viernes, 31 de diciembre de 2010

A pocas horas del 2011


Solo de piano

Ya que la vida del hombre no es sino una acción a distancia,
Un poco de espuma que brilla en el interior de un vaso;
Ya que los árboles no son sino muebles que se agitan:
No son sino sillas y mesas en movimiento perpetuo;
Ya que nosotros mismos no somos más que seres
(Como el Dios mismo no es otra cosa que Dios)
Ya que no hablamos para ser escuchados
Sino para que los demás hablen
Y el eco es anterior a las voces que lo producen;
Ya que ni siquiera tenemos el consuelo de un caos
En el jardín que bosteza y que llena de aire,
Un rompecabezas que es preciso resolver antes de morir
Para poder resucitar después tranquilamente
Cuando se ha usado en exceso de la mujer;
Ya que también existe un cielo en el infierno,
Dejad que yo también haga algunas cosas:
Yo quiero hacer un ruido con los pies
Y quiero que mi alma encuentre su cuerpo.

Nicanor Parra

Un abrazo grande para todos 
y gracias por estar ahí.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Lo mejor de 2010


Top Ten 2010 (Películas extranjeras)

La cinta blanca (Das weisse Band), de Michael Haneke
Vincere, de Marco Bellocchio
Yuki y Nina, de Nobuhiro Suwa e Hippolyte Girardot
Toy Story 3, de Lee Unkrich
Police, adjective (Politist, adj.), de Corneliu Porumboiu
La isla siniestra (Shutter Island), de Martin Scorsese
Synecdoche, New York, de Charlie Kauffman
La carretera (The road), de John Hillcoat
Wendy y Lucy, de Kelly Reichardt
Las playas de Agnès (Les plages d'Agnès), de Agnès Varda



Dos obras maestras que dejé afuera del top ten porque ya tienen sus años:
Rosetta, de Luc y Jean-Pierre Dardenne
La sonrisa de mi madre (L’ora de la religione), de Marco Bellocchio







Otras quince muy buenas (en orden alfabético):

Aquel querido mes de agosto, de Miguel Gomes
Amor sin escalas (Up in the air), de Jason Reitman
Atracción peligrosa (The town), de Ben Affleck
Cinco minutos de gloria (Five minutes of heaven), de Oliver Hirschbiegel
El escritor oculto (The ghost writer), de Roman Polanski
El padre de mis hijos (Le père de mes enfants), de Mia Hansen-Løve
Independencia, de Raya Martin
La danse: El Ballet de la Opera de París, de Frederick Wiseman
Luz silenciosa (Stellet Licht), de Carlos Reygadas
Red social (The social network), de David Fincher
Ricky, de François Ozon
Redacted (Samarra), de Brian De Palma
Sólo un hombre (A single man), de Tom Ford
Triángulo (Jerichow), de Christian Petzold
Vivir al límite (The hurt locker), de Kathryn Bigelow



Genialidad que no puedo dejar de celebrar:

La cuarta temporada de Mad Men






Deudas importantes (películas con excelentes críticas que no llegué a ver y que quizás podrían haber entrado en el Top Ten, pero bueno… todo no se puede):

El ilusionista (L'illusionniste), de Sylvain Chomet
Entre la fe y la pasión (Hadewijch), de Bruno Dumont
La pivellina, de Tizza Covi y Rainer Frimmel
Santiago, de João Moreira Salles
Un affaire d’amour (Mademoiselle Chambon), de Stéphane Brizé
Villa Amalia, de Benoît Jacquot

jueves, 23 de diciembre de 2010

Algo para recordar



Un puñadito de personajes de 2010 que, por diversos motivos, me parecieron únicos.





Yuki
(Yuki y Nina)



Cristi
(Police, adjective)







Ryan Bingham
(Amor sin escalas)




Gabriela Liffschitz
(Bye Bye Life)





Ida Dalser
(Vincere)







Víctor
(El hombre de al lado)









George
 (Sólo un hombre)



Sargento William James
(Vivir al límite)







El oso Lotso
y el bebote
(Toy Story 3)








"Elvis" Cormac
(Vampiros del día)






Hazel
(Synecdoche, New York)




Ricky
(Ricky)





El reverendo Marcus
(El último exorcismo)




La tía Candelaria
(La Tigra, Chaco)




 

Torrez
(Machete)






Agnès Varda
(Las playas de Agnès)










Grégoire Canvel
(El padre de mis hijos)




Steven Russell
(Una pareja despareja)

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Intolerancia

"Juzgarme es juzgar al conjunto del cine comprometido, social y humanitario iraní; el cine que tiene la intención de situarse por encima del bien y del mal, el cine que no juzga y que no se pone al servicio del poder y del dinero, sino que hace lo posible para dar una imagen realista de la sociedad".

