, dijo una señora ansiosa cuando terminó la proyección. Es que hacer una gran revelación no es el objetivo de la película. Nadie sabe qué pasa después, salvo a través de los numerosos “testigos” que confirman el cliché: quien se acerca a la muerte ve una luz y se siente invadido por la paz. Luz brillante, siluetas espigadas, imágenes repetidas que se han convertido en lugar común, el único lugar que tenemos. Por eso el relato insiste con esos túneles blancos. Lo demás es silencio. No pretendamos inventar el reverso. Aceptemos que la Razón no puede penetrar lo más esencial. Asumamos los límites, partamos de lo que conocemos -la tierra firme del clasicismo- a ver si al menos algunas emociones genuinas logran compensar el vacío radical. Estas son las motivaciones de Eastwood en Hereafter, un film fallido pero más inquieto y complejo que otros tropiezos recientes del director, como Changeling o Invictus.

Aunque es clara la atmósfera de solemnidad que baña la película, por momentos parece no tomarse demasiado en serio a sí misma, como en la secuencia de la feria del libro, en donde se evidencia cómo la producción editorial lucra con las experiencias en catástrofes, ya sea con un ensayo espiritual como el que publica el personaje de Cécile de France, o con un relato de supervivencia en apariencia morboso como el que presenta el autor que la sucede en el mismo stand. Existe toda una industria cultural dispuesta a explotar el temor a la muerte, y Hereafter no esconde que es parte del juego.

Lo decepcionante es que el film queda varado en el romanticismo de la redención individual. De acuerdo, no tiene sentido pedirle a Eastwood una mirada más amplia sobre el mundo si no le interesa ofrecerla, pero entonces uno se pregunta si el contexto del drama realmente importa o es sólo una excusa para el impacto. Me refiero al tsunami, las explosiones en el subte y los despidos en la empresa donde trabaja el personaje de Damon, hechos que pasan pero no pesan, que quedan suspendidos en la trama como notas inconclusas. Finalmente, el psíquico deprimido decide poner buena voluntad para empezar a ver la vida en colores en lugar de atarse a la muerte, y así el relato cierra con la ética de un manual de autoayuda, seudo-género que minutos antes el film amagaba con cuestionar.

Lo más intenso es la historia de los hermanos gemelos ambientada en un barrio humilde de Londres. La escena que reúne a uno de ellos y a Damon en el hotel es probablemente la más significativa de la película. Porque allí se impone una diferencia: el mensaje que llega desde el más allá no resulta suficiente. Es el ser viviente, y no el fantasma, el único capaz de encontrar las palabras justas para el consuelo.

domingo, 2 de enero de 2011

Hacia esos atlas vedados

Por Christian Ferrer *

* Cada época promueve una determinada distribución corporal de la energía psíquica. El alcance personal y social de la memoria, la percepción y la imaginación queda, por tanto, subordinado al organigrama energético que la cultura inocula en cada cuerpo; y a la celeridad e intensidad con que éste logre repelerlo. Guy Debord llama “espectáculo” al advenimiento de una nueva modalidad de disponer de lo verosímil y de lo incorrecto mediante la imposición de una separación fetichizada del mundo de índole tecnoestética. Prescribiendo lo permitido y conveniente así como desestimando en lo posible la experimentación vital no controlada, la sociedad espectacular regula la circulación social del cuerpo y de las ideas.

* La historia del ojo es la historia del régimen escópico al que está engarzado. Pero una visibilidad hegemónica también puede ser definida por aquello que huye de sus lindes y no solamente por el campo visual que controla. (…) ¿Qué otra cosa es el sentido de la vista sino un drama visual? La visión no es meramente una actividad fisiológico-social, sino también un arte para el cual es preciso educarse.

* A la geografía más inexplorada y más impredecible la ocupa el reino imaginal: desde allí se destilan imágenes que forjan la “realidad”. El ojo es tanto el campo de la batalla como órgano templado para su reconocimiento: del resultado incierto del combate depende el grado de autonomía personal. La expansión del mundo visual siempre ha sido consecuencia del ingreso y exploración en atlas raros o vedados; de las sondas lanzadas hacia lo todavía invisible e inaudible.

* Fragmentos del prólogo del libro La sociedad del espectáculo, de Guy Debord. (Editorial La Marca, Buenos Aires, 2008).

En la imagen: Werckmeister Harmonies, film dirigido por Béla Tarr.

Sinceridad


“Ser sincero no es decir todo lo que se piensa,
sino no decir nunca lo contrario de lo que se piensa.”

André Maurois