jueves, 13 de agosto de 2009

Hace 110 años...

…exactamente un 13 de agosto de 1899, nacía él. En el distrito londinense de Leytonstone. Fue el tercer hijo de Emma y William Hitchcock.

Las palabras sobran. Prefiero dejar que hable el genio. Sólo se me ocurre esto: gracias por tanto placer.


“No filmo nunca un trozo de vida porque esto la gente puede encontrarlo muy bien en su casa o en la calle o incluso delante de la puerta del cine. No tiene necesidad de pagar para ver un trozo de vida. Por otra parte, rechazo también los productos de pura fantasía, porque es importante que el público pueda reconocerse en los personajes. Rodar películas, para mí, quiere decir en primer lugar y ante todo contar una historia. Esta historia puede ser inverosímil, pero no debe ser jamás banal. Es preferible que sea dramática y humana. El drama es una vida de la que se han eliminado los momentos aburridos. Luego, entra en jugo la técnica y aquí soy enemigo del virtuosismo. Hay que sumar la técnica a la acción. No se trata de colocar la cámara en un ángulo que provoque el entusiasmo del operador. La única cuestión que me planteo es la de saber si el emplazamiento de la cámara en tal o cual sitio dará su fuerza máxima a la escena. La belleza de las imágenes, la belleza de los movimientos, el ritmo, los efectos, todo debe someterse y sacrificarse a la acción."

Alfred Hitchcock



Fragmento del libro “El cine según Hitchcock”, de François Truffaut. O lo que es lo mismo: la Biblia de los cinéfilos.

1 comentario:

mge dijo...

Justo el martes vi Rear Window (o, haciéndole caso a Guillén, La Ventana Indiscreta) por primera vez y me quedé boquiabierto, no sólo por la eficacia a la hora de contar una historia, sino por su inspirado manejo de la cámara.

Un groso Alfred.