Estas palabras pertenecen a un alegato escrito por el cineasta iraní Jafar Panahi, y publicado ayer en el diario Le Monde. El director fue condenado a seis años de prisión por “propaganda contra el régimen” de país. Además de la reclusión, la sentencia le impide hacer cine, escribir guiones o viajar el extranjero en los próximos 20 años.

Junto a Panahi fue condenado, también a seis años de prisión, el joven realizador Mohammad Rasoulof, por los mismos cargos de conspiración y propaganda contra el Gobierno iraní.

"Nuestro país es vulnerable y solamente la instauración del estado de derecho para todos, sin ninguna consideración étnica, religiosa o política puede preservarnos del peligro real de un futuro cercano caótico y fatal”, y señaló el director de El círculo, y resaltó que "la tolerancia es la única solución realista y honorable a ese peligro inminente".


Este caso lo mencionamos en mayo, cuando el director llevaba dos meses detenido. Al tiempo lo liberaron, pero evidentemente la ignominia no quiere perder protagonismo.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Revolución permanente


"Consiste la felicidad en poseer permanentemente 
la conciencia del cambio."

Vicente Núñez

("Sofisma")

Imagen: Poetry, sublime película de Lee Chang-dong.

Desconocerse


"Avanzaron hacia el desconocimiento de sí mismos."

Vicente Núñez

("Sofisma")

Imagen: Escenas de la vida conyugal, de Ingmar Bergman

Táctil


"Mis noches de amor ya estaban escritas.
Te amé con la videncia táctil de la ceguera."

Vicente Núñez
("Sofisma")

La imagen pertenece a la hermosa película Vendredi soir, dirigida por Claire Denis.

viernes, 17 de diciembre de 2010

El Rati Horror Show, de Enrique Piñeyro


“Ya no percibimos la realidad, sino la representación televisiva de la realidad”. Michael Haneke

“Robar, huir… y matar”. Con este homenaje a Woody Allen Telenoche anunciaba en un videograph la denominada “Masacre de Pompeya”. No importó que aquel famoso film de los ‘70 fuera una comedia y esta noticia fuera una tragedia. “Esta película de horror comenzó…”, rezaba la voz en off del cronista del noticiero, otra obvia apelación a las etiquetas del cine, en cuyas formas nobles pretende escudarse el discurso televisivo. Pero es la pantalla chica la única responsable de parir y modelar cada día el subgénero del morbo policial. “Un grupo de delincuentes”. “Tres malvivientes”. “Un amoral que jugó con la vida ajena”, protestaba Julio Bazán. Los locutores parloteaban sin tener idea de nada. Años después aplaudieron a los jueces por la “condena ejemplar”.

El Rati Horror Show parte de estas imágenes y las edita como si estuviéramos saltando entre fragmentos de YouTube que tocan la misma historia pero están llenos de incongruencias. Las imágenes circulan, pasan, saturan, y como plantea Domènec Font, “traducen una carga pulsional inmediata para la vista o para la manipulación táctil, pero no exigen mayor calado que su evidencia.” (1) Estamos acostumbrados a muchas cosas que no cierran y sin embargo “no nos inmutamos”, como dice el abogado de Fernando Carrera. Cuando Enrique Piñeyro recaló en esas incongruencias, no se limitó a gruñir por “lo mal que está este país, qué cosa”. El Piñeyro-espectador se preocupó, ató los cabos y actuó en consecuencia, porque advirtió enseguida que con la condena a Carrera lo que estaba flagrantemente en juego es la presunción de inocencia, “la piedra angular de la aplicación del Derecho en la Argentina y en la mayoría de los países democráticos”. (2)

En su cuarto film como director, Piñeyro hace una rotunda denuncia contra el sistema policial y judicial, además de exponer la volubilidad mediática cotidiana. Y también hace una película repleta de recursos atractivos que reconstruyen el hecho a la vez que intentan explorar eso que llamamos “percepción”. Una investigación rigurosa y una reflexión sobre la relatividad de lo que creemos ver y oír. Un film gratamente tecnológico que imprime movimiento a las impalpables conjeturas. Un relato que analiza, contrasta y aporta datos mientras nos seduce evocando los trazos de diversos géneros. Climas de ciencia-ficción cuando el film despega en el espacio exterior, cual ojo extraterrestre que aterriza en la Tierra (y los dispositivos ultramodernos de la oficina de trabajo tienen mucho de nave espacial). Pedacitos de western cuando de repente todos se van al campo (western híbrido, en verdad, porque luego veremos a un hombre de color azul en un granero). Un chispazo de humor político a cargo de Tato Bores corona los pasos de comedia cínica ensayados por el realizador-orador-guía y su inefable dicción. Con todos estos cruces, algunos más pertinentes que otros, El Rati Horror Show busca ir más allá del llano informe periodístico, y lo logra, principalmente porque desde el inicio tiene muy claro su objetivo.

Porque el drama de Fernando Carrera no es simplemente un caso alarmante o curioso o potable desde lo cinematográfico. Al asociarlo, en el comienzo del relato, con los asesinatos de Kosteki y Santillán, Piñeyro exhibe una idea de la Historia, eligiendo unir dos hechos supuestamente distanciados para armar una narración, una trama de responsabilidad política que no se agota en el acontecimiento individual. Los medios de comunicación sí, todo lo agotan cuando se “seca” el espectáculo, y si acuden a los antecedentes es sólo para atizar el fuego en vez de ayudar a comprender su raíz. En una era colapsada por los acontecimientos efímeros y olvidables, el film rescata las conexiones de sentido que identifican a una sociedad. Es el cine  el que todavía puede detenerse a hilar y pensar la trama profunda. Claro que la justicia no siempre puede darse el lujo del tiempo.

1 - Domènec Font en su ensayo titulado "Estética del relato audiovisual".
2 - Enrique Piñeyro en un artículo publicado en el suplemento "Radar", de Página/12 (12/09/10).


Atención: El Rati Horror Show será emitida por el canal TN (televisión por cable) este domingo 19 de diciembre a las 20:00. Ver más destalles.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Sin red


"La semilla de Wendy and Lucy apareció poco después del huracán Katrina, después de oír sobre gente izándose con los cordones de sus borseguíes, y oír el supuesto de que la vida de esa gente era tan precaria debido a algo de pereza por su parte. Jon y yo estábamos pensando sobre la idea de no tener red -digamos que tus cordones se fueron flotando-, ¿cómo salís de tu problema totalmente por las tuyas, sin ayuda del gobierno? Mirábamos mucho neorrealismo italiano y pensábamos que los temas de esas películas suenan adecuados para la vida en Estados Unidos en los años de Bush. Hay cierta clase de ayuda que la sociedad va a dar, y otra que no. Así que nos imaginamos a Wendy como una inquilina; sin seguro social, cuidando sólo que todo cierre, y hay un incendio en el que no tiene responsabilidad alguna, y pierde su vivienda. No sabemos su historia anterior a la película, pero nos imaginamos que Wendy estaba en una situación de ese tipo."

Kelly Reichardt

* En una conversación con Gus Van Sant publicada en el libro "El cine de Kelly Reichardt: el sueño americano terminó", editado por el Bafici (marzo de 2009). La imagen pertenece a la película Wendy and Lucy,  estrenada de forma limitada en Buenos Aires.

martes, 14 de diciembre de 2010

Top Ten 2010 - Cine Argentino


Fue un gran año para la producción nacional, por lo que creo que merece su propio ranking (más adelante hablaremos de los mejores estrenos internacionales).

Top Ten – Cine Argentino

 1-     Carancho, de Pablo Trapero
 2-     La Tigra, Chaco, de Federico Godfrid y Juan Sasiaín
 3-     El hombre de al lado, de Mariano Cohn y Gastón Duprat
 4-     Excursiones, de Ezequiel Acuña
 5-     Por tu culpa, de Anahí Berneri
 6-     Rompecabezas, de Natalia Smirnoff
 7-     Francia, de Adrián Caetano
 8-     El Rati Horror Show, de Enrique Piñeyro
 9-     Sin retorno, de Miguel Cohan
10-   Che, un hombre nuevo, de Tristán Bauer

lunes, 13 de diciembre de 2010

El perseguidor, de Víctor Cruz

Escurrir la trama hasta que sólo queden las gotas más elocuentes. Dejarlas que suban como negro vapor, que espesen el aire donde se coagula la culpa, donde cada movimiento es confinado a la sospecha. Pero si nadie sabe qué forma tiene lo escondido, ¿cómo capturarlo?

¿Existe el remordimiento en soledad, sin la mirada del otro? ¿Se sufre por saber que uno hizo daño, o sólo se sufre por temor al castigo, a ser descubierto? 

Ellos son marido y mujer, profesionales, socios. Hipócrita armonía funcional al sistema. Nadie controla las elipsis mejor que una entrenada conciencia de clase. Una cámara los desnuda creyendo que puede vencerlos. Los deja manchados, sí, lo vemos al comienzo. Pero… ¿vencerlos? 

Hoy igual que ayer, como siempre, son los ojos de la víctima los que están en juego.

domingo, 12 de diciembre de 2010

El hombre moderno


el hombre moderno dice:
el 26 de octubre tenía ganas de morirme
mientras viajaba en ómnibus
a las tres de la mañana
sé que hay cosas más importantes
en la vida del mundo
en la vida de millones de hombres
pero si hablara de lo que pasa en millones de hombres
no podría decirlo tan simplemente
no podría decirlo en modo alguno
pero hablo
conociendo el tema
de lo que le pasa a uno entre millones
hablo de uno que el 26 de octubre
tenía ganas de morirse
mientras viajaba en ómnibus
a las tres de la mañana
y digo nombro al mundo entero
a los millones que a esa hora
morían de verdad nacían
esperaban
volvían a sus casas
o podían morirse como estaban
si pompeya (otra vez) el mundo entero
se borrasen por razón de guerra y de locura
o por una información equivocada

Edgar Bayley

viernes, 10 de diciembre de 2010

Cerraduras

"Las puertas pueden estar cerradas con llave, pero por seguras que sean las cerraduras, el problema no desaparecerá. Las cerraduras no son capaces de domesticar o aplacar las fuerzas causales de los desplazamientos humanos que transforman a los humanos en refugiados. Las cerrraduras pueden ayudarnos a soslayar el problema o a olvidarlo, pero no pueden obligarlo a dejar de existir."

Zygmunt Bauman

jueves, 9 de diciembre de 2010

Antiguas costumbres

¿Usted sigue montando en una moviola tradicional?

Prefiero hacerlo. Hay algo artesanal en el hecho de manipular la película. No estás perdiendo tiempo cuando tienes que levantarte, buscar el trozo de celuloide que necesitas, localizar la secuencia precisa, ponerla en la moviola, etc., para mí todo ese proceso es importante, porque me da tiempo para pensar. En el Avid es todo muy automático, la tentación de saltar de un material a otro con mucha rapidez está siempre ahí. Algunos dicen que con el Avid tienes más opciones, pero eso no tiene sentido, las opciones son las mismas; puedes ponerlas a prueba con más rapidez, pero son las mismas.

Frederick Wiseman
En una entrevista publicada en la revista Cahiérs du Cinema/España (Julio-Agosto de 2009).

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Las torres fantasmas

“Lo real es lo que se nos escapa, lo que no puedo nombrar o calcular.”

Jean-Louis Comolli

Devil (La reunión del diablo) comienza con tenebrosos planos de los rascacielos de una ciudad. No importa que el film haya sido rodado en Ontario, porque lo cierto es que parece Nueva York. Ante una película norteamericana, cuesta no pensar en Nueva York cuando la imagen muestra altos edificios bordeando una costa, a menos que algún cartel aclare que se trata de otra ciudad, o que alguna construcción muy reconocible nos ubique en otro lado (por ejemplo, el Golden Gate de San Francisco o el Harbour Bridge de Sidney). Además de las nubes ominosas y de la música ídem, los planos iniciales de Devil toman a los edificios al revés, con la cámara que se acerca rápidamente a un rascacielos y se introduce por un hueco de ventilación. Todo indica que son subjetivas del diablo que -¡oh!- viene en vuelo invertido. (Deducimos que es el diablo porque, bueno, así se titula el film).

Pero esos movimientos sólo son ostentosas piruetas, fútiles manierismos que buscan en vano desplazar a las otras tinieblas que encapotan la ciudad desde hace ya nueve años, porque nada puede competir con ese pavor existencial que troqueló los sentidos aquel 11 de septiembre. Frente a cualquier toma aérea de Nueva York en cualquier película reciente, al menos a mí me resulta imposible no recordar las torres que ya no están, con toda la complejidad histórica que implica esa ausencia. Martin Scorsese enseguida aprovechó el poderío simbólico de esos gigantes devenidos fantasmas, por lo cual incluyó al World Trace Center al final de Pandillas de Nueva York (2002), tentación que tampoco eludió Steven Spielberg cuando concibió Munich (2005).

Desde ya que el atentado a las Torres Gemelas no es el tema de Devil (film de terror-suspenso demasiado elemental dirigido por John Erick Dowdle, con idea y producción de M. Night Shyamalan), pero su apertura inevitablemente recupera lo siniestro de aquel día, con esos edificios colgando como estalactitas sobre el vacío, una imagen que convierte a la ciudad en una cueva en cuyas paredes siguen rebotando los ecos del espanto, la desesperación ante lo que se adivina inconmensurable. Hasta ahora, la película que mejor ha plasmado estas sensaciones es Vuelo 93 (United 93), de Paul Greengrass.

Posterguemos para otro momento la discusión sobre las imprecisiones históricas de la película y su lectura idealizada de los hechos ocurridos en el avión que cayó en Pennsylvania, porque en definitiva United 93 no deja de ser una recreación. Ya desde el afiche se hace carne la amenaza, con ese avión flanqueado por los picos de la corona de la estatua. Difícil es pensar en la libertad o en los “siete continentes” que esa corona supuestamente representa. Esos picos son barrotes, son cuchillos, son misiles. Y allí va el segundo avión para estrellarse en la otra torre.

Es impecable la forma en que Greengrass narra ese segundo impacto, ya que elige mostrar lo que registraron las imágenes televisivas, sin utilizar efectos especiales. Además, ¿cómo pretender imitar un hecho que superó todo espectáculo? Tras la explosión en la torre sur, se escucha algún grito ahogado y algún insulto, pero todos los testigos en el film quedan mudos, absortos por un instante, hasta que cae sobre todos el peso de la fragilidad. De la confusión a la certeza de ser un blanco de ataque. La inminencia de una guerra jamás imaginada.

Vuelvo a esta secuencia una y otra vez, y cada vez experimento el mismo extrañamiento, la misma angustia, el agobio -y la necesidad- del silencio frente a eso que no se puede poner en palabras. Podemos ver muchas películas y comprobar que las torres aparecen y desaparecen, e incluso llegar a acostumbrarnos. Podemos recordar los atentados de memoria y regresar continuamente al análisis político del porqué. Pero hay algo que se nos escapa, siempre. Ese lugar adonde tal vez sólo pueda llevarnos el arte: ni más ni menos que lo Real.

Lo real existe, pero no lo conocemos.”  También lo dijo Comolli.

La seguridad de lo familiar


"Un pintor original sabe, de más está decirlo, que cuando el público le exige ser fiel a la realidad (a un objeto), quiere por regla general exactamente lo contrario: una fidelidad a las concepciones pictóricas que le son familiares."

Northrop Frye 

La pintura pertenece a Jackson Pollock.

martes, 7 de diciembre de 2010

Farewell


Amo el amor que se reparte en besos, lecho y pan.
Amor que puede ser eterno y puede ser fugaz.
Amor que quiere libertarse para volver a amar.
Amor divinizado que se acerca
Amor divinizado que se va.

Ya no se encantarán mis ojos en tus ojos,
ya no se endulzará junto a ti mi dolor.
Pero hacia donde vaya llevaré tu mirada
y hacia donde camines llevarás mi dolor.
Fui tuyo, fuiste mía. ¿Qué más?
Juntos hicimos un recodo en la ruta donde el amor pasó.
Fui tuyo, fuiste mía. Tú serás del que te ame,
del que corte en tu huerto
lo que he sembrado yo.

Yo me voy.
Estoy triste: pero siempre estoy triste.
Vengo desde tus brazos. No sé hacia dónde voy.
...Desde tu corazón me dice adiós un niño. Y yo le digo adiós.

Pablo Neruda   (fragmento del poema “Farewell”)

Este poema puede escucharse en la voz de Ernesto “Che” Guevara en el documental Che, un hombre nuevo, dirigido por Tristán Bauer. Como cuenta el film, cuando el Che decidió irse de Cuba para iniciar la campaña en Bolivia, dejó tres cartas de despedida: una para Fidel, una para sus padres y otra para sus hijos. A su mujer, Aleida March, le dejó una cinta con poemas grabados, entre los que estaba este "Farewell" de Neruda.

Sin dudas, el mayor hallazgo del trabajo de Bauer reside en reproducir desde el audio numerosos textos del líder, lo que nos permite admirar la invencible magia del Che escritor, el Che lector, el Che filósofo, enamorado de las palabras y del mundo por nacer.   

domingo, 5 de diciembre de 2010

Entregarse

"Quién puede explicar con palabras, aunque esté contando su propia vida, todo lo que induce a un hombre a entregarse, a venderse todos los días un poco, hasta llegar a viejo."


Abelardo Castillo

jueves, 2 de diciembre de 2010

Festival de Mar del Plata 2010 - Parte 6


Essential killing (Polonia/Noruega/Irlanda/Hungría/ 2010)
Dirección: Jerzy Skolimowski
Sección: Competencia internacional

Antes de que comenzara la primera proyección de Essential killing (Asesinato esencial) en el festival, uno de los programadores subió al escenario para presentarla y anunciar que su director, el polaco Jerzy Skolimowski, daría una conferencia de prensa al finalizar el film. El presentador también dijo algo así como que estábamos a punto de ver una obra que “no pretende ser una película política”, intención que luego reforzó el mismo realizador en su exposición, indicando que sólo quiso contar la historia de un hombre desesperado que debe convertirse en animal para sobrevivir. Esta insistencia en el supuesto carácter apolítico de Essential killing resulta inverosímil y sólo puede comprenderse desde una voluntad sardónica, la misma que sacude la película y nos baña con esquirlas desorbitadas, relegándonos al páramo del desconcierto. Porque la mera posibilidad de la supervivencia ya es una cuestión política, y el director sabe que no puede convencernos de lo contrario. Por eso sólo resta pensar que lo que la película propone es una excursión por el absurdo. Un absurdo al que le faltó radicalidad.

El film abre con soberbios travellings que barren las montañas de un desierto. Un hombre apunta su bazuca y despedaza a un par de soldados yanquis. Es una secuencia impresionante. Un habitante de las cavernas con un arma moderna que vuela en pedacitos a los otros. Enseguida lo atrapan, lo torturan, lo humillan. Un día deben trasladarlo junto con otros detenidos a otra dependencia militar, lejos de los médanos y más cerca del frío. Entonces ocurre un accidente y el hombre se escapa, totalmente desprotegido en medio de un paisaje helado. El núcleo del film es el relato de esa huida.

¿Dónde está el personaje exactamente? Este enigma impone un aura de abstracción a la película, lo que se potencia con la decisión de enmudecer a Vincent Gallo y dejar que sea pura reacción física. El hombre tiene aspecto de musulmán y a la vez tiene un aire a Jesús, aunque también podría ser un norteamericano devenido talibán (atractiva hipótesis que circuló en algunas reseñas del film). Cuando todo amenaza con limitarse a la aventura de un Rambo post 9/11, la narración introduce desvíos que perforan el realismo, y a partir de determinado momento se sugieren posibles alucinaciones, como esos perros que le ladran al fugitivo pero no lo delatan (¿?), o esa madre nutritiva que se le cruza en plena nada. Pero hay algo todavía más extraño que se filtra en el relato desde que el protagonista es capturado: esos seudo flash-backs que lo muestran en otra vida, flotando entre rituales y esbozos de una mujer, con imágenes chillonas y una voz densa que reitera: “Todo sea por Alá”.

Y no. Está claro que Alá no lo va a salvar. La fe religiosa queda explícitamente ridiculizada. De hecho, Skolimowski parece afirmar que no hay nada que pueda rescatar al sujeto si el mundo sigue girando en función de las guerras y los fundamentalismos. Mientras el hombre no supere este estadio tan esencialmente primitivo, la más elemental discusión política carecerá de cauce. Essential killing es una fábula nihilista que no termina de redondear sus motivaciones, como si no quisiera abandonar su refugio de “película seria” para lanzarse a un absurdo realmente desafiante.

Skolimowski mencionó a Quentin Tarantino en la conferencia posterior a la proyección. Dicen que hay "pica" entre ellos desde que Essential killing compitió en el festival de Venecia, donde Taratino fue presidente del jurado que le otorgó el premio principal al nuevo film de Sofia Coppola, Somewhere, decisión polémica ya que ella fue pareja del director de Kill Bill. El polaco finalmente se vio compensado en Mar del Plata y se llevó el Astor de Oro. Pero no puedo dejar de imaginar qué delirante festín nos habría regalado Tarantino con la historia del talibán en fuga. 
  

Finalizo aquí la cobertura de la edición 2010 del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. ¡Hasta la próxima!